Como soy nueva hoy publico dos capítulos ya que, también el anterior era corto. Entiendan mi nerviosismo es que es la primera vez que publico una historia de HP… ¡Gracias por leer! (Los títulos del capitulo tienen un significado a lo largo de la historia, tal vez no se entienda pero al final los personajes serán distintos a lo que ellos creían ser)

Capitulo 2.

Buscando mi lugar.

El primer día había pasado rápido, mucho mas rápido de lo que yo había pensado. Luego del almuerzo fui a clase de encantamientos y vimos el hechizo de levitación. Fui una de las primera que lo logro y conseguí diez puntos para mi casa. Me sentía mejor, suponía que eso compensaría lo cinco que me habían descontado en la mañana. En la tarde me propuse conocer la biblioteca y algunos pasillos. Por suerte no había vuelto a cruzarme a Malfoy, excepto en la cena. Pero cuando lo veía no experimentaba las sensaciones de la mañana así que supuse que ya me había curado y además, me sentía mejor.

El sol entraba por la ventana y alumbraba la esquina de la habitación. Mis compañeras dormían profundamente y se oían las respiraciones. Frote mis ojos y me desperece. Camine hacia mi baúl y saque el uniforme, en secreto, me gustaba tenerlo puesto, era como remarcar a donde pertenecía y porque.

Peine lo mejor que pude mi cabello pero al tercer intento y al sentir que no podría sacarme el sepillo de los nudos opte por dejarlo suelto. Debería buscar una solución para eso, pero luego, los libros son más importantes que la estética.

Baje las escaleras del dormitorio de las chicas y me encamine al retrato de la dama gorda. Salí por al hueco en la pared y encamine hacia la biblioteca, mire la hora.

No era malo levantarse dos horas antes para comenzar a hacer el trabajo de Herbología. Trate de recordar con éxito el camino que había echo la tarde anterior y no me costo encontrarla, satisfecha con paso decidido fui hacia los estantes y busque en el inicio algo que se asemejara con el tema a desarrollar. Una vez que lo encontré me senté en una mesa junto a una ventana, frente a una estantería de libros y saque de la mochila el material.

Nada más confortante que recibir la mañana con una larga lectura.

Habían pasado varios minutos, muchos creo, cuando un ruido a mi espalda me hizo dar un respingo.

Espere encontrar algo al recorrer las mesas y los demás estantes con la mirada, pero nada parecía raro. Volví a terminar el primer pergamino y estaba por comenzar el segundo cuando el ruido, otra vez me hizo dar un respingo. Y estaba cerca.

Corrí a silla y camine con lentitud hacia el centro de la habitación. Pero al asomar la cabeza no vi nada fuera de lo normal.

-¿Piensas quedarte allí Weasley o me ayudaras?

Una voz que provenía de algún lugar me hizo dar un gritito y taparme la boca con una mano.

Malfoy, estaba a pocos centímetros de mi pero en el suelo, en cuclillas juntando los libros que se le habían caído. Me agache y lo ayude en silencio. Cuando se los devolví acomodo su cabello con un movimiento de la cabeza. Eso hizo que un nuevo nudo se formara en el pecho y me impidiera respirar. Me estaba asustando.

¿No era que había desaparecido?.

-¿Qué haces tan temprano …-Inclino la cabeza mirando hacia la mesa en donde estaban mis apuntes y sonrió de lado volviendo a poner sus ojos grises en mi, unos bonitos ojos-… haciendo eso que estas haciendo?.

Trate de sonar fría, lo mas fría que podía. Si el iba a tratarme de manera descortés, también lo haría. Pero luego recordé que mi madre me había enseñado buenos modales y que si los suyos, no había echo lo mismo era su problema.

-Eso no es de tu incumbencia-Baje los ojos y sonreí- Y de nada.

Di media vuelta y camine nuevamente hacia la mesa.

-Como si me importara sa…

-¡Señor Malfoy!.

La voz de Jenny la bibliotecaria hizo que parara y girara observando al chico rubio mientras este trataba de parecer calmado.

-¿Qué esta haciendo aquí tan temprano?.

-Bueno… yo señorita estaba…

¿Señorita?, era un completo tonto.

