Ante la increíble acogida que ha tenido el primer capítulo me he dado prisa en finalizar el segundo para que pudierais disfrutar de él cuanto antes. Como ya he dicho los personajes no son mios: pertenecen a la novela "Canción de Hielo y Fuego" escrita por G.R.R. Martin. Repito otra vez que podeis encontrar descripciones de personajes, de lugares o de situaciones que no tienen NADA que ver con los libros y la serie. Esto se debe a que el amigo que me ayudó y yo quisimos darle un nuevo enfoque a las cosas.

Joseph Wulfnar: Muchas gracias por tus palabras. Considero que eres un poco exagerado... ¿Considerar esas palabras dignas del mismísimo Martín? Muy loco estás tú. Aun así gracias por dejar tu review.

darkfenix: Gracias por tu impresión. Sí, me han llegado a decir que mis palabras escritas provocan ciertas reacciones físicas. Gracias por tu halago, de verdad.

Miss Liliana: Muchísimas gracias por tu review. Como ya te dije, hay errores bastante garrafales, pero espero que no vuelvan a suceder. También he de admitir que escribí el capítulo muy de noche y mi arrogancia me impidió repasarlo cuando lo fui a subir.

Severus: Querido... Gracias por tu comentario. Bueno, en verdad, como ya he explicado... este relato está basado en una conversación de rol entre mi mejor amigo y yo, de forma que lo que lees es lo que tanto él como yo escribiamos aquellos días... Una cosa llevó a la otra y... Pero muchísimas gracias por tus ánimos :D

User invitado que no ha querido dejar su nombre: Como ves aquí estoy, entrando al relente con el capítulo 2. Espero que lo disfrutes :)

Disfrutad del capítulo 2

CAPÍTULO 2

Ygritte se asustó. Jon Nieve estaba sobre ella aprisionando sus muñecas a los dos lados de la cabeza, apoyadas en el suelo y el cuerpo de él presionaba fuertemente el suyo. Debido al susto de la situación y a la violencia con que él había actuado estaba asustada por primera vez en su vida. La joven respiraba agitadamente, acompasando involuntariamente su respiración a los latidos de su desbocado corazón. Miró a Jon a los ojos y poco a poco se calmó y empezó a respirar con mediana normalidad debido a que el cuerpo de él aún aplastaba el suyo. Pero su corazón tenía otros planes, seguía latiendo frenéticamente a pesar de que hacía ya rato que se le había pasado el susto del envaramiento. Tragó saliva dificultosamente. Él la miraba fijamente a los ojos, escudriñando en su rostro, atento a cada una de las reacciones de la joven. Las manos de Jon aflojaron levemente la cárcel en que las muñecas de Ygritte se veían envueltas. En un impulso, Ygritte deslizó sus manos hasta tener las palmas de sus manos contra las de Jon Entrelazó sus dedos con los suyos, temblando. Pero no temblaba de frío, pues estaba acostumbrada al frío aire nocturno de las tierras del Norte del Muro. No, esta vez temblaba de deseo. Reconocía a la perfección esa sensación, pero nunca la había experimentado a tanto nivel.

Jon se asustó, pues nunca había tenido contacto físico con otra mujer que no fueran sus hermanas pequeñas, pero ellas no entraban en el baremo. Se zafó del débil abrazo que las manos de Ygritte ejercían sobre las suyas. Pero Ygritte no iba a dejarle escapar tan fácilmente. No. Ella tenía lo que quería, y esa noche tenía claro que lo quería a él. Le agarró de la tela que tenía más cercana y tiró de ella hacía si. Con la mano que tenía libre le acarició torpemente la mandíbula y luego la barbilla. Intentó hablar pero le temblaban demasiado los labios- No. No te alejes…- una especie de confuso y torpe balbuceo que estaba convencida que él ignoraría. Sus dedos treparon por su barbilla y acarició los labios de Jon con las puntas de los dedos.

Jon cerró los ojos al sentir el contacto de los dedos de ella sobre sus labios. Le gustaba el tacto de la piel de ella. Noto que ella temblaba debajo de él. A pesar de seguir repitiendo el Juramente de la Guardia de la Noche, no aguantó más y metió sus manos por debajo de las pieles que Ygritte llevaba puestas. El deseo fue superior a la razón y la besó apasionadamente en los labios y continuó con su cuello mientras le dejaba besos de fuego por toda la piel.- Lo siento. No aguanto más- consiguió decir. El vello de los brazos y la nuca se le pusieron de punta. ¡Qué extraña y reconfortante sensación! Ardía febrilmente pero no se sentía enfermo.- Te mentí, me temo… Sí, voy a hacer algo. Pero no me voy a arrepentir.

