Hola!!

¡Antes que nada les quería agradecer a todas los que leyeron la historia :D!

Gracias a todas las que me dejaron Reviews: Yesslin Swan Cullen, Nany Hatake C., tishacullengreen, Janetita Cullen, christti, Geila Potter-Weasley.

También a los que pusieron esta historia en sus favoritos: Nany Hatake C., Janetita Cullen, Geila Potter-Weasley, eddysfer, andrea potter-black.

A Nany Hatake C. por ponerme en sus Autores favoritos y tambien gracia por agregarme a tus Autor Alerts.

A los que me pusieron en sus Story Alerts: Nympha13, Geila Potter-Weasley, christti, Janetita Cullen, SabrinaCullenBlack, Nany Hatake C.,

Me gustaría que los que no dejaron reviews dejen uno, sobre todo para saber qué les gustaría que pasa, si en verdad les gusta el fic… o no

Bueno, acá les dejo el 1 capitulo de la historia.

¡Nos vemos abajo!

Capítulo anterior:

Sea lo que sea, eres mí loca. Viviendo en Jacksonville o en Forks, siempre lo serás –dijo y sellaron la conversación con un apasionado beso.

Entre llamadas, pensamientos y periodistas:

Un cuarto de hora después Bella estaba en su oficina arreglando unos documentos para llevárselos a Danielle. Cuando una hermosa nana salió desde su teléfono celular (móvil).

–¿Hola? –preguntó más que saludó Bella. Casi nadie (menos Mike) la llamaba a su teléfono privado–.

–¿Bells? –reconocería esa voz en cualquier lugar del mundo.

–¡¿Mamá?! –gritó Bella realmente alegre, como no lo estuvo en muchos años–.

¡Hija! –parecía que estuviera llorando–. ¿Dónde estuviste? ¿Por qué no me llamaste? Te extrañé tanto, bebé.

Bella ya estaba al borde de las lágrimas. No podía estar oyendo a su madre, era maravilloso. Hace siete años que no la veía, había desaparecido de su vida.

–Mamá… yo… –dijo Bella entre lágrimas–. Yo, también te extrañé mucho…

Ay, hija. Tendrías que haberme dado tu número por lo menos –dijo su madre. Bella ya la imaginaba negando con la cabeza–. O quizá es que una mujer tan poderosa y famosa no puede tener tiempo para su madre –dijo risueña.

–Pero mamá ¿qué dice? –se rió Bella también–. No quise asustarte yéndome así… es que era una oportunidad única y…

Lo sé hija, no te preocupes –susurró su madre, tratando de tranquilizar a su hija–. Me lo cotarás todo en cuanto llegue a Jacksonville, mañana por la mañana pediré unos pasajes para…

–No, madre –la cortó Bella–. Sabes que es lo que más quiero, pero mañana mismo me voy en un vuelo para Forks, tengo unas reuniones con otros empresarios… –dejó inconclusa la frase ya que no quería que su madre se sienta mal, pero como siempre la impresionó–.

Bella… no te sientas mal, te esperé siete años –dijo Renée–. Podré esperarte algunos días más, ¿sí?

–Claro ma, lo siento tanto…

Bueno, no te quito más de tu tiempo, señorita ocupada y… –se escuchó la risa de Bella–. Te amo, hija.

–Yo también te amo, mamá –murmuró Bella–. Y te estaré esperando lo más pronto posible. Adiós…

Adiós, hija –y la comunicación se cortó.

La mujer se retocó el maquillaje, ya que su mejilla estaba sucia por el rimel y delineador corridos. Salió de la oficina con los documentos que tenía que entregar en la mano y fue hasta el escritorio de la secretaria. En ella estaban hablando Danielle y Mike.

–Danielle –dijo Bella, llamándola–. Mándale estos documentos por Fax a la industria Mitlok, y es muy importante. ¿Si? Es por unas inversiones y no queremos que se caiga la empresa por unos estúpidos fax –dijo con voz fría Bella.

La secretaria era algunas veces despistada y Bella se lo remarcaba, no porque la rebajara sino porque su trabajo incluía responsabilidad. No quería que despidieran a Danielle, era lo más parecido a una amiga que tenía,

–Listo lo mando –contestó Danielle, sonrojada y miró de nuevo a Mike.

