Muchas gracias por los reviews, en serio, se los agradezco muchísimo, me encanta saber que están interesados. Y lamento la demora, es solo que estuve arreglando las cosas para regresar a clases y como no tengo internet los asuntos se complican, pero bueno, aquí tienen el siguiente capítulo.
El sol comenzaba a meterse finalmente por el horizonte, lo que significaba que muy pronto su astro contrario haría acto de presencia sobre el firmamento para dar paso a la siguiente mitad del día. Al contrario del infernal calor que distinguía la temperatura del día, la refrescante brisa del aire comenzaba a soplar refrescando todo a su paso, dándole un alivio a todo aquel que había sufrido por los rayos ultravioletas del sol.
Sin embargo, ese alivio ocasionado por el refrescante aire no era algo que pudiera sentir en esos momentos una pequeña comunidad ubicada muy a lo lejos de unas tierras áridas. ¿La causa? El arribo de unos bandidos y la injusta separación de los lazos familiares que unían a padres e hijas, solo por el simple deseo de satisfacer sus más bajos instintos.
Allí, en medio de la angosta y extensa calle, se encontraban los habitantes del pueblo compartiendo su pena y pesar con todos aquellos que llevaban el mismo dolor en su pecho.
- ¿y ahora que hacemos? No podemos dejar que se lleven a nuestras hijas –
- pero tampoco podemos pelear con ellos. Ya vieron de lo que son capaces –
- tal vez si llamáramos a las fuerzas imperiales una vez más…. –
- no tiene caso. Con esta ya van tres veces que destruyen la comisaria, además la solicitud de ayuda tardaría unas semanas en llegar, para ese entonces nuestras hijas podrían….. –
La lluvia de opiniones se dejaba caer por todo el lugar. Criaturas opinando, otras sugiriendo y otras más llorando. La desesperación se manifestaba en su máxima plenitud en todos aquellos pueblerinos que buscaban una forma de solucionar el problema.
- maldición, maldición, ¡maldición! ¡Ya no lo soporto más! Esos malditos tienen a mi hija, debo hacer algo ahora mismo –
- ¡espera idiota! No te precipites, o es que acaso quiere terminar como Rudolf, el pobre solo quería proteger a su nieta y mira como termino –
El pueblo entero estaba sumido en pánico e histeria, tanto era así, que ni siquiera fueron capaces de percibir a los dos individuos que se encontraban pasando, en esos momentos, justo a través de ellos mientras cargaban un bulto con forma sumamente peculiar.
- ¡demonios Sunset! Camina más rápido por favor – exigía el dragón a su compañera.
- ¡lo siento Spike! pero no todas las criaturas tenemos las patas tan largas como los dragones, y si tanto te molesta mi ritmo, puedes cargar tu solo el paquete – reprendía la unicornio que se encontraba sujetando la parte inferior del bulto.
- mmm… joder, sigo sin ver la comisaria por ningún lado. ¿En dónde te había dicho ese maldito que se encontraba? – preguntaba Spike volteando a todos lados, pero lo único que veía a la lejanía era a mas civiles gritando y un establecimiento de dos pisos cubierto de fuego.
- dijo que se encontraba cerca de la salida del pueblo, en medio de unos negocios – respondía Sunset volteando a ver a la misma dirección que Spike – Sin embargo también dijo que posiblemente sería difícil identificarla debido a que está instalada en uno de estos establecimientos, y al parecer tenía razón – concluyo la pony mientras agachaba las orejas.
La situación no mejoraba para nada, Spike comenzaba a perder los estribos por la gran cantidad de quejas y lloriqueos que escuchaba a su alrededor. Era como si no hubiera sido suficiente castigo el haber pasado días enteros vagando por ese mundano desierto intentando encontrar un mísero lugar en cual pudieran darse un respiro.
Realmente el lagarto estaba estresado, lo último que necesitaba era seguir aguantando ese escándalo por más tiempo – *Grrrrrrrr* ¡SE PUEDEN CALLAR DE UNA PUTA VEZ! – grito con todas sus fuerzas logrando callar de golpe a todos las criaturas, que hacía solo unos segundos, no se daban cuenta de su presencia.
