Se sabe que D. gray man no me pertenece, esta es una historia sin fines de lucro.


Se había quedado dormido en el sillón, estaba tan cansado, el día anterior fue un día demasiado cansado, tantas caídas y tropiezos lo dejaron agotado. Tenía un morete en la cara del portazo que le había dado Lavi el día anterior, aunque claro no se comparaba con el trabajo que tenía que hacer para salvarle el pescuezo a su estúpido tutor, mentor, maestro, lo que sea -Aunque de maestro no tuviera nada-.

Se despertó a las 6 de la mañana, como se durmió apenas llego a el apartamento se despertó más temprano de lo usual, y el entraba apenas hasta las 8:20, así que en todo ese rato aprovechado el tiempo se puso a hacer ejercicio. Al parecer Marian no iba a llegar a su nueva casa por un tiempo. "A de estar haciendo deudas en algún lado", pensó Allen mientras hacía ejercicios y el decaimiento mental causado por su maestro caía más a el abismo.

Se baño, se puso su uniforme, era bastante elegante, en su instituto se podía escoger el color del uniforme, al menos de la parte superior, ya que era obligatorio llevar pantalón negro. El uniforme constaba de una camisa manga larga normal, un chaleco y finalmente un corbatín. Escogió la camisa blanca, el chaleco gris y el corbatín rojo.

Iba saliendo de su edifico cuandorecibió el mensaje de Lenalee, preguntándole que si se iban juntos. La verdad es que le gustaba irse con Lenalee, así no se sentiría incómodo de llegar solo a el colegio, así que se fue a paso apresurado para toparse con ella, lo que no se imagino fue que al llegar iba a estar con aquel chico pelirrojo hiperactivo de ayer.

—¡Lenalee!.- La saludo desde lejos Allen con una sonrisa dibujada en el rostro.

— Allen, hola como estas?- Le contestó mientras le devolvía la sonrisa.

— Muy bien, con las esperanzas de que hoy sea un día mejor que ayer

— ¡Hola moyashi-kuuuuuuuuuuuuuuuuun!, no me ignores que estoy aquí chaval- Le dijo el pelirrojo mientras se le tiraba encima para abrazarlo. Pero que chico tan confianzudo.

— Eh, hola Lavi, podrías por favor no decirme así? Por favor?, la verdad es que no sé que significa y no creo que sea algo bueno

— ¡Hahahaha!, viniendo de Yuu, es muy probable que no sea algo bueno, ¿Cierto Lena?

— Eh, yo bueno... si lo más seguro- Tartamudeo la chica.

— Ah- Suspiro. —No sabía que vivías por aquí Lavi- Le dijo Allen a Lavi mientras caminaban para ir hacía el instituto.

— Si yo vivo a unas cuadras de por aquí, somos vecinos, cuando quieras vienes a mi casa y hacemos fiesta hahaha- Le dijo el pelirrojo guiñándole el ojo.

— Bueno, no sé si sea buena idea.- Le contestó el peliblanco, apenas lo venía conociendo ayer y ya le invitaba a su casa. Definitivamente era demasiada confianza.

—¿Por qué?,invitamos a unas chicas y la pasamos bien.- Le dijo mientras le guiñaba el ojo con una sonrisa de pervertido en la cara. — Además.-Continuo el chico. —Todas las chicas que me ven se derriten por mí. Típico de todo un Bookman.

— Bueno la verdad es que eso de las fiestas no se me da mucho hehe.- Y es que a las únicas "fiestas" que había asistido habían sido a las que tenía que ir con su maestro para hacer estafas. El era muy bueno en el póker así que su maestro se aprovechaba de si habilidad cada vez que podía.

— Eso es mentira- Hablo Lenalee. — Yo no me derrito por ti.- le dijo la chica mientras se reía.

— Bueno eso es porque eres como una hermanita para mí.- Le respondió el chico mientras se le tiraba encima para abrazarla con una sonrisa de oreja a oreja.

— ¿Hace cuanto que se conocen ustedes dos?.- Preguntó Allen, aquellos chicos parecían ser muy cercanos.

— Somos amigos desde primaria, nos toco juntos varios años, al igual que con Kanda, por eso somos tan cercanos, ellos fueron mis mejores amigos en la primaria, o mejor dicho, los únicos que mi hermano aceptó.- Dijo Lenalee con una gota en su frente.

— Oh ya veo, eso quiere decir que Kanda no era así de grosero de tan pequeño no?.-Preguntó Allen. Quizás algo le tuvo que haber pasado a aquel chico para que fuera así. Si fuera así, aunque sea un grosero, intentaría ser su amigo, por las buenas o por las malas.

