Bien, espero les haya gustado el capitulo anterior. Estoy muy feliz con todos esos maravillosos Reviews, así que como no podía fallarle a todas esas maravillosas personas que se dieron el tiempo de escribirme algo, les dejo el segundo capítulo del fic.
Me costó mucho publicarlo (incluso lo estoy haciendo desde Internet Explorer pro problemas de mi laptop) pero en fin, aquí está. Algo importante, en este capítulo se explicará algunas cosas, y ojo, hay otras que aunque no sean explicadas, son clave para el desarrollo de la historia, así que aunque sea un poco latero y tenga más diálogos que descripciones este capítulo, es por una causa: Es clave para la trama.
Disclaimer: Hetalia y sus personajes pertenecen a Himaruya.
Advertencias: Eh... ¿hay que poner esto?
Spoiler: Mencionan al asombroso Gilbert.
No odien a Francis ni a Alfred, ellos intentan hacer lo mejor, aunque sean manipulados por el monárquico sistema que se implanta en Cardverse, en cuanto a Arthur... es un Tsundere sin remedio XD
Cardverse y el Reino de las Espadas
2.
Es temprano, no pude dormir bien producto de los ojos azules que invadieron mis sueños. Me levanté y me di una ducha rápida, es sábado y Noru aún no se ha levantado. Suertudo, trabaja por las tardes los fones de semana. Luego de jabonarme y enjuagarme el champú de mi cabello, me envuelvo con la toalla azul y salgo del baño dispuesto a vestirme, no sin antes tomar un Scone del horno, como si fuese una golosina, y lo como en el trayecto del baño que está junto a la cocina hasta mi habitación que queda atravesando el living del departamento. Luego de colocarme una camisa gris con una chaqueta azul oscuro, al igual que mis pantalones, con zapatos negros, tomo mis llaves, los documentos, mi teléfono y un poco de dinero para salir a trabajar. Paso por fuera de la habitación de Lukas, que aun duerme plácidamente. Seguramente se quedó hasta las tres de la madrugada hablando por whatSpadeapp con su medio hermano menor, con el que chateaban vía móvil hasta las tantas de la mañana.
Voy camino a mi trabajo, específicamente atravieso la recepción para caminar media cuadra e ir por mi vehículo. Cuando estaba a pasos de mi Chevette, se me acercó ese rubio de Mechones alocados y ojos azul oscuros que vive dos pisos arriba de nuestro departamento.
-Hola Cejón- me dijo con su tono insoportable
-Te he dicho que no me llames así- le respondí bruscamente.
-Bueno cejota. ¿Has visto Lukas?-
- Se fue a trabajar – mentí- así que deja de hacerle la guardia, que no saldrá-
-Ah, bien, gracias de todos modos-
-No hay de qué-
-¿y no sabes a qué hora llega?-
-Mathias, Lukas ya se ha cansado de decirte que dejes de insistir. Mejor vete a buscar un trabajo y deja de fastidiarlo, ¡Baka!-
-Ah, pero yo quiero ver a Lukas… y me prohibieron la entrada a su trabajo.-
-Bueno, nos vemos. No te quedes a esperarlo, porque hoy regresa tarde.-
Me subí a mi coche y esperé que el insistente hombre se marchara, una vez que lo hizo, conduje hasta el trabajo, que quedaba a veinte minutos del departamento, en pleno centro de la ciudad.
Mathias kholer, es un primo adoptivo de Noru, prácticamente criados como hermanos. A pesar de que Noru no lo quiere mucho, o si lo hace no se lo demuestra, el tipo sigue insistiendo con ver a Lukas. Lo llama hermano, mejor amigo, compinche, pero no nota que Lukas se burla de él. Es muy arrebatado y pareciera que le faltan unas cuantas neuronas.
Estaciono el vehículo en uno de los tres lugares reservados para los funcionarios, entro por la puerta pequeña del personal y me cambio rápidamente mi tenida habitual por el uniforme, que consta de una camisa azul claro, con pantalones grises, sobre esto va el delantal del mercado, que es violeta con dos picas azules pequeñas en la parte superior derecha. Una vez que me termino de colocar el Uniforme, me voy a la pequeñita sala de descanso para empleados, donde me espera mi jefe y dos compañeros de trabajo.