- ¿Quiénes son ellos? – pregunto nervioso un pony de tierra.
- son los forasteros que llegaron en la tarde –
- pero… ¿Qué querrán? – preguntaba un burro.
- ta…tal vez sean bandidos también – murmuraba alguien entre la multitud.
Sunset, alerta y precavida, se adelantó a explicar con la única intención de que los pobladores no los categorizaran como criminales – ¡por favor! No se alarmen, solo estamos de paso, en unos momentos nos iremos de aquí – aclaraba mientras dejaba el bulto a un lado y levantaba los brazos en muestra de paz.
Spike por su parte, dejo caer igualmente el bulto al piso y prosiguió a meter sus manos dentro de sus bolsillos.
- entonces… ¿Qué qui…quieren? – preguntaba dudoso un perro diamante.
- solo queremos saber dónde se encuentra la comisaria de las fuerzas imperiales equestrianas, solo eso – decía aun con los brazos al aire.
- p…por supuesto – contestaba el mismo perro diamante haciéndose a un lado para que los dos extraños visualizaran de frente el único establecimiento que estaba repleto de llamas – ahí la tienen -
Tanto Spike como Sunset abrieron los ojos en su totalidad, tras ver como el principal motivo por el cual habían pasado días sufriendo en ese desierto sin descanso, ahora estaba repleto de fuego en todos sus rincones. Parecía una broma cruel del destino, si tan solo se hubieran atrevido a preguntar cuando apenas habían llegado al pueblo y no se hubieran metido a esa cantina, podrían haber tenido una oportunidad, ahora todo se había ido al carajo.
Spike crujió los dientes de una manera tan amenazadora que incluso logro que todos los espectadores retrocedieran por temor a salir lastimados por algo que ni siquiera era su culpa – me…cago…en…la ¡PUTA! – soltó el dragón mientras lanzaba su sombrero al piso, dejando al descubierto su apariencia ante todos los presentes.
"U…un ¡¿dragón?!" pensaron todos aquellos que eran ajenos a la identidad del lagarto.
- Spike, cálmate por favor – suplico Sunset no queriendo llamar más la atención.
- ¡y una mierda Sunset! Como esperas que me calme después de que pasamos todos esos días en vela cargando a este estúpido – se quejaba el dragón mientras pateaba fuertemente el bulto, mandándolo a volar y provocando que se desenvolviera de la parte superior.
Esta acción capto el interés de un pony que estaba algo cerca del lugar en donde había caído el paquete – ¿eh? ¿Pero qué es eso? – se preguntó para enseguida acercarse poco a poco al objeto.
- debes tranquilizarte, no es para que te alteres, solo debemos buscar el siguiente pueblo más cercano y…. – pero Sunset no termino debido a una brusca interrupción de su compañero.
- ¡estas bromeando! Que acaso no recuerdas que la última vez que tardamos mucho tiempo en llevar un encargo a una comisaria, no nos pagaron ni un centavo porque el cabron tenía la cara tan destrozada por los gusanos que ni siquiera fueron capaces de reconocerlo – decía Spike mientras se frotaba la frente.
- si pero…. –
- ¡AAAHHHHHHHHH! – A causa de un repentino y sonoro grito de horror, la discusión entre Spike y Sunset se tuvo que parar de golpe - ¡u…un…un cu…cuerpo! Ellos lle…llevan un cuerpo – tartamudeaba él pony intentando asimilar la sorpresa que se acababa de llevar.
- ¿un cuerpo? ¿Qué demonios hacen ellos con algo así? –
- ¡lo sabía! También son asesinos –
- no se les acerquen. Pueden ser peligrosos –
- ¡demonios! ¿Hasta cuándo van acabar las desgracias? –
- ¡rápido! Hay que huir –
La unicornio se pasaba la pesuña por la cara maldiciendo se estúpida suerte, "lo que nos faltaba" pensó viendo como todos los pueblerinos se alistaban para salir corriendo en cualquier momento.
