Hola! ¿Qué tal están todos?
A pedido de algunos lectores, he decidido hacer un epílogo. Igual, pienso que el primer capítulo me quedó mejor. Pero se hace lo que se puede, ¿no?
Espero les guste y me hagan llegar sus opiniones.
Maldito Doctor Conquistador: Epílogo
El camión de mudanzas se detuvo frente a un lujoso edificio, de aparentemente 20 pisos. El exterior negro, con vidrios espejados, daba a entender que los departamentos de allí no eran para nada baratos. La amplia vereda apenas tenía tres pequeñas palmeras en toda su extensión. Un lugar muy hermoso, a decir verdad.
Detrás del camión se estacionó un elegante Mercedes Benz familiar de color negro. Un joven hombre, muy apuesto, de cabellos y ojos negros, descendió de él, dirigiéndose rápidamente hacia la puerta del copiloto. Abrió la puerta y por allí bajó una mujer de cabellos rosados largos hasta la cintura y ojos verdes, vestida con unos jeans de color azul oscuro y una blusa blanca que cruzaba en el pecho. La bella muchacha le sonrió y se dirigió hacia la puerta trasera. En brazos sostuvo a una pequeña de no más de tres años, de cabellos también rosados y ojos marrones verdosos. La niña tomó un mechón de pelo que caía sobre sus ojos y lo haló, provocando que la chica emitiera un pequeño quejido seguido por una carcajada. El muchacho, mientras tanto cerraba el imponente automóvil y, abrazando a la joven por la cintura, se dirigieron hacia la entrada del edificio, siendo seguidos por los hombres encargados de la mudanza, quienes traían unas cajas cerradas.
Luego de haber tomado el ascensor y llegado al tercer piso, la joven pareja se dirigió a abrir la puerta, permitiendo él que ella ingrese primero. A continuación, el departamento se convirtió en un depósito de cajas y muebles. Pasadas unas cuatro horas de arduo trabajo por parte de los encargados de la mudanza, la puerta del departamento por fin se cerró. El muchacho de cabellos negros se acercó a la mujer quien acunaba entre sus brazos, tarareando una dulce canción de cuna, a la pequeña niña, y la abrazó por detrás, debido a que estaban sentadas en un sillón sin respaldo, permitiéndole apoyarse en su formidable pecho.
- Sabes Sasuke… - La joven inició una conversación – Jamás terminaré de agradecerte todo lo que haces por nosotras. Es… impagable, indescriptible. Te estaré eternamente debiendo su vida – Señalando con la cabeza a la pequeña, se acurrucó más en su pecho.
- Ustedes me devolvieron las ganas de vivir. Luego de la muerte de mis padres en aquel accidente de avión ya no había nada por lo que seguir adelante. Ni siquiera por mi hermano, él estaba bien y felizmente casado, no necesitaba de mí. Tan solo seguía una aburrida rutina en el hospital, salvando a muchas personas, eso era lo bueno. – Suspiró y le besó la coronilla, apoyándose en un solo brazo para así poder abrazarla. – Sakura… tú me devolviste la alegría, la esperanza de que podría sobrevivir, afrontando mi dolor. Contigo entendí que había sido muy dichoso durante mi infancia y juventud al tener a mis padres para cuidarme. Eres una mujer desde el momento en que te hiciste cargo de Aiko, una mujer muy valiente he de decir. – Con la mano con la que la rodeaba le levantó el mentón y la giró suavemente hacia él. Posó sus labios sobre los de ella y los acarició tiernamente. Ella, afirmando a la pequeña fuertemente con un brazo rodeo su cuello con el otro, evitando así que se despegara de ella. Después de unos minutos, obviamente con paradas breves para recuperar el aliento, fueron despegando poco a poco sus labios, y apoyando sus frentes una contra la otra.
- Te amo Sasuke… con todo mi corazón.
- Y yo a ti Sakura.
Se levantaron con pereza del cómodo sillón en el cual estaban y se dirigieron hacia la habitación del muchacho con la niña aún en brazos. Allí la joven la depositó en el centro de la gran cama y, rodeándola de almohadas para evitar que se cayera, salieron de la habitación. Una vez hubieron regresado al living, con algún que otro beso de por medio, comenzaron a desempacar lo que había dentro de las cajas. Acomodaron unas fotos sobre la mesita de centro que estaba junto a los sillones de cuero blanco, un par de libros en el librero que ocupaba la pared en todo su alto y mitad de su ancho, y unos elementos de cocina dentro de las alacenas de dicho lugar, las cuales eran negras con la manija en plateado, quedando en perfecta combinación.
