Hola! He pensado en subir las siguientes partes una cada día que pase, así que en cuatro días, historia completa:P
Bueno, espero que la disfruitéis. Un beso y gracias por pasaros!!
Disclaimer: evidentemente los personajes no me pertenecen, así que patatín patatán…. No gana nada, excepto divertirme un rato.
Post OotP, julio. La Madriguera.
Este fic contiene comentarios, etc… no apropiados para menores de 17 años.
Ummmm…. Y no se me ocurre qué más. Sólo que es mi primer fic. Si lo disfrutas, enhorabuena, y si no… pues a olvidarlo!!
.unos pantalones cortos de verano.
Los días siguientes, las cosas no mejoran. Hace igual o más calor, y han aparecido las moscas, pequeñas legionarias ruidosas, que hacen su invasión nada silenciosa. La señora Wisley está harta de ellas, y no se oye más que improperios desde la cocina. Hoy se le ha ocurrido hacer galletas y Ginny y ella llevan un buen rato trasteando en la cocina.
El aroma de mantequilla se sumerge suave, directo, por las narinas de Hermione, bajando en pequeñas danzas hasta sus tripas, que gruñen un poco pidiéndole a su ama tan exquisito bocado. Pero Hermione es una chica muy obstinada, y está estudiando. Quedan exactamente 4 minutos para acabar su hora dedicada a pociones, y hasta que el reloj llegue a las cuatro, no se levantará de su sitio. En su improvisada mesa de estudio, pegada a la ventana más grande de la sala, los libros y los pergaminos se amontonan, ordenados pulcramente, y sus notas de letra diminuta y apretada se suceden entre tinteros, y pequeños frascos… la verdad es que está un poco cansada, quizás pueda ir a ver qué está haciendo. Estudiar así, sin que sus ojos se fijen en ella, no es divertido. Últimamente lo necesita demasiado a su alrededor. Necesita demasiado su presencia. Y perderse en esos ojos que la miran tantas veces, extrañados. Le encanta burlarse de sus greñas desmedidas, "córtate el pelo Ron, pareces una niña", y como respuesta, un Ron enojado, tozudo, que se atusa la melena. Un león apocado. Pero valiente, eso no puede dudarlo…. Y apoyando la cabeza en uno de sus brazos, mira soñadora el patio, y ve cómo Bill y Ron intentan mover el coche, sin ningún resultado. Hoy el sol apenas les ha acompañado. Son las cuatro menos 2 minutos, y parece que sea ya de noche. Unos nubarrones grises, tremendos, sin final, se agolpan y aporrean unos a otros allá a lo lejos. Ron echa pestes contra el coche, y le da una fuerte patada, dejando un bollo en la parte del guardabarros. Por Circe bendita, está hecho todo un bestia…una bestia. Y Hermione de pronto se siente chiquita, porque este Ron que ahora la sorprende con sus silencios taciturnos es increíblemente superior a ella, en altura, en fuerza, y si él quisiera, simplemente con uno de sus brazos, la podría empujar contra la puerta y……
Un rayo.
Aunque no los oye intuye lo que Bill le está gritando, porque ve como los dos hermanos empujan el coche hasta dentro del cobertizo, y como Bill regresa sólo hacia la casa, otra vez manchado hasta las cejas y farfullando.
El día ha dejado de ser tímido, y en dos minutos ha empezado a mostrar su lado más mal encarado. Pero a ella le gusta la lluvia, y lo que ello conlleva. La hace sentirse segura, a salvo. Además, lleva toda la tarde en la casa. Nerviosa. Esperando algo. Sabe que está por llegar, y se encuentra excitada.
Abstraerse tanto en los libros no está bien. Bueno, ni bien ni mal. A veces está bien, le permite excusarse de muchas cosas. De aburrirse escuchando tonterías, le ayuda a pensar en sus cosas, a crearse su pequeño mundo paralelo. Pero otras veces, como esta, no ayuda.
A pesar de estar esperando a que los cuatro minutos pasaran, Hermione ni se ha percatado cuando el reloj ha sonado. Se ha quedado ahí, sentada, pensando, absorta.
Está tan concentrada, que no se ha dado cuenta.
La ventana, abierta. Una brisa, tímida, se ha colado, así poquito a poco. Es fresca, y huele a tierra. Y un resorte hace click en su cabeza. El ruido. La lluvia hace ruido. El mundo hace ruido.
Ella hace ruido.
Es un ruido interno, que te entra suave, y que va arrancando pequeñas notas que sólo oyen unos pocos privilegiados. Y no lo puede evitar. Siente unas ganas terribles, locas, de salir, de ponerse debajo. Una vez más, esas lustrosas sirenas la aprisionan con su canto, y quiere ir hacia ellas, directa, a estrellarse contra ese muro de agua fría, de agua tersa, de agua mullida que la acoge, que la atrapa.
