Disclaimer: nada de lo que reconozcan es mio. S.M, Alfaguara, y esas cosas.
Summary: La vida me había enseñado que nada es lo que parecía. Las traiciones más voraces podían ser ejecutadas por quienes menos esperas, los besos más dulces podían acabar siendo de tu peor enemigo. Pero estaba consciente de que, como nada era lo que parecía, bien podía equivocarme en mi teoría. "¡Tú no sabes lo que él ha hecho por mí!". "Oh, sí, me lo puedo imaginar. ¡Abre los ojos, por dios, no ha hecho otra cosa que engañarte todo este tiempo!" Más también sabía que no debía confiarme. "¿Cómo pudiste?"
The Arrival to Forks
Bella. 23/09/2008.
Hola, Renesmee.
Hoy fue un día difícil: le contamos la verdad a tu abuelo…
"-Sabía que había algo raro.- suspiro Charlie, pasándose la mano por el pelo."
Según Edward me conto más tarde, él se debatía entre dispararle a Edward por haberme embarazado o agradecerle por salvarme. Aunque tu padre se divirtió de lo lindo, viendo como tartamudeaba cuando llegue a la parte de la "procreación". Si hubiese sido humana, mi rostro hubiese estado en llamas mientras murmuraba el más simple: "Edward y yo estuvimos juntos, papá. No sabíamos que era posible concebir… y cuando nos dimos cuenta, pues… ¡Voila!"
Luego de eso no pude más que reír nerviosa. En serio, quería que me tragara la tierra. Ahora tu padre se ríe, de seguro recordando la tarde. Creo que es hora de darle una reprimenda. El ama esa camisa verde…
Adiós, Renesmee.
Cerré el diario, y lo volví a meter en el bolso. Suspire profundamente. Haber estado leyendo el diario, con mi madre contándome de nuestra vida, había sido… no sé, solo me revolvió todo. Era MI madre la que estaba escribiendo. Ella escribía para MÍ. Y mi padre, Edward, estaba cerca. Muy cerca…
Aparque delante de la casa. Era la misma que había visto en la foto, solo que un poco más… descuidada. Di tres golpes secos en la puerta de caoba. Escuche un par de pasos, seguidos de los cerrojos.
-Hola.- le dije al hombre. El solo me vio sorprendido.- Busco a Charlie Swan.
-Yo soy Charlie, ¿tú quién eres, jovencita?
-Soy…- dude un momento. ¿De verdad quería decirle así, de un sopetón, a mi abuelo, que yo era su nieta perdida? Maldije a Alec, por mandarme a acá, sin nada más que un diario y objetos de mi pasado.- Soy Carlie… Hale.
Oh, pero que inteligente. El apellido de tus tíos. ¡Estupendo!- me recrimine.
-¿Carlie Hale?- el silbo.- Vaya, tienes un gran parecido a…- su voz se apagó en un bajo murmullo. Note como sus ojos se ponían rojos, y pasaba saliva costosamente.- Disculpa, jovencita, pero ¿para qué me buscabas?
Es ahora o nunca.
-Sería mejor que pase.- le dije.- Es mejor que usted esté sentado. Lo que le quiero decir es muy fuerte.
Él se hiso a un lado y yo pase. Me indico que pasara a la sala y me sentara.
-¿Quieres algo?
-No, gracias.- susurre.
-Muy bien.- suspiro, sentándose en el sillón individual delante de mí.- ¿Qué es lo que me querías decir?
-¿Usted tiene una hija?
-Si.- paso saliva ruidosamente.- ¿Por qué me lo preguntas, niña?
-Yo… bueno, no estoy segura pero- suspire-, creo que conozco a su hija.
-¿A mi Bella?
-Sí, señor.
-¿Qué pasa con ella? ¿Sabes dónde está?- sus palabras salían atropelladas.
-Si… bueno, no personalmente pero… soy su… literalmente, yo supongo que soy…- ¡mierda, mierda, mierda…!
Su rostro se tornó de compresión y una gran sonrisa surco sus labios.
-¿Nessie?-pregunto.- ¿Tu eres Nessie?
Asentí, el nudo en mi garganta me impedía hablar.
-Y supongo e intuyo que usted es mi abuelo.
Charlie se levantó de su posición y me envolvió en sus brazos.
-Mi Nessie, mi Nessie…- canturreo. No pude evitar las lágrimas.
Estuvimos un rato así, no más abrazándonos. Cuando anocheció Charlie insistió en preparar algo de comer para mí.
-¿No has visto más a mamá?- le pregunte.
El suspiro sonoramente, mientras cortaba las esquinas de los panes.
-No. Desde que… paso eso, ella no ha vuelto a aparecer por acá.
-¿Qué paso, abuelo?- le pregunte, intrigada por su tono.
Él se voltio a verme, medio sorprendido.
-¿No lo sabes?
-No. Recién estoy descubriendo mi pasado, gracias al diario de mamá.
-¿Su diario?
-Sí. Uno que ella escribió. He estado leyendo algunas páginas, la última que leí relata la vez que te contaron la verdad.
-Mmm.- gruño.- Un día interesante.
Me reí.
-Pero supongo, que aún no has llegado a la parte importante.
-No, no he podido leer mucho.- confesé.
-Entonces, ¿qué esperas?
-Resulta, abuelo, que le faltan páginas.
Rebusque en mi mochila y le entregue el diario. Él lo abrió y hojeo dentro.
-Parece que hubieran quitado las hojas que relataban los acontecimientos… al propio, para que no quedaran evidencias.
-Abuelo, ¿qué paso?
El suspiro. Se sentó en frente de mí y hablo con voz pausada.
-Edward, tu padre, desapareció hace ya… unos cuantos años. Nadie sabe dónde está, y nadie lo ha podido encontrar. Tu madre se sumió en una depresión peor a la anterior…
-¿Anterior?- lo corte.
-Es una larga historia.- suspiro.- El hecho es que después no supe que fue de ella, no la he vuelto a ver desde hace dos años. Con tu desaparición, todo empeoro. Por lo que me contaba Alice, no tenían rastros de nadie. Ni de tu madre o Edward… ni siquiera de ti.
-Quieres decir, por como hablas, que aún no encuentran a mis padres, ¿no?
-Casi. Tu madre esta… muy lejos, por lo que me dijo Alice la última vez que la vi, suele visitarme muy a menudo. La última vez que tuvo una visión de ella, Bella se encontraba en el Atlántico.
-¿Y de papá?
-No me ha dicho nada de él.- suspiro.- Solo supe que una vez tuvo en leve fogonazo de él, pero al parecer nunca toma una decisión concreta, por lo que no puede verlo.
-Y a mí no puede verme porque soy hibrida, ¿no?
-Creo que no.- arrugo la nariz.- Jamás quise saber mucho de eso, Nessie. Mientras menos supiera, era mejor.
-Abuelo, debo saber dónde está.- le dije.- Y no puedo solo sentarme y leer un diario para averiguarlo. Ni siquiera sé si puso algo de eso en él.
Él me sonrió a medias.
-Llamare a alguien que seguro podrá ayudarte.
Pues antes de lo esperado, pero ojala y les guste. ¡Uy amo a Charlie! ¿A quien creen ustedes que llamara?
¿un RR?
saludos.!
