Disclaimer: Bien, lo admito, Big Hero 6 me pertenece y en estos momentos trabajamos en la pre-producción de la secuela. Estamos planeando regresar a Tadashi tal cual Winter Soldier... ¡NAH! Big Hero 6 fue creada por Man of Action y pertenece a Disney-Marvel, yo no gano ni un pepino por esto.

Agradezco por sus reviews a: Amy-chan Hatsune de Hamada, SaQra, y especialmente a Diamont Star que me subió la moral en el momento que más necesitaba :'D


Hiro es diferente y Cass lo sabe. El chico es el prodigio de su generación, parte de ese grupo selecto de seres humanos que nació con un regalo como lo es su infinita capacidad intelectual. Pero en esos momentos, cuando su sobrino apenas y puede sostenerle la mirada, y el café se esparce por la barra sin que ninguno de los presentes pueda detenerlo, Cass recuerda muchas cosas: algunas son promesas, otras son experiencias y de vez en cuando obviedades que pasó por alto.

La que más hacía eco en su cabeza, era que Hiro no era tan diferente después de todo.

Y son tantas emociones las que contiene que no puede con ninguna sola. Su mente y su propio corazón han perdido el control y sólo le queda permitir que entre ellas decidan que hacer. Y por mucho que Cass no quiera, sabe que la que gana es la desilusión, sobreponiéndose al medio, el enojo y la impotencia. Sus cejas se contraen al centro, caen a los lados y su boca entreabierta se va cerrando en una fina línea. Los ojos le pican, los entrecierra y reza por no llorar. Suficiente era no controlar sus expresiones como para encima cargarle otra culpa a su sobrino.

El chico había cometido un error, lo cual era normal puesto que un humano los comete siempre. Ella mejor que nadie lo sabía.

Pero uno de ese tamaño era algo que Cass jamás llego a considerar que viviría.

—Tía Cass…

La voz de Hiro la saca de aquel monólogo interior, y de repente ve a su sobrino, y nota los pedazos de lo que una vez fue su taza favorita y también se da cuenta del líquido que amenazaba con hacer un desastre igual que el de Hiro… Antes de que sus pensamientos saquen lo peor de ella se separa inmediatamente de la barra y va en dirección al fregadero por un trapo limpio, un momento de distracción y segundos de serenidad para lo que se viene.

Si tan sólo fuera suficiente.

—¿Así que papá? —en algún lugar de su mente, hablar parecía ser mejor que pensar.

—Escucha tía, lo mejor sería que te sentaras…

Si ella piensa, lo único que viene a su mente es una serie recuerdos que mucho tenían que ver con ella teniendo 21 años y acogiendo a dos niños de los que sabía muy poco pero amaba demasiado.

—¿Y quién es la mamá?

Si ella piensa sólo recuerda que falló a un montón de promesas echas en frente de una tumba.

—Tía Cass…, por favor siéntate.

¿Cómo puede pensar sin derrumbarse delante de su sobrino? Hablar siempre parece ser una solución óptima. Hablar y hablar… y no dejar que la interrumpan en lo que dice o hace porque sino sólo haría sentir peor a su niño que dejaría de serlo y la embriagaría de culpas de las que él no tenía que enterarse.

Pasa la mano por la barra, la tela absorbe el líquido y en menos de nada el pequeño error se corrige y se previene un desastre. Algo dice Hiro, pero Cass no lo escucha, su interés sigue en el trapo, la limpieza de la barra y no pensar.

No pensar que el futuro brillante de Hiro se vería truncado a los 17 por un hijo, que había mal cuidado a sus sobrinos, que la vida que les tocó parecía una mala broma, que había dinero para ciertas cosas pero no para un bebé, o un boda, o lo que sea que sucedería a continuación; que perder a tanta familia y de repente saber que crecería era más cruel de lo bueno que parecía.

Una cosa era hacerse cargo de los sobrinos porque no tenían a nadie más… otra muy distinta era traer al mundo un bebé por una equivocación.

Cass se da la vuelta, no sabe si lista o no, pero tiene unos cuantos pasos para calmarse… o eso cree, de repente abre los ojos y ahí esta Hiro, con los ojos tan grandes como cuando era un niño –corrección, sigue siendo un niño- nublados por la preocupación y ansiedad, hinchados por lágrimas que ella no había visto, una sonrisa que es más para tranquilidad de ella que un producto de las emociones de su sobrino.

Su mano sube al hombro de Hiro, y "sube" porque ella no la mueve, sus acciones son más reacciones automáticas que acciones pensadas, y mientras eso sucede Cass no puede precisar que es lo que la desilusiona más… si el futuro que se abre ante su sobrino o su propia ingenuidad al no imaginar que algo así podría pasar. Cualquiera que sea sabe que no puede dejarlo solo ¿Qué clase de tía –única familia- sería?

Abraza a Hiro y el niño no dice nada, se deja abrazar y se prende de ella, suplicándole con sus brazos que no se vaya.

—Lo siento mucho, tía Cass —escucha contra ella.

Cass Hamada no responde, sólo rompe a llorar.


Nuevamente, cualquier error díganme ¡Nos vemos!