A normal party

No me veo tan mal. Solo me pondré un poco de delineador y…

Me estaba mirando al espejo cuando tocaron el timbre de entrada. Tomé rápidamente mi delineador negro y grité mientras me pintaba los ojos.

-¡Pasad, está abierto! -

Emmett abrió rápidamente la puerta, seguido de Alice.

Tenía puesta una chaqueta de cuero negra, un cinturón con tachas de metal y un jean gris oscuro algo holgado. La chaqueta de Alice era de jean azul y le quedaba un poco grande. Debajo tenía una remera vieja de Metallica, su banda predilecta, llevaba una pollera roja hasta la mitad del muslo y unas medias de red negras con algunos agujeros. Su cabello negro como el carbón estaba despeinado, como siempre, y no se había puesto maquillaje.

Yo solo me había puesto unos jeans pitillos negros y la remera de Alice que me había puesto hoy, que dejaba ver mi ombligo. En cuanto a mi cabello, estaba igual de despeinado como el de mi amiga, y en cambio de ella, sí me había puesto un labial rojo y una gruesa capa de delineador.

-¡¿Estás lista? -preguntó Emmett con entusiasmo.

-¡Diablos, sí! -le choqué los cinco-¡encontré un depósito de cervezas en el armario de Charlie! -señalé la habitación de mi padre.

-¿Dónde está él? -preguntó Alice

-Seguramente gastando dinero en un club de streaptease

-Vale, ¡Vamos a buscar las cervezas! -gritó Emmett levantándome y poniéndome sobre su hombro para gritar y correr hasta el cuarto de Charlie.


-¡Joder, esta mierda es de lo mejor! -gritaba Emmett luego de aspirar una línea de cocaína.

Eran las tres de la mañana, en la casa de James sonaba Paranoid de Black Sabbath a todo volumen, estaba repleta de gente y yo ya estaba completamente ebria. Los amigos de Emmett no se habían presentado aún.

-¡Eh Aly, mira esto, hermana! -le grité a Alice para luego tomar un jarrón y tirarlo por la ventana, rompiéndola.

-¡Eres la jodida ley, Bella! -gritaba mi amiga mientras reía sobre el regazo de un chico en calzoncillos.

Comencé a gritar, reír y saltar mientras me sacaba la remera. Agarré una botella de cerveza y me tiré el contenido encima.

-I need someone to show me the things in life that I can't find-canté, mejor dicho, grité mientras reboleaba la remera -¡Whoa!

-¡Bella! -gritó Emmett a unos metros de mí. Habían dos tipos que no distinguí junto a él. Uno era rubio y fuerte (no tanto como mi mejor amigo, claro) y el otro tenía el cabello cobrizo y era más delgado.

Corrí hasta él y me tiré encima, cayendo al piso a las risas, como una loca.

-¡Bella, éstos son los chicos de los que te estuve hablando! -gritó mientras me ayudaba a levantarme. Yo salté sobre ellos para abrazarlos.

-¡Eh, hasta que llegaron! ¡Emmy no paraba de joder con ustedes! -dije arrastrando la lengua y comenzando a reír, nuevamente.

-¡Genial! ¿Bella, no? -rió el de cabello cobrizo mientras me soltaba. No estaba tan ebrio como yo, todavía. Lo analicé con la mirada. No podía ser tan lindo. No existía belleza igual. Esto era imposible. Aún en mi estado de mierda pude apreciar su rostro y su cuerpo.

-¡Vamos a ver cuánto Rock'n'Roll tienes en la sangre!- grité eufórica y le pasé una botella de vodka.

-Si no me queda otra…-bromeó y se llevó la botella a los labios sin dejar de mirarme.

Bebió hasta dejarla casi por la mitad y me la extendió a mí, que hice un gesto de aprobación alzando las cejas y sonriendo chistosamente.

Apareció Alice detrás de mí con una botella de cerveza en la mano

-¡I tell you to enjoy life I wish I could but it's too late! -cantó en mi oído.

-¡Aly! ¡Adivina quienes son éstos! -dijo Emmett

-¡No lo sé! ¡Estoy muy drogada! -respondió ésta entre risas

-¡Jasper y Edward! - la sacudió por los hombros.

