En este capitulo Albus se propone superar a su padre, pero descubrirá algo que le hará muy difícil hacerlo.
Los Potter
Los alumnos de Gryffindor y Slytherin se dirigieron a su primera clase de Quidditch, todos parecían muy ansiosos. Para Albus, Rose y Scopius, la clase fue un tanto aburrida ya que ellos ya sabían volar en escoba y esos era ejercicios básicos. Al terminar la clase la profesora Amare Hooch, una mujer apenas mayor que sus padres, sobrina de Madame Hooch la antigua profesora de vuelo, les indicó a todos los alumnos que se bajaran de sus escobas.
-Oye, Albus... ¿Quieres hacer una carrera hasta el campo de Quidditch?- Scorpius parecía más animado y una sonrisa maliciosa surcaba su rostro. Albus miró a la profesora Hooch pero esta estaba ocupada guardando las escoban de los alumnos que las iban trayendo.
-El último que llega se le declara a Mirtle la llorona- susurró Albus, que estaba desesperado por volar libremente- ¡Ya!- Gritó y despegaron a toda velocidad.
Albus iba un poco más adelante pero Scopius logró pasarlo.
-Nada mal, Potter- Sonrió burlón.
-Aún no vez nada, Malfoy- Lo contradijo copiando su acento y el modo en que arrastraba las palabras. Aceleró de tal manera que dejó a su amigo atrás y lo perdió de vista. Subió y subió hasta el techo del castillo y luego bajó en picada para dirigirse otra vez al campo de Quidditch. Aceleró aún más y antes que pudiera notarlo ya había llegado, paso por uno de los aros y aterrizó en medio del campo. La adrenalina corría por su cuerpo y no podía contener su enorme sonrisa, amaba volar.
Unos segundos después llegó Scorpius.
-¿A dónde te fuiste? Te perdí de vista en un momento- Le dijo bajando de su escoba.
-Volé hasta el techo de la escuela.
-Si que estas de mente, reza porque no te haya visto ningún profesor. Ahora volvamos antes que Hooch venga por nosotros.
-¿Estas enojado porque tendrás que declararte a Mirtle?- Se burló Albus haciendo un puchero. Scorpius lo empujó y este comenzó a reírse al ver su expresión de mal perdedor.
Cuando llegaron a la clase de vuelo de Amare Hooch, esta los estaba esperando junto con el profesor Slunhorn, el director de la casa de Slytherin...
-Caballeros, si hacen el favor de seguirme- Slunhorn los miro seriamente y luego los guió dentro del castillo. Su calva brillaba al sol y su barba blanca le llegaba al pecho dándole un aire eterno como si hubiera vivido cientos de años.
Albus y Scorpius lo siguieron hasta su despacho y se sentaron en dos sillas frente a su escritorio.
-Muy bien- Dijo- Lo que acaban de hacer es una falta muy grabe... pero por respeto a tu padre, Albus, solo les daré un castigo. ¿Tu padre fue alumno mio, sabes?- Cambió el tono serio a uno mas intimo mirando cariñosamente a Albus.
Scorpius miró ceñudo al profesor, como si hubiera perdido todo el respeto que le tenía en un instante.
-¡Un muchacho muy talentoso! Parece que heredaste sus genes para el vuelo.¡Que velocidad! A penas pude ver una rafaga pasar por mi ventana.
Albus no sabía que hacer, estaba completamente confundido, se suponía que debería estar dándole un extenso sermón o llamando a sus padre o algo, pero el viejo profesor parecía demasiado entusiasmado en sus talentos natos.
-¿Te gustaría entrar en el equipo de Quidditch?
-¿Puedo?
-¡Claro que puedes! Dentro de un mes, mas o menos, serán las pruebas. Preséntate como buscador, estoy seguro que entraras en el equipo... ¿Sabías que tu padre fue el jugador más joven en entrar en el equipo de Quidditch después de un siglo?
-No lo sabía señor- Su padre jamás le había mencionado eso, solo que fue buscador y que luego fue capitán.
-¿Tu juegas alguna posición en especial?- Le preguntó a Scorpius.
-Si, señor. Guardián.
-¡ Excelente! Puedes probarte también. Pero no te prometo nada esa posición es muy peleada.
Slunghorn los observó por unos segundos con cariño y luego recordó que debía castigarles.
-¡Debo castigarles! Un castigo... castigo... ¡Ya se! Es algo simple, no se preocupen, pero nos beneficiará a todos. Ayudarán en biblioteca por un mes. Hoy mismo hablaré con la bibliotecaria para avisarle y consultarle el horario de trabajo.
-¿Y qué sería ayudar en biblioteca?- Preguntó Scorpius, sacandole las palabras de la boca a su amigo.
-Pues organizarán libros, repararán los que estén dañados. No lo se, hay muchos trabajos posibles en la biblioteca: archivar, organizar, botar, limpiar, etc.
A ninguno de los dos le gustaba demasiado la idea pero sabían que tenían suerte de solo recibir ese castigo.
-¡Muy bien! Ya pueden retirarse les enviaré una nota para avisarles cuando comenzarán a concurrir a su castigo y en que horario.
Los dos Slytherins se levantaron, se despidieron cortesmente del profesor y salieron de su despacho.
