CAP 2

"Prisión sin rejas"

No era una pesadilla.

La siguiente vez que abrió los ojos, había sido el aire fresco sobre su rostro lo que lo había despertado; era como viajar sobre sus esquíes acuáticos… pero sin estarlos controlando o conduciendo él. Gimió de dolor, el frío hacía que las heridas en su cuerpo ardieran aún más y la posición en la que se encontraba, no era precisamente la más cómoda de todas; malditas láminas… el ProfesorZündapp realmente sabía lo que hacía, al conseguirlos como aliados en sus malévolos planes.

De poco en poco, las memorias de lo ocurrido regresaban a su memoria.

Hizo una leve mueca. Recordaba tener una pequeña cámara dentro de uno de sus ojos, que enviaba una señal para ser grabada a miles de kilómetros de ahí; tenía que llamar a Siddeley, necesitaba que alguien borrara todas esas escenas vergonzosas donde esos coches tocaban y poseían su cuerpo. Era demasiado desagradable y no estaba dispuesto a soportar las burlas de ningún compañero.

Peor aún… esperaba que a aquellos infelices no se les ocurriera dispersar la noticia de lo que le habían hecho o su reputación con las damas se iba a ver terriblemente perjudicada.

Si es que no se veía perjudicada ya. Un auto desconocido, le llevaba "a lo novia" por toda aquella zona y dudaba que fuese a bajarlo en algún momento.

Dónde se encontraban? Movió sus ojos alrededor, podía ver que eran varias callejuelas y barrios pobres que rodeaban el segundo complejo de circuitos de los Daytona; bueno, aunque admitía que era una buena idea no tomar un camino directo, aquellos lugares también eran demasiado peligrosos como pasa cruzarlos a esas horas.

Seguramente estaban hasta el tope de láminas.

Y al pensar en láminas… volvió a pensar en ese asunto. Apretó los ojos, una vez fuera de aquel sitio, no podía creer lo humillado que podía sentirse por algo como aquello; respiró profundo antes de volver a componer una expresión de seriedad: tenía que resistir… era el mejor agente de C.H.R.O.M.E., no podía dejar que una situación como esa lo afectase pero…

Y de nuevo entraba el "pero". Sus compañeros se iban a dar la comidilla con aquello.

-Deberías dejar de pensar en eso…

Finn McMissile se tensó al escuchar hablar al coche que le llevaba a cuestas y que continuaba a una buena velocidad atravesando todas aquellas callejuelas sin detenerse; el espía británico compuso una expresión confundida antes de intentar hablar, aunque se sorprendió de percibirse una voz mas gastada de lo que esperaría.

Realmente se estaba volviendo viejo.

-No sabía que los americanos tenían el poder de leer mentes- comentó en un tono que trataba sonar a broma pero que escondía cierto timbre de recelo

Lucky Daytona no sonrió, tan solo respiró profundo mientras buscaba la callejuela que sabía que lo llevaría por una entrada secundaria poco transitada hacia el estadio.

-No sabía que los ingleses podían decir tanto con los ojos- respondió el coche de color claro a lo que el espía gruñó en respuesta

-Por supuesto que no decimos nada con los ojos. Todos fuimos entrenados para mantener la información que llevamos con nosotros protegida, incluso en la peor de las situaciones- Finn terminó de hablar antes de sentir como la molestia subía por su cuerpo: había percibido al coche debajo suyo rodar los ojos con fastidio- que te hace saber en qué se supone que estoy pensando?

-No dejas de mover los ojos de un lado a otro… es obvio que estás pensando muy rápido y en muchas cosas a la vez- respondió simplemente el ojiazul como si fuera algo demasiado obvio- cuando hay un pensamiento en específico que te preocupa, clavas la mirada en un solo punto… es algo básico- suspiró el Daytona- y tomando en cuenta lo que te pasó… bueno… lo demás es evidente

El Aston Martín entrecerró los ojos, molesto. Aquello era imposible, un crío no podía saber tan simplemente qué era lo que lo estaba preocupando tanto… era simplemente ridículo; coches y coches antes que el chiquillo y mucho más experimentados, habían tratado de sacarle información anteriormente y ninguno lo había logrado… y ahora venía un Ford de carreras a decir que él sí podía saberlo?