Sunset, viendo que se quedaban sin opciones, opto por intentar explicarle a los civiles el motivo de su visita, esto sin llegar a dar muchos detalles, porque sabía que si lo hacía, Spike se enojaría con ella – ¡por favor! Lo digo en serio. Mi amigo y yo no les haremos daño, si así lo quisiéramos no estaríamos intentando razonar con ustedes ahora mismo – decía tratando de conservar la calma.
- en…entonces ¿porque llevan a un muerto con ustedes? – preguntaba escéptico un cordero.
La pony amarilla lanzo su mirada al cuerpo, que para ese entonces, ya tenía la cabeza casi al descubierto mostrando que era una especie de gran felino de color gris con algunas manchas en la cara – ¡ah eso! Es solo un encargo que debíamos hacerles llegar a las fuerzas imperiales lo más pronto que fuera posible, pero como se habrán dado cuenta, no contábamos con que la comisaria de aquí seria destruida, es por eso que estamos algo… frustrados, pero ¡oigan! no por eso tienen que temernos jejeje – explicaba la unicornio sonriendo improvisadamente para convencer a los presentes de que nos les harían daño.
Un grifo que aún seguía dudando, creyó que lo mejor era seguir cuestionándolos para estar seguros de que no les harían nada – si pero…. –
- ¡oigan idiotas! En primer lugar, a ustedes no les importa un carajo el motivo o razón por la cual estamos aquí, y en segundo lugar, nosotros no les debemos ninguna respuesta como para que sigan preguntándonos que y que no vamos hacer, así que déjense de joder con esa mierda, si nos creen o no ya es su problema, no nuestro. ¡Vámonos Sunset! – aclaraba Spike reacomodándose su larga gabardina.
La pequeña acción del dragón atrajo la mirada incauta de algunas criaturas, ya que estas fueron capaces de percibir una extraña placa que el reptil tenía muy bien posicionada en su pectoral derecho. Algunos de ellos se asombraron tras poder identificar a que institución le pertenecía dicho emblema.
- Espera, esa placa. ¿Us…ustedes son "Cazarrecompensas"? – preguntaba una vieja cabra mirando detalladamente el objeto en el pecho del dragón. Se trataba de un trozo hecho, puramente, de plata y la cual tenía forma de un escudo medieval, en el centro del mismo, estaban esculpidas dos revolvers mágnum (es un tipo de pistola que se caracteriza por llevar la munición dispuesta en un tambor o cilindro) con los cañones inclinados frente a frente y una sobre la otra dándole una apariencia de "X". El último detalle que tenía la insignia era un par de alas de pegaso que salían de los extremos laterales de las armas y que se asomaban finamente por los costados del objeto decorativo, esto hacia parecer que las dos armas de fuego estaban aladas.
Una vez que todo el pueblo sabía a qué se dedicaban los dos extraños, las dudas comenzaron a hacerse presente – ¡claro que lo son! Por eso se me hacía muy conocido ese escudo – decía alguien entre la multitud
- ¿cazarrecompensas? ¿Ellos no son los que trabajan para el imperio equestriano? –
- si ¡así es! Ellos atrapan criminales a cambio de dinero y luego los llevan con las fuerzas imperiales para que se hagan cargo –
- entonces por eso ese sujeto está muerto. Era un criminal ¿no es así? –
- Por supuesto, para eso querían saber dónde estaba la comisaria. Venían a entregar el cuerpo de esta criatura porque había cometido crímenes –
- ¿eso quiere decir que son buenas personas? –
- deben serlo. No por nada trabajan para el reino de equestria –
- pero si trabajan para las fuerzas imperiales. ¿Por qué no nos ayudaron cuando Buster se llevó a nuestras hijas? – pregunto un desconocido haciendo entrar en razón a todos los que aún estaban tratando de asimilar el verdadero oficio de los dos forasteros.
