Death note no me pertenece.


"El dinero no puede comprar la paz o el amor"

-Misa Amane.


Capítulo 1:

10 de Febrero, 2019.

:- Amane, ya levántate. Debo irme.

Misa gruñó mientras sentía el sol (aun con los ojos cerrados) quemarle la cara. Trató de volver a conciliar el sueño, pero el ruido de unos zapatos de tacón sobre el piso se lo hicieron imposible.

:- Ahg, bien, quédate ahí. Solo cierra la puerta cuando te vayas.- aunque estuviese medio dormida, no le fue muy difícil escuchar el "maldita perezosa", seguido por el gran final: el portazo.

La rubia se desperezó mientras trataba de acomodarse. El dolor de espalda le indicaba que no había dormido muy cómoda, y era cierto. Estaba acostada en una especie de sofá, pero se veía cómo lo menos cómodo que podía llegar a existir. Y Misa descubrió que se sentía de la misma manera.

Una vez que estuvo completamente despierta, miró a su alrededor mientras luchaba con el horrendo dolor de cabeza. Se sentía como si veinte martillos le estuviesen golpeando el cerebro.

Se levantó de aquel sillón y empezó a recorrer la casa para encontrar alguna clase de pastilla para calmar el maldito dolor. A la vez, trataba de recordar cómo demonios había llegado a ese lugar, y quien era la mujer que se había ido hacia menos de cinco minutos.

Como era de esperarse, fue un intento fallido. La cabeza le dolía demasiado como para forzarla a hacer una actividad como esa. Abrió la heladera y buscó agua, para luego revisar los estantes a ver si encontraba algo.

Siendo ella Misa Amane, era obvio que aquel intento también iba a fracasar. Y así sucedió, no encontró absolutamente nada.

Rendida y cansada, volvió al lugar de origen, y se recostó en aquel horrible sofá. Pensó, aunque le dolió hacerlo, y trató de recordar… pero nada le venía a la mente. Estaba en blanco.

Luego, una idea se le apareció en la mente. Se levantó y dirigió a mirar el almanaque que estaba colgado en la pared. Tal vez viendo la fecha podría ubicarse un poco.

Así que, caminó hasta allí, pero en el medio de su recorrido, pisó lo que parecía ser ropa interior masculina, y no pudo evitar soltar un pequeño grito y que un escalofrió le recorriera todo el cuerpo.

Ella no había… no, por supuesto que no había.

Era imposible. Sabía que desde… desde hace tiempo que no… Pero la verdad era que no recordaba absolutamente nada del día o la noche anterior, ¿podría haber sido…?

Oh por favor, dime que no. Solo es una mala intuición, solo eso…

El ruido de llaves en la puerta hicieron que la rubia frenara en seco. No tenía tiempo para esconderse o siquiera buscar algo con que defenderse. Miró para todos lados, pero ya era tarde.

Ella miró al chico y él también la miró. Traía una bolsa con lo que Misa pensó que era comida, y mientras cerraba la puerta la rubia pensaba como podía ir rápido a la cocina para tomar un cuchillo sin que él se diera cuenta.

Necesitaba tener en claro distintas soluciones por si resultaba ser un asesino serial.

Uno nunca sabe…

:- ¿Linda ya se fue?

La rubia no dijo nada mientras analizaba al chico con la mirada. Tenía rasgos bastante peculiares. No era japonés, eso podía decirlo de antemano. Además, tenía el cabello teñido de azul y vestía con una especie de traje pero diferente. Lo había visto en algún lado pero no podía recordar donde.

:- ¿Hola…? Tierra llamando a chica rubia… ¿estás bien?- Misa seguía sin decir una palabra.- Debes sentirte mal, ¿quieres una pastilla? Tal vez te ayude con la resaca.

:- ¿Vas a drogarme?- preguntó, medio en broma pero a la vez medio en serio.

El chico río un poco.- No me serviría de mucho, cariño. A menos que venda tu cuerpo o tus órganos en el mercado negro… creo que no tiene mucho sentido.- él sonrió, pero Misa seguía insegura.- Mira, supongo que no debes recordar mucho de ayer, así que me presentaré.- se aclaró la garganta dramáticamente.- Soy Darril Adams, nuevo integrante de intercambio en la revista PopTeen* y tu fiel compañero de bebidas de anoche. Además de quien ocupaste la casa por primera vez.- extendió su mano.- Un placer conocerte, otra vez.