-Si tanto sabes… entonces dime que estoy pensando en este momento- retó el espía mayor sintiendo por alguna razón, verdadera molestia ante aquello. Normalmente lo dejaría pasar y lo trataría como a cualquier otro niño, pero ese coche, que le llevaba sobre la espalda y había logrado colarse en una guarida de Zündapp, sin ayuda y sin ser capturado, lo incordiaba enormemente.

Porqué?

Los demás espías verdaderamente iban a darse su agosto a su costa…

Lucky volvió a rodar los ojos exasperado. Que ese espía tenía alguna especie de regresión a la infancia? Debía ser la crisis de los… 60? Debía rondar en los 60 años de seguro. Y sin embargo, tomó aire como si de paciencia se tratara antes de responder.

-Te preocupa que vayan a pensar esa bola de empleados sobre pagados con los que trabajas, sobre todo si…- había comenzado a responder golpeado, como reflejo de la irritación que comenzaba a sentir por el otro coche cuando recordó

Todo lo que le habían hecho pasar.

Respiró profundo tratando de tranquilizarse. No podía hacerle eso. Era obvio que estuviese tan de malhumor, cualquiera lo estaría después de haber estado atrapado a saber durante cuánto tiempo por aquellos dementes; continuó conduciendo rápidamente por aquellas callejuelas sin decir otra palabra, hasta que el coche encima suyo volvió a hablar.

-Cómo me viste?... estás allá abajo, no creo que tengas ojos en la espalda- bufó molesto el Aston mientras el chico evitaba encogerse de hombros para no mover al otro

-No eres el único con espejos laterales… no es difícil verte los ojos- respondió el de ojos azules pacientemente

-Pues deberías mantener los ojos en el camino, no quiero un accidente de poder elegir- dijo por lo bajo el espía

Cerró los ojos adolorido, el suplicio de sus ejes en la zona donde los rines habían sido arrancados comenzaba a volverse intolerable y empezaba a pensar que no estaba muy lejos de volver a perder el conocimiento; un escalofrío lo recorrió mientras hacía un esfuerzo por no dejarse vencer por algo como aquello.

El podía resistirlo, lo sabía, era el mejor en su trabajo, no podía dejarse vencer… ni siquiera por algo tan ridículo como el dolor…

-Estás bien?- la voz del mas joven le llegó a través de la niebla que se estaba formando en su mente, debido al cansancio y a lo que estaba sintiendo en su cuerpo- necesitas que me detenga?

Era un tono extraño… como si aquel desconocido estuviese preocupándose por él. Pero no podía, los espías no contaban con nadie que se preocupara por ellos, no iba con el trabajo; se aferró a aquella voz para recuperar la conciencia y entonces, fue cuando notó la forma en que el otro se le dirigía.

Era demasiado extraño… ni siquiera se conocían!

Estaba demasiado confundido.

-Porqué?- la pregunta salió antes de que siquiera se detuviera a pensarla y ya era muy tarde como para hacer que el otro la olvidase

Lucky parpadeó un poco y levantó la vista para ver un poco del otro.

-Porqué qué?

-Porqué te preocupas por mí?- preguntó Finn entre molesto y confundido- no me conoces. Yo no te conozco y podría pensar que eres el enemigo o tú podrías pensar que yo soy demasiado peligroso y tal vez podría hacerte daño…

-Seguro… daño pero a ti mismo, eso sí me preocupa- musitó rodando los ojos Lucky antes de darse cuenta de lo que había pensado en voz baja

Le preocupaba realmente. No lo conocía, era verdad. Solo sabía que era un sujeto que probablemente trabajaba para el gobierno y por lo que había escuchado de los otros coches, si quisiera, podría matarlo de un balazo bien dirigido a su cabeza; pero sabía que no ocurriría… aquel coche no le haría daño, estaba débil, cansado, herido y humillado, no tenía mente ni fuerzas para una pelea…

También hasta donde había visto… no se preocupaba por sí mismo. Encontrándose en el mal estado en el que estaba, le preocupaba que sus padres salieran de aquella guarida o que él escapara antes que hacerlo el; como podía existir un coche tan idiota? Y más aún, porqué le angustiaba y le preocupaba tanto que no le importase ni siquiera un poco su existencia o pensar en todas las suciedades que le habían hecho?