— Oh no para nada, Yuu siempre fue así desde pequeño, siempre ha tenido esa cara de chiquito de cinco años en un bingo de abuelos hahaha.

—De hecho fue Lavi el que le habló por primera vez en primaria, como resultado término con la nariz rota y con la cara morada.- La chica no podía evitar reírse al contar todo aquello. Definitivamente ese chico era un caso perdido ya.

— Y bueno ni hablar de la vez en la que…-Se quedó callado unos segundos—¡STRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIKEEEEEEEEEEEEEEEEEE!.-Gritó de la nada.

—Y aquí va de nuevo.- Suspiró Lenalee.

—¿ De qué hablas?- Pregunto Allen.

— Bueno nada más calla y mira.- Le dijo la chica mientras señalaba a Lavi corriendo detrás de una chica–sabrá Dios en qué momento salió corriendo-.

Desde unos metros atrás se quedaron viendo la escenita:

Acto 1:
Lavi detrás de la chica diciéndole frases para conquistar.
— "Mira que no soy goloso bonita, pero un dulce así le gusta a cualquiera".- Decía el pelirrojo mientras arrancaba una flor de un árbol.
— "Eres el pincel que dibuja una sonrisa en mi cara cada día".- Decía mientras le entregaba la flor a la chica.
Acto 2:
La chica volteando a mirar a Lavi.
Acto 3:
Lavi sonriendo mientras le seguía diciendo flirteos
—"Será mejor que me des un mapa preciosa, porque entre tanta curva seguro que me pierdo".- Decía mientras le guiñaba un ojo.
Acto 4:
La chica sonriéndole a Lavi.
Acto 5:
— "Eres la única estrella que falta en el cielo de mi vida" – Decía mientras se le iluminaban los ojos.
Acto 6:
Aparece el novio de la chica.
Acto 7:
Lavi en el piso siendo golpeado por un gorila.
Acto 8:
Lavi llorando en la esquina del fracaso.

— No te preocupes Lavi, todo está bien, hay muchos peces en el mar- Le trataba de animar Lenalee.

— Pero si apenas la venía viendo por primera vez.- Comentó Allen con cara de "Are you serious".

—Bueno, no te preocupes ya te acostumbraras él es el ejemplo de que existen personas que creen en el "Amor a primera vista".

— Ah ya cállense, mi alma está gravemente herida.- Les dijo Lavi llorando dramáticamente. Este chico debería meterse en el club de teatro. O ser el protagonista de una novela.

—Ya da igual Lavi, si sigues así nunca tendrás novia.- Lo regaño Lenalee.

— ¡Callate!, no me ayudas.- Se detuvo en seco cesando sus lagrimas de cocodrilo mientras su antes deprimida cara pasaba a ser su cara de felicidad normal. — Miren ya llegamos.- Dijo señalando a el instituto frente a ellos.

—Bueno entonces es aquí donde nos separamos.- Les dijo la peliverde, todos tenían edades diferente, por lo que no recibían clases en el mismo edificio.

—Está bien Lenalee, al rato nos vemos, en el almuerzo no?.- Gritaba el galán de los galanes mientras se alejaba de ahí.

— Ahí estaremos.- Le contestaron Allen y Lena al unísono con una sonrisa en la cara.


Mientras iba caminando por los pasillos para llegar a su salón vio a una chica tropezarse y como buen caballero que es corrió para auxiliarla.

—¿Estás bien?.- Le preguntó Allen a la chica.

— Lo siento, ¡LO SIENTO!, ¡Enserio Lo siento!.- Se disculpó exasperada la chica. No tenía ni la mayor ni mucho menos la menor idea de por qué se estaba disculpando simplemente fue a auxiliarla.

— Eh no, no hay… Problema. ¿Estás bien?.

— ¡Por favor discúlpeme soy una torpeee!.

— Oh no, no creo que sea para tanto hehe.- Le trato de animar Allen. Juró que la chica iba a empezar a llorar.

— Muchas gracias- contestó. — Estoy bien, que pena. Me llamo… Me llamo- Tartamudeo la chica. — Miranda Lotto.- Le dijo mientras se ponía finalmente de pie con la ayuda de nuestro caballeroso Allen. Tenía unas enormes ojeras y estaba maquillada de negro, el pelo era corto y algo alborotado.

— No hay de qué.- Le decía Allen mientras le sonreía. — Soy Allen Walker, es un gusto.

— Igualmente.- Le dijo la chica

Un silencio incómodo reino en el pasillo, Allen veía como la chica se sonrojaba y dirigía su mirada a su mano. Bajó la mirada y finalmente lo entendió, ¡Aún la tenía de la mano!.