Ahora perpleja, Misa volvió a congelarse por un momento. Distintos recuerdos aparecían en su memoria como flashes, y tuvo que sostenerse contra la pared para no caerse.

La revista… él trabajaba en la revista.

Le dio la mano mientras las cosas comenzaban a encajar, como las piezas de un rompecabezas. Ahora recordaba: había conocido a Darril ayer, cuando Namikawa los había presentado, ya que ambos trabajarían juntos en un nuevo proyecto. El chico diseñaba y Misa iba a probarse los modelos para después hacer una prueba general con las demás modelos.

Recordaba haber hablado con él y que le había mencionado algo sobre un club. No quería ir, pero la había terminado convenciendo. Luego todo estaba como borroso.

:- ¿Ya no crees que soy un psicópata?- la miró con una sonrisa mientras sacaba una pastilla del botiquín de primero auxilios (se sintió una reverenda estúpida por no haber buscado allí primero) y se la entregó junto con un vaso de agua.- Toma, en serio te sentirás mejor.

La agarró pero aun desconfiaba. No podía evitarlo. El chico al verlo suspiró.- Por favor Misa, trabajas conmigo, si te mató ¿no crees que van a sospechar algo? No es conveniente para mí.

La chica negó con la cabeza y la tomó. Luego de unos minutos se daría cuanta que sí, había valido la pena. Se sentía mucho mejor.

Darril comenzó a ordenar la comida mientras Misa miraba a su alrededor. Tenía una bonita casa.- Entonces, ¿me recuerdas?

:- Algo.- fueron las primeras palabras de la chica. Él, al escucharla, levantó los brazos como señal de victoria.- ¡Por fin! Pensé que te habías quedado muda o algo así.

Ella rodó los ojos, mientras se sentaba en una de las sillas que estaban en la cocina.- Podrías iluminarme un poco más, porque la verdad es que estoy en gris.

La miró confundido.- ¿No será en blanco?

Misa negó con la cabeza.- No. Recuerdo un par de cosas y las demás están como borrosas. Así que es un gris.

Darril sonrió.- Muy bien. Comenzamos a trabajar juntos ayer, viernes. Vivo con Linda, la que me parece que no le agradas mucho, pero bueno. Eh… te recomendé un lugar para salir y fuimos. Luego llegamos aquí y…

La rubia se puso roja mientras esperara que el chico continuara. No quería decirlo pero era una persona demasiado impulsiva.- Nosotros ¿no…?

Él soltó una carcajada.- Eso no podría ser primor, yo tengo novio.- al saber que solo estaba jugando con ella lo fulminó con la mirada y lo golpeó con una revista que había sobre la mesa.- Ouch, eso duele.- ella siguió mirándolo molesta.- Bueno, solo te dejé en el sofá y hoy me fui temprano a hacer las compras. No hay nada más que decir.

Misa suspiró mientras bebía un poco de café que el chico había preparado. Ya había pensado demasiados escenarios horribles, que escuchar lo que en verdad pasó fue bastante reconfortante. Pensó en cada cosa descabellada que se le había pasado por la cabeza y no pudo evitar sonreír. Había pasado tiempo, pero aun así no dejaba de ser una persona imaginativa.

"La imaginación es tu única escapatoria cuando quieras volar por un rato, no lo olvides mi niña"

Tenía que admitir que Natsuki estaba en lo cierto, jamás dejaría de imaginar. Ya estaba dentro de ella.

:- ¿Hoooooooooooola? Te fuiste de nuevo…- Misa miró al chico, había derramado un poco de café en la mesa.- Descuida, yo lo limpio.

La rubia se pasó las manos por la cara mientras se imaginaba el desastre que debía ser. Normalmente no dejaría que nadie la viera en tal estado, pero a Darril parecía no importarle, así que iba a hacer una excepción. Solo por esta vez.

De la nada, una bombilla se prendió en su cabeza y miró el reloj de la cocina. Eran las once. A las doce tenía que estar en la cafetería que… no recordaba la dirección.

Celular.

Sabía que la había anotado ahí. Necesitaba encontrarlo. Comenzó a buscar pero no lo veía por ningún lado, estaba comenzando a perder la calma, y el dolor de cabeza parecía haber vuelto.

Darril la miraba divertido.- Oye… si buscas tu bolso, creo que está en la habitación. No quería que lo vomitaras.

:- ¡¿Vomité?!- exclamó ella, con asco.

Rio.- Por lo que creo no, tal vez me encuentre con alguna sorpresa en el baño… quien sabe.