-Es un caza talentos- Dijo Albus.
-¿Qué?
-Mi madre nos habló de él a James y a mi. Es un caza talentos. Forma un grupo en el que participan los alumnos más talentosos o quienes sus padres son famosos...- Se detuvo, pensativo- y les brinda beneficios ya que sabe que al salir de Hogwarts serán gente importante y él podrá beneficiarse de ello.
-¿Crees que quiere reclutarte?- Scorpius lo miró escéptico.
-No lo se, parece que fué profesor de mi padre... tal vez por él.
-Seguro.¿Porqué te reclutaría a ti pudiendo reclutarme a mi?- Dijo con su tono mas pomposo. Albus dejó de caminar y le lanzó una mirada acertada- ¿Qué?¿No es cierto?- De verdad parecía no darse cuenta de lo que acababa de decir. Albus rió y siguió caminando , Scorpius lo miró contrariado unos segundos y luego lo siguió, aún sin darse cuenta:
-¿Qué?¿Qué dije?
Albus reía por lo bajo mientras su amigo trataba de alcanzarlo.
Los días pasaron y Albus fue comparado con su padre tantas veces que ya no podía contarlas. Estaba harto. Su padre era una persona y él otra ¿Porqué ese ensañamiento en compararlos?
Albus buscaba ser bueno en tanta materia tuviera, y gracias a la practica y los estudios en la biblioteca (la cual conocía casi de memoria por ayudar allí durante todo el mes) dominaba toda clase de hechizos y conjuros con gran facilidad, varios que ni siquiera habían aprendido es las clases aún. También gracias a la ayuda de Rose y Scorpius le iba bastante bien en la clase de pociones, a decir verdad era el tercero en la clase, incluso en Botánica le estaba yendo bien. Sus padres estaban orgullosos de sus avances y decidieron hacerle un regalo:
-¿Una Ninbus 3000?¡Faltaba más! No te regalaron la Zaeta de fuego de tu padre por gastar dinero.- Rose le había suplicado a sus padres que le comprasen esa escoba hacía un año, pero no había obtenido resultado, ni siendo la primera en casi todas las clases. Y ahora su primo obtenía buenas notas y se la regalaban, no era justo, pero Rose sabía que sus padres harían todo lo posible por comprar la mejor escoba que pudieran comprar, aunque no fuera la costosisima Nimbus 3000.- Debes probarte para el equipo de Quidditch ¡Ahora que tienes esta escoba nadie podrá ser más veloz que tu!
-Aunque odie admitirlo, y no sabes cuanto lo odio-Scorpius evito la mirada asesina de la chica- Rose tiene razón. Ahora o nunca amigo, este sábado son las pruebas.
-No lo se...
-¿Qué no sabes?- Adda apareció de la nada detrás de Albus. Estaban sentados en la mesa de Gryffindor almorzando. Otros alumnos, también, estaban sentados en mesas que no correspondían a sus casas.
-¿Dónde estabas? El almuerzo comenzó hace quince minutos- La reprendió Rose.
-Perdón, me distraje- Dijo inocentemente y se sentó junto a Albus, este se acomodó, algo incomodo, en su asiento- He estado hablando con un chico de Revenclow, su nombre es Luke Stevens, es hijo de muggles y me ha mostrado un aparato de lo más peculiar.
-¿Un artefacto muggles?- Preguntó Scorpuis fingiendo, sin éxito, desinterés.
-Si, un... reproductor de CDs. Un aparato en el cual colocaba un cilindro aplastado, con un agujero en el centro. Al parecer estos cilindros de plástico contienen de alguna manera música y al colocarlos dentro del reproductor puedes escucharla, ¡Pero no de cualquier manera! Debes colocarte sobre los oídos unas orejeras de plástico por las que sale el sonido.¡Es maravilloso!- Adda estaba fascinada, sus ojos brillaban y sus mejillas estaban encendidas.
-Para los muggles es algo muy natural- Comentó Rose sabionda- He visto muchas personas utilizando esos aparatos cuando viajamos a Londres con mi madre.
-Es sorprendente lo que han inventado los muggles para sustituir la magia- Scorpius miraba su plato pensativo. Rose lo miró como si acabara de conocerlo y una media sonrisa se formó en su rostro.
-¡Admirable!- Adda aún maravillada por su descubrimiento comenzó a comer soñando despierta. De imprevisto levantó la cabeza como si hubiera recordado algo alarmante-¡Lo lamento! Estaban hablando de algo antes que llegara.¿Qué era?
-A Albus le llegó esta mañana por el correo una Nimbus 3000, cortesía de sus padres. Y yo intentaba convencerlo...
-¿Tu solo?-Lo interrumpió Rose impaciente.
-Bien...- Aceptó el rubio a regañadientes- Rose y yo, intentábamos convencerlo para que participara en las pruebas de ingreso al equipo deQuidditch, que se realizarán mañana Domingo.
-Pues estoy de acuerdo.¿Albus, sabías que tu padre fue el buscador mas joven...?
-Si, lo se.-La interrumpió cortante el interpelado- Pero el hecho que mi padre lo haya hecho no quiere decir que yo deba hacerlo.
-Claro que no, pero aún así sería increíble que fueras el jugador más joven de este siglo. Sería un orgullo ser amiga de tan importante individuo.