Saboreó las hojuelas chocolatadas de mi cereal. El mini mercado aún no abre sus puertas, no obstante, los empleados desayunamos juntos con nuestro jefe, un alegre chico llamado Antonio. Es como de mi edad, y ya es dueño de su propio mini mercado. Nos conocemos de hace algún tiempo, él es uno de los mejores amigos de Francis, por lo que me dejó ir antes del trabajo cuando accidentalmente le comenté que ese Rubio pervertido quería verme en su visita al reino.
La tarde estuvo tranquila en el trabajo, solo dos personas vinieron a hacer devoluciones, y ninguno de los dos me reclamó a mí. Eso es bueno, lo malo fue que pasado el mediodía, el señor Fernández quiso que me tome el resto de la tarde libre y también el día de mañana. Le dije que no era necesario, pero insistió en darme el día de mañana libre para que pueda estudiar. Todos saben que esta semana que viene son mis últimos exámenes, por ende, los más difíciles de toda la carrera. Una vez que mi turno terminó, y aún era temprano como para esperar a Francis, me cambié de ropa, salí al kiosco de la vuelta, compré el periódico "Spades Kingdom Times" y me senté en una banca, fuera del mini mercado a Leerlo.
Me gusta mucho leer el periódico, todos los días lo compro y me siento en la banca de afuera a leerlo en mi horario de descanso o cuando estoy en la hora del almuerzo en la Universidad. Las noticias no habían llamado mi atención, hasta que llegué a la sección nacional. El rey de las espadas estaba gravemente enfermo, y pronto dejaría el trono. Me interesé en la noticia, solamente porque podría servir para mi examen de Historia Nacional, pero cuando me acomodo para seguir leyendo, vibra mi Spadesung Galaxy Y, que es mi teléfono celular azul con carcasa de pequeñas picas plateadas. Lo contesto, era Francis, diciéndome que ya había terminado la junta y que estaba a dos calles del mini mercado. Caminé hasta el estacionamiento para dejar el periódico en mi vehículo, luego corrí hasta la puerta de mi trabajo, y miré la pantalla de mi teléfono, ya que vi a Francis bajarse de un taxi y caminar hacia el local.
Una vez que el chico de rubia melena y ojos azul oscuro se acercó a mí, guardé mi teléfono para saludarle, pero mi jefe, que estaba a mis espaldas, se me adelantó. En un abrir y cerrar de ojos, Antonio se dirigió a saludar a su amigo de la infancia.
-Hola Francis, ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?
-Bonjour Antonio, tanto tiempo sin verte. Vine a una importante junta en el palacio, pero estoy bien. ¿Y tú?
-Bien, estoy de jefe en esta sucursal de mini mercado.
-Oh, olvidaba que tu padre es dueño de una cadena de mini mercados.
-Disculpen…- interrumpí la alegre conversación- Estoy aquí parado…
-Si Francis, por fin me dedico a hacer algo por la vida
-Aun extraño nuestros días de parranda con Gilbert
-Y yo… Dicen que vive en el Reino de corazones como mantenido de su hermano menor.
-Yo también he oído eso, Antonio. Después de todo, Gilbert siempre ha sido un mantenido, más bien ahora que Ludwig es el Rey.
-Oigan…- seguí insistiendo- estoy junto a ustedes….
-Podríamos juntarnos un día, como en los viejos tiempos, cuando salíamos a bares y reíamos de todo.
-Tienes razón, podríamos llamar a Gilbo, para que salga con nosotros. Eso sí, ahora tengo que ocuparme de asuntos de mayor relevancia. Quizá cuando me desocupe podamos…
-¡SHUT THE FUCK OFF STUPID FROG!- le grité al recién llegado para captar su atención.
Luego de saludar "amistosamente" a Francis, y despedirnos de Antonio, fuimos al Spadbucks acordado. El lugar no es muy grande ni espacioso, solo hay cinco mesas además de la barra, todo decorado con tonalidades azul cielo, cian y violeta intermedio, con la figura de picas en distintos tamaños. Francis me preguntó que quería tomar, yo le respondí fríamente que quería un Té, ya que odiaba el café, también me preguntó si quería algo para comer, negué con la cabeza y fui a reservar una mesa mientras él pacientemente fue a hacer la fila, sin antes guiñarme un ojo. ¡Que no entiende que entre él y yo no hay nada más que una relación de Odio-Amistad! El mayor rió estúpidamente como lo suele hacer, con su voz suave, ronca pero elegante. Como lo detesto.
