CAPITULO 2

(Pov Maluk)

La ginebra que bebe mi abuelo, es como aguarrás con gasolina, te quema mientras pasa.

Mi padre siempre dijo que un hombre se define por la copa que sostiene su mano. Y que ese tipo de bebida era como el abuelo y como Troy, como si tragases fuego.

Mi padre bebía lo mismo que él y aún que yo había intentado beber lo mismo no pude, mi padre me dijo que eso era normal y que con los años mi garganta se adaptaría al alcohol.

Bebí mi copa de whisky escocés y esperé a que en aquel bar me sirviesen otra. Mi abuelo iba vestido con un traje oscuro y un sombrero de caballero del mismo color, Troy optó por un traje negro y mi padre por uno muy parecido al de mi abuelo pero de color marrón oscuro, en cuanto a mí, una camisa y unos pantalones de traje verde oscuros eran suficientes, por el momento.

Y es que en esa ciudad era imposible llevar un traje, hacía mucho calor. El viaje había sido como siempre era, estaba aprendiendo los entresijos del negocio de las manos expertas de mi padre y mi abuelo, también de Troy el cual consideraba como el hermano de mi abuelo.

-¿Que hacemos aquí?- le pregunté a mi padre en un susurro-.

-Estamos esperando a un intermediario, él vendrá con la cita para poder hablar con el colombiano-.

-Ah... ¿crees que esto es lo mejor para el negocio abuelo?-.

-Maluk, en el negocio no se pueden creer las cosas, hay que saberlo, claro que lo es, esto significa expansión, pero son gente con otras maneras de pensar así que hay que acatar sus normas estando en este terreno, para que cuando ellos vengan a Italia acaten nuestras normas que son bastantes, digamos que ellos son muy simples, visten como salidos de una película de Tarantino-.

Tuve que reprimir la risa.

Un hombre grande y gordo lleno de tatuajes se sentó a nuestro lado, le pasó a mi padre un papel y mi padre asintió a los pocos minutos el hombre que apestaba a cerveza barata se fue...

-¿Ves a lo que me refiero...?- dijo mi abuelo-.

Asentí, mafiosos sin ninguna clase.

-Esperemos que el jefe posea lo que a este le falta- dijo mi padre mirando la dirección-.

El móvil de mi abuelo sonó con una melodía que no reconocí... parecía un piano pero alegre.

-ya me ha vuelto a cambiar la música del móvil- susurró para si mismo- hola peque...-.

Así que era mi abuela, se comportaba como una niña.

-..si peque... claro que si... si...-.

Era la única vez en todo el día en el que veía a mi abuelo decir "si" más de tres veces seguidas.