La chica lo ignoró y fue a la habitación a buscarlo. Revolvió algunas cosas, pero por fin halló su teléfono. Tenía poca batería, pero antes de que se agotara por completo anotó la dirección del lugar y le envió un mensaje a Natsuki.

Que ya sea una chica adulta no significaba que no debía mantener a su nana informada si no aparecía en toda la noche.

Rápido fue al baño (tuvo que soportar algunas burlas de Darril pero lo ignoró de nuevo) se lavó la cara (era un espanto) se arregló la ropa, o por lo menos trató de improvisar algo. Se maquillo, y se peinó. No estaba perfecta, pero hasta que llegara a su casa, servía.

Cuando ya estuvo lista, con veinte minutos para llegar al lugar, le agradeció a Darril y tomó otra pastilla. De verdad las necesitaba.

Salió del departamento, y pidió un taxi. Necesitaba llegar lo más rápido posible, o por lo menos puntual.

Luego de diez dolorosos minutos, el taxi la dejó en frente de la puerta de la cafetería. Pagó, se acomodó un poco, y entró.

Sinceramente, no esperaba que varias personas se acercaran a ella y pidieran autógrafos o una foto. No era la primera vez, pero mentiría si dijera que no la sorprendían. Aun así… le encanta. No solo el sentimiento de fama, si no sentir que tenía fans, y que la querían… la hacían sentir, de una extraña forma, amada.

Además de que todo era por un trabajo que ella adoraba. Había sido su sueño y gracias a mucha gente… ahora estaba en camino de cumplirlo por completo.

Luego de hablar con las personas, se sentó en una mesa, sin señales de su acompañante. Por primera vez en la vida había llegado temprano, se sentía orgullosa.

Chequeó su celular pero este ya no seguía con vida. Al cabo de cinco minutos fue al baño. Para poder descargarse pero a la vez para matar tiempo. Si había algo que odiara además llegar tarde a eventos importantes, era esperar. La sacaba de quicio.

Cuando salió del baño, sonrió al verlo sentado en mesa. Se acercó y se sentó en frente de él.

:- Llegue temprano.- dijo con alegría, mientras se sentaba y la camarera les traía el menú.- ¿Todo bien?

:- Como siempre.- dijo él, mientras guardaba su teléfono.- La verdad pensé que no ibas a venir.- ella lo miró con la ceja alzada.- Bueno… no contestabas los mensajes…

:- Lo tenía sin batería.

Mido rio.- Me imaginaba, pero a la vez me imaginé veinte cosas más.

Misa sonrió mientras bebía de su agua.- Ambos nos imaginamos mucho se ve…

:- ¿Lo dices por algo en especial?- preguntó él, con curiosidad.

:- Tuve un día, bueno más bien una mañana bastante descabellada.

:- Soy todo oídos.- dijo él, mientras la chica les traía lo que ordenaron y Misa comenzaba a hablar sin parar.

Le contó toda la historia, y todos los escenarios locos que había creado en su mente, y él no pudo hacer nada más que reírse y asombrarse un par de veces.- Tal vez deba hablar con Reiji para que tome algunas medidas contra este Adams…

:- No seas tonto.- dijo con tono juguetón y lo golpeó suavemente.- Es medio raro, pero parece agradable. Me dejó vomitar en su baño y dormir en su sofá… Y no me tocó ni un pelo.

:- Eso es porque es gay...- Shingo rodó los ojos.

:- Como sea.- la chica se levantó de la mesa.- Lo importante es que estoy viva.

:- Si, y que tienes una reunión con los del staff en menos de…- miró su reloj.- Dos horas.

La chica se quejó mientras Mido pagaba la cuenta.- Por lo menos piensa que te gusta, y que te pagan por hacerlo.

:- Ya lo sé.- dijo ella, pero aun así no quería salir a ningún lado. Solo quería llegar a su casa a dormir.- Será mejor que vaya yendo si quiero tener tiempo para bañarme y arreglarme.

:- Te llevo.- ofreció él.

:- No hace falta, en serio.- no quería retrasarlo, sabía que tenía cosas importantes que hacer. Hace algunos meses lo habían promovido a… otro puesto, y estaba más ocupado que lo usual. Pero él lo disfrutaba igual que ella, así que todo estaba bien.

:- No seas tonta, vamos.

Misa negó con la cabeza pero aun así dejó que la alcanzara hasta su casa. No fue un viaje muy largo, por lo que en menos de diez minutos se encontraban allí.