Espero sentado en la mesa de la esquina junto a la ventana, divertido, mirando como las personas pasaban con sus azules atuendos. Es demasiado notorio que Francis viene de visita, por su vestimenta. Lleva una Camisa naranjo claro, con los dos primeros botones desabrochados, por lo que deja ver un poco de su rubio y rizado pelo del pecho, de la cadera la caen ajustados pero agradables a la vista, mucho diría yo, unos pantalones grises bien planchados. Las chicas de la fila del café se le quedan mirando hipnotizadas. Estúpida Rana. Está enamorando a todas las mujeres de la zona oriente sur de la capital del reino de Espadas.
Creo que el joven que atiende reconoció al "señor Bonnefoy", ya que apenas le vio parado en la fila, le hizo señas para que avance, clocándose de los primeros y siendo atendido de inmediato. Veo que terminan de atenderlo, ya que se dirige a la mesa con una bandeja y los pedidos. Se sienta frente mio, y deja sobre la mesa la bandeja con una taza pequeña, una tetera con agua caliente, dos bolsitas de Té "spadenglish breakfast", mi favorito. También en la bandeja hay dos medias lunas, un vaso de cartón con el logo de la marca Spadbucks impreso, el cual contenía café.
-¿quieres una media luna mon ami?-
-no, y no molestes wine bastard.
-Honhonhon ¿y no quieres azúcar o endulzante?
-No
-Pues te hace falta ser más dulce
-¡Idiota!
Destapé la teterita, luego abrí una de las dos bolsitas de té, y la puse dentro para que se remoje la bolsa, esperé que se cargue un poco y estrujé la bolsita con la cuchara para que no gotee al sacarla del recipiente de loza.
-¿Sigue siendo tu favorito?
-Si Francis… sabes que no he cambiado mucho
-Así veo, Iggy… así veo
-Pero en cambio tú… desde que te fuiste al reino de Diamantes…
Hubo un largo e incómodo silencio. Francis dio cinco sorbos a su café, que aún estaba caliente. Se quemó la lengua, aun así se mantuvo digno frente mío. Años atrás hubiese armado un gran escándalo solo por haberse quemado la lengua. Pasaron algunos minutos, y finalmente habló.
-Arthur… ya no quiero ni puedo seguir así. Te diré el motivo de mi visita, pero debes prometerme que no le dirás a nadie, ni siquiera a tu compañero de piso. A NADIE.
-Francis, vamos. ¿A quién le podría decir?
-Cuando me confesé hace cinco años, además de rechazarme, le dijiste a tu familia.
-No recordemos el pasado. Dime que te trajo a Espadas. Juraste no volver a menos que se trate de una emergencia.
-Exacto, es una emergencia.
-Dime…
Francis dudó un momento, jugó con el envoltorio de su endulzante, que ya le había echado a su café. Luego me miró, y finalmente decidió contarme la verdadera razón por la que había venido a visitarme al reino de espadas. Ya que no nos veíamos desde que dejó el reino varios años atrás.
-Arthur, no sé si estés enterado de esto, pero probablemente… yo…
-Que sucede, ¿compraste todo el reino de Diamantes?
-No… pero es algo así.
-¿Ya es oficial que tienes más dinero que la familia Jones?
-No… Arthur… yo… Me voy a casar.
Por un minuto todo mi interior se congeló. Francis Bonnefoy, casarse. ¿Acaso es un chiste? Si lo es, fue de muy mala gana, porque no tengo ganas de reír y Francis sabe que no soy una persona que acepta bien as bromas.
-No bromees con eso, Francis.
-No estoy bromeando.
-Pero… ¿cómo, con quién?
-Con la reina de Diamantes. Gané el duelo de esgrimas.
-Entonces… ahora serás de la realeza.
-Oui, seré coronado como el Rey de Diamantes en dos semanas.
Mi voz de repente se entristeció. A pesar de todo, de algún modo me deprimió el hecho de que Francis fuese a contraer matrimonio. A pesar de querer creer que lo odio, sé que en realidad lo que siento por él es una amistad muy grande, prácticamente de toda la vida.
-Felicitaciones- le dije con un dejo de tristeza en mi voz- finalmente tendrás todo lo que desde pequeño deseaste, fama, poder, dinero y amor.
-No… aunque cueste creerlo, me falta el amour.