Alice los miró con un brillo en los ojos y se los frotó. Abrió la boca unos centímetros y se acercó unos pasos a ellos.

-¡¿Qué? ¿Ja-Jasper? ¿E…dward? -

-¡Oh, sí! ¡Ven aquí pequeña y demoníaca amiguita! -Edward la estrujó con fuerza.

-¡Jazz! ¡Eddie! -comenzó mi amiga a gritar y dar saltitos en los brazos de éste.

-No me digas Eddie-la soltó

-¡Edd! -

-Eh, sí, sin la "ie" ¡Eso cambia todo! - bromeó

Alice corrió los ojos hacia Jasper y se le iluminaron. La sonrisa en su rostro se empezó a agrandar.

-¡Jazz! ¡Oh, mira lo que has crecido! -comenzó a llorar de la emoción, en parte gracias al alcohol. Jasper rodó los ojos mientras sonreía.

-¡No puedo decir lo mismo!

Alice tomó un gran trago de cerveza, me pasó la botella y abrazó a Jasper con fuerza y emoción, mientras cerraba sus ojos.

Yo bebí de ésta y miré a Edward.

-¿Bailas? - me acerqué a él.

-Seguro- me guiñó

Mientras nos movíamos al ritmo de la música apareció un tipo gordo de gafas, unos cuarenta años, vestido con una polera con rombos y unos pantalones de tela marrón, bastante patético.

-Parece que se escapó un hipopótamo del zoológico -bromeé mientras lo mirábamos y nos reíamos. Edward me miró alzando una ceja con una sonrisita burlona, luego miró la botella de vodka en mi mano y volvió a poner los ojos en el gordito.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?

Ambos terminamos dándole de beber directo de la botella volcándosela en la boca y bailándole alrededor, yo hasta le saqué la camisa y bailé a su alrededor a modo de broma. Sentía que me descostillaría de la risa.

Baile con Edward hasta no sentir las piernas, hasta que me tiré sobre un sillón y él vino a mi lado. De pronto lo tenía sobre mí y me encontré besándolo con furia y deseo. Comenzó a tocarme sin restricciones y sentí mi cuerpo vibrar. Su aliento mezclado con alcohol y tabaco era dulce y embriagador, una mezcla extraña y deliciosa.

Nuestras lenguas se entrelazaron con deseo y acaricié su enorme erección sobre el pantalón. Sonreí. Él metió su mano por debajo de mi brassiere, acariciando y apretando mi seno.

Gruñí ante este hecho y metí mi mano dentro de su bóxer, acariciándolo. Me sonrió con picardía.

Justo en ese momento, alguien abrió la puerta con brusquedad.

-¡James O'Neill! - cinco policías apuntaban diferentes partes de la casa -¡Queda detenido por venta de drogas, ruidos molestos y destrucción de propiedad ajena!-

Un silencio se hizo en la habitación por un segundo.

De pronto, alguien disparó al policía que estaba mas adelantado, y todos comenzaron a salir corriendo.

-¡Deténganse todos! ¡Quietos! ¡Mierda Ryan, busca a James! -gritó un policía.

Corrí hacia donde estaban Alice, Jasper y Emmett, junto a Edward, siquiera sin ponerme la remera y salimos por la puerta haciendo oídos sordos a las advertencias de los policías.

Apenas escapamos del edificio, Jasper corrió hasta un Fiat Uno rojo y abrió la puerta.

-¡Entren! -gritó

-¡Yo conduzco! -dijo Emmett mientras todos entrábamos en el coche.

-¡Cállate, hermano! ¡Estás ebrio y drogado! -le reprochó Jasper. Emmett bufó.

-Como quieras-

Abrí la ventana y reposé mi cabeza en ella para respirar algo de aire fresco.

Alice comenzó a vomitar.

-¡Oh, vamos! ¡Jasper, está vomitando el piso! -se quejó Edward

-Emmett, ¿Cómo es la dirección del depósito? -preguntó Jasper

Emmett le dio un par de indicaciones y abrió su ventana, para hacer igual que yo.

Empecé a sentir un malestar increíble y ganas de devolver.

Saqué la cabeza del auto y vomité la calle mientras el auto andaba.

