CAP 2: INSEGURIDADES Y FANTASÍAS
La presencia de Haruno en Konoha, le recordó a Sasuke sus tiempos cuando eran el equipo 7, pero con una clara diferencia; en aquellos tiempos como gennins, Naruto intentaba llamar la atención de Sakura, ésta la de él y a él sólo le importaba la venganza y el Dobe. En cambio, ahora ellos dos parecían tener un mundo aparte al que él no pertenecía y era Sasuke el que trataba de captar la atención de su marido.
Le resultaba en extremo difícil al Uchiha hallar una manera de hacer que posara sus ojos azules en él, ya que desde siempre fue poco expresivo y muchísimo menos ofrecido de lo que fue y es, la de ojos verdes. Él jamás fue del tipo de personas que hacía tonterías y ridiculeces para conseguir que lo observaran y no iba a comenzar ahora. Él era muy refinado y sutil con sus atenciones hacia su Dobe, no es que hiciera grandes demostraciones del amor que le tenía, pero existían.
Debido a que las cosas entre ellos no mejoraban, Sasuke comenzaba a sentir demasiados celos por las constantes atenciones que tenía Naruto con Sakura, y que él, aunque intentara negarlo, deseaba. Uzumaki salía comer y pasear con Haruno y con él apenas si se saludaban cuando ambos estaban en la casa. No tenía idea de cómo podría romper con la situación y arreglar su matrimonio, por lo que decidió que tendría que recurrir a ciertas personas de su total confianza. Aunque también confiaba en la perversión que poseían escondida bajo la apariencia de personas inocentes y calmadas. Así que aprovechando que ese día no tenía misión y que su marido estaba trabajando en el hospital, era de conocimiento común que ese día no lo pasaría juntos. Por esta ocasión le venía perfecto, ya que así podría planear adecuadamente su movimiento.
Se levantó esa mañana de la misma manera en que lo hacía últimamente, solo sin nadie que lo acompañara, el rubio de nuevo se fue a trabajar sin siquiera decirle "hasta luego" o algo por el estilo. Se bañó calmadamente relajándose y preparándose para enfrentar la ayuda que él mismo iba a solicitar. Se vistió para salir sin tomar ningún desayuno, después de todo al lugar al que se dirigía tendría comida y él tendría la obligación de comer, aunque no quisiera. Luego de caminar un corto trayecto por las calles de Konoha llegó a su destino rápidamente: la florería Yamanaka. En el mostrador estaba atendiendo una rubia de cabellera larga y de lindos ojos celestes.
—Hola, Sasuke-kun —saludó alegremente detrás del mostrador deteniéndose de su tarea de armar un arreglo de flores—. ¿Qué te trae por aquí? —cuestionó viéndolo algo preocupado.
—Quería saber si estás ocupada —dijo en tono neutro como siempre—. También necesitaba saber si Hinata y Ten Ten están libres —explicó sabiendo que ella entendería sus intenciones al preguntar por ellas también.
—Mm esto parece que será muy interesante —contestó con una sonrisa sabiendo que era una situación muy particular si las llamaba y que podrían aprovechar ciertos beneficios de aquel encuentro—. De acuerdo, vamos a buscarlas, con el asunto de las misiones hace bastante que no nos vemos —afirmó feliz de reunirse con ellos. Se quitó el delantal que usaba mientras trabajaba y le pidió a su madre que se hiciera cargo de la florería por ella un rato.
—Muchas gracias —agradeció el pelinegro mientras avanzaban a buscar a la de ojos perla—. Lamento buscarlas ahora que tengo problemas —se disculpó de que la razón por las que las llamaba no era de lo más alegre.
—No te preocupes para eso somos tus amigas, además deben ser serios para que vengas en mitad de la semana. —Lo miró analizando las facciones de la cara de Sasuke confirmando que no estaba bien—. Normalmente nos reunimos los fines de semana.
