Nota: Este capitulo se centra en Zoe.
Con el dinero que ganó en el nuevo trabajo en la ciudad, pudo alquilar un pequeño apartamento, de una sola habitación cerca de la casa de Kouji. Le había hecho muy feliz reencontrarse con él, le echaba de menos.
Conocía muy bien los sentimientos de su amigo, lo supo desde el principio, desde la primera mirada, la primera sonrisa, al igual que también supo los sentimientos de Takuya, los de ella misma por él. Le amaba y estaba dispuesta a cualquier cosa por él, posiblemente lo que hizo fuera demasiado, pero no se arrepentía, de la misma forma que no lo volvería a hacer, no por él. Takuya había significado mucho, le había llenado el corazón de esperanza, le había hecho sonreír en los peores momentos, le había protegido. Pero él ya no significaba nada para ella, o eso era lo que a ella le gustaba pensar, lo que a ella le gustaba recordarse a si misma para no llorar.
Pasó un mes desde su reencuentro con Kouji, éste comenzó a mantenerse distante a ella, la miraba en silencio, le sonreía de vez en cuando, pero no fue como esos primeros días, estaba preocupada, necesitaba saber que le pasaba. No sabe desde cuando, pero necesitaba saber todo a cerca de Kouji, sus preocupaciones, sus alegrías, necesitaba verlo sonreír, llorar.
- ¿Tengo monos en la cara? – Bromeó la rubia al ver que la mirada del chico se perdía en la suya, no quería interrumpir ese momento, le gustaba que la mirara, pero no estaba preparada para admitir, que, aunque sea un sentimiento pequeño, Kouji estaba arreglando poco a poco su corazón roto.
- Si, tienes mono y helado – Se rió, mojando el dedo índice en el helado que estaban tomando y llevando éste a la cara de la muchacha para mancharle la mejilla. Ella lo miro raro e intento limpiarse el helado con la lengua, pero no llegaba, él había sido listo, no lo puso cerca de su boca.
El rostro de Kouji se torno blanco. Zoe, al verlo intento buscar la razón de esto, la supo enseguida, al notar su mejilla húmeda, el resto de helado había desaparecido. Se tocó la cara con la yema de los dedos antes de girarse para ver, con sus propios ojos a aquel chico que trataba de olvidar.
Trago saliva, ella también se puso pálida al igual que Kouji, ninguno se esperaba ese reencuentro, ni mucho menos Zoe, ella ni sabía que Takuya había regresado, como ella, a la ciudad. Kouji se puso en píe y agarró a Takuya por el cuello de su camiseta, empujándolo contra la pared con un puño en alto, quería golpearlo.
- Pareces un novio celoso… - se rió Takuya sin moverse, sin prestar atención al agarre, miro a Zoe, que permanecía inmóvil mirando la escena, tratando de procesar toda la información, su cara. – Oh, no me diréis que sois pareja… - Volvió a reí antes de librarse de los brazos de Kouji, que permanecía atento a todos sus movimientos.
- ¡No lo somos! – Zoe corrió hacia ellos, los terminó de separar del todo. Tenía tantas ganas de llorar y de gritar que los sacó fuera de la heladería y allí, como si nunca lo hubiera hecho, se echó a llorar, frente a los dos jóvenes. – Ta-Takuya… -Se limpió las lagrimas, pero fue en vano, el llanto no cesaba.
Takuya se inclinó para poder levantarla, pero el brazo de Kouji se interpuso en su camino, empujándolo hacia atrás para ser él el que la levantara y abrazara como la última vez. Esta vez, Zoe rechazó su abrazo y se puso en píe, sola.
- ¿Kouji… puedes… dejarnos solos un momento…? – Aguantó las lágrimas, mientras clavaba la mirada en él, que sin decir palabra y con la cabeza baja, entró de nuevo en la heladería, obedeciendo a lo que la chica le había pedido.
- Mandas a tu novio lejos… se pondrá celoso de mí – Takuya intentó reír y bromear, pero Zoe volvió a sollozar, esta vez menos que antes, no quería ser consolada por el chico que rompió su corazón.
- No es mi novio. – Se mordió el labio, no quería gritarle, si le gritaba, no solo la gente de la calle oiría lo que le decía, sino que Kouji, también, le haría daño, no se lo podía permitir, porque gracias a él su corazón había recobrado parte de la forma original.
