Estaba casi perfecta con su uniforme, una falda corta negra con detalles dorados, una camisa blanca y una chaqueta americana negra con los filos dorados, a ella no le gustaban los zapatos del uniforme así que se ponía unas botas negras. El escudo del instituto estaba en chaqueta, en el bolso y en el corbatín, este último elemento era el agotaba su paciencia todas las mañanas.

-Maldita corbata. Es imposible atarla bien.

Suspiro e hizo un último intento-solo es darle un vuelta luego pasar esto por ahí esto otro por aquí y luego...

En el espejo se reflejaban unos ojos carmesí bastantes enfadados por aquel desastre de corbata. Se dio por vencida se la quitó y cogió otra, ya que la que tenía estaba bastante arrugada por los fallidos intentos de colocársela, y salió a buscar a alguien que pudiera ayudarla.

Escucho la voz de su prima en el comedor. Al entrar vio que también estaba su madre, quien la miro y vio lo que Fate traía en la mano.

-Fate, hija no me digas que aún no puedes atártela

-Prima, llevas años con eso y aun no has aprendido, mira que eres densa- decía riéndose

Fate por otra parte se enrojeció y con la mirada en el suelo por la vergüenza - es muy difícil para mí, aunque quiera no puedo.-

-Algún día te saldrá- digo su madre mientras se la colocaba en un abrir y cerrar de ojos-ya está ahora a desayunar. -

-Fate hoy te llevare al instituto. Me pilla de camino y además ya verás cómo corre mi nueva moto-

-Arf no quiero que mates a mi hija además no quiero que se exponga de esa manera, así que te pido por favor que cojas el coche y no corras- lo dijo Precia con una mirada tan seria que helo la sangre de Arf

-S-si tía no se preocupe la cuidare -

-Madre a qué hora tienes el vuelo- intentando cambiar el tema

-Dentro de dos horas. Me llevare a BaRdiche estará aquí en la noche-

Miro su reloj- Okasan yo me despido, que tengas un buen viaje, cuídate y me llamas cuando llegues. Te quiero

-Yo también hija.

Ya en la entrada había un coche negro esperando.

- Buenos días señorita Testarossa

-Bardiche te he dicho que no me llames así-

-Sir Testarossa? -decía con una sonrisa

-Fate solo dime Fate- decía con falsa seriedad

-Jeje nos vemos Bardiche-

-Hasta luego Arf-miro a Fate- Sir-despidiéndose

Fate entro en el coche suspirando derrotada

Bardiche siempre seguía el protocolo. Pertenecía a su guardia personal y desde muy joven siempre prefirió estar con él, los guardaespaldas no le gustaban no podía tenerles confianza. Bardiche era un joven de 24 años alto, corpulento, rubio y de piel morena. Él ha estado con Fate desde que tenía 18 años, cuando termino su entrenamiento de agente, la familia lo llamo pues era el mejor en lo que hacía además de su discreción y profesionalidad.

-Ne Nanoha no creo que podamos ir contigo a casa. Gracias a cierta personita rubia me han mandado trabajo extra-

-A mi también me lo han enviado por si se te olvidaba-

-Si pero fue tu culpa-

-Fuiste tú quien se rio-

-Si no hubieras hecho esa tontería-

-Esto chicas sigo aquí- sintiéndose ignora. Y es que cuando Hayate y Alicia se peleaban por cosas asi uno no sabía cuándo terminaban, pero al final acaban bien Nanoha prefería pensar que era porque se lleva bien aunque no entendía muy bien esa relación.

En un último intento por llamar su atención subió un poco el tono de voz- chicas!- obtuvo su intención- yo me voy, supongo que estaréis en la biblioteca-

-Si Nanoha. Te llamamos más tarde vale

-Si terminaremos ese trabajo en nada. A que si Hayate

-Claro- decía mientras chocaba los puños con Alicia

Estaban hace un segundo peleándose por el mismo tema y ahora parece que estuvieran hasta contentas por hacerlo- definitivamente nunca las entenderé- pensaba Nanoha mientras se despedía y se dirigía a la estación.

A Fate le había llegado un mensaje de Arf diciéndole que no podía ir a recogerla pues le había surgido una urgencia y que lo sentía.

Fate pensó en llamar al chofer de la casa pero después lo pensó mejor, las clases de música no eran hasta más tarde y tenía tiempo así que pensó que era una buena oportunidad para dar un pase sola de vuelta a casa.

No era la primera vez que iba en transporte público muchas veces iba con Bardiche así que no era problema buscar la línea para ir a casa. El problema era precisamente que siempre iba con Bardiche y por su aspecto él era intimidante y hasta ahora no se había dado cuenta de que atraía muchas miradas hacia ella. Hacía calor y se había quitado la chaqueta y la corbata, en una estación entraron muchos chicos y chicas al parecer de algún colegio cercano pues llevaban el mismo uniforme marrón. El tren se llenó, y unos chicos que vieron a Fate fueron a molestarla

-Cómo es que no te he visto nunca por aquí-

-Jamás me olvidaría de una carita como esa

Fate no contestó quería moverse pero no podía, por el gentío, entonces escucho que alguien detrás de los chicos decía- dejadla en paz si queréis estar tranquilos el resto del año- no le hicieron caso hasta que uno de los chicos aviso casi perdiendo la voz- es el demonio blanco- los demás chicos se pusieron pálidos y lo primero que hicieron fue disculparse y bajarse del tren aunque no fuera su estación.

El tren iba aun lleno y en una curva su salvadora iba a caerse Fate no lo pensó dos veces y como un rayo la agarro y la apego a ella para mantenerla fija-no quisiera que te hicieras daño- lo dijo muy cerca de la oreja de la cobriza.

Nanoha no podía reaccionar tenerla tan cerca hacia que se sintiera como en las nubes. Las dos se separaron un poco para poder verse pero sin soltar el agarre Nanoha con sus manos en los hombros de Fate y Fate con las suyas en la cintura de la cobriza. Las dos estaban muy rojas, Fate por lo que había hecho y dicho y el tono en que lo dijo y Nanoha porque no quería separarse de aquellos ojos borgoña en los que se había perdido.

Nanoha escucho anunciar su parada y con mucho esfuerzo se separó y se presentó para después salir por la puerta. Fate también le dijo su nombre pero no les dio tiempo a más.

Nanoha se había quedado con una sonrisa boba. Pues la chica que había visto era la más guapa para ella, ni siquiera le importo si lo que pensaba era raro, aquella chica rubia, de ojos rojos y piel blanca es lo único que había en su mente. Pero su sonrisa se borró e incluso perdió el color de su cara pues a recapitular los rasgos de la chica se dio cuenta de algo. -Rojizos ojos, rubia del piel blanca...Alicia?- lo dijo casi asustada, su amiga y aquella chica eran como dos gotas de agua, pero ella sabía perfectamente que no era Alicia aparte de lo que Fate le hacía sentir ella era un poco más alta que su amiga.

Fate por otro lado había llegado bien a su casa en donde volvía ser vigilada por todos los guardias y volvía a su rutina pero sin quitarse a la cobriza de la cabeza.


Es raro que cuando lo escribes te parezca largo pero cuando lo ves te parezca corto? Esta parte pertenecía al primer capítulo pero la quite pues se me hacía largo

Bueno ya sabeis dejad en los reviews lo que se os pase por la cabeza con esta historia.