Era la verdad, solían reunirse Hinata, Ino, Ten ten y Sasuke los días libres, algo que en un principio le molestaba al Uchiha, ya que se sentía menos hombre al no encajar correctamente con los demás ninjas hombres de su generación. Ellos eran más amigos de Naruto que de él, en el fondo y por más que no lo demostrara, necesitaba un trato suave en ciertos aspectos, los cuales en un principio sólo eran de conocimiento del Uzumaki. Los hombres tendían a tomarse todo en broma y a gastarse bromas pesadas sobre sus vivencias amorosas, entre otras cosas, a ellos no les importaba mucho y todo les resbalaba. Pero al azabache sí le molestaba y afectaba, él necesitaba que alguien le escuchara cuando hablara de sus sentimientos, que se lo tomarán en serio y con comprensión, no como ellos que todo era un chiste.
Fue de hecho en una de las reuniones de todos los gennins de la generación, donde Naruto y él celebraban su primer aniversario en que varios de ellos, en especial Kiba, se pusieron a hacer bromas pesadas acerca de ellos; al rubio no le molesto sólo le seguía el juego y lo molestaba también sobre Hinata. Sin embargo, sólo la de ojos perla notó la incomodidad que sentía el de ojos negros, y dado que ella también estaba incómoda por lo que decían de su persona, se escapó llevándose a Sasuke. Más tarde, se le unieron otras dos que estaban aburridas, es decir, Ino y Ten Ten, considerando más entretenido conversar con ellos tranquilamente que con esa bola de ineptos que tenían por compañeros. De eso hacía bastante tiempo, el cual fue aprovechado para que se hicieran verdaderos amigos y confiaran mutuamente. La confianza del Uchiha era difícil de ganar, pero el tiempo y la lealtad que mostraron las chicas lograron convencerlo.
La rubia y el azabache fueron a buscar a la joven Hyuga, quien, para suerte de ellos, sólo estaba entrenando junto a su compañero Shino, así que esperaron a que terminara el combate de entrenamiento que sostenían ambos. La invitaron a desayunar con ellos y ella aceptó gustosa. Si fuese hace tiempo atrás, en alguna época como cuando eran gennins, esta reunión sería de lo más extraña del mundo, pero luego de que Naruto y Sasuke se hicieran novios, Hinata entendió que Naruto jamás la amaría y se lo tomó mejor de lo que cualquiera hubiera esperado; hasta se permitió volver a enamorarse y se casó con Kiba Inuzuka. Mientras que Ino siempre tuvo un amor platónico por Uchiha, no lo conocía realmente cuando afirmó estar locamente enamorada de él, pero luego de que éste se casara, lo conoció en verdad y se dio cuenta que lo quería, pero como un buen amigo. De quien terminó enamorándose de verdad y hasta se casó con él, fue con Sai.
Los tres fueron a la mansión Hyuga para que la de ojos perla pudiera bañarse, antes de que llegara Ten ten que era la única que faltaba. Le avisaron por medio de su esposo Rock Lee, al que encontraron corriendo por la aldea como siempre. Ella al recibir el mensaje no tardó mucho en aparecerse por la mansión luego de ser avisada.
—No los esperaba —afirmó Hyuga mirando a Ino y Sasuke, quienes fueron los que las llamaron—. ¿A qué se debe su visita?
—Bueno, lamento sacarlas de sus cosas, pero es que necesitaba hablar con alguien —se disculpó Uchiha al ser tan inoportuno, pero no tenía manera de saber de qué forma podría reavivar su matrimonio.
—Bien, entonces cuéntanos qué te sucede —pidió la castaña oyendo atentamente lo que le fuera a decir para saber de qué manera ayudarlo.
—Es que desde que regresó Sakura —dijo aquel nombre con desprecio—, Naruto ya no me pone atención como antes, se la pasa más tiempo en el hospital y con ella que conmigo.
—Y dime, ¿cuándo fue la última vez que tuvieron sexo? —preguntó perversa la rubia, si había algo que le gustaba era oír sobre los encuentros de Naruto y Sasuke.
—Hace mucho que no lo hacemos —contestó bien bajito todo sonrojado por tener que revelar eso.