Albus la miró ceñudo unos instantes y luego bajó la mirada, se había propuesto superar a su padre para que dejaran de compararlo con él... pero no era tarea fácil.
-Lo haré.
-Genial, ahora vamos- Scorpius se levantó de la mesa sin más.
-¿A dónde?
-A la biblioteca.¿No recuerdas? Como es nuestro último día la bibliotecaria nos ha cambiado el horario, dijo que debíamos clasificar y mover no quiero imaginar cuantos periódicos ¡Sin magia!
-Oh, ya lo recuerdo- Dijo Albus desanimado mientras se levantaba de la mesa.
-Los acompaño. Necesito buscar ciertos artículos periodísticos...
-¿Quien te ha invitado?- Bufó Scrorpius mirándola ceñudo.
-Dejala, puede servirnos de ayuda.
Scorpius no dijo nada, solo miró intensamente a Rose por unos segundos y luego dio media vuelta y siguió su camino. Cuando estuvo lo suficiente lejos como para que no pudiera escucharla Rose se acercó a su primo algo afectada.
-¿Hay alguna razón por la que me odie tanto?
-¿Odiarte?- La pregunta de su prima le desconocerlo bastante- él no te odia, tu lo odias a él.
Ella se quedó pensativa y luego se levantó de la mesa como si nada y se dirigió a la salida. Albus la siguió y así se encaminaron hacia la biblioteca.
Rose los ayudó con su trabajo, pero mostrandoce ofendida procuraba ni mirar ni dirigirle la palabra a Scorpius, al cual le importaba poco nada.
Revisaba una pila de periódicos, separandolos según la década en que fueron impresos, para luego ordenarlos por fecha, cuando de pronto se detuvo en seco.
-¿Sucede algo?- Le pregunto su primo al ver su expresión. Rose no contestó, estaba entre interesada y estupefacta leyendo un ejemplar de El profeta.
Albus codeo al otro Slytherin para llamar su atención. Los dos amigos miraron a la pelirroja estudiando su mirada que iba de derecha a izquierda sobre la hoja. Luego de unos minutos levantó la cabeza lentamente mientras bajaba el periódico totalmente anonadada, su mandíbula estaba desencajada y sus ojos muy abiertos. Scorpius le quitó cuidadosamente el periódico de las manos y miró el articulo:
El Señor Tenebroso ha caído, mundo mágico en paz
Harry Potter, el niño que vivió, el elegido y ahora el héroe del mundo mágico, mató a Lord Voldemort en la batalla de Hogwarts.
Debajo una fotografía de un chico de unos diecisiete años, muy desarreglado, sucio y con machas de sangre en todo el cuerpo. Usaba anteojos redondos y tenía los mismos ojos verdes que Albus.
El pasado jueves 28 de Abril, El Señor Tenebroso atacó, con todo su ejercito, el colegio Hogwarts de magia y hechicería, comenzando una batalla campal en la que participaron tanto profesores como alumnos de la institución. Hizo su aparición La Orden del fénix, precedida por el famoso Harry Potter, el joven mago enfrentó solo al Señor Tenebrso y tras una épica batalla Lord Voldemor fue derrotado y muerto ante los ojos de todos los presentes (…)
El articulo continuaba detallando todas las pérdidas, entre las cuales se encontraban Fred Weasley, Ninphadora Tonks y Remus Lupin, los mortifagos capturados, entre los cuales estaban Scorpius y Narcisa Malfoy e incluso Draco Malfoy, los mortifagos que habían muerto y los que habían escapado, también el número de heridos y la situación del ministerio a partir de ese momento.
Scorpius miró a su amigo y luego a Rose, quien lo miró por primera vez en toda la tarde. Albus harto de tanto misterio, arrancó el periódico de las manos de su amigo y comenzó a leer. Cada palabra que leía le hacia ver, cada vez más, que no conocía en realidad a su padre.
-El tío Fred no murió mientras montaba un dragón- Dijo Rose sintiendoce una idiota por haberle creído aquella historia a su tío George.
-Y los padres de Teddy no murieron en una misión como aurores- le contestó su primo arrojando el periódico furioso, ella lo miró con tristeza.
-¿Porqué nunca nos dijeron estas cosas?¿Crees que Teddy lo sepa?¿O Fred y Cassie?¿Molly y Lucy?¿Alguno lo sabrá?
-No lo se, no creo que mi hermano lo sepa. Pero los demás no lo se.
Los tres se quedaron en silenció por unos segundos. Rose miraba hacía la ventana con ojos tristes, Albus miraba la noticia con odio y Scorpius mantenía la cabeza baja y el flequillo le tapaba los ojos.
-Después de todo si había demasiadas razones para que nuestros padres se odiaran... Todos eran mortifagos...-Dijo, rompiendo el silencio. A pesar de no haberlo mencionado en semanas el hecho que su padre hubiera sido mortifago lo atormentaba, y descubrir que sus abuelos también lo fueron no mejoraba su situación.
Albus se acercó a él y apoyó la mano en su hombro en un gesto contenedor.
-No te preocupes por eso, no soy amigo de tu familia, sino tuyo. Y tu no eres como así.