-No empecemos nuevamente con la misma historia.
-Lo nuestro ya pasó.
-¿Lo nuestro? Querrás decir, lo que tu decías sentir por mí
-Sea como sea ya pasó. Ahora, eso no es lo importante.
Francis pasó sus dedos por los rubios y sedosos cabellos rizados que caían a la altura de su mentón. Mientras le observo con atención. Al parecer algo mucho más grave y serio va a decir, a juzgar por el temblante serio de su rostro, lo cual no es habitual en este chico. Pero claro, el dinero lo ha cambiado mucho. Antes solía ser sencillo, ahora solo piensa en la moda, los perfumes caros, su peinado y se olvida de quienes crecieron a su lado.
-Arthur… esto es el inicio del fin.
-¿A qué te refieres?
-Hoy fui a una reunión en la cámara del Rey, como futuro monarca, era mi deber asistir.
-Ve al grano, tengo una tesis que preparar.
-Bien… ¿estudias historia, no es así?
-Sí, ya casi me titulo, ¿por?
-Esto te va a interesar… Bien, en la reunión estaban solo los más importantes, cuyos nombres tal vez no conozcas. El punto es, mon amour, que al Rey de espadas no le queda mucho tiempo de vida, mucho menos de un mes para es exacto y el Príncipe aún no ha encontrado a una doncella digna de convertirse en la Reina.
-y eso me afecta por…
-Por lo que tengo entendido, al principito azul de las espadas no le interesa la corona, sino que sus empresas.
-Entonces…
-Entonces si su padre muere, él se verá obligado a tomar el cargo. Pero, si hasta entonces, no encuentra a una chica para desposar y que se convierta en la reina, todas sus empresas se irán a la quiebra, incluidas las que mantiene como mecenas, y creo que eso incluye tu preciosa Universidad.
-Y eso quiere decir que…
-Si Logro desposarme antes de que eso suceda, ten por seguro que Lili aprueba que se le declare la guerra al reino azul. Y eso acabaría con la familia Jones, con sus preciosas empresas e incluso tu beca se vería arruinada. Lo peor, es que no puedo hacer nada. No estaba en mis manos ganar el duelo.
-…
-Arthur… no fue mi culpa, estoy atado de manos. Solo me queda aconsejarte que termines pronto tu carrera, y te vengas conmigo a Diamantes, si quieres pedimos un traslado y…
-NO… A pesar de que mis últimos exámenes son la semana entrante, mi título lo recibiré dentro de tres meses, luego de los seminarios finales. Aun así, quiero quedarme aquí.
-Se enfrió tu té…
-No me importa. No me importa si pierdo mi beca, mi carrera e incluso mi vida, porque lo más probable es que si estalle una guerra, me manden al campo de batalla. No obstante, prefiero eso que ir contigo al reino de Diamantes y ver como gobiernas.
Tomé la bandeja, y me puse de pie para ir a dejarla junto a la barra, luego volví por mi abrigo y salí seguido por Francis, quien aparentemente estaba preocupado por lo que me acababa de contar. No puedo mentir, la verdad es que estaba un poco, solo un poco nada más, celoso. Por otro lado, me sentía muy triste saber que probablemente mi carrera universitaria, por lo que me esforcé durante cuatro años y medio, se irá a la basura. Una vez que ambos abandonamos el local, notamos que ya había oscurecido, y que Francis no llegaría al reino de Diamantes. Después de mucho pensarlo, decidí darle hospedaje solo por una noche, mientras a "su majestad" lo le moleste dormir en el sofá de la sala.
Y aquí estoy nuevamente, conduciendo camino a casa, con el bastardo del vino como copiloto, quien no deja de hacer quien sabe qué cosa en su teléfono IdiamondPhone 4s. Ya vamos llegando a casa, y estaciono el vehículo donde siempre, luego nos bajamos y él me sigue. Cruzamos la recepción, subimos al ascensor, que por suerte no tuvimos que esperar, y llegamos hasta el piso, donde Noru me esperaba despierto. Grande fue su sorpresa al verme llegar acompañado, ya que según él, yo soy muy frio y distante con las personas. ¡Quien lo dice! , el que deja esperando a un pobre muchacho en la calle.