-Estaba tratando de ayudar a mi compañera a encontrar un libro.

-¿Cuál compañera?.

¿¡QUE!?

-Weasley señora.

A perfecto, había cambiado señorita por señora y me hacia a mi parte de su disculpa.

Divise el rostro de la bibliotecaria y su ceño fruncido asomarse por la estantería repleta de libros. Suspire tratando de respirar, algo me dolía en el interior y eran los nervios que ocasionaban los profesores en mi cuando me pedían una explicación.

-¿Es verdad eso? … ¿el te estaba ayudando?.

Dude antes de responder, podía sentir los ojos grises analizar mi expresión, esperando las palabras que sabia, iba a decir.

-S…si- Asentí tratando de convencerme a mi misma que ese chico me pagaría por lo que había echo: mentir.

-Escuche a la castaña, es verdad señorita.

Había vuelto con lo de señorita. ¿Castaña?, ¿me había dicho castaña?

-Bueno… en ese entonces sigan con lo que están haciendo.

Trate de volver en si. Malfoy siguió con la mirada a la bibliotecaria y sonrió de lado cuando me miro. Arqueo una ceja.

-Trata de peinarte Weasley la próxima vez, pareces un arbusto mal podado.

Además de no tratarme con respeto se había vuelto a burlar de mí. Toque mi cabello al recordar sus últimas palabras. Anotaría buscar un hechizo para arreglármelo antes del anochecer. Volví hacia mis apuntes y trate de terminar el trabajo, pero fue imposible.

¿Por qué imposible?

Porque recordaba los ojos grises de Malfoy en cada palabra que intentaba escribir.

Decidí darme un recreo en el desayuno y luego a terminarlo en la sala común.

-¿Dónde estabas?-Albus caminaba hacia mi con el ceño fruncido y con libros debajo del brazo, los dejo en la mesa con un golpe ocasionando que varios chicos levantaran las miradas, se sentó junto a mi y me miro.

-Estaba en la biblioteca… tratando de…

-¿Sabes a quien me encontré?, al profesor Henman y te asombrara lo que alguien con autoridad puede hacer…-Lo mire inquieta-¡Le descontó a Gryffindor cinco puntos por que tenia los cordones mal atados! ….

Abrí los ojos sorprendida y luego recordé los diez que le habían dado a la casa por el encantamiento. Adiós los cinco que quedaban. Comió una cucharada de avena y se rasco la nuca mientras negaba furioso.

-¡Hablare con el jefe de nuestra casa!, es into…

-¿Algun problema?.

Un profesor, alto con nariz de cerdito y ojos negros nos miraba con una expresión de triunfo e intriga.

-No-Mi primo comenzó a temblar-Ninguno.

Con un gesto de la cabeza dio a entender que estaba bien y comenzó a caminar ondeando su túnica azul marino y Albus lo vio marcharse. Cuando cruzo la puerta dio un puñetazo a la mesa haciendo que sus libros hicieran un eco.

-Cálmate Albus…

Puse una mano en su espalda tratando de darle ánimos y levante la vista para encontrarme con los ojos de Malfoy.

Nos miramos unos segundos hasta que fruncí el entrecejo y agarre de un cuenco un bollo de frutos. El humor de mi primo no era muy distinto al mió en aquel momento.

Luego de desayunar caminamos en dirección a pociones, en las mazmorras.

-Es solo el comienzo, puedo asegurarte que si le das una oportunidad va a caerte mejor y no te olvides que lo tendremos mucho tiempo…

-¿Están hablando de Frank, Frank Henmas?-Un chico moreno, caminaba a nuestro lado. Nos sacaba dos cabezas y dolía levantar el mentón para tratar de localizar sus ojos. Debía de ser del tercer año.

-Es uno de los profesores más desagradables e insoportables de los últimos diez años… después de Severus Snape claro.

Ese nombre lo conocía… lo había escuchado.

-¿Tu eres?-Albus arqueo una ceja.

-Jeff-Sonrió

En su túnica un tejon sobresalía de ella, era de Hufflepuff.

Llegamos junto a los demás alumnos, entre ellos, el entupido de Malfoy. Jeff se despidio de nosotros y nos dejo en el mas frió silencio.