Respiró profundo antes de mover su retrovisor para volver a verle.

-No lo sé- respondió sinceramente el chico- solo sé… que me preocupas. No se porqué, simplemente sé que quiero asegurarme de que estás bien y de que no va a sucederte nada malo… ni ahora ni después…

Abrió un segundo los ojos al pensar en lo que había dicho y pudo notar como el otro le imitaba el gesto, con una gran sorpresa.

Los dos coches hicieron silencio mientras un leve rubor acudía a las mejillas de ambos, que voltearon hacia otro lado, tratando de evitar hacer evidente que no sabían que hacer o decir ahora.

Por su lado, el Ford no entendía qué era lo que sentía exactamente por el otro coche y no lograba ponerlo en palabras; era como si siempre lo hubiese sabido pero no hubiese tenido la oportunidad de expresarlo, hasta encontrarlo a él. Desde el momento en que lo había visto… algo había cambiado; era como si lo hubiese estado esperando toda la vida y al fin… tuviese su respuesta delante.

La respuesta a que era lo que quedaba en el aire, lo que le faltaba a pesar de haber creído que había cubierto todos los huecos en su vida.

Por el lado de Finn, podía sentir como su estómago había subido hasta su garganta mientras sus pensamientos pasaban de ser un manojo de imágenes y palabras sin sentido a nada; su mente se había quedado totalmente en blanco y la respuesta que había pensado en darle al más joven en caso de una respuesta sarcástica se había quedado colgando en la punta de su lengua.

Se sentía enojado… nervioso y enojado. Y al mismo tiempo, se sentía mas relajado estando sobre el otro coche, sabiendo de antemano que no le iba a suceder nada malo estando en aquella situación de riesgo y vulnerable en caso de que se aparecieran sus enemigos de repente; no le gustaba para nada depender de alguien más pero…

Aquello era preferible a seguir amarrado al suelo, aguardando a continuar siendo el juguete para pasar el tiempo de aquellos infelices.

Apretó sus llantas con molestia mientras todo el conjunto de cosas pasaba por su mente y amenazaba con romperlo pero no podía, no podía ganarle aquello; se mordió los labios para no hacer sonido al percibir el golpe de dolor que atravesó sus rines al contraer sus ejes, había olvidado durante un segundo que le habían arrancado parte del cuerpo y ahora, las heridas le gritaban en agonía.

Debajo suyo Lucky levantó la vista y apretó la marcha hasta que al fin, se acercaron a toda velocidad a un desnivel que les ingresaba en un túnel y de ahí, al circuito principal; un enorme enrejado se atravesaba en su camino pero cuando se estaban acercando, este se abrió de par en par, permitiéndoles el ingreso.

El Ford se detuvo en un área con césped.

-Bueno... hemos llegado…- anunció el de ojos azules

Pero el espía no estaba de buen humor en absoluto. El dolor estaba sobrepasando los límites de su resistencia y no podía pensar con claridad y encima, volvía a sentirse ofendido de haberse visto en la vergonzosa situación de ser llevado a cuestas por un chiquillo.

-Al fin… por la velocidad que llevabas, me temía que no llegaría- respondió cortante el inglés

Lucky abrió la boca un segundo y tuvo que resistir la tentación de no dejarle caer sobre el césped, a ver si encontraba una mejor manera de dar las gracias la siguiente vez que estuviese con medio cuerpo despedazado y encerrado en una bodega de mala muerte; pero en lugar de ello negó con la cabeza y le deslizó con suavidad hasta el suelo para girarse y observar como el otro coche temblaba apenas, resistiendo lo mejor que podía.

La luz del amanecer iluminaba mejor que aquella oscura bodega, las heridas y los golpes sobre el cuerpo del Aston Martin y el joven corredor no pudo evitar sentir que se le encogía el corazón, al ver que en efecto, el movimiento que seguramente estuvo haciendo al correr por aquellas calles, no le había hecho ningún bien.