Scorpius levantó la cabeza lentamente y miró fijo a su amigo, tenía los ojos grises empañados y se notaba que contenía las lagrimas. Forzó una sonrisa y apoyó su mano sobre la de Albus, dándole a entender que estaba bien.
Pasaban los minutos y un silencio funesto recorría la biblioteca, pero el cerebro de Albus estaba aturdido, lleno de preguntas y cada vez más furioso. No quería descargar su enojo con sus amigos y sabía que no era al único que afectaba gravemente la situación.
El silencio era tan desesperante que Scorpius tubo la necesidad de romperlo.
-Es de entender porque tanto escándalo por el hecho que entraste a Slytherin- Señaló mirando la nada.
-Tiene más sentido, pero a mi padre parecía no importarle a que casa fuera de todos modos...
-Claro que no, a él le importa que seas una buena persona. Y lo eres siendo o no de Slytherin. ¡Las casas no importan! Es lo que intentamos mostrar desde que llegamos a Hogwarts ¿Verdad?
Albus miró a su prima inexpresivo, estaba demasiado enojado pero se contuvo lo más que pudo.
-Eso ya no importa, Rose. Las cosas están un poco mas difíciles en este momento¿No crees? Las casas son un tema menor ante el hecho que nos ocultaran todo esto, tanto tiempo.
Rose bajó la mirada, luego le echó un vistazo a Scorpius, este observaba ceñudo la mesa donde se encontraba el periódico tirado. Albus tomó la edición y la separó como si fuera un periódico más. Ante esta acción sus amigos se dieron cuenta que debían seguir con el trabajo y así lo hicieron. Desde entonces solo se oía el sonido de las hojas rosandose o cayendo sobre los pilones.
Al terminar de separar todo, levantaron los pilones con magia y los colocaron en sus respectivos lugares.
Salieron de la biblioteca en silencio y en la puerta se encontraron a Adda que llevaba un vestido, corto, blanco, estilo princesa, con pequeñas flores rosas, que le daba una apariencia muy dulce e infantil.
Albus notó como todas sus preocupaciones desaparecían y su corazón comenzaba a latir desenfrenado.¿Qué le pasaba? Había visto así vestida a Adda cientos de veces.¿Porqué ahora era diferente?¿Porque sentía que su corazón iba a explotar? Si la conocía de toda la vida¿Porqué hasta ahora había notado cuan hermosa era? Se sentía un tonto frente a ella, sin poder moverse ni formar una oración coherente en su cabeza. No podía dejar de mirarla y sabía que se estaba comportando como un idiota, ero no podía evitarlo.¡Odiaba sentirse así!
-Veo que resististe el uniforme solo un mes- Le sonrió Rose mientras se acercaba a su amiga para admirar su vestido-¿Lo hiciste tu?
-Si, pero a penas pude terminarlo, no quedo como yo quería- Dijo tristemente la Hufflepuf- Pero... se ve bien ¿No?
-Hermoso- Le aseguró su amiga.
Adda sonrió satisfecha y se volvió hacia los Slytherins con los brazos abiertos para saber su opinión.
Scorpius sonrió de lado, muy seductor- Perfecta- Dijo sin más y Adda se sonrojó un poco. Luego miró a Albus, este asintió frenético, sin poder formular palabra. La chica sonrió aún más ante la aprobación de todos y se volvió hacia su amiga.
-Se me ha ocurrido una idea, vengan.
Mietras caminaban por los pasillos hacia en patio interno del castillo, Adda les comentó su idea:
-Tenemos que buscar un lugar que podamos usar como sala común.
Los otros tres la miraron desconcertados mientras bajaban las escaleras. Al ver la mirada de sus amigos, Adda prosiguió.
-Escuchen, no me gusta nada esto de solo vernos en los almuerzos y la biblioteca, necesitamos un lugar que sea solo de los cuatro.
-¿Para qué?- Preguntó Scorpius.
-Para poder reunirnos en privado, estudiar, hablar y compartir lo que nos ha pasado durante el día.
Scorpius y Albus se miraron, eso de "compartir lo que nos ha pasado durante el día" no les gustaba nada, lo menos que querían era escuchar a dos chicas hablando de lo lindo que se veía el profesor de transformaciones esa mañana.
-Me parece una buena idea- Reflexionó Rose. Los Slytherins la miraron como si estuviera loca. Ella se detuvo y los miró fijo- Hay cosas que queremos averiguar... Debemos pensar como lo vamos a hacer y al encontrar la información plantear teorias... tal vez las cosas no son tan malas como creemos, pero debemos averiguar que es lo que sucedió realmente, no podemos fiarnos de un periódico, siempre exageran todo.
Rose tenía razón, debían averiguar más sobre lo sucedido y así podrían saber porque sus padres se lo ocultaron toda la vida. Ademas, si Albus quería superar a su padre debía averiguar todas sus hazañas durante los años escolares.
-De acuerdo.¿Donde?- Se rindió Scorpius.
Adda se abstuvo de preguntar lo que habían descubierto y en su lugar ofreció un salón vacío.
-Seria muy vicible y no debe conocer su hubicación nadie más que nosotros-Le respondió su amiga-¿El baño del segundo piso? Nadie se hacerca nunca.