Veo que Noru se dirige al estante que está junto al refrigerador de la cocina. Sacó algo… ¡Oh no, esto no es bueno! Es el vino que compró el año pasado, que dijo "este vino lo tomaremos el día que traigas a tu novia o novio a la casa" Al parecer, el hecho que me haya visto llegar con este idiota tan de cerca, le hizo pensar que tal vez éramos pareja.
¡Qué horror!
-Noru no, guarda eso… este Idiota solo es un amigo.
-Oh… ya ve- dejó el vino sobre la mesa y se acercó a saludar- Mi nombre es Lukas Bonnewik
-Bonjour Lukas, yo soy Francis Bonnefoy, su novio.
-¡FRANCIS!
-Bien, bien, sacre Bleu, no soy su novio… pero alguna vez casi lo fui.
-Oh, no sabía eso de Arthur… cuéntame más.
Y mientras ambos platican, me volví a colocar mi chaqueta y bajé hasta la recepción, esta vez salí por la puerta del costado, y me fui a caminar por el barrio. No sé cuánto, pero caminé muchas cuadras… tantas que incluso pasé la estación de servicio que queda cuatro calles más arriba de mi trabajo. No mi di ni cuenta, y ya estaba caminando cerca de las calles principales.
Se me ocurre la brillante idea de sacar mi teléfono celular para ver la hora, pero miro la pantalla y lo guardo, estoy tan distraído, que no tengo ni idea de que hora es, así que me acerco a un árbol, me apoyo de él y nuevamente saco el teléfono para mirar la hora, pero esta vez lo guardo, porque unos tipos, tres para ser exactos, mucho más grandes y corpulentos que yo, con cara de pocos amigos y pinta de delincuentes se acercan a mí y de a poco me acorralan contra el árbol.
-Pero mira qué bonito niñito –dice el que al parecer es el líder de ellos- ¿no creen que tiene un bonito celular?
-De seguro debe tener un bonito empleo –dijo otro de ellos, el que me asecha por la izquierda- ¿Cuánto crees que nos den pos sus ojos? Son de un verde muy bonito, no muchos en el reino tienen los ojos de este color.
-No lo sé, a mí me huele a Virgen. De seguro el jefe pagará muy bien por él.
Okay, lo último ya me asustó. Intenté escapar, pero ambos delincuentes que me asechaban por los lados me sujetaron fuerte y bruscamente. Me estaban lastimando y en estas ocasiones los insultos no son de mucha ayuda.
-Mira niñito- dijo el líder de ellos- Nosotros somos la banda de "los bonitos" ¿sabes por qué nos llaman así?- negué con la cabeza- Nos llaman así, porque solo vamos por lo que nos parece bonito, y creo que por una belleza como tú, tu teléfono y tus ojos… pagaran mucho dinero.
-¿mis ojos?- pregunté intentando distraerles
-Sí, el jefe nos paga por las doncellas y los niñitos de piel y ojos bonitos y únicos- respondió el de la izquierda.
-¡Cállate babas!- le gritó el líder, golpeándole la mejilla.- ahora sabe nuestro plan.
-¿su plan? –pregunto mientras sigo nervioso.
-Sí, nuestro plan de raptarte y llevarte al jefe por ser bonitamente diferente…
-¡Que te calles, babas! –le golpeó nuevamente el líder al idiota que me aprieta muy fuerte mi brazo izquierdo.
Los tres se acercaron un poco más, esto no me está gustando. Tengo mucho miedo, creo que hasta aquí llegó mi vida, pero en lo que cierro los ojos y le imploro a la reina Q.E.P.D. que me perdone por todo lo malo que he hecho, siento un estruendo seguido de tres sonidos de golpes en la cabeza, luego siento que me liberan los brazos, y observo como los tres vándalos caen al suelo inconscientes, y al puro estilo de dibujos animados, se levantan chichones de sus cabezas.
-¿W-What the Bloody hell está pasando aquí? –pregunto muy asustado, aun temblando.
-Hajajaja- escucho a lo lejos, ya mi miedo ha disminuido y estoy listo para golpear fuertemente en el rostro a quien me esté jugando esta broma, aunque sea una cámara indiscreta.
Me volteo bruscamente al oír pasos acercarse a mí desde mi retaguardia, luego lanzo un puñetazo al aire, y siento el golpe que le proporciono a alguien en el rostro. Me alejo tres pasos, boto un basurero de metal azul que había en aquella calle junto al árbol, y levanto la mirada para ver quien me está jugando esta horrible broma.