- ¡un momento idiota! ¿Quién demonios dijo que trabajamos "para ellos"? – preguntaba spike mirando a toda la multitud – aprende a diferenciar, nosotros no trabajamos para nadie, nuestro único trabajo consiste en atrapar, vivo o muerto, a toda aquella criatura que tenga un precio por su cabeza – soltaba spike con una mirada dura y fría – la única razón por la que nos asociamos con el reino equestriano, es porque ellos son los que ofrecen más dinero por los criminales que atrapamos, y eso se debe a que ningún otro reino tiene tantos enemigos como los tiene equestria. Por eso no se confundan, si estuviéramos trabajando para ellos, entonces les tendríamos que tener algo de lealtad, lo cual no existe. En cualquier caso, si un día llegara otro reino ofreciendo mayores recompensas por los criminales que quieren atrapar, entonces nos asociaríamos con ellos, y eso solo por conveniencia. Es por eso que deben dejar de creer que nosotros somos solo otros perros del imperio – explicaba el dragón con una tonalidad autoritaria.
- ¿pero su trabajo consiste en atrapar criminales? ¿No es así? – pregunto un pegaso de color marrón con crin anaranjada y que parecía tener una ala rota.
- se supone que si – respondió secantemente el reptil purpura.
Después de responder eso, el pegaso comenzó acercarse poco a poco hasta estar finalmente a solo centímetros del rostro del forastero - ¡entonces porque no hizo algo al respecto cuando vinieron esos infelices a llevarse a nuestras hijas! – soltó bruscamente el pegaso mientras jalaba a Spike del cuello de su gabardina para acercarlo más a su nostálgica cara.
- ¿mmh? –
- ustedes llegaron mucho antes que los asechadores, pudieron habernos ayudado cuando pedíamos ayuda, pero no lo hicieron – decía el pony soltando algunas lágrimas, Spike seguía sin decir nada y Sunset solo contemplaba la escena- se supone que ustedes son asesinos profesionales capaces de matar a cualquiera que haya cometido crímenes contra la corona de equestria, porque ¡demonios! No detuvieron a esos….esos desgraciados…*snif* ahora nuestras hijas están en sus manos y solo los dioses saben que horribles cosas les están haciendo ahora mismo. ¡Maldición! Acaso no les importo absolutamente nada que esos infelices masacraran a dos criaturas a sangre fría. Incluso Rudolf dio su vida para proteger a su nieta y ustedes….ustedes…ustedes solo – las duras palabras que salían de la boca del pegaso hicieron recordar a todos los pueblerinos la dura situación por la que aún estaban pasando, pero también, les hizo darse cuenta que cada palabra que decía era verdad, se supone que una vez que un pueblo o una ciudad independiente crea un acuerdo con el imperio equestriano, este se vuelve automáticamente territorio del reino, y si los cazarrecompensas estaban asociados con las fuerzas militares del imperio, lo más lógico sería que también se hicieran cargo de los criminales que asechan esos nuevos territorios.
El pegaso estaba destrozado, ya ni siquiera era capaz de alzar la mirada, si no fuera porque aún tenía la esperanza de ver a su hija, hubiera dejado que el dolor que sentía en su caso derecho lo demoliera junto a sus otras extremidades – escúchame bien estúpido ¡nunca! Vuelvas a hablarme así – amenazaba el dragón mientras sostenía fuertemente la muñeca derecha del pegaso, consiguiendo que este último dejara de sujetarle del cuello.
El pony, sin poder soportar la gran presión que ejercía Spike sobre su muñeca, gimió de dolor y comenzó a forcejear para que el dragón lo soltara.
- Detente Spike – intervino Sunset poniendo su casco en el hombro de su compañero.
El reptil purpura parecía no hacer caso ya que aún mantenía firme su agarre. Sin embargo, solo fue cuestión de tiempo para que terminara cediendo a la petición de su amiga y comenzara a soltar la extremidad del pegaso, pero no sin antes arrojarlo de imprevisto al piso - ¿quieres saber porque no los ayude? – Preguntaba mientras rebuscaba el interior de su gabardina - ¡toma! Ahora dime, ¿ese es un asechador? – volvía a preguntar después de haberle lanzado al individuo una especie de cartel con la imagen de una criatura en la cual podía leerse la leyenda "SE BUSCA" con letras grandes y remarcadas en la parte superior.