-¡Ni hablar!- Scorpius no quería volver a ese lugar después de habercele declarado a la insoportable fantasma que vivía alli, incluso evitaba pasar por ese pasillo para que ella no lo viera- No con esa fantasma insufrible alli, seguro que en uno de sus ataques innunda todo.
-Entonces aporta tu un lugar- Rose volvía a su actitud de ofendida con él.
-¿La biblioteca del tercer piso? Está prohibida después de todo.
-Si, esta prohibida, por lo que no se puede entrar Malfoy- Scorpius miró a la Gryffindor con odio.
-¿La casa de los gritos?- Ofreció Albus. Adda y Scorpius lo miraron extrañados.
-Pero la casa de los gritos esta embrujada, ademas está en Hodsmade ¿Cómo llegaríamos hasta allí?
-Por el pasadizo... pero aún así seria muy problemático. Y no está embrujada, les hicieron creer a todos que lo está - Aseguró Rose pensativa.
-¿Quienes?- Adda no entendia nada.
-Si, supongo que tienes razón es bastante problemático entrar al pasadizo- Albus no parecía haber escuchado a la rubia-¿Que hay de la sala de menesteres?
-Tendríamos que verificar si funciona, recuerda que el tío George dijo que se incendió y creen que no funciona desde entonces... ¿Tienes el mapa?
-Si. Tenemos que ir hoy que es sábado, porque durante la semana no tendremos tiempo.
Scorpius exasperado por no entender de que rayos estaban hablando interrumpió su cerrada conversación.
-¿De que demonios hablan? ¿Que mapa? ¿Sala de que?
-Ven, acompáñame a la sala común, te lo mostraré- Albus comenzó a camina otra vez y su amigo lo siguió algo molesto. Dieron unos pasos y Albus se detuvo en seco, se dio media vuelta y miró a las dos chicas- Nos encontramos en quince minutos en el pasillo del septimo piso.
Las chicas asintieron, él dió media vuelta y siguió caminando.
-¿Puedes decirme de qué tanto hablaban?- Escucho preguntar a Adda.
Entraron a la sala común y se dirigieron a su habitación, una vez allí Albus abrió su baúl y comenzó a buscar.
-¿Que buscas?- Scorpius se mantuvo parado, viendo a su amigo sacar cosas del baúl.
-El mapa del merodeador. Mi padre me lo dio luego de darle la capa de invisibilidad a mi hermano James. La capa debe ser del primogénito pero se supone que debe compartirla, yo no creo que lo haga. Pero prefiero el mapa.
-¿Qué tiene ese mapa?
-En realidad hay dos mapas, el viejo, que lo tiene mi padre y... ¡Este!
Albus sacó un pergamino doblado que parecía estar en blanco.
-¿Un pergamino en blanco?- Preguntó Scorpius escéptico.
-Observa y verás- Apunto su varita al centro del dobles del pergamino y recitó- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
El pergamino se abrió y dejo ver un mapa mágico de la escuela.
-Muéstrame la casa de los gritos.
El mapa se movió y mostró un pasadizo que nacía debajo de Sauce boxeador y recorría un par del kilómetros hasta llegar a la casa de los gritos.
-¡Increíble!- Scorpius se sentó junto a su amigo para ver más de cerca.
-También muestra la ubicación de las personas. Muéstrame a... Rose.
El mapa volvió a moverse y mostró el pasillo del sexto piso, un par de huellas caminaban por el con el nombre "Rose Weasley" sobre ellas. Otro par de huellas la acompañaban, y "Adda Nott" era su dueña.
-Las chicas están subiendo al séptimo piso, será mejor que nos apresuremos.
-Espera. ¿Cual es la sala de la qué hablaban?
-¡Ah si! Muéstrame la sala de menesteres.
El mapa subió hasta el séptimo piso y mostró una gran estancia con el nombre de "La sala de menesteres"
-En el mapa de mi padre esta sala no existe, porque mi abuelo no la descubrió cuando vino a Hogwarts, pero mi padre si e hizo un mapa nuevo para mi.
-¿Este mapa es un invento de tu abuelo?
-Si, mi padre me dijo que cuando mi abuelo venía a Hogwarts, él y sus amigos "merodeaban" por todo el castillo y sus alrededores por las noches, y luego crearon este mapa. Se hacían llamar "Los merodeadores"
-Buen nombre.
Los dos amigos salieron de la sala común de Slythrin y se dirigieron al séptimo piso. ¿Funciónaría la Sala de menesteres?
Se encontraron con las chicas justo en frente de un tapiz de Barnabás el Chiflado, la entrada de la sala de los menesteres.
-¿Ahora qué?-Preguntó Scorpius impaciente.
-Debemos colocarnos frente a la pared y desear un lugar que podamos utilizar como sala común, pero de verdad debes desearlo o la puerta no aparecerá- Citó Rose.
-Hagamoslo, entonces- Los cuatro chicos se pararon frente a la pared y cerraron los ojos, luego de unos segundos los abrieron y... nada. La pared no había sufrido ningún cambio.
-No funciona- Advirtió la Gryffindor.
-Intentemos otra vez- Insistió Adda.
Volvieron a cerrar los ojos con fuerza, pero nada. Lo intentaron una cuantas veces más, pero siempre el mismo resultado, nada.
-Vamos, no funciona. Por ahora encontrémonos en la biblioteca, ya pensaremos que hacer- Dijo Scorpius rendido.
Ya eran mas de las cinco y debían hacer mucha tarea por lo que cada uno se fue a su correspondiente sala común para hacer sus deberes.
Después de hacer su tarea Albus decidió ir a entrenar un poco para las pruebas del día siguiente. Scorpius y Rose lo acompañaron y jugaron un poco también. Rose era una excelente cazadora y Scorpius, a pesar de tener increíbles reflejos, no atajó todos sus ataques, lo cual lo ponía insufrible.
Por alguna razón Adda no aparecía por ningún lado y Rose comenzaba a preocuparse. Ya había anochecido y se acercaba la hora de cenar.
-¿Donde estará?
-Tal vez tenía mucha tarea- Contestó Scorpius sin darle importancia.
-Pero me hubiera pedido ayuda si fuera así.
-Tranquila, tal vez se puso a componer un soneto o algo así... Ya la veremos en la cena- La tranquilizó Albus, Rose respiró hondo y asintió.
Pero tampoco apareció en la cena. Preguntaron a sus compañeras de Hufflefuff pero nadie la había visto, nadie sabía nada. Los tres amigos comenzaron a preocuparse.
-¿Donde diablos está?- Albus no daba más de los nervios, la buscaron por todos los salones donde tomaba sus clases, en los baños de niñas, incluso le preguntaron Mirtle, pero no estaba en ninguna parte.
-¡El séptimo piso!-Rose comenzó a correr escaleras arriba.
-¿Qué?- Los Slytherins la siguieron tan rápido como pudieron.
-Adda es muy terca, y tal vez esta intentando abrir la sala de menesteres. Es lo único que se me ocurre.
Subieron al séptimo piso y buscaron una niña de largo cabello rubio y grandes ojos azules parada frente a un tapiz de Barnabás el Chiflado, pero no estaba alli, el pasillo estaba vacío.
-¡Adda!- Gritó Rose desesperada. No se escuchó nada.
Albus pateó la pared deseando que le trajera a Adda de vuelta. De pronto el muro empezó a deformarse y una puerta doble, la cual parecía la puerta de un armario, apareció ante ellos. Las puertas del armario se abrieron y de su interior surgió una alegre niña de piel blanca y ojos muy azules.
-¡Adda!- Gritó Rose desconcertada.
-¿Donde demonios te habías metido?¡Te buscamos por todas partes!- Le espetó Scorpius furioso.
-Lo siento, me quede limpiando la casa.
-¿Qué casa?- Albus estaba demasiado aliviado por verla bien como para enojarse.
-El armario te transporta a una casa abandonada, comencé a limpiarla y sacarle los tablones que cubrían las ventanas. Tiene algunos muebles pero le falta que la decoren, estaba por aparecer algo en la casa, para probar si se podía, cuando el armario me succionó y transportó hasta aquí otra vez.
Albus supo que había sido por su deseo.
-Una casa abandonada, con tablones en las ventanas... ¿Será la casa de los gritos?- Razonó Rose.
-Entren al armario y confírmenlo- La alentó su amiga sonriente.
-Vamos, quiero saber a donde lleva esto- Albus tomó al otro Slythrin del brazo y lo arrastró hacía las puertas de caoba talladas, abiertas de par en par.
-¿Qué? No, no quiero ir yo. ¿Cómo sabes si no es una casa embrujada de verdad?
-No seas infantil Malfoy- Se burló Rose.
-¡No soy infantil! Solo... veo todas las posibilidades.
-Bien, la otra posibilidad es que sea solo la casa de los gritos y que te estés comportando como un idiota- Dijo Albus empujándolo un poco mientras su amigo seguía resistiéndose.
-¿Solo la casa de los gritos?¿El nombre no te dice nada?¡La casa de los gritos! Nada bueno puede salir de esa casa.
-Solo un hombre lobo- Comentó Rose como si comentara el clima.
-¿Oh... hombre lobo?¿Hay un hombre lobo?- Scorpis miró a Albus horrorizado-¿Estas loco?¡Un hombre lobo vive en la casa de los gritos! Nadie puede ir allí...
-No había ningún hombre lobo- Le aseguró Adda.
-Claro que no, Lupin murió hace casi veinte años- Albus miró a su prima con odio, y luego miró fijo al rubio- Scorpius, no hay nada en esa casa, solo es una casa abandonada. Vamos a verla un momento y luego volvemos.
-¿Cómo sabes que no nos enviara a otro lugar?
-¡Por Merlin, métete de una vez!- Rose los empujó al interior del armario y las puertas se cerraron instantáneamente detrás de ellos. El armario era lo suficientemente grande como para que entraran dos adultos parados, por lo que pudieron acomodarse cómodamente en su interior. Luego de unos segundos Albus sintió como su pecho se comprimía y sus pies se despegaban del suelo, una luz lo cegó y aterrizó en lo que parecía la obscuridad del mismo armario, pero al abrir las puertas no encontró un pasillo de piedra sino una sala de estar en penumbra.
-Si era la casa de los gritos- Susurró admirado Albus.
-Perfecto. Será mejor que volvamos, mañana temprano son las pruebas de Quidditch y no puedes acostarte tarde.
Albus lo miró esceptico.
-Ademas si nos encuentran en el pasillo a estas horas nos castigaran- Continuó el chico malhumorado.
-¿Desde cuando te preocupan las reglas?
-No me preocupan.
-¿Entonces...? Vamos Hyperion se valiente ¿No te llama la aventura?
-No.
Albus no pudo contenerse y comenzó a reír, Scorpius también se tentó y terminaron los dos riendo a carcajadas en una casa en penumbras.
-Tienes razón, me estoy comportando como un cobarde. Vamos a explorar la casa.
A penas terminó de decir esas palabras las pertas del armario se abrieron y dos chicas salieron de el.
-Peves comenzó a lanzarnos cosas y tuvimos que escapar- Se escosó Rose al ver la mirada de su primo. Peves era un fantasma muy ruidoso que acostumbraba molestar a los estudiantes, en especial a los de primero.
-Desearía tener luz- Comentó Adda- Podría mostrarles la casa fácilmente.
Albus miró a su prima y esta asintió complice.
Rose sacó de su bolsillo lo que parecía un encendedor, pero al abrirlo no salió fuego, salió luz, una bola de luz que voló hasta el techo e iluminó toda la sala de estar de la paredes eran de madera obscura, en el piso un tapizado tan roído, sucio y roto que no se distinguía. Ademas del armario había un sofá para dos personas y otros dos mas pequeños, parecían de terciopelo azul o verde, pero estaban tan gastados que no era muy definido. A la izquierda una puerta conducía a un mohoso baño bastante mantenido.
Pasaron a un pasillo, a la derecha la puerta de salida y a la izquierda una escalera que subía, seguramente, a las habitaciones. Siguieron hasta la otra estancia, la cual podría ser un comedor si hubiera tenido alguna mesa o sillas, solo había un armario roto donde quizás alguna vez se guardaba la vajilla. En una puerta a la derecha había una habitación de azulejos , que seguramente era la cocina, tenía una mesada de madera podrida, con un lavabo y abajo se distinguían los espacios de los que alguna vez fueron cajones.
Subieron la escalera y llegaron a un pasillo con cuatro puertas. Las primeras dos eran aparentemente habitaciones, una de ellas tenía un enorme espejo y la otra un antiguo y gigantesco armario, pero en ninguna había camas. La última puerta a la derecha era una gran estancia con un piano de cola,seguramente roto por los años de desuso. Frente a esta habitación un umbral sin puerta dejaba ver una biblioteca con no mucho más que diez libros y con una capacidad como para docientos.
Terminado el recorrido los chicos prometieron encontrarse en el pasillo del séptimo piso luego de la prueba de Albus. Bajaron a la sala de estar, Rose y Adda volvieron primero y luego Albus y Scorpius.
Se despidieron rápidamente en el pasillo y lo más cuidadosos que pudieron volvieron a sus habitaciones, casados por el difícil día que habían tenido. Albus tenía mucho en que pensar, pero en ese momento solo quería ía un largo domingo al día siguiente.
A la mañana siguiente Albus se presentó a la prueba de ingreso para el equipo de Quidditch de Slytherin. Pero parecía que no era el único equipo que iba a hacer pruebas ese día, muchos alumnos de Gryffindon se encontraban allí y los capitanes de ambos equipos discutían febrilmente.
-¿Qué haces aquí Severus?- Albus reconoció el tono burlón de su hermano James. Se volteó lentamente procurando no enfadarse con él.
-Voy a dar la prueba- Respondió serio.
-¿Prueba para qué?¿Quieres ser el aguatero del equipo, pequeño enclenque?- James siempre burlaba a Albus por su estatura, había heredado la complexión pequeña de su padre, pero James era alto como todos los hombres Weasley.
-Seré el nuevo buscador.
-Claro, y luego ganaste el torneo de los tres magos ¿Verdad?- Se burló su hermano- Escucha, hermanito, esto lo digo por tu bien, no quiero que hagas el ridículo frente a tantas personas. Vuelve al castillo y toma un poco de sol, que vivir en las mazmorras te ha puesto muy pálido.
-¿Piensas probarte también?- Le preguntó Albus ignorando sus burlas.
-Si, como buscador, claro esta.
-¿Buscador?
-¿Hay algún problema?
-Solo pensaba que si ambos entramos competiríamos el uno contra el otro.
Al escuchar estas palabras el rostro de James se ensombreció.
-¿No piensas echarte atras verdad?-Preguntó serio.
-No.
Justo en ese momento la profesora Amare Hooch detuvo la incesante discusión entre los capitanes de los dos equipos, para tomar una decisión. Se subió a su escoba, se elevó unos metros en el aire, puso su varita en el cuello y cuando habló su voy sonó en todo el campo.
-Debido a problemas organizativos las dos casas fueron destinadas a tomar las pruebas de ingreso para sus respectivos equipos, aquí en el campo de Quidditch, a la misma hora- Se oyeron unos abucheos y murmullos de insatisfacción- Ambos equipos tienen derecho de tomar sus pruebas sin la participación de la otra casa, por lo que tiraremos a la suerte que equipo ocupará la primera hora de prueba. El equipo que no sea elegido deberá retirarse y esperar una hora antes de tomar sus pruebas. Mucha suerte para ambas casas.- Tomó una moneda - Los capitanes de cada equipo- Llamó- Elijan: ¿cara o seca?
-Cara- Eligió rápidamente el capitán de Slytherin, Nicolas Pock.
-Bien, Slytherin cara y Gryffindor seca- La profesora lanzó la moneda , la cual tomó con gran velocidad y la colocó sobre el reves de su mano, sin verla- Seca. ¡Gryffindor comienza!
Los alumnos de Gryffindor victorearon y los de Slytherin abuchearon.
-¡James, Albus!- Los llamaron dos voces al unimismo. Eran Fred y Roxanne. Fred era un chico alto, idéntico a su padre, el único de los seis hijos de George que había nacido bermejo, estaba en el equipo como golpeador, junto con su hermana gemela Roxanne, una chicha de largo cabello negro, piel dorada, ojos miel y mirada dulce. A pesar de ser gemelos eran muy diferentes a simple vista.
-¿Van a dar la prueba?- Preguntó Fred.
-¿Para qué posición?- Preguntó Roxanne sin dejar que respondieran la pregunta de su hermano.
-Buscador- Dijeron los Potter al mismo tiempo y luego se miraron de soslayo.
-¿Ambos buscadores? Serán muy peleados este año los partidos Gryffindor/Slytherin.
-Estoy contigo hermana.
-Será mejor que valla con mis compañeros- Dijo Albus y se dio media vuelta, pero James lo detuvo.
-Si alguno queda elejido que no se lo diga al otro, descubramoslo en el primer juego- Le sonrió con una chispa desafiante en sus ojos café.
Albus le devolvió la sonrisa y salió del campo con el resto de los alumnos de Slytherin.
Una hora más tarde volvieron al campo y estaba completamente vació. Primero se probaron los cazadores, hubo diez postulantes, de los cuales uno era parte del equipo, pero debía tomar la prueba como todos. Luego se probaron los golpeadores, solo cuatro postulantes, dos de ellos parte del equipo. El único puesto que no se puso a prueba fue el de cazador ya que era el puesto del capitán.
Por último los buscadores. Ademas de Albus otros dos alumnos se probaron para este puesto: Amelia Caboth de cuanto año y Angus Noit de tercer año. Amelia no tardó el divisar la Snich pero si le costó trabajo capturarla, dio gran cantidad de vueltas y en ocasiones la perdía de vista, pero al final logró atraparle y fue turno de Angus.
-Mira como se hace Potter- Le espetó chocando uno de sus hombros mientras pasaba a su lado.
Noir dio un par de vueltas al campo e identificó a la pequeña pelota dorada, tardó mucho menos tiempo que Caboth en atraparla y al lograrlo miró a Albus desde su escoba con aire de superioridad y descendió orgulloso.
-A ver como lo superas enclenque.
Angus Noir fue a celebrar con sus compañeros dejando a Albus con un nudo en la garganta por la ira. Al fin era su turno y no podía dejar de pensar en cuanto le gustaría dejar a ese idiota en la enfermería.
Tomó su Nimbus 3000 y se elevó hasta el centro del campo, muy por encima de la zona de ataque y esperó que le dieran la señal. Apenas tocaron el silbato Abus comenzó a buscar la pequeña pelota dorada, recorrió el campó y la encontró cerca de los aros. Voló hacia ella a toda velocidad, pero esta se escapó y Albus evitó la coalición contra el aro central. Siguió a la Snich hasta el otro lado del campo y luego esta subió, y siguió subiendo, Albus se acercó tanto que casi podía agarrarla, pero inesperadamente la Snich dorada voló en picada hacía el pasto y Albus tubo que seguirla para igualar su velocidad, sabía que si continuaba así chocaría contra el césped, pero estaba tan cerca que no le importaba. Descendieron a toda velocidad y el suelo estaba cada vez más cerca, Albus extendió el brazo y deslizándose hacia delante cayó de su escoba y atrapó la Snich a dos metros del suelo.
Los aplausos se extendieron por todo el campo, los alumnos que miraban desde la tribuna se había parado para aplaudirle. Era un tiempo récord, nadie había atrapado una Snich tan rápido, ni siquiera Harry Potter. Albus no podía creerlo, había entrado al equipo y había conseguido un récord en el mismo día ¿Qué podría ser mejor que eso? ¡Nada! Estaba tan feliz que no podía esperar para contárselo a todos.¡Debían acondicionar la casa de los gritos ese mismo día! Había tantas cosas que quería hacer en ese momento, que sentía que no tendría tiempo.
Al terminar las pruebas se nombro el equipo:
Guardián: Nicolas Pock
Cazadores: Carol Miller, Jhonathan Pikens y Simon Marks.
Golpeadores: Edgard Coote y Jeremy Flint.
Buscador: Albus Severus Potter.
Luego de las felicitaciones por parte de todos sus compañeros Albus y Scorpius buscaron a Adda y Rose para contarles la gran noticia. Las chicas se alegraron enormemente y prometieron prepararle una sorpresa. Dicho esto, juntaron sus cosas y subieron al séptimo piso. Les esperaba mucho trabajo en La casa de los gritos.
Espero que les guste la historia ,se pone más interesante cada vez :)
Comenten así la sigo!
En el proximo capitulo muchas cosas van a pasar...
