CAPITULO 2

LA APUESTA

Francis observó el reloj en su soledad por un momento. Marcaba las once y media cuando comenzó su recorrido por la casa a la que ahora ofrecería sus servicios, desde el sótano al tejado. Conforme recorría cada rincón, confirmaba el asombroso orden con que se sostenía el lugar y Francis no podía estar más feliz con ello.

Mon Dieu! Monsieur Kirkland es ordenado hasta el hartazgo pero parece de carácter… dificile. — Pausa al recordar el beso que le dio en la mano. Sonríe. — Me conviene.

No tardó en encontrar su habitación en el segundo piso. Ahí destacaba un reloj eléctrico sincronizado al de Mr Kirkland para que ambos fueran al mismo ritmo.

Qu'est-ce que c'est? — advirtió al ver una nota sobre el reloj donde venía la rutina diaria. Se acomodó sobre un sofá a meditar alegremente algunas de las actividades.

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8:00 am NUEVO DIA

8:23 DESAYUNO

9:37 AGUA PARA AFEITARSE A 85°F

9:40 PEINADO

(…)

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El itinerario finalizaba a las 11 pm, hora en la que el gentleman iba a dormir. En cuanto a su guardarropa, cada prenda tenía asignado un número que iba en regla con un libro de entrada y salida.

Al concluir su detallado recorrido, respiró profundamente y satisfecho expresó:

Tres bien! — su alegría fue tal que los muros permitieron que algunos transeúntes se percataran de ello. — ¡Un caballero ordenado y preciso! No podía esperar menos. ¡Seremos un gran equipo!

Además de analizar cada perspectiva del hogar se tomó la libertad de examinar brevemente a su futuro amo. Un joven de aparentemente 30 años, posiblemente un par de años más, un par menos. Poseedor de un porte caballeresco pero arrogante, pelo rubio, de estatura media y cejas pobladas que no le restaban puntos en lo absoluto. Despertaba la idea de ser alguien serio pero de costumbres peculiares y humor sarcástico, sin embargo, aun faltaba mucho por conocerlo pero afirmar que era un inglés en el más estricto sentido de la palabra.

Por otro lado, Francis no quedaba absuelto de representar a su nación en su máximo esplendor. Desde que llegó a Inglaterra idealizaba con encontrar un amo al cual servirle fielmente pero no tuvo mucho éxito en su proceder ya que anteriormente estuvo en diez casas en las cuales las circunstancias le fueron adversas. Sobre su personalidad, no era insolente, por el contrario, era amable y caris mático aunque un poco atrevido y galante de vez en cuando. De fisonomía agraciada, pelo rubio ligeramente rizado el cual controla con una coleta, su presentación siempre impecable. Ojos azules que dirigían miradas halagadoras, directas, sin ningún rasgo de timidez o arrepentimiento. Ahora, solo sería cuestión de tiempo para comprobar que serán un perfecto complemento del otro.

Cuando Francis hubo terminado su recorrido por la residencia se sintió satisfecho de llegar al lugar indicado con un amo con un régimen de vida sumamente ordenado y prometedor de una subsistencia pacífica con la que soñó desde hace cinco años en su llegada al país anglosajón.

— ¡No me disgusta! — aprobó con regocijo una vez más que su voz pudo ser escuchada de nueva cuenta por los transeúntes. Acarició su dedo índice contra su labio tras pensar nuevamente en lo que su ahora amo representaría en su día a día.

Mientras tanto, Arthur Kirkland, se adentró al Reform Club luego de dar 576 pasos para lograr su hazaña. De inmediato, se dispuso a cumplir su rutina al tener la confianza de haber dejado su casa en buenas manos, detuvo su paso un par de segundos, meditando brevemente… O eso quiere creer.

12:00

Tomó asiento en la mesa que se le tiene reservada especialmente para él. Su almuerzo consistía en alimentos finamente seleccionados así como cosechados de manera exclusiva para el servicio del Club.

12:47

Al finalizar, se dirigió al suntuoso salón donde se le entregó el periódico como todos los días. Adicional a eso la biblioteca está equipada con literatura muy variada de la cual Mr. Kirkland se disponía a disfrutar una vez informado de los hechos cotidianos. La lectura del diario le tomó hasta las 3:45 cuando decidió continuar con algunos clásicos.

04:15

De pronto, diversos miembros llegaron para acercarse a la chimenea, entre ellos, los habituales compañeros de juego de Mr Kirkland: el ruso Ivan Braginsky y su colega de procedencia china, Wang Yao, Kiku Honda quien también tenía origen asiático y el canadiense, Matthew Williams.