Le abrió la puerta y ambos salieron del auto. Misa le dio las gracias, y antes de que se vaya, Mido la agarró de la cintura y le dio un beso en la mejilla.

Misa rodó los ojos. Se está tomando esto de ir lento demasiado serio.

Antes de que se separaran ella lo beso en los labios. Estuvieron así un rato, hasta que el celular de él sonó, y tuvieron que separarse. Misa se despidió y antes de que pudiese colgar, entró a su casa y se apoyó contra la puerta.

Parecía las adolescentes de las películas, pero ese había sido el primer beso real que había tenido con el castaño. Y tenía que admitirlo… había sido fantástico.

Habían empezado a salir hace poco, algunos meses, pero entre el trabajo no tenían mucho tiempo para verse.

Además, la joven le había dicho desde el principio que quería ir despacio. Pero hoy… hoy había sido una excepción.

Hubo varias.- pensó, mientras se tocaba la frente con la mano. El dolor de cabeza había renacido. Comenzó a caminar hacia la cocina, cuando una voz familiar logró asustarla:

:- ¡Por fin! ¿Sabes cuándo tiempo te eh estado esperando jovencita?- Natsuki la siguió.- Ni siquiera una llamada… ¿Cómo es que después no me respondiste?

:- Nana, tranquilízate.- el dolor de cabeza se estaba intensificando. Tomó un vaso de agua.- Primero, te mande un mensaje y si me murió el celular. Segundo, te avise que iba a salir con Mido y que llegaría más tarde.- buscó una pastilla para la cabeza, la última, lo juraba.- Y tercero.- la miró mientras la tomaba.- Tengo diecinueve años, ya no soy una niña pequeña. Se cuidarme.

El enfado de Natsuki se disolvió y en cambio abrazó a Misa con fuerza. Volviéndola a tomar por sorpresa.- Lo se nena, pero aun eres mi pequeña para mí, siempre lo serás.- miró a la rubia y le acomodó el pelo.- Así que saliste con este Mido… ¿y…?

:- ¡Nana!- Misa le gritó jugando.- Esas son mis cosas también, ya lo sabes.

:- ¿Acaso una vieja no puede tener un poco de curiosidad?- preguntó en tono juguetón mientras se separaba de su pequeña. Comenzó a caminar hacia su habitación mientras Misa limpiaba el vaso.- Hoy cenaremos juntas. No te veo hace meses así que necesito aprovechar cada segundo, ¿de acuerdo? No quiero planes.

:- Entendido, señor.- la burló haciendo el saludo de los soldados. Natsuki no pudo evitar reírse y Misa se le unió. Luego ambas tomaron caminos distintos y la rubia se dirigió a su habitación.

Necesitaba un baño urgentemente.

Miró su pequeño cuarto (en comparación con el que había tenido en Estados Unidos parecía una miniatura) y se acostó en la cama con aire nostálgico.

Había llegado a Japón hace menos de dos semanas, pero había estado moviéndose y trabajando tanto que no había tenido lugar para descansar. Ni para estar en su antigua casa con su nana.

Parecía una niña cuando decía estas cosas, pero de verdad la extrañaba.

Luego del gran éxito que tuvo sus inicios en PopTeen, Misa comenzó a unirse con las modelos mayormente reconocidas en Japón, y más tarde con la asistencia de Mido, fue trasladada a distintas sucursales por el mundo.

Durante esos dos años luego de terminar el año escolar, había viajado a, al menos, cinco países diferentes. Esta era la primera vez que pisaba su país natal en nueve meses.

Se estiró en la cama y conectó su celular para que cargara. Luego se quitó la ropa y se metió debajo de la ducha. Gimió al sentir el agua caliente en su cuerpo, pero trató de apurarse porque recordaba que le quedaba menos de una hora para arreglarse antes de asistir a la junta.

Si alguien de afuera analizaba su situación, dirían que Misa había crecido mucho. No solo por la edad y el nivel de maduración, si no en el trabajo. Ya no era una simple modelo. Ahora ayudaba a Mido (y a veces a Namikawa aunque no quería admitirlo) con la parte del diseño de la revista, y con los modelos de ropa.

Además, aun no le había dicho nada a Natsuki, pero le habían comentado que querían llamarla para hacer una película.

Decir que estaba emocionada era muy pobre. ¡Estaba eufórica!

Salió del baño, se cambió y arregló, y revisó su teléfono. Tenía varios mensajes de Natsuki (antes de que llegara a casa) y algunos de Mido y de sus compañeros de trabajo.