— Oh lo siento hehe.- Se disculpó Allen. —No me di cuenta- Decía mientras soltaba a la chica de la mano un poco apenado. —¿Puedes caminar bien?.- Le preguntó el ojigris a la chica cuando vio que esta estaba empezando a renquear.

— Si, no es nada

—¿En qué grupo estás?. Al parecer te doblaste un tobillo.- Le dijo el chico mientras veía el tobillo de la susodicha.

— En el C-10.- Le contestó la chica.

— Vaya, pues veo que te equivocaste de edifico, tu aula queda en el otro lado del campus

— ¡Lo siento!, ¡Lo siento no le quería causar molestias a nadie!, por favor perdóneme.- Le rogaba la chica mientras se arrodillaba ante él.

—¿Eh?, no no no hay de qué no es ningún problema.- Respondió mientras ayuda a la chica ponerse firme de nuevo.- No hay necesidad de arrodillarse. Ven.- Le ofreció caballerosamente la mano para guiarla hasta su salón.

— ¡Lo siento!.- Exclamó la chica avergonzada.

— ¿Por qué lo dices?.- Le preguntó el chico con una amble sonrisa.

— Por tener que llevarme a mi propio salón- Le dijo la chica aún más avergonzada.

—Oh no hay problema en lo absoluto.- Le contesto el chico mientras la chica apoyaba su brazo en el hombro de él.


Habían pasado 10 minutos y no habían recorrido la quinta parte de lo que debían para llegar al aula de la chica, se agradeció el haberse ido más temprano, aún quedaban varios minutos más para que empezaran las lecciones.

Y es que la chica no podía caminar, cada vez que caminaba soltaba un leve quejido indicando que algo le dolía, el al darse cuenta de esto la tomo de la cintura y la llevo a un banco que quedaba cerca. La chica se sonrojó ante tal acción, pero le restó importancia por qué si le dolía bastante el caminar.

Estaban en el lugar donde se podía tomar aire libre, en el mini parque incluido del instituto. El viento soplaba y las flores soltaban sus pétalos dejándolos volar en el aire como cual ave recién liberada de su jaula. Ah a veces pensaba que debía ser poeta.

Obligo a la chica a sentarse mientras él se arrodillaba para tomar su pie y revisarlo. A veces se sorprendía a sí mismo. Estaba en lo correcto, la chica tenía un tobillo torcido, y lo tenía bastante inflamado.

—¿Te duele?.- Le pregunto mientras le tocaba donde estaba inflamado. No hizo falta que respondiera cuando pegó un chillido de dolor. —Te voy a llevar la enfermería está bastante mal.

—¡Lo siento enserio LO SIENTO MUCHO!.- Se disculpaba la chica llorando. La verdad no entendía por qué se disculpaba tanto. A de ser un trauma que tiene o algo por el estilo.

La ayudó a ponerse de pie, la tomo por la cintura y paso un brazo alrededor de su cuello. Cuando accidentalmente a la chica se le cayó la bolsa donde tenía todo los libros, las hojas y los lapiceros, estos salieron disparados de de su bolsa.

En un intento de héroe fue detrás de las hojas que salieron volando a la dirección del viento. Cuando las agarro todas finalmente decidió volver donde le esperaba Miranda vio por el rabillo del ojo a alguien sentado en el pasto detrás de un enorme árbol no pudo ver bien quién era, pero cuando se asomó para tener mejor vista se topo con un Yuu Kanda sentado en el pasto con los ojos cerrados y una semblante tranquila. Le pareció increíble ver aquella faceta de aquel chico, era todo lo contrario al mono amargado que había visto ayer. Mientras contemplaba el semblante tranquilo del mono una voz detrás de el casi le provoca que se le saliera el alma.

— Uy moyashi-kun ¿qué tanto miras eh?.- El gracioso de Lavi estaba detrás de él con una mirada pícara.

—¿A qué te refieres?.- Preguntó Allen confundido.

—¡Estabas viendo a Yuuuuu!.- Gritó el pelirrojo para luego empezar a reírse.

—¡¿Qué dices?!, por supuesto que no, yo sólo estaba recogiendo las hojas y Miranda…- Se detuvo en seco. ¡MIRANDA!, se le olvido por completo que la chica le estaba esperando con un pie malo.

— ¿Miranda?, uy y ya conseguiste novia, vaya moyashi no pierdes el tiempo hahahaha.

—¡Miranda no es mi novia!, la conocí apenas hace una media hora.- Le contesto el albino con un puchero. Lo que le terminó de recordar que ya debió de haber entrado a clases. Lo olvido por completo.