Luego se dedicaron a armar la cuna de Aiko y a trasladarla a la que sería su habitación, pintadas las paredes de un color rosa pastel. La madera de la cuna estaba pintada de color blanco, al igual que el resto de los muebles que irían allí. Continuaron moviendo una pequeña cómoda, un baúl con juguetes y un sillón también blanco para que se pudieran sentar ahí para hacer dormir a la niña. No después de mucho tiempo, la habitación ya estaba terminada.
Ambos jóvenes estaban apoyados en el marco de la puerta. Sasuke rodeó a Sakura con un brazo, y ella giró instintivamente. Pegaron con suavidad sus frentes y se fueron acercando lentamente, hasta que sus labios se tocaron. Poco a poco el beso fue subiendo de nivel, y Sakura enredó sus manos en sus cabellos. Sasuke comenzó a besarle la barbilla hasta que un llanto agudo los interrumpió. Separando sus bocas pero sin deshacer el abrazo se dirigieron hacia la habitación con la cama matrimonial, donde Aiko lagrimeaba por no encontrar a su hermana.
- Ya pequeña, cálmate, aquí estamos. – Sasuke se acercó a la cama y la alzó con total ternura de padre. La niña, calmándose, apoyó su cabecita en su cuello mientras fruncía sus labios formando lo que se conoce como un puchero.
- ¿Tienes hambre, Aiko? – Sakura le preguntó mientras tomaba una de sus manitos entre las suyas. Cuando la niña asintió con la cabeza, los tres se dirigieron a la cocina, donde la muchacha preparó el biberón de Aiko y dos cafés para ellos. Recién entonces fueron concientes de la hora. - ¡Cómo se nos pasó el tiempo! Ya son las tres de la mañana. ¿Mañana trabajas, Sasuke?
- No, pedí tres días para que se puedan acomodar tranquilas.
- Gracias Sasuke, eres un amor en todo. Eres nuestro héroe, nuestro salvador. – Dijo luego de haber dejado las tazas de café en la mesa y el biberón en la silla alta de Aiko. Se acercó a él, y sentándose en sus piernas, lo besó con dulzura y agradecimiento. Mientras tanto, Aiko reía por la escena que veía ante sus ojos, provocando que luego de unos cortos minutos se separaran y la miraran con diversión.
- Cambiando el tema, ¿qué haremos para tu cumpleaños número 20 Sakura?
- Es cierto… lo había olvidado… - Sus ojos se abrieron levemente por la sorpresa y luego mostraron tristeza. – Con todo esto del entierro, la venta de la casa, el trabajo y la mudanza me había olvidado. Pensar que ellos no están aquí porque me fueron a comprar un regalo en Osaka, más bien a cumplir un capricho. Si no hubiese sido por mi capricho, ellos estarían aquí…
- Y yo no te hubiese conocido ni estaríamos ahora los tres aquí. Sakura – tomó su barbilla y se la levantó, viendo sus ojos cristalizados pero que ya no derramaban lágrimas – no estoy diciendo que la muerte de tus padres haya sido buena, por el contrario; pero no te culpes. Podría haber ocurrido mientras iban al trabajo o al supermercado de la vuelta de tu casa.
- Mis padres ya no están, pero a cambio me mandaron un ángel. – Y cerrando los ojos juntó sus labios con los de él y comenzó a besarlos con ganas de alcanzar más, con mucho amor y pasión. Al separarse unos centímetros y al abrir los ojos, Sasuke notó que los verdes ojos de su novia mostraban deseo. Levantándola de su regazo, obligándola a pararse, se levantó él también y sacó a Aiko se su sillita donde comenzaba a dormitar. La tomó en brazos y meciéndola suavemente, al llegar a su nueva habitación se durmió. Con cuidado depositó a la niña en la cuna y la arropó con la mantita rosa que había allí. Besó su frente y salió apagando la luz.
En la puerta, apoyada contra la pared, estaba Sakura, mirando todo lo que él hacía. Se acercó a Sasuke y envolvió con sus brazos su cuello, mientras él rodeaba su cintura. Juntaron sus frentes y comenzaron a besarse con deseo contenido. Luego Sasuke empezó a descender por su cuello con su boca a la vez que sus manos se adentraban en la blusa blanca que ella portaba. Ella, mientras tanto, acariciaba su pecho en la parte que los botones de la camisa, desprendidos, permitían ver. Se dirigieron a la habitación matrimonial y una vez allí se acostaron en la cama, despojándose de sus ropas. Consumaron el acto de amor que otras tantas veces hicieron, entregándose el uno al otro. Cayeron rendidos en los brazos de Morfeo.