¿Ron?, ¿donde está tu hermano?- pregunta la señora wisley a Bill. Y Bill refunfuña mientras responde que el muy cabezón está allá, en el cobertizo con el viejo cacharro, intentando no se sabe muy bien el qué, y que patatín patatán…. Y su voz se pierde por la escalera. La señora Wisley mira a Ginny….hombres…. quidditch o grasa. Limitados. Y las dos ríen… y Hermione se siente ajena a lo que ve, y desearía, en ese pequeño instante, estar incluida en esa broma, en ese juego de palabras, reír con Ginny y la señora Wisley.. no ser sólo una invitada. Ser parte de la familia.
Al cabo de un rato, las galletas ya están listas para comer, y la señora wisley le ordena a Ginny que avise a Ron… Ginny refunfuña, pelea, discute, se enciende y altera… "que se aguante el imbécil, mamá, no merece la pena llamarlo".
Y Hermione, no sabe cómo, pero se ofrece voluntaria. …
"El contacto. Fresco y húmedo.
Resbalan, caen.
Se moja mi pelo, y se mezcla, suave, con el agua. Forma trenzas, hebras, que juegan solas bajo el peso del agua, haciendo formas curiosas, pegándose a mi cara.
Abrir los ojos al infinito azul, y ver miles, cientos, millones, de pequeñas exploradoras, de pequeñas guerreras, que luchan por aferrarse al cielo, sin conseguirlo.
Y yo aquí, pegada a la tierra verde, al suelo húmedo, abro los brazos, y me transformo en un interrogante de carne, vuelto al cielo…."
Así entra Hermione en el cobertizo, chorreando agua por todas partes, mojados los pantalones cortos, el pequeño chubasquero verde de ginny…. Pero feliz y radiante.
Y un Ron sorprendido la observa sentado, desde dentro del coche…..
-para-
¿qué?
que pares el motor del coche. Por favor.-
Obstinado, enfurruñado, continua dale que dale con la llave en el contacto, esperando quizás un milagro. El pobre lo único que consigue es arrancarle un mísero estertor lánguido a ese polvoriento cacharro.
-me parece que éste va a ser uno de nuestros típicos días escoceses- aventura con una sonrisa taciturna, medio oculta por una risita nerviosa- y como no nos larguemos rápido, mi madre va a echarnos una bronca de órdago.-
El pelirrojo hace ademán de abrir la portezuela del coche.
-no, por favor. Quiero quedarme aquí. Por lo menos hasta que acabe la tormenta.- sus ojos son tan suplicantes que Ron no puede hacer nada más que dejar la portezuela cerrada, y esperar. No sabe muy bien el qué. Pero ella se lo ha pedido.
-gracias- y una sonrisa, torcida, y el hoyuelo en la mejilla….. Dos grandes luminarias quiebran el cielo, y un estruendo de mil demonios anuncia que la invasión silenciosa está ganando terreno… miles de gotas, unas pequeñas y otras gruesas, comienzan a crear ruidos cadenciosos, insinuantes, sobre la tapa oxidada del viejo cobertizo. Una banda sonora de silencio….
Así, de perfil, se la ve muy bonita. Casi hasta hermosa. Su perfil y el silencio del coche la hacen mucho más joven de lo que es. Casi una niña. Aunque Ron sabe que no lo es. Él es muy consciente de que Hermione es una mujer y que ahora está a su lado, silenciosa, inquietante y chorreando agua por todos lados. Y pensar que al principio la detestaba tanto…. Y ahora sólo la ve así, una mujer en toda su esencia. Con los ojos cerrados, y la cabeza medio echada hacia atrás, haciendo pequeños movimientos acompasados a las gotas que repiquetean. La boca entreabierta, lo justo para dejar imaginar un poco la pequeña punta rosada de la lengua, y los dientes de gato. Esos dientes pequeños, incisivos, felinos, que en un futuro morderán durante noches enteras a otros tantos…. Y Ron se imagina el impacto que esos dientes pueden hacer en su carne, incrustados en su hombro, en sus brazos, en el hueco de su mano. Y un impulso salvaje, entre húmedo y cargado de electricidad, quizás inspirado por el ambiente, le entra así, de repente. Sin haberlo esperado.
"coño, joder, ostia. Es tu amiga. Mierda, te tiene confianza, joder. ¿en qué coño estás pensando?" y él sólo piensa en el hueco de sus labios, y en que exhala pequeñas volutas de vaho, y que su respiración se acompasa al ritmo de las gotas, y que todo es tan acuoso, tan húmedo, que hasta él se ve rodeado de esa luz tenue y breve que corta el coche por ambos lados…hasta él está respirando así. Todo empañado. Ron empañado.
-¿te encuentras mal?- la sonrisa de Hermione le inunda por completo. Atontado y perplejo…lo ha pillado mirándola embobado. Ahora si que pensará que no es más que un crío inmaduro. Alguien que jamás podría estar a su nivel. Porque Hermione ya es una mujer, en todos los sentidos, y él, un pobre desgraciado a medio camino entre los dos lados.
-no, sólo que aquí dentro hace calor, y se empieza a empañar esto… así que podríamos largarnos de aquí- Ron desea con todas sus ganas salir pitando de esa situación que le esta lacerando, sobretodo por ahí abajo. Desde hace un buen rato nota como poco a poco, la presión ha ido ganando, y que el espacio libre se ha ido haciendo cada vez más pequeño…. Y una oleada de pánico le rebota de repente en el cerebro….
"Merlin, como Hermione lo vea me da algo, pensará encima que soy un pobre pervertido, un puto enfermo…Merlin, qué vergüenza…."
-sabes qué, me encanta estar aquí.- y se incorpora un poco en el asiento. Estirando de la palanca inferior tira de ella todo lo hacia atrás que puede, y se acomoda con las piernas sobre el salpicadero. Unas piernas largas, un poco irregulares pero de un tono suave y almibarado. Las uñas están pintadas de un rojo sangre tan fuerte que contrasta con la blancura lechosa de los pies. En algunas el desconchado es bastante evidente, como si fuera un efecto deseado. Pero aún así el conjunto que ofrecen es espectacular.-no te importa, ¿verdad?. Necesitaba estar así. Suspendida entre la nada. Sólo en silencio, sin que nadie invadiera mis pensamientos. Simplemente escuchando como pasa el tiempo y como me recubre un muro de agua…..- ella se gira hacia un Ron apurado y sorprendido, que jamás hubiera pensado que Hermione se pintara las uñas…un gesto de coquetería que lo sorprende y lo altera aún más si cabe.- ¿por qué no pruebas tú también? Estarás más cómodo y dejarás de tener esa expresión de empalado… jajajaja!- su risa le estremece. Es tan cálida y le da tanta confianza…. Un poco como sentirte en casa. Ron coge la palanca y tira con todas sus fuerzas…. Crac… la palanca cede bajo el esfuerzo, y un Ron asombrado se encuentra con el apéndice de metal en la mano….
-para morirse…jajajaja!-
"y otra vez, dale con la risa…. De aquí me da un algo, seguro..." piensa Ron, entre divertido, y azorado.
Tras muchos esfuerzos, Ron consigue, por fin, mover el asiento. Ahora está mucho más cómodo. Pretextando que tiene un poco de fresco, coge el chubasquero verde que Hermione se ha quitado y tirado por el suelo, y se lo pone sobre el regazo. Ahora si. Así si que se está en la gloria. La tela, a pesar de que por el anverso está mojada, por dentro exhala un calor muy bueno, muy cómodo…y Ron se da cuenta tarde de que es el calor del cuerpo de Hermione. Se da cuenta de que su pecho ha estado atrapado bajo esa tela que ahora está sobre él, y más que ayudar a tapar la incipiente erección, Ron nota que le ayuda a lo contrario.
Hermione pone la radio, único elemento del coche que todavía funciona, mientras trastea, buscando una emisora decente, tararea algo. Ron no tiene ni idea de qué es. Normal que no lo sepa. No se ha esforzado ni una sola vez durante este curso en prestar atención a estudios muggles, y la música que Harry y Hermione oyen a veces fuera de Hogwarts a él le suena a chino. Hermione encuentra una emisora mágica donde se oye una canción suave y melancólica, aunque a él sigue sin sonarle de nada…. Tampoco es que sea muy melómano. A él sólo le gustan los Chudley Cannons. Pero poco a poco se relaja, y el ambiente se vuelve mucho más placentero. Y eso que al principio, cuando Hermione entró al coche echando agua por todas partes se había mostrado muy escéptico. Y enfadado. Y antipático. Lo raro es que Hermione le hubiera tratado desde el principio con calidez y afecto, y lo miraba con unos ojos suaves, distintos a los de tantas otras tardes de verano…. Quizás esperaba un comportamiento distinto, más parecido al que la caracterizaba. Pero aquellos días Hermione había estado rara… mucho más inmersa en ella misma que nunca. Mucho más perdida en sus propios pensamientos. Ahora se la veía distinta. Mucho más receptiva, más suave, menos discutidora. Más proclive a ser conciliadora. ¿será esta una nueva Hermione?...