—¿Qué haces aquí tu Lavi?, ¿No se supone que ya entraste?.- Le preguntó el albino como en indirecta para que el pelirrojo lo dejara en paz.

— Pues mi profesor tenía reunión con el director así que me he venido a caminar por allí.- Le respondía el pelirrojo con una sonrisa en la cara. —A ti ni te pregunto, porque ya vi que no pierdes el tiempo hahahahaha.- Empezó a reír a carcajadas.

—¡MIERDA!. ¡PODRÍAN CALLARSE YA PAR DE IMBÉCILES!.- Escuchó una voz gruñona.
Era Kanda, era Kanda con tres venitas en la cara, era Kanda con el ceño fruncido. ERA KANDA.

— ¡ME VOY!.-Gritó Lavi.- ¡Nos vemos ahora si es que estas vivo!.- Le grito desde lejos porque había salido corriendo de ahí.
Si aquel idiota salió corriendo fue por algo. Estaba en serio problemas. MUY SERIOS.

Cuando volvió a mirar lentamente hacia donde estaba Kanda, vio que estaba más molesto de lo que ya estaba.

—Kanda yo…- Fue interrumpido cuando el chico lo agarro del cuello y lo acorralo contra un árbol.

—Escúchame bien pedazo de mierda.- Le dijo Kanda con un aura más oscura que el mismísimo negro. — No quiero que te metas conmigo, no te quiero cerca de mí, y mucho menos quiero que me hables. ¿ENTEDISTE ESCORIA?, de lo contrario soy capaz de todo.-Le dijo mientras una sonrisa nada agradable se marcaba en su rostro. — De TODO.- Dijo haciendo énfasis en la palabra "Todo".

Allen estaba sin habla, aquel chico, indirectamente le había dicho que le iba a matar. No lo entendía, no sabía que le había hecho a ese chico, para que le odiara de tal manera. El nunca se metía en problemas, siempre fue muy tranquilo y muy obediente, y ahora sale aquel chico reclamándole cosas que ni si quiera había hecho. Entonces fue cuando el ego y orgullo de nuestro hermoso peliblanco salió a la luz.

Trató de zafarse del agarre de aquel chico, pero no podía, era bastante fuerte, así que sin nada más que hacer le dio una mordida en la mano.

— ¡¿QUÉ MIERDA?!.- Grito Kanda con Asco y con Furia.

—No sé qué fue lo que te hice, pero no creo que haya sido algo lo suficientemente grave para que me trates de esa forma!-Le gritaba el albino. — No crea que me voy a dejar de un tipo como tú que se cree la gran cosota y…- Fue interrumpido cuando el pelinegro le pego un puñetazo en la cara.

—No estoy de humor como para que me sermones moyashi. Odio a los de tu tipo.- Dijo el pelinegro para limpiarse la mano por última vez mientras salía caminando de ahí, esperando que aquel garbanzo haya aprendido la lección.

Pero NO. Eso definitivamente no iba a quedar así, nuestro moyashi-kun no se iba a rendir tan fácilmente.

Su caminar fue detenido cuando sintió que le halaban el pelo. Era el moyashi.

—¡SUELTAME IDIOTA!.- Y fue cuando recibió un izquierdazo por parte del albino.

— ¡NO ME VUELVAS A PEGAR EN TODA TU VIDA SIN TENER ANTES UNA RAZÓN!.- Le gritó el ahora furioso albino.

— Ahora si te la buscaste Moyashi.- Dijo Kanda mientras se limpiaba el pequeño hilo de sangre que salía de su boca.


Miranda estaba sentada en la misma banca en la que la había dejado Allen.
"¿Por qué no habrá regresado aún?".- Se dijo a sí misma.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escucho unos gritos provenientes de detrás de ella, a como pudo se puso de pie, y vio algo que la dejo en shock.
Allen se estaba matando a golpes con otro chico en el pasto.

—¡ALLEN!.- Gritó la chica para después salir hacia la dirección a como pudo para buscar ayuda.


Estaban en la sala de detención, ambos con gazas, y con vendas, definitivamente si no hubiera llegado el director a tiempo se hubieran terminado matando ahí mismo.

—Tsk, esto es tu culpa moyashi.

—¿Mi culpa?, lo dice el que me amenazó de muerte.

Fueron callados por la profesora que custodiaba el aula detención. Sólo estaban ello dos y pues claro, en que mundo alguien en el segundo día de clases era mandado a detención?. Todo por culpa de ese estúpido con complejo samurái.
Fue ahí donde se dio cuenta que La guerra apenas había comenzado.


Ojala, que les haya gustado :), me disculpo por algún horror ortográfico o algo por el estilo.