¿Quién era Severus Snape?, lo único que recordaba era la imagen de un hombre con cabello negro y una larga nariz, en una foto que mi padre guardaba en su armario.

Unos momentos después la puerta se abrió y una fría y ronca voz llamo desde adentro. Localizamos nuestros lugares y me senté junto a Albus, en los bancos del medio, detrás mió y para mi desgracia el incompetente de Malfoy.

-Bueno, esto es pociones, aunque no hay que ser muy inteligente para saberlo-Ojeo el salón y puso sus ojos en Albus.

-Vaya, pero si es el hijo de Harry Potter.

Mire de reojo a mi primo, sabia que debajo esa expresión serena y tranquila su cien iba a estallar en cualquier momento y el labio comenzaría a temblarle para no contestarle.

Trate de susurrar o murmurar alguna palabra que lo tranquilizara, pero ya era tarde.

-Me llamo Albus , no el hijo de Harry Potter.

Muchos chicos entreabrieron la boca, otros miraron al profesor Henmes, detrás oí la risa de Malfoy y la de sus amigos.

-¿Disculpe?...

-Que me llamo Albus, profesor.

Miraba alternativamente al profesor y a mi primo, debajo de esa maraña de pelo también veía el ceño fruncido y poco a poco sus manos se transformaban en un puño.

-Albus…-Susurre-ignora toda…

-Profesor, disculpe… pero es que aquí detrás no logro escucharlo y mucho menos verlo… una cosa rara y fea me estorba la vista.

Malfoy hablo con vos potente y lo vi por el hombro, sonreía burlón y detrás de esos ojos grises podía ver el goce de mi humillación. Sabía que hablaba de mí.

-¿Qué dice señor Malfoy?.

-Que no logro…

-¡Ya lo escucho!-Albus había gritado-¡Dice que no lo ve por culpa del cabello de Rose!.

-¿Quién es Rose?.

Malfoy volvió a reír, esta vez un poco más fuerte. Poco a poco y con otro nudo en el pecho levante poco a poco la mano para indicar que estaba alli.

-Yo profesor, soy Rose Weasley.

-¡Una Weasley! … si, se te nota por las manchas en la cara…

Esta vez Malfoy no oculto su risa y sentí que la vergüenza se apoderaba de mí.

-Diez puntos menos para Gryffindor por la insolencia de Potter… y Weasley, córtate el cabello, molestas a tus compañeros.

Trataba de no oír la risa de Malfoy, ni la risa de los demás alumnos de Slytherin ni nada por el estilo… trataba de ignorar todas las cosas que podrían pasar luego. Si mi año iba a ser así no se como lograría sobrellevarlo. Mi primo no estaba en una situación distinta, el estaba peor y sabia que gritaría en cualquier momento.

Lo hizo cuando doblamos la esquina luego de salir e la clase.

-¡Es inaguantable!.

No dije nada, solo recordaba las burlas del chico sentado detrás.

-Voy a hablar con…

-¿Con quien vas a hablar Potter? … ¿con tu padre?, tienes que recurrir al elegido... ¿Verdad?.

¿Como sabia Malfoy lo del tío Harry?… seguro que lo había leído de algún Profeta, o su padre se lo había contado en alguna cena familiar. Albus volteo lentamente y lo miro sonriendo de lado.

-¿A ti que te importa a quien le hablare Malfoy?, no soy como tu que tienes recurrir a sus parientes obscuros para amenazar a alguien…

El Slytherin cambio su expresión de la cara y lo miro con desafió, sus otros tres amigos que eran desconocidos para mi, miraban a primo con la misma expresión.

-Cállate Potter.

Lo siguiente fue confuso. Albus y Malfoy yacían en el suelo, unidos entre si imposible de separar, muchos alumnos se habían acercado haciendo un circulo y alentaban a la disputa. Corrí hacia ellos soltando mis cosas y empujando a los espectadores, trate de separarlos antes de que llegaran a mayores. Pero todo fue presenciado también por un hombre con nariz de cerdito.

-¡Potter … y Malfoy a mi despacho!, ¡ya!.

Dicho esto, se perdió la túnica azul marino en la esquina del pasillo.