Pasando sus dedos por su cabello dio presión en su cuello, dejando escapar un fuerte y profundo suspiro. Mil y una veces se había visto atrapado en aquella pesadilla; y al igual que la noche anterior, le fue imposible salvar a la joven. Dejando caer sus manos a sus costados, permaneció sentado a la orilla de su cama mirando el suelo, perdiendo toda claridad de su vista debido a no parpadear, sin embargo no le importaba, no le preocupada, su concentración se veía puesta en olvidar la frustrantes imágenes de aquel sueño y vencer aquella presión que este causaba en su cabeza.

Cuando por fin pudo vencer el dolor, suspiro y se levantó con pesadez de su cama, estirando sus hombros empujándolos ligeramente hacia atrás acostando su cabeza hacia la izquierda. Con pasos certeros y firmes camino hacia su ventana y sin vergüenza en su vestimenta, o más bien falta de esta, Shaoran abrió la cortina a su apartamento dejando que los rayos del sol bañaran su bronceado cuerpo en calor, sin una prenda más que sus bóxer este cerro sus ojos y se dejó abrazar por la calidez y el suave beso del sol de la mañana.

Tomo su camiseta y poco a poco empezó a vestirse. Compuesta de su planeada rutina, el joven de cabellos castaños rápidamente se vio envuelto por las multitudes de la gran ciudad de Tokio. La mayoría de las personas en sus aparatos móviles, sin darle mayor importancia al apuesto joven que en silencio y con audífonos puestos caminada tranquilo con su vista fija en el suelo.

Tras horas de caminar y transportarse en metro, el joven se vio cansado, dejando caer su cuerpo junto al tronco de un enorme y esplendoroso árbol de sakura. El joven cerrando los ojos, sonrió levemente diciendo – Buenos Días, Meiling.

Como si el árbol pudiese entenderle se dejó sacudir por las cálidas brisas de verano y el susurro de las ramas y pétalos se volvió el eco de aquel hermoso escenario. Como si una maravilla se tratase, aquel hermoso árbol era el único a sus alrededores sin importar la temporada si vibrante color rosado era un destello de belleza en un gran paisaje de color verde.

Disfrutando de la tranquilidad de estar fuera de la gran cuidad Shaoran cerro sus ojos y permaneció sentado junto aquel cerezo. No hasta que un crujido le despertó, y alerta, se levantó posicionándose en defensa conforme las artes marciales chinas, para ver más que nada y nada menos que una joven de claros cabellos caramelo, que descansaba en la parte superior de aquel cerezo; durmiendo tranquilamente. Shaoran furioso de que alguien aparte del tocase aquel sagrado árbol, gruño frunciendo el ceño fuertemente y se irguió.

-Oy! – Grito fuertemente, la joven que permanecía dormida hizo un ligero gesto de queja antes de lentamente abrir sus ojos y dar vista directa aquel joven de ojos ámbar, unos ojos que rápidamente se vieron confundidos. La joven que antes permanecía metros sobre el suelo se dejó caer de manera agraciada al suelo cayendo, no solo de pie, pero perfectamente erguida, como si ella ligeramente flotase.

Shaoran la vio confundido, sus ojos levemente dilatados paseaban por todo el rostro de aquella extraña, especialmente sus ojos, unos ojos resplandecientes color esmeralda, tan brillantes que parecía tenían su luz propia como resplandeciente estrella.

La joven sonrió, y cerrando sus ojos hablo, pero el fuerte viento evito que Shaoran pudiese escucharla, como un fuerte relámpago sacudió el árbol, sus flores, el cabello y vestido que aquella dama, quien aún frente a el dejaba que su blanco vestido danzara con el aire.

Tras unos segundo inquieto, Shaoran volvió en sí, y recordó que esta extraña había puesto mano y pie sobre a quien el consideraba su persona más especial.

Sakura- Dijo la joven de la nada, Shaoran confundido no pudo seguir la rienda a sus pensamientos pues se vio desapercibido.

Perdón? - Dijo el confundido, mientras la chica dándole la espalda sonrió dando inicio a su caminar, aun dándole la espalda al joven esta rio levemente y contesto - Mi nombre es Sakura- sin detenerse se alejó de Shaoran, y poco a poco esta se perdió en la lejanía de la verde llanura, dejando a Shaoran completamente solo.

Tras perder de vista a la joven esmeralda, los ojos de Shaoran volvieron a aquel hermoso rosado.

Ne, Meiling, hoy a sido un dia muy extraño…

Dato Curioso: La sakura (桜 o さくら?) o cerezo en flor japonés es uno de los símbolos más conocidos de la cultura japonesa.

La flor del cerezo florece durante la primavera. Durante el año los árboles de cerezo permanecen únicamente forrados de hojas, y están desnudos en el invierno, pero hacia el inicio de la primavera florecen, decorando los parques con su apariencia de nubes rosadas.

Las sakura son un elemento simbólico común en la cultura popular de Japón, donde tienen múltiples significados relacionados. La imagen de los pétalos de estas flores caídos en masa al principio de la primavera, especialmente en abril, simboliza la belleza de la naturaleza y el renacimiento de la vida como un nuevo comienzo.

Gracias por leer mi nuevo capítulo, espero les haya gustado, disculpen si es algo lento, pero me gusta mucho detallar la escena como si de un anime se tratara. Espero en un futuro poder hacer un breve Doujinshi para esta serie.

Hasta pronto!