—Lo que necesitas es una fantasía —sugirió la pelinegra.
—¿Una fantasía? —preguntó Uchiha sin entender que quería decir Hinata.
—Sí, seguro que ustedes tienen algunas que siempre quisieron realizar ―explicó tratando de que entendiera lo que pretendía al sugerir algo tan atrevido que no concordaba con la personalidad de su uke amigo.
—¿Y eso de qué serviría? —ante la ingenua pregunta, las mujeres presentes se cuestionaban como es que nadie se percataba de lo inocente que era muchas veces el azabache.
—Servirá de mucho, es ideal para reavivar la pasión en un matrimonio que se está volviendo, sin ofender, aburrido —aclaró con las mejores intenciones la castaña.
—Por ejemplo, Kiba y yo practicamos de vez en cuando ciertas "cosas especiales" —dijo con un poquito de vergüenza y un sonrojo tenue la de ojos perla.
—Jaja ¿tú? —destacó Yamanaka haciendo reír a los presentes incluyendo a Sasuke que lo hacía de manera más discreta—. ¿Qué prácticas especiales? —preguntó la rubia.
—¿Un trío con Akamaru? —preguntó con burla la kunoichi de las armas siguiendo con las risas—, pero al ver la expresión de la mencionada se detuvieron de golpe.
—¡OHH POR KAMI! —dijo sorprendido el pelinegro—. ¿LO HICISTE? —esa pregunta no era para saber si de verdad lo hizo, porque estaban seguros de que sí, sino que no se lo esperaban de ella. Eso sí que era inesperado hasta para él que hacía tiempo conocía lo pervertidas que eran esas tres.
—¡NO ME JUZGUEN! —los miró amenazante con sus ojos color perla.
—No lo hacemos —dijeron los tres presentes abrazándose entre sí, ya que las dos mujeres se lanzaron contra Uchiha para que las abrazara y protegiera de esa Hinata nunca vista. La de ojos perla parecía ser medio Uchiha, porque el aura que la rodeaba era idéntica a la del Susanno. Al ver esa cara demoniaca y saber que era capaz de llevar a cabo ese tipo de parafilias, tenían la certeza de que sería capaz de muchas cosas.
—Pero nos sorprende, nada más —dijo el único hombre tratando de calmar los ánimos de la otra.
—¿Y bien? —lo miró inquisidora, pero se las cobraría a esos tres y comenzaría por Sasuke que era el que necesitaba ayuda, como se divertiría "ayudándolo"—. ¿Naruto-kun te ha dicho alguna fantasía recurrente? —preguntó un poco más calmada.
—Bueno… —se puso a pensar en lo que le decía y recordó una que dejaron de lado—. Hay una que siempre quiso —dijo bajito.
—¿Cuál? —cuestionó la rubia.
—No lo haré —declaró firme sin responder la pregunta—. El Dobe no cumple la única fantasía que yo le he pedido realizar, así que yo no cumpliré la suya.
—Deberías hacerlo —sugirió Ten ten.
—¿Por qué debo ser yo el que ceda primero? —el de ojos noche estaba encaprichado en no hacerlo, estaba actuando como un niño malcriado que no quiere comer sus verduras y ellas lo sabían.
—Mira, cada persona tiene alguna fantasía que desea realizar con su pareja —dijo suavemente Ten ten—. Por ejemplo, a Lee le gusta hacerlo teniendo sus pesas en muñecas y tobillos.
Las caras de los presentes repentinamente perdieron sus colores, hasta Hinata consideró que su trío zoófilo era más normal que lo que describía su amiga. La de ojos celeste intentó imaginarse la situación y de sólo pensarlo tuvo muchas preguntas que deseaba hacerle a la castaña: ¿Lee podía aguantar el tiempo necesario para satisfacerla haciéndolo con pesas? ¿Ella aguantaba el peso de las pesas mientras estaban…? No pudo terminar ni de pensar sus preguntas cuando una almohada del sofá estaba estampada en su cara, cortesía de la kunoichi de las armas, quien no dudo en atacar a la otra al ver esa cara que estaba poniendo luego de lo que dijo; por lo que detuvo la explicación que le estaba por dar a Sasuke para golpearla y sacarle esas ideas que seguramente no eran muy santas.
—¿Por qué demonios me atacaste? —gritó enfadada Yamanaka—. Pude salir herida —dramatizó haciéndose la víctima.
—¿Con una almohada? —cuestionó sarcástica la atacante.
—Bien, dejen eso y Sasu-chan dinos que quiere hacer Naruto-kun —pidió Hyuga tratando de conseguir paciencia para hacer hablar al de ojos negros.
—No quiero, es humillante y él no ha cumplido lo que le pedí por única vez. —Siguió en medio de su berrinche y Hyuga estaba por golpearlo para sacarle respuestas de una vez. Viendo que no avanzaban en nada, Yamanaka decidió intervenir.
—Sabes que a Sai le fascina pintar ¿no? —dijo con un suspiro, pero logrando su cometido de captar la atención del rebelde ojos noche—. Pues lo que más lo pone a tono es… —se sonrojo de lo que iba a decir—. Es… en lugar de usar vibradores usamos pinceles.
—¿Quieres decir que él te mete los pinceles en…? —aunque estaba curiosa la castaña se cerró la boca, viendo que Yamanaka tenía un cuchillo en la mano. No debieron desayunar pan con mantequilla, pese a que el cuchillo era precisamente para la mantequilla, ellos como ninjas lo podían convertir en algo tan peligroso como una katana.
—Pero, aunque eso es ra... —el azabache decidió no seguir la frase con ese cuchillo apuntándole—. ¿Qué ganas complaciéndolo? Ya sabes que yo no soy una esposa de la antigüedad que se desvive para cumplir todos los deseos de mi marido.
—¿TE CREES QUE NOSOTRAS Sí? —gritaron las tres molestas de que creyera que ellas eran chapadas a la antigua y sumisas, eso sí que no.
—Nosotras ganamos beneficios al hacer esas fantasías —explicó Hinata—. Yo conseguí que Kiba fuera un uke.
—¿EHHH? —de nuevo sorpresa para los tres restantes—. Pero si él no es gay —afirmó Sasuke, al chico perro le gustaba hacer bromas por Naruto y él, así que no podía ser cierto que aceptó ser penetrado por alguien.
—¿Sabían que hay una parafilia llamada troilismo? Hace que un hombre se excite viendo a su mujer siendo penetrada por otro hombre. Lo mío es parecido, pero versión yaoi, es una combinación de vouyerismo y exhibicionismo —dijo con una sonrisa maliciosa.
—Lo entiendo —asintió Ten ten—. Verás, Sasuke, yo no le permitiría a mi esposo usar sus pesas en la cama si no fuera porque a cambio él debe dejarme usar mis armas mientras lo hacemos.
—Pobre Lee —susurró Sasuke tratando de NO imaginarse como usaba sus armas en la cama.
—Yo en cambio le dejó usar pinceles si él se bebe mis brebajes caseros especiales de flores —comentó Ino satisfecha por el intercambio equivalente, según ella.
—¿Para qué sirven exactamente? —la curiosidad obligó a Sasuke a preguntar.
—Nuestras sesiones de sexo son más duraderas —contestó con simpleza.
—No sabía que mi copia barata tenía problemas de velocidad en la cama. — Uchiha no pudo resistir la necesidad de comentar eso en tono de burla.
—No los tiene —aclaró rápidamente—. Es sólo que así se mantiene como un animal en celo toda la noche. Es ideal para cuando llega cansado de misiones y yo quiero hacerlo.
—Básicamente le das viagra especial —dijo Hinata con algo de ironía.
—¡Qué no! —le gritó enojada la rubia—. Y ahora ya dinos de una buena vez que quiere tu marido Sasuke-kun —señalándolo con el cuchillo.
—Bien, se los diré. —Ellas se acercaron a él para poder escucharlo, ya que por más que estuvieran solos en la mansión Hyuga, el azabache susurraba como si fuera un secreto de Konoha.
—Mm que, pervertido —afirmó Hyuga—, perfecto.
—Te ayudaremos, hoy cuando vuelva a la casa no sabrá lo que le espera —dijo entusiasmada la de ojos celeste con la castaña asintiendo enérgicamente.
—Cierto —asintió también la de ojos perla pero luego los miró a los tres de manera tétrica—. Ahh pero una cosa, si alguno de ustedes dice algo acerca de las cosas que a Kiba y a mí nos gustan me vengaré.
—Te afectó pasar tiempo conmigo ¿no? —preguntó retóricamente el azabache.
—Creo que sí —ladeo la cabeza Hyuga agregando más terror a los presentes—, pero están advertidos. —Esa mirada no era para nada la de la tierna y tímida Hinata que todo conocían.
—Y queremos algunas fotos —dijeron con corazones en los ojos Ten ten e Ino.
—Ya sabía yo que esto no sería gratis —suspiró resignado Sasuke sabiendo que ese sería el precio de su ayuda.
—Para eso son las amigas fujoshis —afirmó feliz Hinata.
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La noche había llegado y con ella, Naruto también llegaba a su casa luego de una larga jornada de trabajo, al entrar a la casa que compartía con su esposo, se extrañó de que todo estuviera en completa oscuridad. Recorrió todo el lugar hasta llegar a su habitación, la cual estaba siendo tocada por los rayos de luna que iluminaban todo el cuarto. Pronto vio aparecer a su esposo detrás de él.
—¿Qué estás haciendo? Ttebayo —preguntó extrañado al sentir que el otro lo abrazaba por la espalda.
—Te tengo una sorpresa, espérame en la cama —ordenó con un tono misterioso y sensual que no le dejo al rubio otra opción que no fuera obedecer y esperar su recompensa por buen comportamiento.
Recostado sobre la gran cama boca arriba, Naruto puso sus brazos por detrás del cuello y esperó a Sasuke y lo que supuestamente había estado preparando para esa noche. Naruto suponía que, sería él mismo quien iba a tener a que acercarse a seducir al esquivo esposo que tenía, si quería intimar. Pero él no pareció molesto, serio, arisco o cualquiera de los atributos bien clásicos de Sasuke. Uzumaki podía ver perfectamente aquella silueta, desde que ingresó a la habitación, no sólo lo impresionó la ropa, sino también que su querido y arisco esposo estuviera transformado en mujer. Llevaba el pelo azabache que siempre lo caracterizó largo y atado en dos coletas unas botas largas negras que le llegaban hasta medio muslo, guantes largos y negros que cubrían casi por completo sus brazos, un pequeño short negro que invitaba al pecado y un pequeño pedazo de tela que simulaba ser ropa cubriendo sus redondeados pechos.
Se movía lento, como si estuviera acechándolo alrededor de la cama. El hombre estaba tan sólo con unos bóxers negros bajo la blanca sabana. Cubierto hasta la cintura le sonrió bastante ansioso por ella. Estaba algo sorprendido del accionar de Sasuke, ¿usar el sexy jutsu para él? ¿Estaba tratando de pasar una noche con su marido como una mujer normal?
—Espero que no tengas deseos de dormir… —sonrió suavemente Uchiha a lo que el hombre sentía los latidos del corazón golpear con fuerza—. Tengo ganas de… practicar algunos asuntos con mi marido.
—Se te nota diferente… —señaló Naruto viéndola arrodillarse sobre los pies de la cama—. Me estoy preguntando qué fecha tan especial debe ser esta.
—Ninguna en particular, sólo quiero disfrutar con mi marido —contestó con simpleza jugando con su pelo, atrapando toda la atención de los ojos azules.
—Incluso estoy sorprendido que pretendas… ¿seducirme? —completó Naruto viéndole descaradamente los pechos
—Me puse esta ropa especialmente para ti… —se montó en la pelvis del hombre poniendo ambas palmas sobre el torso de su pareja.
—Mm entonces debo complacerte a ti también. —Naruto estiró su mano derecha y abrió levemente la ropa de su "esposa" para tocar con dos dedos uno de los pezones.
—No estaría mal ahh —se mordió los labios para no gemir demasiado—. Hace mucho que no lo hacemos —terminó frunciendo un poco el ceño.
—Entonces hay que aprovechar que la noche es joven —contestó Naruto, él/la pelinegra se recostó sobre el cuerpo de su marido y usando las manos aparto la sabana, metiendo su cuerpo semi desnudo bajo ella.
Algunos minutos después, ambos estaban desnudos en la gran cama. El cabello de Sasuke era una de las cosas que más atraían a Naruto. Ahora lo tenía largo hasta la media espalda, lacio y color de la noche. Su cuerpo tenía un color pálido que la hacía parecer una escultura de porcelana fina. Su pasión, la voracidad de su vientre, su energía sexual, eran cosas que Naruto lograba apagar, tan sólo por contar con tremenda resistencia. Sasuke sabía muy adentro que ningún otro hombre podría dominarlo en una cama como Naruto Uzumaki. Su carácter aún conservaba lo agrio que supo ser en ocasiones. Sólo Naruto podía dominárselo, sólo Naruto, nadie más.
Siguieron repartiéndose caricias asfixiantes, besos profundos y húmedos. Jugando con las lenguas y lamiéndose como animales. Ella estaba recostada sobre el colchón boca arriba y Naruto arriba, entre sus muslos embistiéndola sin compasión, cada tanto tiempo cambiaba el ángulo de entrada o la postura arrancándole gemidos sin parar. Tocaba cada punto, cada zona erógena correcta. Sasuke se entregaba a esa endemoniada intuición que Naruto parecía tener para poseer su cuerpo. ¿Quién podría follarlo como él? ¿Quién podría estar más de ocho horas complaciéndolo y luego aguantarle un combate mano a mano a la mañana siguiente? ¿Quién le tendría consideración cuando fallara en los quehaceres del hogar? Él era hombre había muchas cosas que no podía hacer, pero desde el principio ambos se esforzaron por saciar las necesidades del otro, como acto de amor desinteresado, deseaban hacer feliz al otro más que nada en el mundo.
Naruto se inclinó elevando los muslos de Sasuke que quedaron bailando en el aire, al compás de las embestidas y unieron sus bocas furiosamente. La mujer atrapó el cuello del hombre y las hondas penetraciones fueron recompensadas con gritos de placer.
—Ahhh ah ah Naruto... —gimió sin ningún pudor—. Estas dentro mío...aaaaaahhh.
Él resoplaba tratando de conservar equilibrio en su cuerpo. Era muy difícil hacerle el amor a una mujer que parecía más una diosa que una mortal. Era perfecto, simplemente perfecto. Para Uzumaki, Uchiha siempre sería lo más preciado y hermoso que haya jamás encontrado en su vida y nada lo podría superar. Naruto tenía que conservar su energía si quería tenerlo complacido, y realmente le agradaba hacerlo.
—AH…. SASU…. DIME QUE ERES MIO… —se quejó el rubio a punto de derramarse—. DIME QUE ME DESEAS….
—Naruto… no… ah… —se revolvió la mujer aferrada al cuello del hombre―. No te la voy a hacer fácil… ah… ag….
—Desgraciado… —sonrió apenas Naruto y se detuvo en sus embestidas—. Ya verás lo que es bueno.
Sasuke sonrió con su cara de mujer de manera perversa, pero no pudo evitar que el hombre se arrodillara alejándose. La levantó y tomándola por la cintura la colocó al estilo perrito. Las rodillas de la mujer se apoyaron sobre el colchón y no se resistió para nada cuando el rubio se ubicó detrás de ella. Simplemente se mordió los labios espiando las acciones de su amante por detrás de su hombro.
—¿Qué vas a hacerme? —dijo perversa para provocarlo—. ¿Al fin me darás algo de placer?
—Suplicarás que me detenga… —advirtió el recogiendo el guante del desafío—. Pero no me detendré hasta que aceptes que eres mío, por algo somos esposos Sasu-chan.
—No me digas a… AH… ah... ah… AH... NARUTO NO… AAHH… MAS DESPACIO POR… NOOOO.
"Te lo advertí". Pensó el rubio que le había abierto un poco las piernas y la tomaba por detrás como animal—. Rogarás que me detenga… pero ya no puedo.
Algunas horas trascurrieron, juntos en esa cama. Naruto se encontraba entre los muslos de la mujer. Su cuerpo friccionaba duramente contra ella, que no hacía más que entregarse al depravado instinto. Las manos de la pareja estaban con sus dedos entrelazados, los besos fogosos ahondaban en lucha de lenguas humedecidas, y repartiéndose caricias no dejaban de hacer el amor. No había tregua, no querían descanso. Sasuke deseaba profundamente a ese hombre, su vientre era fuego que no podía saciarse con poco.
—Te deseo… —repitió ronco de ansias Naruto.
—Yo más... —susurró cálidamente la mujer.
—Te amo... —indicó soltando furiosas embestidas Naruto—. Voy a salir… de ti.
—Yo también te amo —afirmó jadeando por los impactos en su cuerpo—. Y no dejare que te alejes de mí, siempre terminas dentro, hoy no tiene por qué ser diferente.
Las piernas de Sasuke se cerraron atenazando las caderas de su esposo. Naruto estaba a punto de correrse, pero ella afirmó sus brazos al cuello de Naruto y decidida como nunca aprisionó a su hombre evitándole el escape.
—HAZLO… —jadeó revolviendo su cabeza angustiada por el deseo—. Dentro mío. Quiero sentirte.
—SASU... SASU NO... —gruñó Naruto tratando de soportar su inminente descargar—. TÚ NO… TU AHH ARG…
—HAZLO NARUTO... LO NECESITO DENTRO MIO. TE LO RUEGO, ¡TÚ ERES MIO, Y SOY TUYOOOOOO!
—¡OOOHH!
—¡AAHH!
El calor inundó su interior, la presión era fantástica. Ambos amantes gritaron apasionados y Naruto apenas pudo sostenerse en sus codos a los lados de la mujer. Ella se afirmó enterrando las uñas y apretando con sus piernas fieramente. No lo dejaría ir, nunca más lo dejaría ir. Había permitido que él se derramara abundante en su interior. Su esposo le iba a poseer para siempre y él no lucharía jamás, a menos que fuera parte de su propia fantasía que le cobraría luego.
—Jódeme… —susurró al oído Sasuke fieramente—. Jódeme mucho, Naruto. Necesito que sigas follándome. Quiero perder la conciencia. Por favor.
—Has... suplicado… —respondió apenas el hombre sorprendido y luego la miró con decisión—. Estaremos juntos por siempre, ese te lo aseguro, jamás te dejaré ir.
—Júramelo... —dijo ella toda sudada y mirándolo a los ojos.
—Te lo juro por mi vida —finalizó el hombre sonriendo encantador.
Los cuerpos sudados no se detuvieron. La noche era joven, había mucho por demostrar, mucho por practicar. Naruto y Sasuke tenían toda una vida por delante. Ambos estaban en la gloria, se sentían mejor que nunca, al conseguir romper con las predecibles cosas de siempre. Esa noche no sucumbieron al sueño hasta ver los primeros rayos del sol en sus rostros. Sea hombre o sea mujer, Sasuke jamás había tocado el cielo como en ese momento.
En la mañana con el sol en su máximo esplendor y golpeando el rostro del durmiente Sasuke, éste se despertó notando dos cosas. La primera no era sorpresa, ya que gracias a Hinata estaba así: seguía siendo mujer y la segunda, la cual no se esperaba era que su marido estuviera a su lado, como hace tanto no amanecía. El rostro del rubio estaba apacible aun dentro del mundo de los sueños, por lo que el de ojos negros se permitió recrearse en el rostro de la persona que tanto amaba. El cual no tardó mucho tiempo en despertar y enfocar sus ojos azules en los de la aún mujer.