-Maldita sea…

El coche herido tenía los ojos apretados y sudaba mucho. Sus temblores eran cada vez mas fuertes y era evidente que estaba sufriendo mucho; el mas joven frunció el ceño e hizo sonar con fuerza su claxon, para llamar la atención de los guardias y avisar a su familia que ya se encontraban en el sitio.

No pasó mucho tiempo antes de escuchar el sonido de las llantas acercándose a la zona y volvió a ver al mas grande, que al fin había abierto un poco los ojos, pero se encontraban velados, probablemente no era conciente de lo que ocurría a su alrededor; Lucky se angustió, nunca se había sentido tan mal por alguien más, pero ver al otro tan herido y aún así, luchando por no dejarse vencer…

Era bastante fuerte, tenía que admitirlo. Pero era un imbécil también. Estaba seguro que de poder elegir, no les permitiría ayudarlo a salir adelante, haciendo todo él solo y por su cuenta, manteniendo la línea y la figura que normalmente mostraban los trabajadores del gobierno; suspiró pesadamente mientras observaba como el otro coche apretaba los dientes y mantenía la vista fija hacia delante.

Estaba haciendo un gran esfuerzo para no desmayarse y tratar de regresar a la realidad.

Era un verdadero tonto.

La mirada del Daytona se suavizó un segundo. Realmente siempre tenían que ser así de orgullosos? Siempre tenían que trabajar solos?

Se acercó un poco más, antes de percibir un grabado muy apenas visible en uno de sus ejes destrozados… un engrane plateado con un globo terráqueo en su interior...

El frío lo recorrió por completo mientras sus ojos se abrían grandes y le dirigía una mirada al Aston Martin que temblaba enfrente suyo. Era un espía de Chrome. Y no cualquiera. Ahora volvía a recordar el nombre que mencionaron aquellas láminas mientras abusaban de él… Finn McMissile. El mejor espía con el que contaban los británicos.

Cerró los ojos un segundo tratando de pensar que hacer a continuación pero…

Bah.

Se acercó despacio al otro coche por un lado y se inclinó para tocar con su frente la del otro; este se tensó aún mas durante un segundo antes de cerrar los ojos y quedarse quieto, siendo imitado por el más joven que tan solo aguardó pacientemente a que llevasen toda la ayuda posible para que aquello no acabara en una tragedia.

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-Qué vas a hacer ahora?

Lucky se encontraba recostado en el enorme colchón de suelo que le servía de cama mientras pensaba en todo lo ocurrido hacía pocas horas; no había podido dormir, lo primero que había hecho después de dejar al otro coche en manos de su servicio médico, había sido ir a su habitación en aquel complejo y tomar el teléfono para hacer una llamada de emergencia.

De todas las cosas que hubiera podido imaginar, era que el otro fuese extranjero y más aún, que fuese un espía de aquella agencia de locos.

El silencio se hizo presente en aquella habitación mientras los dos coches que hablaban, pensaban en lo precaria de aquella situación.

-Podrías eliminarlo. Sabes que es riesgoso que esté ahí contigo… no digo que me guste la idea!- agregó rápidamente la voz en el teléfono, previendo lo que había ocurrido, el de ojos azules se había enderezado y había abierto la boca para replicar- pero… sabes lo que puede ocurrir si lo dejas acercarse demasiado o peor aún, si TÚ te acercas demasiado… nos estarías arriesgando a todos si descubre algo…

-No eres precisamente el mejor ejemplo de estas cosas- respondió algo molesto el Ford mientras el coche del otro lado de la línea dejaba escapar un gemido de resignación

-Es diferente Lucky… y tú lo sabes. Creo que le estás buscando una justificación al hecho de que te agrada…

-No lo conozco, lo acabo de ayudar hoy, así que no puedo decir que me agrada- respondió el de color celeste levantando una ceja

Del otro lado, podía percibirse que el coche había sonreído divertido.

-Vamos, que eres un coche de carreras, no me sorprendería que movieses toda tu vida de esa forma- dijo la voz en el teléfono con un timbre de diversión mientras el otro respondía con un gruñido

-Tú no eres un coche de carreras, como explicas entonces lo que te sucedió a ti?

