Ay..tantas disculpas por sacar este cap tan pero tan tarde T_T...la verdad he tenido un montón de inconvenientes que no me ha dado ni las ganas ni la inspiración U_U.
Bueno esta vez les traigo el cap 2 de esta gran idea de Blacklady,y muchas gracias por su comentarios :3
A todos déjenme darles las gracias por sus favs y follows y por querer esta historia *corazones*
En fin...les dejo la historia *_*
Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto. Y esta historia es de mi pertenencia pero la idea es mezcla mía con la de Blacklady Hyuuga.
¡Espero les guste :D!
Capítulo dos:
Heridas
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La luz del sol llegaba fuerte a su rostro. Con un gesto cansado se dió media vuelta de la cama y bufó molesta, pero un abrazo fuerte por la cintura y un beso en el cuello la hizo despertar.
Se sobo los ojos y vió la hora, su acompañante no la soltaba y tampoco quería hacerlo.
—Es temprano aún...—pero el el hombre besó su hombro y rió lujurioso.—¡Madara-kun , no ahora!
Hinata se vuelve a girar para corresponder el abrazo, pero al voltearse ve que Madara afloja el abrazo y cierra los ojos.
—Estás dormido todavía—sonrió. Puso la cabeza en su pecho y sintió los latidos fuertes. No vió movimiento alguno de parte de el por un tiempo. Y notaba un sonido familiar que le comenzaba a recordar la razón de su martirio principal. Era ese maldito monótono y sonoro sonido maquinario.
Se sentó preocupada y vio su rostro. Estaba tumbado y esta vez con un tubo de oxigeno. Tenía la piel llena de inyecciones y sueros, más dicho aparato que capta los latidos.
—¡Madara-kun! —desesperada lo zamarreó—¡Despierta! ¡Tu puedes!—sus lágrimas se comenzaron a notar.—¡Por favor despierta! ¡DESPIERTA MADARA!
...
De un grito y un salto la peliazul despertó. Estaba sudada de pies a cabeza y con el corazón oprimido. Vió la hora, eran las 7.00 a.m. Tiró el reloj al piso y se largó a llorar.
Estaba ocurriendo de nuevo.
Se fue a dar una ducha tibia para recuperar la vida que estaba tirando a la borda por el y dejó que cada gota cayera intensamente para nublar su mente.
Pero lo tenía tan a la vista, era su presente y pasado.
Se lavó los dientes y se notó los huesos de las manos. Estaba adelgazando a montones.
Habían pasado siete años desde el coma de su novio y prometido y el estaba en sus pensamientos como si pasase ayer. No salía de su hogar mucho y sobretodo no le gustaba ver la luz de dia. Su herida en el pecho no la dejaba.
Dejó por meses de asistir a su trabajo, Naruto su mejor amigo la llamaba a seguido y ella no contestaba. Hasta que fue un mismo Lunes a su casa.
Y la vió tan indefensa.
Estaba con una cuchilla tirada en el piso y con las venas expuestas. De inmediato llamó a una ambulancia y se fueron en su porche.
—¡Demonios Hinata lo que haces!—dijo el joven frustrado manejando el auto rápidamente.
...
Sakura la examinó y curó sus heridas, estaba con suero y un calmante.
—¿Estará bien Sakura-chan?—preguntó preocupado el rubio.
—Por poco pasa algo peor, solo fue un pequeño derrame. La pérdida de sangre no es mucha. Llegaste a tiempo Naruto—sonrió la de ojos jade.
—¡Fiu!—suspiró más tranquilo acomodándose en la silla.—Te juro que no me lo perdonaría.
—Debe de ser por el...
—Hace meses que no viene al trabajo ya me preocupaba.
—No lo está soportando.—suspiró la doctora.
—¿Y cómo está él?—preguntó Naruto con el ceño fruncido.
—Igual—el rostro de la peli rosada comenzó a ensombrecer, mientras Naruto miraba al piso y jugaba con las uñas de sus dedos.
—¡Debemos de hacer algo, ver algun psicologo o algo!—dijo alarmado Naruto.
—Bueno esta Ino. Yo podía derivarla con ella—dijo mirando a Hinata.
De repente sienten tocar la puerta un rubio moreno más alto que Naruto entraba con un paquete en sus manos. Llevaba una cara avergonzada y rascaba su nuca.
—Esto...disculpen si interrumpo algo...pero vine a hacer unos papeleos con la directora del hospital por cosas de trabajo, y vi que estaba mi hijo aqui. Así que le compré un presente—entró dedicando una tierna sonrisa. Naruto suspiró.
—Viejo, ¿que te he dicho de no dejarme en vergüenza ante Sakura-chan?—Sakura lo miró con reproche.
—¡Vamos Naruto, que si hizo un espacio únicamente para verte!
—Pero no te preocupes Sakura-san, yo solo venía a dejar este presente, espero este todo bien—se inclinó ante los dos y dejó el paquete en la mesa. Por un minuto Minato vio a la morena dormida y no pudo despegarse de ella. Podía ver que un ángel dormía profundamente. Sonrió y se dió media vuelta.
—¿Se va Minato-sama?—preguntó Sakura.
—Si debo de hacer un trabajo, despues te cuento la nueva noticia Naruto—Naruto ni se inmutó en mirarlo y asintió con la cabeza.—Adiós.
Finalmente Minato se retiró sin antes volver a ver a la morena.
—¿Qué tipo de educación es esa?—dijo Sakura regañandolo.
—¡Ah! ¡Que lo veo todos los días!—su amiga le tiraba las orejas con fuerza mientras refunfuñaba.
—¡Eres tan idiota Naruto!
—¡Sakura-chan me duele!—Y Sakura le hacia mas fuerte.
...
Finalmente Hinata abrió los ojos cansada y Naruto se puso ansioso. Tomó de la mano de su amiga y le abrazó. Hinata murmuraba algo que nunca se entendió pero miró a su amigo y su entorno.
—¿Que hora es?—preguntó con débil voz.
—Eso es lo que menos importa, lo bueno es que sigues viva ¡¿Hinata como lograste hacerte eso?!—dijo Naruto desconcertado. Hinata solo miraba al piso con vergüenza.
—Y-Yo...
—¿Cómo te sientes?—preguntó luego.
—Me siento un poco cansada...Creo que se me abrio el apetito...—una pelirroja pasaba por la sala con un plato de comida, estaba algo molesta por lo que con brusquedad dejó la mesilla y el plato.
—Esta caliente, debes de tener cuidado—dijo mientras se arreglaba los lentes con un rostro no muy amigable.
—Con esa cara Karin asustas a cualquiera—dijo Naruto con molestia.
—¡Callate! Lo dice el hijo de un magnate. Si recibiera un sueldo decente esta cara desaparecería ¡Pero no! Siendo una Uzumaki ni me toman en cuenta ¡Malditos superiores!—se quejaba Karin.
Naruto rodó los ojos y se dirigió a ver a su amiga.
Hinata soplaba la cuchara y echaba un poco de sopa a su boca, Naruto la observaba con mucho cariño, como si se tratase de su hija.
—¿Vas a ir mañana?
—Yo creo que si...—dijo algo insegura.
—¡Ven Hinata! Distraete un poco—le tomó de la mano. Hinata sonrió y asintió.
—¿Y a ti que te ocurrió?—preguntó sin muchas ganas la pelirroja.
—No te interesa—le regaño su primo.
—¡Ja! Lo que me faltaba ¿donde quedo la buena atención paciente/profesional?—Karin puso sus manos sobre sus caderas.
—Tu ni estás de buenas ni estás tratando bien.
—¡Al diablo con eso! ¡Comete eso!Tienes solo una hora, luego vendré por ti—dijo sin ningún interés dándose la media vuelta y moviendo circularmente la mano.
¡Que molesta dios!
—Em..Gracias—dijo tranquilamente la peliazul.
...
Hinata abrió un poco sus cortinas y como un monstruo se ocultó del sol. No podía, por lo que lo cerró nuevamente.
Esta vez se colocó su traje lila de dos piezas entallado y arregló su cabellera. Un labial y un retoque mas estetico y con un poco de animo salió de su departamento.
Naruto le dio la opción de trabajar en la empresa Namikaze. Ya que en la que trabaja la habían despedido por inasistencia, y el rubio se cambio junto a ella para estar más con su padre ya que Kushina había dicho que no tenían esa conexión.
Y el se ofreció a llevarla.
—¿Cómo te sientes?—preguntó saludandole de beso en la mejilla.
—B-Bien si—dijo mirando su cartera.
—¿Nerviosa?
—Un poco—ocultó su mirada entre su gran fleco.
—Te presentare a tu nuevo jefe. Mi padre...es algo aburrido eso sí—hizo una mueca y Hinata rió.
Doblaron por una calle muy conocida cerca de un restaurante muy antiguo llamado Ichiraku y estacionaron unas dos cuadras más. Un imponente edificio celeste de unos veinte pisos los esperaba y a Hinata ya le comenzaba a apretar su estómago.
Llegaron a la reunión de bienvenida, vió a su padre Hiashi conversando con un hombre moreno de pelo azabache. Tenía unas pronunciadas marcas en su rostro y un semblante bastante tosco.
Hiashi vio a Hinata y desvió completamente la mirada a su cliente con una mueca de desaprobación. Con tristeza notable la jovenzuela se adelantó a saludar a su padre dejando un poco de lado a su amigo Naruto , inclinado su cuerpo ante él.
—Y aún te atreves a venir a saludarme—dijo hastiado.
—Y-Yo solo...
—¿Tú eres Hinata?—Fugaku la miraba con total desprecio. Madara siempre le hablaba de ella y el solo la conocía por fotos y videos que le mandaba, y por su comportamiento pensaba que era muy desatinado que una Hyuga como ella estuviera con alguien como Madara Uchiha.
—S-Si...
—Y así querías ser parte de nuestra familia Hiashi...—dijo negando con la cabeza. Hiashi frunció el ceño avergonzado y miró con reproche a su hija.
—¿Qué haces aún aquí?
—Y-Yo vengo a trabajar aquí padre...
—No me dejes en vergüenza faltando todos los días. Que no seré clemente con eso—dijo severamente.
Hinata enmudeció y miró al piso apretando sus manos.
—¿Sigues con esas de casar a tu hija con uno de nuestro clan?—frunció más el ceño Fugaku.
—Será para entablar relaciones nuevas y unir nuestros lazos...
—Pues necesitarás más tiempo para lograr un cambio en ella—dijo para luego retirarse con la mirada de reprobación para Hinata.
Hiashi miró a su hija y se acercó a ella.
—Hablaremos esto en casa. Pero estas advertida—finalmente se dirigió a su puesto.
Su hija estaba con una enorme opresión y estaba sumida en la tristeza, su padre nunca la aceptaría tal cual como era. Para el nunca seria alguien y siempre pondría en primera opción a su hija menor, quien estaba aun en sus estudios superiores. Hinata aumentaba su baja autoestima y su poca confianza, se sentía desfavorecida.
De repente una mano en su hombro logró sacarla de sus pensamientos, girando su cabeza a su derecha notó una figura masculina sonreírle con amabilidad. Era rubio, de tez morena y tenía unos seductores ojos azules.
—No te preocupes, tú sé paciente. Uno siempre avanza, pero de a poco.—la Hyuga abrió la boca de impresión y quedó fija ante su mirada azulina. No podía siquiera responder. Juró ver persona más bella y cautivadora. Ella no notó que estaba sonrojada al extremo y el hombre ni le anunció.
—Y-Yo...
—Vamos, la reunión está por empezar—le palmeo el hombro y la invitó a tomar asiento. Hinata asintió.
Naruto la estaba observando desde su asiento impaciente, no sabía para qué fue a saludar a su padre. También se había molestado.
—¿Para qué vas si sabes su reacción? ¿No ves lo que haces?
—Me debía de presenciar...
—¡De igual forma te vería!
—¡Es mi padre Naruto-kun!—dijo luego en un tono más desesperado.
—Hinata...
Fueron interrumpidos por una voz armoniosa que anunciaba el comienzo de la reunión. Ambos miraron al susodicho hombre y era nada menos que el hombre que había visto recientemente.
Hinata no ocultó fijar nuevamente su mirada en esos ojos que le guiñaron por un segundo haciéndola sonrojar.
—Bueno, bueno vamos a empezar. Naruto ¿me trajiste a Hinata-chan cierto?
—¡Claro viejo!—luego con un gesto de manos hizo que Hinata se levantara de forma apurada y se presentará.
—¡Y-Yo soy H-Hinata Hyuga! Un gusto usted ...
—Soy Minato Namikaze, el jefe de esta empresa. Un gusto Hinata-chan—la ojiperla miró con gran sorpresa a su nuevo jefe y sus mejillas se coloraron una vez más. Minato le sonreía de oreja a oreja, dejando endeble a la morena.
No puedo pensar en otro...Madara-kun estará siempre en mí.
Bueno aqui termina el cap 2...tatatan...Intente que me saliera lo más sentimental posible...no se si lo habré logrado xDD Y tampoco sé si caí en el OoC U_U
Bueno-...espero les agrade n.n
Byee!