El pony quedo confundido, pero no por eso iba a quedarse callado – n…no, no se parece a ninguno – respondía dudando mientras veía detenidamente la imagen.
- ¡NO! ¿Qué tal este? ¿Se parece a uno? ¿O este? Este también – preguntaba sin parar el dragón sacando varios carteles con diferentes criaturas plasmadas en ellas
- no, no, no se parecen a ninguno de ellos –
– vamos revisa bien, no por nada debes estar reclamándome, ¡ten! Revísalos ¡revísalos todos! ¡Vamos! ¡No pares de revisar! – exigía lanzándole una pila de esos papeles que tenía amarrados como si fuera un fajo de billetes.
El pobre pegaso, sin comprender a donde quería llegar el cazarrecompensas, comenzó a ponerse nervioso y solo a contestar lo que se le venía a la mente – no, no, no, no, no…..¡YA LE DIJE QUE NO! – Grito exasperado el pueblerino consiguiendo que Spike parara – ¡Por favor! Deje de lanzarme esas hojas, ya le dije que ninguno de ellos es de los "asechadores" – respondía con completa sinceridad.
- ¿Qué pasa? ¿Acaso no querías que te explicara porque no los había ayudado? Pues ahí tienes tu respuesta – decía Spike apuntando a los carteles.
Sunset, que hasta entonces seguía mirando, supo que no tenía sentido que Spike siguiera explicando ya que ninguno de los que estaban presentes iba a comprender a lo que se estaba refiriendo.
- miren, lo que este dragón insensible quiere decir es que los cazarrecompensas no tienen ninguna obligación de detener o atrapar a cualquier criminal que se les aparezca, y mucho menos a los que atacan a los pueblos como bandidos. Ellos solo tienen la misión de capturar o matar a todo aquel infractor que sea buscado por equestria y que tenga un precio por su cabeza – explicaba Sunset queriendo ayudar al pony a levantarse.
- en otras palabras, si el maldito no vale ni un centavo, entonces no me interesa – decía Spike cortantemente.
- así que…¿de eso se trata? – Preguntaba el pegaso sin tomar la pesuña de la unicornio que intentaba ayudarlo a pararse – todo es solo una cuestión de dinero ¿eh? Las vidas, las familias, los hijos, nada de eso importa, ahora todo se trata de ganar algo a costa de las desgracias de los demás – volvía a hablar el pony.
- si tú lo dices – respondía el dragón – aunque aparte de eso…¿En serio crees que voy arriesgar mi vida por salvar a las hijas de unos fulanos que apenas conocí hace unos minutos? tal vez esos asechadores no sean la gran cosa, pero ir por ellos significaría un derroche de munición y recursos. Y siendo sincero, ahora mismo no puedo malgastar lo poco que me queda – aclaraba recogiendo de vuelta todos los carteles de criminales que había tirado.
Todo el pueblo estaba mudo, nadie decía nada, y al parecer no tenían interés de hacerlo. El dragón había dejado más que claro, que no tenía intención de ayudarlos a recuperar a sus hijas, no importaba que tanto rogaran o suplicaran, bastaba con ver su gran indiferencia para entender que no cedería a sus peticiones.
- de acuerdo ¿quieres dinero? – Preguntaba el pegaso mirando desafiante al cazarrecompensas – entonces toma, toma, ¡toma todo lo que tengo! No me importa quedarme sin nada – ofrecía sacando todo las monedas que tenía en sus bolsillos, además de quitarse una cadena que parecía de oro – no me importa perder todo esta noche, que más me dan las cosas materiales….pero….lo único que te pido….es que….¡salves a nuestras hijas! – suplicaba hincándose frente a Spike y arrimándole desde el piso, todas sus cosas de valor - ¡por favor! No sabes cuánto las necesitamos, no queremos que esos miserables les hagan daño ¡por favor! ¡Ayúdanos! – gemía el pegaso volviendo a soltar lágrimas de impotencia, impotencia de no poder defenderse de los asechadores, impotencia por no haber ayudado a su hija, impotencia de tener que pedirle a alguien más que arregle sus problemas.