Pero hubo en particular que le llamó la atención. Era de su querido, supuesto amigo, Darril Adams: "espero que duermas un poco más. Xoxo"

Sonrió mientras rodaba los ojos. El chico sí era un completo lunático, pero no podía evitar que le caiga bien. Aunque era bastante diferente a su junta usual.

Se acostó un poco en la cama, viendo que aún le quedaban veinte minutos, y prendió la televisión. Ver un poco no le haría mal.

O al menos eso pensaba hasta ver el canal de noticias y encontrarse con una cara que no veía hace muchísimo tiempo.

Allí, hablando sobre algo que a Misa en realidad no le importaba, estaba nada más y nada menos que Kyomi Takada.

La rubia tuvo que parpadear un par de veces para cerciorarse que sus ojos no la habían engañado. No, la morocha de pelo corto que se encontraba en la tele era Takada.

Misa bufó mientras apagaba el televisor y se levantaba de la cama.

Había pasado tiempo, mucho tiempo, pero aquel sentimiento de odio hacia la bruja aún no se había extinguido. Y no era la única…

Negó con la cabeza mientras trataba de sacar esos pensamientos de su mente. No le harían bien. Y además, ya estaba lejos de eso, no tenía por qué recordarlo, no le serviría de nada.

Aunque… miró hacia la televisión apagada y tuvo un leve recuerdo. Día de graduación, y como la maldita perra desgraciada había tirada agua en su vestido. Además de hacerla tropezar y el hazmerreír en frente de todos los alumnos.

Oh si, el sentimiento de odio seguía allí, definitivamente.

Rodó los ojos y se dispuso a prepararse para irse. Aún tenía tiempo de ir a la reunión y luego cenar con su nana. Así que tomó su bolso, su celular, y se dirigió hacia la puerta principal.

Estaba a punto de salir, cuando se encontró a alguien que jamás había visto, fuera de su casa. Entrecerró los ojos, porque aquel chico le parecía familiar, pero aun así, no pudo reconocerlo.

Encogiéndose de hombros, siguió su camino, y llamó a un taxi. Faltaban menos de diez minutos, y necesitaba llegar a la reunión cuanto antes. Así que una vez que el auto llegó, se subió a este, y pareció escuchar algo… algo que no sabía si era cierto o solo su imaginación.

Había escuchado que gritaban su nombre.

Y por un segundo, solo por segundo, la voz le había parecido bastante familiar.

Volvió a negar con la cabeza mientras se recostaba en el asiento del automóvil. Estaba algo cansada y el dolor de cabeza seguía ahí, pero ahora algo más pesado era lo que le molestaba.

Lo había recordado.

Luego de meses, años, sin pensar en él, ni una milésima de segundo, lo había hecho. Pero no pudo evitarlo, volver a su casa, a su habitación, a su antigua vida… todos sus recuerdos parecía estar pasando justo enfrente de ella. Estaban reviviendo, como las cenizas del ave Fénix.

Apretó los puños y sintió como sus uñas se le hundían en la piel. No, no iba a permitirle a ese idiota hacerse presente ni un solo segundo en su cabeza. Había cambiado, ella era diferente, y no por volver a su hogar significa que tenía que recordarlo.

Ya era demasiado tarde, y no podía vivir en el pasado.

Suspiró, mientras reemplaza los pensamientos de cierto pelinegro con los de la revista, y con los chico de ojos marrones que, aunque le había parecido imposible en un momento, había logrado cautivarla.

Miró por la ventana al sol que alumbraba todo el camino, y cerrando de a poco los ojos, no pudo evitar caer en un profundo sueño.

Sí, todo era culpa de esa maldita Linda y sus malditos tacones.


Hola a todos. Espero que les haya gustado el primer capítulo, y se que seguramente van a tener algunas dudas, pero no se preocupen, todo se irá aclarando de a poco, solo deben tener un poco de paciencia.

*Decidí usar la revista PopTeen (en la que trabajaba Misa antes) porque me pareció lo más cómodo.

Y otra cosa, seguramente notarán que la personalidad de Misa es bastante... peculiar y fría. Pero como se los dije antes, necesito que sea así para que encaje con la historia, pero pronto se verán algunos cambios. Aunque, seamos sinceros, la joven ha madurado. Aun así perdonen el OoC, de verdad detesto cuando eso sucede.

No se olviden de comentar, y nos vemos la próxima.

Vigigraz.