— ¡Aiya! ¿De qué magnitud fue el robo, aru? — cuestionó Yao alterado al ruso.

—Mmmm— reflexionó Iván mirando hacia el techo. —Me imagino que el banco perderá to su dinero… da.

—No estoy de acuerdo— argumentó el japonés seriamente. —Las autoridades tomarán las medidas necesarias para atrapar al autor del robo.

—Pe-pero, ¿se conoce el grupo al que pertenece, no? — preguntó nervioso Matthew con una voz apenas perceptible.

—Sin embargo, no se trata de un ladrón. — analizó Kiku.

—Sino es un ladrón, ¿quién más puede ser, aru?

—El diario asegura que se trata de un caballero, git.

El grupo de destacados miembros se giró para percatarse que la voz provenía ni más ni menos que de Arthur, quien ya había empezado a atener su bordado, no pudo evitar percatarse en la plática por ello se dispuso a resumir brevemente el hecho. Tomó asiento en uno de los cómodos sillones.

—Como sabrán, hace 3 días, el 29 de septiembre para ser más exactos, la cantidad de 55 mil libras fue sustraída del cajero principal. Como cada quien atendía su deber les fue imposible percatarse del hecho ya que en algunas de las salas, alguien tuvo curiosidad por ver más de cerca una barra de oro y al ser examinada fue pasando de uno en otro, hasta que pasado un tiempo no volvió a su lugar original. Según los investigadores, hay motivos de sobra para suponer que el ladrón es un gentleman. Los detectives mejor capacitados en los principales puertos. En caso de éxito se ofrecen 2 mil libras y el 5% de la suma sustraída.

Pausaron un momento para incorporarse a jugar el whist y continuar la acalorada conversación.

—Yo veo probabilidades a favor del ladrón. — pronunció sonriente durante los robos de carta.

—Por supuesto. —respondió Yao molesto. — Como si pudiera refugiarse por mucho tiempo.

—Me parece que la Tierra es muy amplia. — indicó Canadá.

—Lo era…— dijo Arthur sin concluir presentando sus cartas. — Te toca.

— ¿Por qué hablas en pasado? — cuestionó Kiku.

—¿No se refiere a que ahora la Tierra puede ser recorrida más rápido que hace 100 años, aru? ¡Entonces el ladrón podrá ser atrapado cuanto antes! — expresó con esperanza el chino.

—O que le sea más fácil huir. — resolvió el eslavo.

—¿No se referirá al cálculo establecido por Morning Chronicle? — sugirió el japonés.

—En 80 días puede ser recorrida. — afirmó el inglés.

—Ochenta días sin tener en cuenta inconvenientes o mal tiempo. — advirtió Kiku.

—Un mínimo usado correctamente siempre es suficiente. —afirmó Arthur de nueva cuenta Arthur quien estaba al tanto del juego como de las travesías de las que se hablaba.

—Entonces, ¿qué esperas? — retó Iván con su inmóvil sonrisa con la que intentaba provocar al inglés.

—Sigamos jugando. —opinó Matthew intentando prevenir una discusión.

—Apuesto 4 mil libras. —continuó Iván.

— ¡Iván, aru!

—Acepto. —dijo Arthur devolviéndole la cínica sonrisa. — Incluso, yo arriesgaré veinte mil a mi favor.

— ¡Veinte mil libras que cualquier imprevisto te hará perder! — se preocupó Mathew.

—Repito que un mínimo bien utilizado basta. — señaló a sus compañeros.

—Debe ser una locura, aru.

—Un buen inglés no toma a juego una apuesta. — recalcó Arthur. — Así que partiré esta misma noche. Así que al día de hoy, 2 de octubre, deberé estar de vuelta el 21 de diciembre en Londres a las 8:45 pm. De lo contrario, las 20 mil libras serán suyas.

7:00

La apuesta ya había sido firmada por los integrantesy se ofreció la suspensión del juego para preparar su equipaje. Sin embargo, Arthur Kirkland siempre estaba preparado y mostró sus cartas para luego retirarse.

—Vuelvo oros. Les toca salir.

Se despidió de sus colegas y abandonó el Club.


NOTA: Gracias a quienes siguen la historia, espero leer pronto sus opiniones e ideas porque pueden sugerirme algo, con confianza. Detalle para quienes siguen la historia, si la resubí porque había un error que me incomodaba no corregir. Espero no tardar con la proxima entrega. Hasta pronto.