Spike solo lo miraba sin mostrar condescendencia, realmente le parecía patético que otras criaturas le pidieran ayuda aun sabiendo lo desastroso y caótico que era el mundo actualmente, odiaba que lo consideraran como un tipo de justiciero que debía brindar su ayuda a quien más lo necesitara. ¡Un demonio! Él no tenía la obligación o responsabilidad de hacerse cargo del asunto, por que debería importarle las suplicas de ese pobre diablo, solo porque los cazarrecompensas prácticamente cazaban criminales por dinero, no significaba que debía aceptar cualquier trato que tuviera de por medio una "recompensa", en ese caso, lo que ese pueblo necesitaba eran "Mercenarios".
- Spike…. – llamo Sunset a su amigo, pero este no le hizo caso.
- olvídalo viejo, todo el dinero que me ofreces no alcanza a cubrir la vida de todas la hijas de los habitantes, je, de hecho ni siquiera cubre la vida de tu hija, mejor vete haciendo a la idea y empieza a empacar sus cosas, tal vez para la próxima puedas ofrecerme algo mejor – respondía Spike dándose la vuelta listo para retomar su camino fuera del pueblo.
El pegaso se quedó allí, sin mover ningún musculo, estaba destrozado, las palabras que le había dedicado el dragón le cayeron como un balde de agua fría, ya no sabía que hacer o cómo reaccionar – realmente lo siento – se disculpó cabizbaja la unicornio con melena flameante. Realmente le dolía irse de esa manera del pueblo, pero no podía hacer nada, convencer a Spike de tomar una decisión que no quería realmente era difícil, incluso para ella.
– ¡ESPEREN! – Grito un individuo logrando detener el rumbo de los dos forasteros – dices que ese dinero no es suficiente para pagar el rescate de nuestras hijas ¿verdad? Pues aquí tienes más – ofrecía una cabra lanzándoles un saco con una cantidad considerable de dinero.
Este hecho capto el interés de Spike, sin embargo aún no cambiaba su semblante – sigue siendo muy poco – volvía a decir sin mucha importancia.
- ¿Qué tal ahora? – preguntaba ahora un viejo lobo arrojando otro pequeño saco con monedas.
- ¿están bromeando? ¿Verdad? – preguntaba arqueando una ceja.
- ¿y ahora? – era el turno de una oveja preguntar mientras lanzaba su propio saco.
- espera, aún falta mi parte – interrumpía un perro diamante.
- y la mía – gritaba un pony de tierra
A partir de ahí, cada uno de los pobladores se retiraba a su respectivo hogar, con el propósito de terminar regresando, segundos después, con todas sus pertenencias de valor y ofrecérselas como recompensa al dragón.
- toma esto es todo lo que tengo – confesaba un grifo arrojando su parte al montón de riquezas que iba acumulándose.
- esto es lo mío –
- todo sea por nuestras hijas –
- no me importa regalarle mis posesiones, pero por favor ¡sálvelas! – decía un unicornio.
Sunset veía conmovida como todas las criaturas se deshacían de lo poco que les quedaba, solo con el único fin de convencer a su amigo de que rescatara a sus hijas, sin embargo, a pesar de que se había apilado una cantidad considerable de riquezas sencillas, el dragón no parecía querer ceder tan fácilmente, se le notaba en su cara.
- *grrrrrr* ¡No! no ¡Ya les dijo como cien veces que no importa cuánto dinero junten ahora! ¡No es suficiente! Y ¡no pienso ir por sus hijas! Así que paren de una vez – aclaraba en un último intento de hacerles entender a todos esos animales que no tenía intención de ayudarlos.