Ygritte gimió al sentir los guantes de Jon rozando su piel caliente. Peros sus guantes no le bastaban. Cogió sus manos, quitó los guantes de piel que las enfundaban y colocó las frías manos de él debajo de sus ropas, justo en las costillas, bajo el pecho. Se estremeció ligeramente al sentir el frío de sus manos. Él la besó con pasión pillándola totalmente por sorpresa, pero aun así respondió a ese beso con urgencia. Enredó sus dedos en los rizos negros de Jon `y lo atrajo más a ella. Cuando él descendió por su cara y su cuello y lo comenzó a besar un sonido gutural, salvaje y ancestral se hizo un hueco en su garganta. Bien es verdad que no pudo emitir sonido alguno, totalmente obnubilada por la sensación de sentir los labios de él rozar su cuello y la garganta. Cogió su cara entre las manos y le miró a los ojos. Le contempló a la pálida luz de la luna. Los labios enrojecidos del frío y el deseo, las mejillas ligeramente ruborizadas y su respiración acelerada. Lo atrajo hacia ella y lo besó. Tomó el control de la situación. Sus manos descendieron hasta los calzones de él por que su erección era más que evidente y sabía con certeza que le debía de estar doliendo. Comenzó a desatar las lazadas rápidamente, pero eso no era suficiente para ella. Mientras tanto, las manos de Jon, aún bajo las ropas de Ygritte se habían adueñado de sus pechos y se mantenían ahí acariciándolos, adorándolos dulcemente. Echó la cabeza hacia atrás y tomó una gran bocanada de aire, para después gemir. Cerró los ojos, buscando recomponerse durante unos simples segundos. Comenzó a quitar las telas y pieles que protegían ambos cuerpos del frío. Era consciente de que era una total y absoluta locura quedar los dos desnudos en la nieve pero eso no le preocupaba en ese momento. Le necesitaba. Necesitaba sentir su calor. Al finalizar la primera parte de la faena, ya que él no la dejó terminar por que volvió a adueñarse de la joven boca de Ygritte y eso la hizo perder el hilo, habían quedado ambos desnudos de cintura para arriba. Él con el calzón ligeramente desatado. No quería ir tan rápido, no ahora. Quería disfrutar de cada milímetro del cuerpo masculino y de cada segundo junto a Jon.- Jon…- murmuró extasiada. Él, ahora muy atareado en besar el abdomen de ella y recorrerlo con la lengua, cesó su tarea y la miró respirando entrecortadamente. Estaba muerto de frío, pero parecía no importarle. Ella le cogió la cara y apoyó la cabeza de él en el pecho de ella.- Estás temblando, ¿estás bien? –Por toda respuesta él la besó en el pecho, se incorporó y murmuró- Estoy muy bien.

Era una verdad a medias, el frío inundaba su cuerpo por momentos, pero la pasión que le provocaba estar allí, desnudo, en la nieve junto a esa hermosa salvaje hacía que el frío fuera la más leve de sus preocupaciones. Agachó la cabeza y comenzó a besar de nuevo cada milímetro de la piel de ella sintiendo como el calor que escapaba del cuerpo de ella se topaba con el de él. Apoyó su dedo índice justo entre los pechos de Ygritte y lo deslizó ligeramente hacia abajo hasta toparse con la suave piel de su ombligo.

Decidió darle una ocupación a sus labios y besó apasionadamente los de ella, percibiendo como ella disfrutaba del momento tanto o más que el propio Jon. Ygritte. Ygritte Su nombre no dejaba de retumbar en su cabeza una y otra vez. Enredó su mano izquierda en la roja cabellera de la salvaje y Ygritte hizo lo mismo con la suya, mientras la otra descendía hasta los calzones de Jon. Él se ocupó de desabrocharlos del todo. Acto seguido desnudó las piernas de Ygritte y quedaron los dos totalmente desnudos sobre la nieve.

Ygritte se estremeció al contacto de la nieve sobre su piel. Aún estando los dos desnudos sobre la nieve no quería terminar tan rápido con los preliminares. Le tumbó de espaldas en la nieve y se colocó a horcajadas sobre su abdomen, siempre teniendo cuidado de no hacerle daño. Se permitió el lujo de querer disfrutar del cuerpo de Jon. Un cuerpo moldeado a sangre y sudor durante un año en la Guardia de la Noche. Desde su posición, Ygritte observó los pectorales perfectos de Jon y su abdomen bien definido. Jon colocó sus manos en las caderas de Ygritte y ella se inclinó hacia delante para besar su cuello y acariciar la curtida piel de sus bíceps. Recorrió con la lengua cada uno de los rincones del torso de Jon, saboreándole y disfrutando de cada matiz de color en su piel. Le fue dando pequeños mordiscos en el torso y fue descendiendo por su estómago hasta llegar al ombligo. Lo besó con ternura y le oyó respirar sonoramente.