Mi mirada se encuentra con un joven un poco más alto que yo, de cabello rubio dorado, peinado con flequillo hacia el lado, se soba la cara con ambas manos, sujeta sus anteojos cuadrados, destruidos por el golpe, y desde su cabellos se puede ver un mechón anti gravedad…
¡Oh no…!
Ahora sí que quedo petrificado del susto. Acabo de golpear a…
-Auch… mi rostro. Mi hermoso y heroico rostro.
-L-lo siento mucho… yo…
-Y mis lentes… ¡Fuck! Mis lentes están destruidos.
-D-de verdad… disculpe… su majestad.
El joven guardó sus quebrajados anteojos en un bolsillo, y me dedicó una sonrisa, luego se acercó a mí. Idiota, ¿por qué se acerca a mí? Que se aleje, me hace sentir culpable y nervioso a la vez. Nervioso… ¿por qué me hace sentir nervioso?
-¿Kirkland? Oh… te dije que no me llames "su majestad"
-¿oh?
-No te preocupes por el golpe. ¿Te encuentras bien? ¿No te dañaron esos matones?
-Sí, estoy bien… ¿Qué hace usted fuera de palacio a estas horas de la noche?
- ¿Que no ves, Arthur? ¡SOY UN HÉROE!
-Y creo que el golpe le afectó un poco, Su alteza.
-Nada de su Alteza. Llámame Alfred.
-Está bien Alfred… ¿Qué hace aquí?
-¡Tutéame!
-Arrg…. Está bien - ¡que idiota es, ya me está cayendo! gordo… ah, ahora veo por qué le dicen gordo.- ¿Qué haces aquí?
-Ha Hajajaja, simple. Me aburrí de que el consejero real me estuviera dando órdenes de lo que tengo que hacer cuando sea rey, entonces me escabullí y hui del palacio para bajar a la ciudad a comprar hamburguesas.
Quién lo diría, el sensual Alfred F. Jones de ayer, es un idiota engreído e infantil que huye para comprar hamburguesas. Creo que estaba muy equivocado en cuanto a este imbécil. Tiene un buen físico, pero es un completo imbécil. No me sorprende que no haya encontrado aún una doncella que quiera desposarlo. ¿Quién en su sano juicio se casaría con un idiota? , sin ofender a la reina de Diamantes, claro, que se casará con el idiota pervertido del vino en dos semanas más.
-Di algo Arthur…
-Bueno… y-yo…
-¿quieres ir a comer hamburguesas conmigo?
-¿M-me estás invitando a mí?
-¡No, al árbol! –Caminó hasta el árbol azul de picas violetas en el que me acorralaron los matones- Señor árbol, ¿le apetecería ir a comer hamburguesas conmigo?
-Well Well, ya entendí…
-Bien, entonces vamos, yo conozco un restaurant de comida rápida que queda cerca de aquí.
-cual, ¿ SpAdonnal's ?
-¡Ew nooh! Yo no como SpAdonnal's … -puso una voz arrogante- como burguspade King.
Se puso a caminar en la dirección por la cual venía yo. No pensaba seguirlo, pero vi como uno de los tres matones comenzó a reaccionar, así que le golpee con el pie en la cabeza, y corrí hasta alcanzarle el paso al futuro monarca del reino de Espadas. ¡Como detesto a este tipo!... aun así, no puedo alejarme de él.
Eeen fin, si les gustó dejen un review en el espacio de aquí abajo y... okno-.-' mejor no le hago plagio a German (?)
¿Qué les pareció el capítulo?... personalmente creo que no debí cortarlo en la parte que van a comer, aunque Arthur es un fresco... si fresco, primero lo saca a un café Francis y ahora a comer Alfred... mejor me dejo de dar mis propias opiniones, y espero con ansias las de ustedes *se sienta a esperar como un perrito a que le dejen reviews* reitero que me costó subir este capítulo, así que no sean tan crueles D':
y eh... antes de que se vayan ¬/3/¬ ... Las Marcas que son el triste intento de adaptación al reino de las espadas (y en este fic, creo que una o dos al reino de Diamantes) les agradecen su aprobación y sus humildes creadores estás muy agradecidos de que les haya gustado...
oki, espero poder actualizar pronto, un abrazo psicológico (no, enserio, German me va a demandar brígido) nos leemos luego c:
