- Capítulo 2 -
a Weird Guest

Con los humos sobre la cabeza regresé a mi casa. Entré en el patio y directamente fui para la cocina. Mi madre me quiso decir algo, pero le disparé con la mirada. Ese día me fui a la cama pronto, estaba agotada y prefería recuperarme pensando si todo había sido un delirio o me lo había imaginado. Esa noche entré en un sueño muy profundo con muchas pesadillas sobre la cabina azul, el hombre con pajarita y la araña gigante. No se puede pasar peor. Pero a la madrugada repentinamente hubo algo que me despertó. Un ruido que me era familiar. Por Dios, era la alarma estrambótica que oí cuando desapareció la cabina. Abrí mis ojos poco a poco atemorizada pensando que aún me encontraba en el sueño, y entonces vi como la cabina iba apareciendo paulatinamente. Del terror se me congeló un grito que quedó totalmente afónico. Mis ojos desorbitados salían proyectados hacia la cabina y mis manos agarraban con fiereza la manta. Si hubiese sido un gatito, lo hubiese estrangulado de la fuerza que llegué a hacer.

De súbito se abrió la puerta y salió de ésta el hombre de la pajarita sonriendo. ¿Sería algún tipo de maniaco o psicópata? Y di un salto para atrás cubriéndome la cabeza con las manos y de cuclillas sobre la almohada. Entonces abrió la boca y dijo:

-Ey ey, shshshshs, estás en peligro ¡Qué haces durmiendo tan plácidamente!¡Sabes qué está ocurriendo en tu casa!¡Si lo supieses no estarías durmiendo tan plácidamente! ¿Qué hora es?¿No se me habrá pasado la hora del te? No, no, no… vístete ya que nos tenemos que marchar. ¿Has visto que reloj tan bonito tienes sobre tu mesilla?

-¿Es algún tipo de maniaco?¿Me va a hacer daño señor? -Le dije balbuceando.

-Hola, qué tal, soy el Doctor. Encantado de conocerla. -Entonces empezó a girar en todas direcciones de forma nerviosa apuntando con la linterna estrambótica de luz fosforescente y un ruidillo rarísimo. -¡Venga va!¡Vístete que tienes que subir a la Tardis! Has mirado por la ventana, hay un paisaje espectacular. Debería pasarme unos días aquí.

-¿Usted no será como el matasanos que dijo esta mañana que estaba histérica? -

-Para nada, si quieres entra un momento en la Tardis y tu misma te sacas las dudas. Mmh qué rico, me voy a comer una de esas galletitas que tienes en el pupitre. ¿Son dulce o saladas?

-Son dulces… ¿En la Tardis?

-Sí, en la Tardis, la cabina azul. Entra y me lo explicas. Mmh, realmente son tremendas estas galletitas, me voy a tener que llevar algunas para el viaje. ¿Quién las prepara?

-Las ha preparado mi madre. Vamos a ver qué hay dentro de esa cabina ¿No estará lleno de arañas? Odio las arañas.

-¿Arañas?¿Dónde? Ñam, ñam, qué rico.

-Es igual, vamos a ver -Mientras me levantaba de la cama. Me acerqué a la cabina y abrí la puerta. Entonces entré…-¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío! Es gigante… es enorme… ¡Cómo cabe todo eso en una caja de ese tamaño! ¡Oh Dios mío!

-Jajaja, a qué es alucinante. Casi tanto como el sabor de estas galletitas. Si quieres poder hacer un viaje. Es mi nave. ¿A qué es chuli?

-Es alucinante… no tengo palabras… y ¿Me has dicho que es una nave?¿Nave espacial?¿A dónde puede viajar?

-La pregunta no es correcta, no es solo a dónde, sino también a cuándo.

-¡A cuándo!

-La Tardis no es solo una nave espacial, es también una máquina del tiempo. Quieres ir a ver la fundación de Roma, o por ejemplo, la desaparición del Sol, quieres ver a los dinosaurios, o quieres ir a visitar a Shakespeare o tomar unos vinos con Dante… a esos momentos y más puedes ir con la Tardis.

-Ahora lo tengo claro, eres una especie de maniaco…

-Te hablo en serio, también si te apetece puedes viajar a Andrómeda, a las Pléyades, la Nebulosa de Cabeza de Caballo, Alfa-Centauro, … pero también a planetas lejanos con otras civilizaciones e incluso se puede viajar a otras galaxias.

-La verdad estás como una regadera, y encima pretendes que te crea como una niña pequeña. Yo ya no creo en los cuentos de hadas señor Doctor.

-Acompáñame que te lo demostraré.

-¿Acompañarte a dónde?

-A dentro de la Tardis, por supuesto, a dónde iba a ser sino.

-Mmh, bueno, sorpréndeme… si eres capaz. Pero cuidado con tus manos. Soy una experta en Taekwondo, a cualquier cosa rara que hagas, te doy una patada.

-Jejeje… vamos a dentro.

Entramos yo y el Doctor dentro de esa cabina tan extraña que era más grande por dentro que por fuera. Dentro había una sala enorme con apariencia Steampunk, quien se puede imaginar que esos cachivaches antediluvianos pueden servir para viajar en el tiempo y el espacio. Por Dios bendito. Hay que ser muy ingenua. El Doctor se acercó a unas palancas que estaban al lado de una máquina de escribir que debería ser de la época de la Segunda Guerra Mundial y delante tenía una pantalla enana en blanco y negro. Más que una nave espacial, parecía el mercadillo de antigüedades del barrio. Entonces me miró con picardía y me sonrió y gritó «Allons-y». Encima el tipo este hablando en francés, si supiese la tirria que tengo a Francia y a los franceses… tanto como las arañas. Qué rabia les tengo con esos quesos grasientos, esa boquita de pitiminí que ponen cuando hablan, esa pose chulesca que tienen, esos malditos patés de pato,… ¿Hay alguien que los soporte? Creo que no se soportan ni entre ellos. Espero que este tipo no sea francés, aunque por el acento diría que parece más bien un dandy inglés.

-Jejeje, cógete bien fuerte que va a ser un viaje muy movidito.

-¿No eres un poco exagerado? -Súbitamente todo se meneaba y casi me empotro contra el suelo. Menudo trasto. Cualquiera se cree que este cacharro pueda hacer esas cosas extraordinarias, por favor.

Me aferré con todas mis fuerzas sobre una de las barras que estaban junto al panel de control. Había una columna en medio con una especie de faro o bola de cristal que subía y bajaba por un tubo de cristal. El doctor me decía «Es el corazón de la Tardis, a qué suena de maravilla». Un ruido tan horrible como ese, a quién salvo un loco como este podía agradarle. En menudo lío me estoy metiendo. Repentinamente tras unos minutos todo paró.

-Jajaja… Ya hemos llegado a la primera destinación, prepárate y contén el aire. Te vas a quedar sin voz... jejeje

-¿A dónde hemos ido?

-Abre la puerta y tu misma lo vas a ver

Fue abrir la puerta y llegar al éxtasis. No hay palabras para poder describir lo que sentí en aquel momento. Cuando una crece, cree que lo ha visto todo y que ya pocas cosas pueden llegar a sorprenderte. Pero hay experiencias que ningún ser humano puede quedar indiferente y yo -¬una estudiante universitaria de periodismo-menos todavía. Algo como esto lo había llegado a disfrutar algunos pocos mortales y yo ahora era una de esas privilegiadas. Por Dios, se me caen las lágrimas de emoción cada vez que recuerdo este momento. Ante mi se extendía de forma sublime una gran masa azul recubierta de nubes. Una gran esfera perdida en el espacio. Nuestro hogar. El Planeta Tierra. Una sonrisa dulce se dibujó en mis labios mientras se resbalaba una lágrima sobre mi mejilla.

-No… no, no… no tengo palabras. Es maravilloso. Oh Dios. Es la Tierra, eso es el Planeta Tierra. Joder, es más bonito que en las fotografías y parece real.

-Y tan real que es ¿Ves cómo no exageraba? y cuando viajemos en el tiempo, jeje, verás que me quedé corto.

-Entonces, ¿tu viajas por el tiempo y el espacio?¿Cómo es posible eso?

-Sí, exactamente, soy el último de los Señores del Tiempo. Nací en Gallifrey y sobreviví a la Guerra del Tiempo. Desde entonces viajo de un lado para otro, y de un tiempo a otro a resolver entuertos. Y como soy el último, estoy muy solo. No me gusta viajar solo y acepto a algún acompañante de viaje. Quien venga conmigo vivirá una vida llena de emociones y aventuras. Jejeje

-¿Me estás diciendo que si quieres que te acompañe?

-Solo si tu quieres.

-¿Me estás hablando en serio?

-Eso parece -Me empezó a sonreír y mirarme a los ojos.

-Claro que sí, pero debería avisar a mi familia. ¿Qué van a pensar si desaparezco de un día para el otro sin decir nada?

-No te tienes que preocupar por eso. La Tardis es una máquina del tiempo, por lo tanto podemos aparecer por donde y cuando quieras. Es decir, podemos llegar antes de la hora que te recogí y justo antes de que despierten tus padres, no notarán para nada tu ausencia. ¿A qué es emocionante?

-¿Hablas en serio? Pues claro sí, ya mismo. ¿Dónde tengo que firmar?¿A dónde viajamos primero?

-A donde no, más bien cuando. Tenemos que ir a Londres a 2153, me han mandado un mensaje diciéndome que tienen un gran problema y que solo yo puedo resolver.

-¡A Londres!¡Me encanta Londres! Mi sueño es irme a vivir a allí. Por cierto ¿Cómo es que abrimos la puerta y podemos respirar?¿No estamos en el espacio exterior?

-La Tardis tiene un escudo de protección que nos aísla de los rayos ultravioletas, las partículas subatómicas y cualquier tipo de radiación peligrosa para la vida. A su vez, crea un espacio con oxígeno y con más ventajas. ¿A qué es chuli?

-Me estás dejando extasiada. No puedo creerme lo que me explicas. Bueno... y ¿cuándo vamos a Londres?

-Pues, ahora mismo, agárrate fuerte que para allí vamos, jejejeje… ¡Allons-y!