Jon notó la fría nieve derritiéndose poco a poco bajo su espalda. La mano de Jon ascendió y se posóen la mejilla izquierda de Ygritte, la atrajo hacia sí y comenzó a besarla apasionadamente. Que el tiempo se parase allí mismo, le daba exactamente igual. Se pasaría con ella el resto de la eternidad. Terminó de besarla y la muchacha comenzó a entretenerse besando el cuello de Jon y después su abdomen.- Te quiero pequeña salvaje…- dijo sonriendo entrecortadamente debido al frío y a la pasión del momento.

Al oír esas palabras, Ygritte frenó su tarea de besar la piel de debajo del ombligo de Jon. Se incorporó y le miró- ¿He oído bien…? ¿Has…dicho que me quieres?- entrecerró los ojos y se estremeció al notar un frío soplo de aire que le erizó la piel. Se cubrió el pecho con los brazos, tiritando. Jon se incorporó y de esta forma quedaban los dos sentados cara a cara, ella sentada en su regazo con las piernas a ambos lados de las caderas de él. El chico se estiró para coger su capa de piel y ponérsela a Ygritte por encima frotándole a su vez los hombros para que entrase en calor. Ella le miró con sus ojos gris azulado- Decir "te quiero" es algo muy grande… Yo… siento que esto no está bien, Te he hecho algo horrible. No debería haber empezado con esto.- En ese momento y no supo por qué una angustia se abrió paso en su pecho y sollozó un momento.

Ya está bastardo. La has cagado. Jon le cogió la cara entre las manos.- Lo… lo siento… ha sido la emoción del momento. Lo… lo he dicho inconscientemente- dijo mientras cubría mejor a la joven con la capa.- Vamos, no te preocupes. Sigo siendo el mismo cuervo asqueroso de antes. Nadie se enterará de lo sucedido esta noche- la abrazó fuertemente- No pasa nada, ¿vale?- le colocó un mechón detrás de la oreja.

Ella le miraba incrédula. No parecía entenderla. No parecía entender que, si sus amigos cuervos se enteraban de alguna forma de lo sucedido. Lo condenarían a muerte por desertor, traidor o algo peor.- ¿Nada cambiará después de esta noche? ¿Entonces qué? ¿Mañana nos levantaremos y fingiremos que nada ha pasado? ¿Me atarás y caminaremos en silencio hasta llegar ante Mance?- Colocó sus pequeñas manos en su rostro y acarició sus cabellos negros.- Dime que no, Jon- Dime que las cosas mañana serán diferentes.

Jon empezó a comprender un poco los pensamientos de Ygritte- No. Entre tú y yo nada será igual a partir de ahora. En cuanto a Mance… quiero hablar con él. Se acerca el invierno, los fríos están a punto de atacar y necesitamos defender el Muro. Pero, y esto es lo más importante, quiero pedirle que cuando todo acabe me deje quedarme contigo en vuestras tierras y rogarle si es preciso que no me de caza como a un desertor.- La observó unos segundos. Ella le miraba, sin parpadear pero escuchándole- Siempre y cuando tú estés de acuerdo.

Ygritte suspiró, derrotada.- Pero Jon… Si pides ayuda a Mance para defender el Muro, significa que irás al Muro… Y ambos sabemos que una vez que vayas ya no te dejarán volver.- Apoyó su cabeza en el hombro de Jon y lo abrazó con fuerza.- Y si huyes del Muro te darán caza como a un animal y… y no sé lo que siento, de momento todo es confuso, pero sí estoy segura de que no quiero que corras peligro alguno.- Le miró a los ojos, esperando a que lo pensase mejor, que recapacitara…- Te matarán.

Jon se encogió de hombros.- ¿Sinceramente? Ahora no quiero pensar en eso. Si hablo con Mance regresaré al Muro y si me quedo aquí me darán caza, tanto mis antiguos hermanos como los fríos.- dijo suspirando y buscando los labios de Ygritte para encontrar refugio en ellos- Quiero que el tiempo se pare y que tú y yo nos quedemos aquí para siempre. Sin ser perseguidos- se acurrucó aferrándose al cuerpo de ella. La besó- Liberemos…- la besó en la mejilla- …nuestras…- la besó debajo de la oreja.-…mentes…

-Espera. Espera…- se rió, él no paraba de besarla y le hacía cosquillas.- Jon…- le miró y él aprovechó ese momento para ponerla otra vez en el suelo, la espalda de ella contra la nieve. Aunque esta vez ella estaba sobre la capa de piel de Jon, que le evitaba el frío.- Se me ha ocurrido una idea. Dile a Mance que te deje quedarte. Olvídate de los Cuervos. Quédate conmigo. Piénsalo detenidamente… Si marchas al Muro no nos veremos más. De la otra forma, Mance te protegerá de tus hermanos cuervos y nos protegerá a todos de los caminantes blancos como lleva haciendo durante los últimos años.- Le acarició el rostro iluminado de nuevo por la luz de la luna- Quédate conmigo…