-¡¿Qué mierda estás haciendo? ¡Mete tu cabeza en el auto, cabrona! -me gritó Edward mientras me jalaba hacia adentro del auto.

-Prefiero que le vomites encima a Eddie a que un auto te arranque la cabeza-rió Jasper

-Muy gracioso- Edward me daba suaves palmadas en la espalda

-No vomites mi remera, Bella- murmuró Alice con tono de cansancio y malestar.

-No la llevo puesta- respondí en el mismo tono.

-Te mataré cuando esté en buen estado

-Vale-cerré los ojos y me los froté.

Alice volvió a vomitar.

-Genial- murmuró Edward


Desperté en el medio de la penumbra. Supuse que estaríamos en el depósito, ya que estaba en el colchón mugriento de siempre con Alice durmiendo al lado, mientras Emmett, Jasper y Edward roncaban en el frío piso.

Algo de luz se colaba por debajo de la puerta de metal, lo que significaba que ya era de día.

Me levanté aún un poco cansada y me dirigí hasta el baño. Me miré en el espejo e hice una mueca de terror. ¿Qué como me veía? Pues, parecía que acababa de salir de adentro de un tornado, después de girar y girar en él como en los dibujos animados.

Tomé una camiseta gris agujereada de Emmett, que me quedaba bastante grande, y un paquete de papas fritas de una de las cajas. Eché un vistazo hacia mi guitarra eléctrica. ¡Hacia tres días que no tocaba! ¡Tres días! Eso debía ser una nueva marca personal. Reprimí mis ganas de enchufarla, subir el volumen al máximo y tocar de una buena vez, no quería despertar a los demás. Me prendí un cigarrillo.

-¿Me das una pitada? – dijo una voz rasposa a mis espaldas. Me di la vuelta y frente a mi tenía un hombre con pinta de actor porno. Tuve un orgasmo interno.

-Eh, sí, claro- asentí rápidamente mientras lo miraba e intentaba reconocerlo. Le extendí el cigarrillo- ¿Edward, no?

Él asintió mientras aspiraba el humo. Y me devolvió el cigarrillo, acercándose demasiado.

-Ya veo que recuerdas mi nombre, esperemos que recuerdes otras cosas que quedaron pendientes…- ronroneó cerca de mi oído mientras pasaba su mano acariciando mi brazo.

¿Quién mierda se pensaba que era ese idiota?

-A ver, tarado, aléjate de mi- lo empujé con poca fuerza para sacármelo de encima.

-Mmm… así que la gatita se despertó con malhumor ¿Qué puedo hacer para mejorar eso? -

-Meterte el dedo en el culo y dejarme en paz. Y si quieres que nos llevemos bien, no me digas gatita ni una puta vez más ¿quedó claro?

-Ayer no pensabas lo mismo ¿Eh? Já, las maravillas del alcohol.

-Eso mismo. Las maravillas del alcohol- recalqué la palabra- será mejor para ti que, mientras esté sobria, mantengas tu jodida polla lejos de mí

-¿Me estás dando permiso para que pueda follar con tigo solo cuando estés ebria? - rió

-No te hagas el gracioso- sonreí con ironía y desprecio.

-¡Bien, tranquila! Paz y amor. - dijo, y rió levantando sus manos a los costados de su hermoso rostro. ¡¿Qué hermoso rostro? ¿Qué estoy diciendo? Oh, cállate Bella. Hace un minuto te estabas babeando, idiota. Bueno, si. Era hermoso. Pero era un completo idiota. Como todos.

Le levanté el dedo mayor mientras hacía una mueca de desagrado.

-¿Por qué ese mal humor? Me caías mejor cuando estabas ebria -preguntó divertido. Parece que verme irritada era gracioso ¿no? Bufé y miré hacia un costado.

-Mmm, a ver, déjame pensar- hice una mueca pensativa - ¿Será que ayer tomé mas que un alcohólico en año nuevo? - chasqueé la lengua -Ah, no, debe ser otra cosa. - El rió.

-Entonces hablemos cuando estés de buen humor- murmuró y salió del depósito con andar despreocupado.

Éste tipo me va a volver loca, lo presiento, pensé para mis adentros. Le di una pitada a mi cigarro y suspiré.