La luz de la mañana despejada hizo que abrieran sus ojos con pesadez. Se encontraban enredados entre las negras sábanas de la habitación que a partir de ahora compartirían. Luego de cambiarse y desayunar con Aiko entre ellos, prosiguieron con el orden del departamento.
Al fin acabaron de acomodar todas las cosas dos días después. Para entonces, Sasuke debió regresar a trabajar al hospital, alternando sus turnos con Sakura, quien también había regresado a trabajar y a estudiar a la universidad medicina - en la que ya iba por el segundo año, impulsada por Sasuke-, para poder cuidar a Aiko. Casualmente, la jefa de Sakura, Tsunade, también era la directora del hospital en el cual Sasuke trabajaba. Sí, él había intercedido ante ella para conseguir trabajo estable, decente y cercano al departamento, a su casa anterior y al hospital.
El cumpleaños de Sakura se acercaba cada vez más y Sasuke planeaba darle una sorpresa. El día anterior a su cumpleaños, mientras Sakura estaba en la universidad y él cuidaba a Aiko, fueron a comprar un pastel de chocolate, pidiendo que se lo entregasen al día siguiente en su departamento, a las seis y treinta de la mañana. Y así fue. El repartidor, con cara de sueño, estaba parado en la entrada del edificio con el pastel envuelto en papel blanco. Agradeciéndole y dándole una buena propina, volvió a su departamento y se dedicó a preparar un buen desayuno para Sakura. Le había pedido a Tsunade que le diera el día libre y que también se lo diera a Sakura, como regalo de cumpleaños. Como era sábado, Sakura tampoco debía asistir a la universidad.
Una vez tuvo todo listo, preparó el biberón de Aiko y fue a buscarla a su cuarto. La tomó en brazos cuando se despertó y juntos fueron a la cocina para agarrar la bandeja que Sasuke hubo preparado y la leche de Aiko. La pequeña insistía en caminar por su cuenta así que con el biberón en la mano emprendió camino a la habitación seguida por Sasuke. Una vez allí, consiguió, con un pequeño empujoncito de Sasuke después de varios intentos, subirse a la cama y gatear hasta donde estaba su hermana. La despertó con tiernos besos sobre su rostro y le deseó un feliz cumpleaños en idioma enano. Luego llegó el turno de Sasuke que, dejando previamente el desayuno en la mesa de noche que estaba junto a la cama, se sentó a su lado y juntó sus labios a los de ella.
- Feliz cumpleaños, amor. – La felicitó entre medio de besos y un abrazo por parte de ella.
Ella le agradeció y lo volvió a besar. Cuando se separaron por una entrometida pequeña quien reclamaba atención, Sasuke le acercó el pastel con veinte velas encendidas. Mirando al muchacho con ternura y luego al pastel, tomó aire y las apagó de un soplo. Se besaron nuevamente. Mientras tanto, Aiko tomaba su biberón mirando expectante por un trozo de aquella torta de chocolate. Entonces Sasuke le ofreció a la cumpleañera una taza de café y un trozo de pastel. Él tomaba el suyo y le daba de aquel dulce a Aiko. La niña lo comía gustosa, manchando sus labios con chocolate.
Al terminar el gran desayuno se cambiaron de ropa y se prepararon para ir a l zoológico. Allí Aiko corría desesperada de un lado al otro, observando todo con atención. Sasuke y Sakura la seguían de muy cerca, abrazados, riéndose de la emoción de la pequeña. Parecían una joven familia feliz. A eso de las cinco de la tarde, después de todo un día viendo animales y más animales, regresaron al departamento.
- Aquí tienes tu regalo. – Sasuke le pasó a Sakura una gran caja blanca con un moño rojo y al abrirla se quedó anonadada. Era un hermoso vestido corto de estampado en flores de colores claros, ajustado al cuerpo, con brillos en la zona del pecho y en la cintura. Junto al vestido había unos zapatos de taco alto del mismo color, con tiras en todo su calce. – Esta noche iremos a cenar. Si te gustó el regalo, por favor póntelo. – Sakura asintió con la cabeza sin salir de la impresión, y cuando hubo reaccionado se acercó a Sasuke y lo besó.