–Mike, me voy a almorzar –dijo, dándole un pequeño beso en los labios, solo un roce–. ¿Te espero?

–Si, amor –Bella se dio vuelta y empezó a caminar–. Ah, y como te decía quiero que la casa en Forks tenga unas… –pero no pudo escuchar más ya que subió al ascensor–.

El ascensor era el lugar de el edificio que menos le gustaba. Porque por una parte si estaba acompañada, empezaba a oír cosas estúpidas de la mujeres y los hombres hablaban de fútbol. Y si estaba sola, comenzaba a pensar en todas las cosas que le ocurrieron en los últimos tiempos, y casi siempre esos últimos tiempos eran ocho años otras.

En lo mismo estaba pensando en ese momento, en sus labios rozando los suyos, en su piel pálida y fría como el hielo pero que se amoldaba a ella en cualquier situación. Sus ojos, dorados que la hacían quedar sin habla cuando se sumergía en ellos, y no podía salir de allí.

Edward –ese suave nombre salió de sus labios como música para sus oídos.

Aunque quisiera no podía dejar de pensar en él, en todo él. Su nana en el celular la hacía pensar que estaba con él, sus sueños que eran las más hermosas imágenes que sus ojos podían ver. Sus recuerdos seguramente no le hacían justicia. Pero era mejor pensar en él en esa forma, en un hermoso recuerdo, que pensar en la última vez que lo vio, que fue el momento más doloroso de su vida. Ser perseguida y mordida por James, que Edward la deje por primera vez, ir a buscarlo a Italia y tratar que un enorme aquelarre de vampiro no los mataran, competir contra un ejército de neófitos, perder a tu mejor amigo licántropo por el amor de tu vida, no era nada. Todo eso no era nada comparado con lo que él le había hecho sufrir, la última vez…

–¡Basta de pensar en eso, Bella! –se recriminó la chica. En ese momento el ascensor indicó estar en la planta baja del edificio y la puerta se abrió.

Salió del edificio, muy tapada, y obviamente con los lentes de sol. ¡La prensa ya estaba allí! ¿Cómo era que las noticias se filtraban tan rápido? Por suerte no la reconocieron, y caminó velozmente, hacia un restaurante donde siempre iban Mike y ella. Era uno italiano, pidió unos spaghetti con salsa boloñesa, algo típico. Tengamos en cuenta que era un día de semana y después tendría que volver a trabajar.

Unos ruidos se escucharon en la calle. Bella miró para allí, y vio a un rubio saludando a todos los periodistas, y seguramente dando notas a éstos mismos. Si a Bella se la podría llamar "egocéntrica" Mike era el triple de ella. Le gustaba ser él, le encantaba ser Mike Newton el mayor empresario de la nación y los noteros estaban felices de no tener que seguirlo, como lo hacían con Bella.

El rubio entró al restaurante donde estaba la muchacha y se sentó con ella, la besó con deseo. Bella agradecía que no hayan dejado entrar a los periodistas. Se miraron a los ojos y se sonrieron. Mike le acarició la mejilla suavemente y descendió a sus labios, la chica le besó suavemente cada dedo que pasaba por su boca.

–Gracias –dijo Bella–.

–Sé que no te gusta los periodistas –rió Mike y le empezó a besar delicadamente el cuello, haciendo estremecer a Bella–. Mañana alrededor de las 9:30 am. Sale nuestro vuelo a Forks, nos recibirán en Port Angeles.

–Excelente… –dijo Bella sarcásticamente–. Periodistas…

Mike rió, no podía creer tener ese enorme tesoro en sus manos.

¡Hola, de nuevo!

¡Espero que les haya gustado!

Les quería decir que NO va a ser un Mike/Bella, aunque parezca. A menos que haya muchas personas que me lo pidan (aunque no es muy probable).

También quería comentarles de que no se acostumbren a que suba capítulos todos los días, ya que tengo otro fic que actualizar, y estoy escribiendo uno compartido con una amiga. Así que estoy a full.

Espero sus reviews que es lo que me alienta a seguir escribiendo.

Besos,

Noelia.