Y al parecer, había funcionado ya que todos los presentes pararon casi de inmediato aún con sus posesiones en los brazos y sus miradas hacia abajo queriendo asimilar las ultimas palaras pronunciadas.
– No tan rápido amigo mío, aún es muy pronto para que tomes una decisión – soplo una voz mientras recibía las miradas de la multitud, se trataba del mismo viejo minotauro que atendía el bar en el que Spike y Sunset habían estado hace un rato, solo que en esta ocasión llevaba cargando a sus espaldas un enorme saco que producía un extraño sonido metálico – déjame presentar antes mi parte de la recompensa, tal vez te haga cambiar de opinión, pero…..si aun así, te niegas a ayudarnos, entonces dejaremos de insistirte – aseguraba el cantinero con una mirada segura.
Ahí fue entonces que dejo caer el pesado saco frente a todos, revelando que este estaba lleno de kilos y kilos de monedas de oro y varios diamantes – antes de que me instalara en este pueblo, tuve la oportunidad de tomar algunos tesoros que el ejército del imperio para el que trabajaba había confiscado de otros reinos. Al principio lo había hecho con la ilusión de poner algún tipo de negocio que me ayudara a librarme de esas viejas ataduras que tenía con el ejército y sus leyes, pero fue inútil, fuera a donde fuera, la visión que tenía sobre mi futuro fue opacada rápidamente por la terrible verdad que no deseaba confrontar, este mundo ya no era el mismo de antes – confesaba el minotauro mirando decepcionado todo el botín que llevaba guardando durante años – desde entonces, todas estas malditas monedas y joyas han estado guardadas sin ningún propósito en especial. Varias veces pensé en dárselas a los "Asechadores" a cambio de que dejaran este pueblo en paz, sin embargo, cada vez que veía como se regocijaban con el terror de los habitantes sabía que solo sería un desperdicio inútil. Ellos no atacan a este pueblo por las ganancias, el dinero o la comida…..ellos solo lo hacen porque les gusta hacerlo, y porque les excita ver a otros sufrir – reflexionaba el taurino haciendo que todos lo miraran con asombro y sorpresa – por eso mismo ahora estoy aquí frente a ti, ofreciéndote todo mi tesoro con tal de que rescates a esas pobres jovencitas. Mis esperanzas en este mundo terminaron hace décadas, no dejes que las de ellas terminen hoy – suplicaba el minotauro arrodillándose.
El semblante de Sunset se afligía por la lástima que sentía hacia ese pobre minotauro, al parecer la vida se había hecho cargo de enseñarle por las malas que la esperanza y los sueños eran meras ilusiones que uno mismo se hacía al no querer aceptar la cruel realidad a la que estaban sometidos, pero entonces si sabía esto, ¿porque depositaba su confianza en dos asesinos como ellos? "será posible…..que el aun….." Pensó fugazmente la unicornio para enseguida generar una pequeña sonrisa que denotaba su alegría.
- *suspiro* ¡maldición! Realmente son unos necios – se quejaba el dragón pasando su garra por detrás de su cabeza.
- ¡hey Spike! si me permites opinar, creo que deberías aceptar el trato – decía Sunset llamando la atención de su amigo.
- ¿Y por qué lo haría? – preguntaba.
- porque como tú has dicho, ahora mismo escaseamos de recursos y dinero, y todo lo que ellos nos están ofreciendo es más que suficiente para poder abastecernos por varias semanas – comentaba la pony amarilla logrando que Spike se pusiera a pensar en la situación – además viendo un mapa, te puedes dar cuenta tú mismo que el siguiente pueblo está a varias millas de aquí. Tal vez podríamos llegar en unos días aun con el cuerpo sin descomponer, pero que tan seguros estamos de que en dicho pueblo hallaremos una comisaria del imperio equestriano ¿eh? – razonaba la unicornio lo mejor que podía para intentar convencer a Spike de aceptar la propuesta.