-Yo no negué lo que sentía, así de simple- respondió tranquilamente el otro coche en la línea- pero tampoco me estaba arriesgando el cuello, yo sabía lo que hacía, yo estaba con un muerto… tú estás con un vivo, y no cualquier vivo, uno MUY vivo…

-Por eso te estoy llamando, necesito consejo- insistió el mas joven con un tono desesperado mientras se hacía silencio del otro lado de la línea durante un minuto

-No vas a matarlo…

-No… y eso es definitivo- replicó el de ojos azules cerrándolos con molestia y un leve tic

-Tampoco sería como si nunca lo hubieras hecho…

-Son situaciones diferentes… y tampoco me estoy justificando!- dijo un poco mas alto el Daytona mientras el del otro lado emitía un suspiro

-Muy bien… muy bien. Ya veremos que sucede con el tiempo… vamos a tener que cortar comunicaciones durante un buen tiempo… eso incluye por supuesto, el hecho de que no vayas a poder verte con los demás chicos, si quieres, puedo llamar a la central de Florida para que alguien te sustituya durante un rato, no creo que a Mark le importe si se trata de un asunto del corazón…- el tono del coche en la última línea había pasado a ser uno dulce a lo que el Ford se levantó irritado

-Oye…

En ese momento se dejaron escuchar algunas voces airadas en uno de los corredores cercanos y el de ojos azules se quedó quieto tratando de escuchar; se concentró mejor y pudo darse cuenta de que una de las voces era la de su padre, que parecía algo nervioso y angustiado… y la otra? De quién era?

-Tengo que irme- dijo rápidamente el Ford imaginando que podía estar ocurriendo

-No dejes que se vaya hasta que estés seguro de que no sabe nada!- urgió la voz en el teléfono antes de escuchar las llantas del joven corredor al alejarse de la habitación- …esto realmente va a causar problemas…

En el exterior, el chico no tardó en llegar a uno de los amplios corredores con enormes ventanales que daban a la ciudad del exterior; la luz del día era mucho mas fuerte y dejaba ver al viejoPorshe discutiendo con un cansado y serio Aston Martin que parecía dirigirse a la salida. Lucky se acercó un poco mas despacio, observando como su padre negaba con la cabeza.

-No estás pensando claramente…

-De verdad, no puedo quedarme- trataba de explicar el británico algo impaciente mientras se apoyaba en las nuevas llantas que le habían colocado hacía un par de horas- tengo mucho trabajo que hacer y si no me doy prisa, esos infelices escaparan

-Que importa si escapan, tienes que pensar en tu seguridad!- insistió el anciano- no estás bien, te van a matar!

Finn McMissile respiró profundo.

Era difícil explicarle al resto de los coches que tenía un trabajo que hacer, sin poner en riesgo todas las operaciones de la agencia y sin ponerlos en riesgo a ellos; ya estaban en bastantes problemas al ser testigos de lo ocurrido y al escuchar mas información de la que deberían como civiles pero ya no podía hacer nada al respecto, tan solo, esperar lo mejor.

Y tenía que reportarse al trabajo y pedirle a Siddeley el borrado de los videos.

-Lo siento. Pero tengo que irme- dijo una vez el coche antes de girarse

-Pero…

-Déjalo padre. Tal vez es eso lo que quiere.

El coche gris se detuvo de golpe mientras un escalofrío lo recorría al escuchar esa voz. No podía creer que simplemente, el escucharlo le resultara tan irritante y molesto, desde que se apareciese en la bodega hasta ese momento; frunció el ceño, no sabía que era lo que le enojaba mas, el hecho de que se sobrepasase de confianza, cuando apenas era un crío o el hecho de que hubiese tenido tan buena suerte el día anterior.

Se giró con lentitud inflando el pecho para encarar al joven de ojos azules que se había adelantado a su padre y le enfrentaba, sin expresión de enojo tan solo, ambos ojos clavados en los suyos.

Durante un segundo dudó. Sus ojos eran idénticos a los del amigo de Mate. Pero tal vez con un brillo un poco más maduro y sereno, algo menos vivos pero con la seguridad de quien no teme enfrentarse a lo que tenga delante; y eso lo demostraba al estar tan tranquilo delante suyo, sin temor a que le atacase o a tener que pelear de ser necesario.

Tal vez había sido eso lo que le había permitido sacarlos a todos del lío de la noche pasada.

