Todo le pertenece a GRRM


"―Un día, Viserys me dijo que había sido culpa mía [la Rebelion de Robert] ―dijo Dany […]―, porque nací demasiado tarde ―lo había negado de todo corazón, aun recordaba bien; hastahabía llegado a decirle a Viserys que la culpa había sido suya por no haber nacido chica. El precio de tamaña insolencia fue una paliza terrible."


Visenya Targaryen, primera de su nombre

― Vas a despertar al dragón, pequeña Daenerys, no me hagas despertarlo ―le advierte.

Dany se muerde el labio y Visenya casi puede contar las lagrimas que saldrán de sus ojos si la sigue presionando. Visenya suspira y la toma de la mano para luego atraerla hacia ella y acariciarle el cabello plateado, tan parecido al suyo. Dany se calma de inmediato, pero por los hipidos que sacuden su cuerpo, Visenya sabe que Dany está conteniendo las ganas de llorar. «Qué débil, los dragones no lloran ―aun así, Visenya recuerda un tiempo en el que no hacía más que llorar por una reina y un reino perdido―. Madre no lloró cuando te tuvo ni cuando le robaste la vida, hermanita».

El cabello de Dany está más largo que el suyo propio, que apenas le llega a la mitad de la espalda, si consigue un poco de dinero de Illyrio la llevará a que se lo corten. La vanidad no era algo que podían costearse, no en esa situación. Dany para de llorar y la mira. «Tiene los mismos ojos de Rhaegar», se da cuenta y siente un dolor punzante en el pecho. Visenya estaba destinada a casarse con Rhaegar desde su nacimiento, pero aparentemente nadie podía esperar a que ella llegase a la edad adulta.

― Vamos, Dany, cálmate, sabes que no quiero hacerte daño. Soy lo único que te queda, no querrás perderme, ¿o sí? ―su hermana niega con la cabeza y la abraza más fuerte todavía. «Me está ensuciando el vestido nuevo».

― No, no te quiero perder, Visenya ―murmura y traga saliva―, pero… pero ¿por qué quieres que me case con un dothraki? ―«Para hacer al Magister Illyrio feliz, para que no estés en mi camino, para tener un ejército a la mano», piensa, pero no le dice nada de eso. Daenerys es una niña sensible y Visenya no quiere que vuelva a llorar encima de ella. En cambio, le sonríe, la misma sonrisa que ha utilizado para conseguirles alimentos y lugares en donde vivir (entre otras cosas que a Visenya no le gusta pensar).

― Dany, hermanita, es por tu propio bien. Magister Illyrio me asegura que Khal Drogo es uno de los hombres más poderosos en Essos, todo el mundo sabe que un dothraki protege lo suyo. No te pasará nada, no dejaré que te pase nada ―le aseguró. También era sabido que los dothraki no eran precisamente los caballeros nobles de las historias; Visenya había oído de Khals que mataban a sus esposas luego de que estas le dieran herederos o que las despreciaban y se las daban a sus esclavos. Visenya no quiere ni imaginarse el destino de una mujer tan débil como Dany en manos de los salvajes.

― Entonces, si el Magister Illyrio quiere tanto a los dothraki, ¿por qué no te casó con el Khal? Tú eres la mayor…

Con la mano abierta golpea a Dany en la cara, ésta se la toca sorprendida. Visenya solo ve rojo, rojo y rojo. ¿Cómo se atreve a sugerir que su futura reina se case con un salvaje amante de caballos? Debería darle a los salvajes a su hermana de una vez para que deje de decir esas cosas.

― Sí, soy la mayor y por eso es mi derecho casarme con quien yo quiera, yo voy a ser tú reina, hermanita, no deberías estar sugiriendo esas cosas. Te casaras con tu salvaje y luego regresaremos a nuestro hogar, ¿entendido? ―Dany no la mira y sigue con las manos en la mejilla, probablemente poniéndosele rojo a medida que hablaba. Ella murmura algo― ¿Qué dijiste? Habla más alto, sabes que odio que balbucees, no es digno de una princesa Targaryen.

― Dije que a las reinas Targaryen nunca les va bien ―y era cierto. Visenya recordaba sus lecciones sobre la historia de su Casa, sobre Rhaenyra y Rhaenys, La Reina Que Nunca Fue. Visenya aprieta los dientes y se mentaliza a sí misma como la reina del mismo nombre, que conquistó junto a su hermano-esposo a Poniente. Ni a la Visenya de ahora o la del pasado les gusta Rhaenys. «Daenerys es mi Rhaenys».

― Yo seré la excepción, hermanita, seré la mejor reina que Poniente haya visto ―«Luego de que lo conquiste con mi ejercito de dothrakis…»―. Sangre y Fuego, recuerda, Sangre y Fuego. Nuestra familia se alzó de las cenizas de la vieja Valyria para bañarse en la gloria de un nuevo reino, uno en el que los Targaryen éramos los amos y señores por derecho hasta que el Usurpador y sus perros nos los quitaron. Ya sabes cuál es nuestra meta, hermanita. Dilo, vamos.

― Regresar a casa, recuperar nuestro reino ―murmura ella. Visenya sonríe.

― Exacto. Haré todo lo necesario para recuperarlo ―le pasa una mano por la barbilla y le agarra la cara con fuerza, Daenerys no lucha― y si para eso tengo que dejar que te violen los cuarenta mil jinetes dothraki al mando de Khal Drogo, los dejaré.

Dany suelta varias lagrimas que caen en su mano, pero Visenya no le quita los ojos de encima. Su hermana tiene que aprender quién es su reina y dejar de ser tan insolente, un día despertará al dragón y Visenya no tiene miedo en pensar que podría ser ella misma la que termine con la vida de su hermana menor. Si no fuera por ella, el Magister Illyrio hubiese obligado a Visenya a casarse con el Khal o a pagarle su hospitalidad con sexo, ser una de las concubinas de un pentoshi gordo no está en sus planes próximos.

Suelta a Daenerys y ésta se va, aparentemente a llorar a otra parte. «Llorará más en la noche de bodas». Si ella fuese un hombre, ya se habría casado con su hermana, como sus antepasados, como su madre y padre, pero los dioses le dieron el cuerpo débil y frágil de una mujer. Muchos habían querido casarse con ella, una princesa Targaryen era mucho mejor que cualquier puta lysena de cabello plateado, exiliada y todo; Visenya agradecía esto porque le daba más terreno para jugar con los nobles de Essos, a seducirlos y susurrarles promesas a los oídos.

«Si fuera hombre me habrían respetado más. Nadie cree en mí sangre». Ella les demostraría que tan frágil y débil era Visenya, con fuego y sangre.