- Ya, ya, no es tu novio, tranquila… - Esta vez, él se puso serio y la cogió por el brazo, llevándola a algún lugar. Ella se dejo llevar. No sabe en que momento soltó su brazo, pero caminó con él. Sus manos se rozaban, sólo ese roce provocaba en ella el éxtasis, su corazón latía fuerte, y cada latido le dolía más, pues su corazón, estaba roto. – Ahora podrás gritarme. – Susurró. La conocía muy bien, sólo con mirarla sabía lo que pensaba, lo que necesitaba, y por mucho que su amor se haya roto, eso no cambiaba, seguía igual.
Zoe miró a su alrededor, estaban en un parque, estaban en ESE parque.
Ese parque fue en el que, tres años atrás, ese mismo chico se había declarado, le había dicho "Te quiero" con total naturalidad. En ese parque, se dieron también su primer beso, y en ese mismo parque, le pidió que se fugara con él, serían más felices.
La rubia se encogió de hombros, por el camino se calmó, ya no quería gritarle. Era tan bueno, que el sentimiento de odio, volvió a ser dolor, dolor y amor. Quería abrazarle, besarle, sentirle de nuevo, pero no lo iba a hacer, su amor se había acabado.
- No te voy a gritar… habías venido a ver a Kouji ¿No? Te he hecho perder tiempo de tu reconciliación con él. – suspiró y se sentó en la hierba, dejando caer el cuerpo.
- Uh… - Se sentó a su lado. – Sigues siendo una niña, ¿Eh? – Rió mucho y al ver a la chica temblar, se quitó la chaqueta que el llevaba para ponérsela por encima.
Casi inconscientemente, abrazó la chaqueta, la olió, con los ojos cerrados, ese era el aroma que tanto le gustaba oler, que tan feliz le hacía cuando su corazón aún estaba intacto.
Takuya la miraba, la observaba y sonreía. Zoe sabía que él estaba ahí, que la miraba, que sabía lo que hacía, lo que sentía, pero ya no le importaba, estaba sola con él, después de mucho tiempo, quería aprovecharlo, se diría así misma, que esa era la última vez que le veía.
- Te la puedes quedar. – Notó como el muchacho se ponía en píe, y sin abrir los ojos, asintió.
- ¿Ya te vas?
- … No quiero verte llorar – Rió bastante fuerte, quería que sonara como una broma, pero no fue así. Se preocupaba con ella, siempre lo había hecho, él era el mismo de siempre.
- No te vayas – Susurró. – No voy a llorar…
- Lo parece. – Se volvió a sentar a su lado, desde un principio no pretendía irse, ni alejarse de ella. Esta vez, se acercó más a ella y además, se tumbó junto a ella, adentrando la cabeza debajo de la chaqueta, con la que ella no sólo tapaba su cuerpo, también tapaba su cara. La miró, la estuvo mirando largo rato. Ella no se dignó a abrir los ojos, mirarle sería muy doloroso, le darían ganas de llorar.
- Takuya, eres idiota. – suspiró, notaba su respiración del chico en sus labios, lo tenía delante, notaba sus ojos clavados en ella. El chico cerró los ojos también, y casi por inercia, rodeo a la chica con los brazos, la obligó a apoyar la cabeza en su pecho. Y así se quedaron, durante varios minutos.
Cuando Zoe despertó Takuya ya no estaba allí, sólo quedaba de él su chaqueta, que esta vez dejaba su cara al descubierto, en un árbol, a unos pasos de donde se encontraba, apoyado contra el tronco, Kouji la observaba, con el rostro dolorido.
Bueno, ¿Qué os parece cómo va la historia? Lo cierto es que iba con una idea fija en la cabeza, que se me había ocurrido en clase… Pero cuando llegué a casa ya se me había olvidado u_u… He de decir que en el capitulo que se me había ocurrido en clase había Lemon… Y también he de decir, que quiero meter Lemon por algún lado, puede que lo haga en el siguiente cap… Si me da la imaginación 8D
¿Habéis visto la serie Skins? Pues, para hacer el Fic, me he inspirado un poco en la serie, no en la historia, sino en la forma de mostrar las cosas, Cada capitulo se centra en un personaje.