Hermione…..
-¿en qué piensas?- vaya, lo ha pillado desprevenido… pensando otra vez…. Fuera, la lluvia cae, imperturbable, mientras en la radio se oye de fondo a un grupo de los sesenta. Ron se recuesta un poco en el asiento, empiezan a dolerle las piernas. Bueno, en realidad tiene más hambre que dolor.-la verdad, es que no pienso en nada, sólo me dejo llevar un poco por el ruido del agua…es …¿cómo decirlo? Inquietante… sí, eso es, inquietante….
-¿inquietante?- sus ojos muestran un pequeño matiz de sorpresa, y quizás un punto de curiosidad. Sí, Hermione es decididamente una mujer curiosa. – yo habría dicho relajante, tranquilizadora….pero inquietante…como que no.
-err…. Bueno, quizás debería de haber dicho otra cosa. Sólo que me preocupa el estar aquí, parados en medio de la nada. Y mi madre en la cocina, seguro que está preocupada…. además tengo un poco de hambre…- y se palpa el estómago, entre avergonzado y taciturno.
Una gran sonrisa le vuelve a pillar desprevenido. Hermione abre las cremalleras de los bolsillos del chubasquero de Ginny y ahí están, doradas y radiantes, cremosas y olorosas, ocho galletas recién horneadas….. a Ron se le cae la baba.
Poco a poco, el calorcillo se va notando. Ella ya no está tan empapada. Sólo tiene el flequillo un poco húmedo así que se suelta el pelo, y se lo coloca de lado. Vuelve a recostarse, y a estirar las piernas, y Ron ve que aún hay pequeños regueros de agua que corren por ellas, formando dibujos imposibles allí donde la carne se pliega… y es imposible no mirar los pliegues, y las sombras que se forman en cada uno de los rincones de esa piel tan blanca….
Él se fija en cada uno de los detalles de las rodillas. En la izquierda hay una pequeña cicatriz, producto seguro de alguna caída de la infancia. Y se pone a pensar en una Hermione infantil, anterior a la que él conoce, y en la Hermione adolescente de la que él sí ha disfrutado, con dos grandes trenzas castañas, y pantalones cortos, tan cortos como los que ahora lleva. Y en esta Hermione pre adulta, aún casi una niña, pero mujer en definitiva. Y ve que a pesar de las formas, los peinados y los tamaños de hueso cambiados a golpe de calendario, ella conserva su misma sonrisa, y esos gestos de paz que tanto lo asombran, y esas miradas pícaras y traviesas antes de embestirle en la batalla… y en esos momentos se siente tremendamente celoso de no poder estar en su futuro, de que otras manos la toquen, de que otros la respiren, de que otras voces le susurren a su espalda….
Nunca se había sentido así. Hasta ahora. Ahora necesita reconocer su rostro en cada uno de los que ve a su alrededor. Ubicar sus rasgos en los de otra gente. ¿Y por qué? ¿por qué le pasa esto?...
"te conozco de hace años. Quizás desde siempre. Y ahora te me presentas así, distinta, como si todo fuera diferente. Pero…., Merlin, es cierto, todo es diferente."
Hermione continua recostada en el asiento, se gira, quedando de lado. Ahora puede verle toda la cara. Sus párpados medio cerrados. Su pecho subiendo y bajando, bajo esa capa de fino algodón blanco….y sus brazos, largos…. Sus manos son pequeñas, y las tiene entrelazadas justo bajo el mentón, apoyando la cara…. Y es en ese mismo instante,cuando Ronal Bilius Wisley es consciente de que se ha enamorado por primera vez en toda su vida.
Perplejo, y cada vez más asustado, Ron ve que Hermione abre un ojo, y después otro, como una gatita después de la siesta, desperezada, estirando los brazos…. Es cuando se da cuenta que ella lo mira divertida y como poco a poco, va acercando su cara, ya a casi unos centímetros de la suya. Y es también cuando Ronald Bilius Wisley, proyecto de hombre, pierde la compostura, y el pánico, cabrón donde los haya, gana su batalla- Herrrr…mione, creoquedeberíamosirnosya!- a trompicones y renqueando, medio gutural y enroncado- mi madre debe de estar hecha un basilisco- y una gran expresión de pánico se dibuja a la luz de un rayo….
Una Hermione divertida, abre la portezuela se gira y ya medio saliendo del coche suspira…
-Tranquilo Ronald, no me voy a abalanzar sobre ti…. Al menos no, hasta que tú mismo me lo pidas….
-continuará-