Agradeció y fue a la habitación a dejarlo. Unas horas después, a eso de las siete, se preparaba para bañarse cuando unos fuertes brazos le rodearon la cintura mientras depositaban besos cortos en su cuello que le producían electricidad por todo el cuerpo.
- Llamé a una amiga para que cuide por esta noche a Aiko. Su nombre es Hinata Hyuga, y es la novia de mi mejor amigo, el cirujano Naruto Uzumaki. Vendrán a las ocho treinta. – Sakura giró y, como ya era costumbre, enredó sus delicadas manos en su cuello.
- ¿Estás seguro, verdad? – Dudó Sakura, mostrando profunda preocupación por su pequeña hermana. Cuando el muchacho asintió, lo besó en la mejilla. – Bien, entonces me iré a bañar.
Sin perder más tiempo se dirigió al baño y unos quince minutos después salió envuelta en una toalla, secando su cabello con otra más pequeña. Se colocó la ropa interior y se cubrió con una bata. Entonces Sasuke ocupó el sector que minutos antes ella había utilizado. Mientras tanto, Sakura cepilló su cabello y se hizo un semi-recogido sencillo. Aiko revoloteaba por la habitación tropezando de a ratos con las pocas cosas esparcidas por el suelo. La joven maquilló sus ojos de un tono gris suave, los delineó con lápiz negro y los terminó de enmarcar colocando rimel el sus pestañas. Acabó su maquillaje con un suave rubor de color melocotón y colocando un gloss transparente en sus labios.
Sasuke entró y buscó en su ropero un traje negro para ponerse. Cuando lo encontró tomó una camisa gris y una corbata y zapatos negros. Se vistió rápidamente y se llevó con él a Aiko al living.
Sakura se colocó el vestido, le quedaba perfectamente pegado al cuerpo, delineando su esbelta figura. Se calzó los zapatos y tomó un abrigo oscuro y una cartera a juego con el calzado. Para completar su atuendo se colocó unos aros colgantes no muy largos de color plata. Lucía bellísima, como una modelo.
Se encaminó a la sala y allí se encontró con los que cuidarían a su hermana. Los saludó y luego de charlar unos instantes, Sasuke anunció su partida. Tomándose de las manos, besaron a Aiko en la frente y agitando la mano para sus amigos, abandonaron el edificio. Subieron al Mercedes de Sasuke y fueron a un lujoso y elegante restaurant de la zona.
Comieron, bebieron y pasaron una amena noche juntos, dedicándose solo a ellos. A eso de las dos de la mañana decidieron ir a bailar un rato ya que Sakura hacia mucho tiempo que no iba por cuidar a su hermanita. Sakura dejó su abrigo y cartera en el auto, llevando solo consigo el celular, y Sasuke se quitó el saco y la corbata, y retiró de dentro de sus pantalones la camisa. Entraron al local y después de haber bailado por mucho rato, provocando que los pies de Sakura le doliesen por los zapatos, acordaron regresar a casa. Cuando llegaron ya eran las seis de la mañana, y Naruto dormía con Hinata en el sofá del living, mientras Aiko, supusieron, dormía en su cuarto. Los despertaron suavemente y agradeciéndoles con sinceridad, los despidieron.
Ya sin amigos en su casa se cambiaron de ropa y se acostaron en la cama.
- Sabes Sasuke… Hace años que no tenía un cumpleaños tan especial. Muchas gracias por todo. Eres lo mejor que me pasó en la vida, junto con Aiko, claro. – Lo besó en los labios y escondió su cabeza en el hueco entre el cuello y la cabeza de Sasuke. – Te amo.
- Y yo a ti Sakura. – Levantándole la barbilla, comenzó a besarla de nuevo, esta vez intensificando el beso.
- Eres mi maldito doctor conquistador favorito, ¿sabías?
- No, no lo sabía.
- Bueno, ahora lo sabes. – Y continuó besándolo hasta que, entre caricias y besos, hicieron nuevamente el amor.
Fin
Fecha: 30/10/10 02:54 a.m.
¿Y? ¿Qué les pareció? ¿Asqueroso? ¿Horrible? ¿Pasable?
Espero ansiosa conocer sus opiniones y críticas.
Este es el vestido que usa Sakura: http :/ farm3. static. flickr. com /2111/2306705171 _8be1131860_o. jpg
Ya saben, junten los espacios.
¡Gracias por leer!
Saludos,
Atte. AnToo96
P.D: Recuerden que este fic esta publicado también en Fanfic. es