Pero no podía permitirle tomarse confianzas con él. Ambos eran diferentes y McMissile era un adulto, un espía al servicio de su país. No sabía como educaban los americanos a sus jóvenes, pero no podía permitirle confianzas para con su persona y mucho menos, faltarle el respeto como lo estaba haciendo al alegar que él deseaba morir.

Por algún motivo, aquella afirmación le había dolido. Lo cuál, era una tontería.

-Escucha niño…- comenzó lentamente tratando de no sonar grosero como el coche delante suyo- no se quién te ha permitido dirigirte a mi de esta manera… pero…

-No necesito permiso para hacerlo cuando está presentando una actitud claramente infantil al querer dirigirse a luchar contra un grupo de rufianes que lo superan en número y que definitivamente están en mejores condiciones de salud que usted- respondió rápidamente el Ford

-Solo son láminas- espetó el Aston sin saber exactamente porqué. Ese chiquillo le estaba sacando los estribos y eso no era normal en él

-Y láminas que están perfectamente saludables mientras que a usted, le arrancaron la mitad de los ejes y aún no se rehabilita- respondió el mas joven- querer ir a matarse por una cuestión de orgullo… me hace dudar de si realmente es apto para su trabajo…

-Lucky!

El porsche estaba extrañado y confundido por la actitud de su hijo, él normalmente no era así de rudo con los demás, normalmente era amable y calmado pero en ese momento… lucía desafiante y enojado. Por su lado, el británico se enderezó un poco mas con los ojos chispeando de furia… como podía poner en duda sus capacidades?

Era el mejor espía de Chrome! Había sobrevivido a un sin fin de misiones, como podía venir un chiquillo a decirle que estaba equivocado y que no debía de cumplir con su deber aún a costa de su vida? Era solo un niño, él no sabía nada de la vida, no sabía las vidas que se jugaban a cada segundo que aquellos sujetos no eran detenidos…

Le dolía la cabeza.

-Cómo… CÓMO TE ATREVES A PONER EN DUDA MI COMPETENCIA PARA CUMPLIR CON MI DEBER? TÚ NO SABES NADA DE LO QUE ES CUMPLIR CON UN TRABAJO DEL QUE DEPENDEN TANTAS VIDAS, TÚ…!

Ya no podía hablar. Al siguiente segundo, el más joven se había lanzado a una velocidad impresionante para un chiquillo y le había golpeado en un lateral, dejándole sin aire; el dolor que atravesó su cuerpo y se esparció por cada uno de sus circuitos le nubló la vista y por poco golpea el suelo de no ser porque el coche celeste le aferró contra si para impedírselo.

-Maldito… chiquillo…- sisseó apretando los ojos

-Tal vez tienes razón… y no se de las otras vidas, pero la que en éste momento está en riesgo y por la que me preocupo, es la tuya… porque obviamente a ti no te importa ni un poco- dijo el mas joven suavizando la mirada y la voz, a pesar de que no podían verse- te vas a quedar aquí una semana, aún así tenga que amarrarte al colchón hasta que te recuperes… ya después si quieres matarte… tu sabrás lo que haces… pero por ahora, necesitas recuperarte si es que en verdad quieres ayudar a alguien…

Finn cerró los ojos, temblando de enojo y dolor. Lo odiaba. Nunca había pensado que iba a poder llegar a odiar a alguien mas que al Profesor Zündapp, pero ahora sentía que odiaba a ese niño; no había salido de estar secuestrado por aquellas láminas para ahora, quedarse capturado en aquel sitio, que aunque no poseía barrotes en las ventanas, continuaba dejándolo atrapado.

Pero por otro lado…

Tenía razón. Estaba demasiado débil y lo demostraba el hecho de que aquel coche le hubiese dejado fuera de combate con apenas un golpe. Era patético.

-Bien…

Fue la única respuesta que dejó salir el británico aún en el hombro del chico que sonrió apenas aún sosteniendo al otro coche contra sí.

Iba a ser una semana muy difícil pero…

-Eres tú- susurró suavemente

McMissile no supo porqué pero… al escucharle decir eso… un escalofrío de nervios lo recorrió mientras se ruborizaba muy apenas perceptible; qué demonios estaba pasando?

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