—Buenos días, mi amor —dijo el rubio sonriente.
—Buenos días, Dobe —respondió con una media sonrisa el de ojos noche.
—Je tan temprano y ya con ese humor —comentó jugando por el apodo que siempre usaba su esposo—. Creí haberte satisfecho bien anoche.
—Mm no lo sé —dijo continuando con el juego—. No me acuerdo bien de anoche, tal vez quieras recordármelo. —se acercó con la intención de besarlo en la boca, pero fue sostenido por lo hombros.
—Primero me iré a bañar y luego desayunaremos algo, ya es muy tarde —dijo mientras se levantaba de la cama.
—Está bien —concedió el otro algo molesto, aún desnuda, pensando en deshacer el jutsu para cuando el otro regresara de bañarse y terminar con el jueguito que habían empezado.
Aprovechando que su esposo se encontraba bañando, Uchiha uso el jutsu de liberación para volver a ser el mismo de siempre y repetir el candente encuentro de anoche, pero con su cuerpo verdadero. Se miró un segundo en el espejo de cuerpo completo y le molesto no encontrar mayores diferencias con el jutsu. Seguía siendo de buen cuerpo en ambas versiones, tanto la femenina como la masculina, era muy sensual. Al igual que siempre tenía algunas curvas, su piel seguía siendo muy suave y blanquecina a simple vista, eran cosas no habían cambiado siendo hombre ni de mujer, pero tenía cierta parte de su cuerpo que hacía clara la diferencia entre sus dos versiones.
Su auto-escrutinio fue interrumpido por el sonido de la puerta al abrirse cuando entró su marido en la habitación, quien clavó sus ojos en él al estar totalmente desnudo frente al espejo. Antes de que el rubio le dijera algo, el timbre de la casa sonó llamando la atención de ambos, pero fue Naruto el que se acercó a la puerta a atender, ya que estaba vestido y mientras atendía a la visita su Sasuke podía ponerse ropa. La visita resultó ser la mayor molestia del Uchiha: Sakura. Quien estaba muy sonriente en la sala al lado de Naruto, cosa que molesto al azabache al encontrársela demasiado feliz y cómoda en su casa, cerca de SU marido, cuando salió de la habitación vestido.
—Lo siento, Teme, pero no podremos desayunar juntos —dijo Naruto mientras buscaba sus cosas para salir—. Sakura-chan y yo tenemos mucho trabajo en el hospital y debo salir ahora —avisó dirigiéndose a la puerta de salida junto a Haruno.
—De acuerdo —dijo para nada contento con la pérdida de la oportunidad de un desayuno junto a él.
Sin embargo, se acercó a despedirlo con un beso en los labios, pero sólo le rozó la comisura de estos. Naruto no acababa de evadir su beso deliberadamente ¿verdad? Uchiha creyó que eso no era posible, así que lo atribuyó a sus propias imaginaciones y celos, pero debía controlarse y no sacar conclusiones apresuradas o terminaría discutiendo sin motivos.
—Nos vemos, Sasuke-kun —saludó la sonriente Haruno mientras salía detrás de Naruto, cosa que no le agradaba al Uchiha, esa sonrisa no le daba buena espina.
Los instintos ninja de Sasuke siempre fueron muy agudos, tanto que en ocasiones parecía predecir el futuro, pero por primera vez en su vida deseaba equivocarse. Lástima que sus instintos jamás fallaban y esta no era la excepción, lo que se le avecinaba al matrimonio Uchiha-Uzumaki no era para nada bueno, sólo la confianza y lealtad de ambos podría mantener su relación unida, pero ¿qué tal que uno de los dos fallara? O incluso ambos cometieran un error que orillará al otro a tomar la decisión equivocada. ¿Podrán seguir juntos a pesar de causarse mucho daño mutuamente?
CONTINUARÁ…..