Pero después de unos segundos en los que el dragón no decía nada, Sunset volvía a tomar la palabra – escucha, sé que ser altruista con los demás no es una de tus principales características, inclusive yo no desearía gastar la poca munición que tenemos. Pero teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos ahora mismo, no podemos darnos el lujo de dejar pasar un botín como ese, digo, solo los dioses sabrán hasta cuando nos toparemos con otro criminal con recompensa – razonaba la pony captando por fin el interés del dragón. Era claro que también ella estaba preocupada por malgastar la poca artillería que les quedaba, pero las ganas de ayudar a esas pobres chicas eran aún más grandes.
Lo minutos pasaron, minutos que parecían convertirse en horas y en los cuales Spike no decidía. Por supuesto, esto sacaba de quicio a todos los presentes por la enorme tensión de no saber cuál sería su respuesta. Las criaturas, adultos, niños, el minotauro, incluso Sunset, todos ellos se encontraban expectantes a lo que diría el dragón.
- *grrrrr* está bien, acepto el trato…..¡pero solo porque realmente necesitamos ese dinero! – Decidía finalmente Spike consiguiendo que todos los pobladores dieran un suspiro de alegría – ¡toma Sunset! Llénala de todo lo que puedas – ordenaba el reptil lanzándole un saco a la pony.
- ¡enseguida! – respondía llena de alegría en su interior por haber logrado que Spike aceptara.
- ¡muchas gracias! en serio, no sabe cuánto se lo agradecemos – decía el cantinero volviéndose a parar.
- pues no me lo agradezcas, estoy haciendo esto por dinero, no porque quiera hacerlo en realidad – respondía Spike sin darle importancia – por cierto, a todo esto, aun no me han dicho en donde se encuentran escondidos esos cabrones – decía dirigiéndose al minotauro.
- ¡oh cierto! Ellos tienen su guarida al este de aquí, es un condominio de dos pisos de habitaciones y está detrás de unas colinas. Supongo que como está oscureciendo prenderán varias luces y hogueras, así que cuando estén cerca lo más seguro es que vean destellos de luz, y ahí será donde están ocultos – decía el minotauro apuntando la dirección con su mano.
- de acuerdo – entonces Spike regreso con Sunset - ¿terminaste? – pregunto de brazos cruzados.
- sí, pero es demasiado dinero, no podremos cargarlo todo – confesaba la unicornio sujetando con algo de esfuerzo el saco lleno de monedas – creo que tendremos que usar una carreta para cargar con todo – decía mientras se amarraba el saco en el cuerpo.
- muy bien, solo llena estos otros y nos vamos – dijo el dragón soltando un par de sacos pequeños a la pony.
- p..pero ¿y el resto? – preguntaba el cantinero viendo que aun quedaría mucho dinero en el piso.
- lo recogeremos cuando regresemos. Por ahora solo me aseguro una parte – respondía el dragón mientras comenzaba a encender un cigarrillo.
Después de algunos minutos, Sunset le paso los dos sacos llenos de monedas al dragón, quien los recibió y amarro en su cuerpo para asegurarse de que no se le cayeran – regresaremos en unas horas, así que estén pendientes – dijo como últimas palabras para comenzar a caminar por el desolado y oscuro sendero de la noche.
- no deben preocuparse, salvaremos a sus hijas y las traeremos sanas y salvas – aseguraba Sunset dándoles una sonrisa reconfortante.
El viejo cantinero respondió dándole también una sonrisa sincera – lo se señorita, lo sé – dijo el minotauro dando una última mirada a los dos forasteros que se perdían en la oscuridad.
- ¿en serio creen que podrán salvarlas? – pregunto un viejo lobo.
- no lo sé, tal vez lo hagan, o tal vez simplemente escapen con el dinero que ya llevan – respondía un pony de tierra.
- no sean desconfiados. Estoy seguro de que irán a salvarlas, estoy muy seguro – afirmaba el minotauro viendo la nada "confió es usted y en su amigo señorita" pensó solo para continuar viendo el mismo camino que habían usado para ir a la guarida de los "asechadores".
Continuara….
