II
Juegos en el Agua
Escucho una risa bastante sonora de pronto, lo que me hace instintivamente detener mi vuelo. ¿De dónde viene? ¿De entre los árboles? ¿Por qué me resulta familiar?
Desciendo con cautela, confundiéndome entre el follaje. No tardo mucho en vislumbrarlos.
¿Qué es lo que veo? ¿No es ese mi viejo amigo, Arlequín?, en compañía de su amiguita, Diane la Serpiente… O más bien amigota. Aún con esas pastillas que la hacen pequeña, sigue siendo bastante grande. ¿Qué es lo que hacen? ¿Aprovechan el calor del día para jugar en el río los dos solos? Qué inmaduros… o maduros, dependiendo de cómo lo veas. Aunque claro, mi antiguo Rey tomaría cualquier excusa para ver a su gigante en traje de baño. Es tan obvio en sus reacciones; no es capaz de verla directamente, y está más rojo que una fresa.
Qué exageración, majestad. Ese traje de baño azul cubre más el cuerpo de esa gigante, de lo que su ropa habitual lo hace. ¿O lo que te da pena es sentir tan expuesto tu torso escuálido desnudo? Qué hiriente escena.
La Serpiente no parece nada apenada. Ella ríe, y salpica a su acompañante de manera divertida. Lástima que éste se vea tan nervioso para disfrutar del momento.
¿Qué hacer?
¿Debo dejar seguir todo adelante y que el bobo de Arlequín se ahogue en sus propios miedos para luego arrepentirse de no haber aprovechado mejor su momento a solas?
¿Debo hacer honor a nuestra antigua amistad y echarle una mano?
O mejor, ¿aprovechar el momento y jugar una broma?
Sí, la tercera también me gusta más.
Me escabullo discretamente unos metros río arriba para que no me vean. Me quedo suspendido unos segundos sobre el agua, hasta que acerco sutilmente mis manos hasta que mis palmas apenas y rozan la superficie.
¿Es tan incorrecto como creo usar mi Vínculo con Gustaf únicamente para hacer una broma?, seguramente sí. ¿Eso me importa?, por supuesto que no.
El agua comienza a ponerse realmente fría, hasta congelarse un poco, y no tarda en llegar hasta donde se encuentran Arlequín y su amiga.
- ¡Ah! – Grita la Serpiente, dando un respingo. – ¡Está helada!
- ¡Ah!, ¡es verdad! – Añade Arlequín, abrazándose a sí mismo. – ¡¿Qué pasó?!
El bobo de mi Rey apenas logra verme cuando paso volando sobre ellos, y quizás no lo hubiera hecho si no fuera porque no logro contener la risa. Tan distraído estaba apreciando los atributos ante él, que no se percató en lo absoluto de mi presencia.
- ¡Helbram! – Bufa molesto. – ¡Esto me lo pagarás!
- ¡Sólo quería refrescarlos un poco, Arlequín! – Le grito con fuerza mientras me alejo, sin dejar de reírme ni un instante. – ¡Sigan jugando en el agua!
Cuando ya estoy lejos, un par de pensamientos me cruzan por la cabeza. Me pregunto si de todas maneras, esa pequeña broma le haya ayudado al mismo tiempo a calmarse un poco.
¿Le habré ayudado con su penosa situación sin darme cuenta?
NOTAS DEL AUTOR:
Aquí hubo un poco de UA como pudieron haber notado. No diré exactamente porqué por si alguien no lo ha visto, pero los que sí lo entenderán. Helbram me pareció que era un poco bromista y juguetón, ¿no les parecía a ustedes? En fin, dos de cuatro, faltan dos.
