Nos volvemos a ver

Kuwabara sentía que la cosa no podía estar más clara. Era él. Efectivamente que era Hiei. En carne y huesos. Aunque Kuwabara todavía no tenía la necesidad de respirar, es decir, que se quedo prácticamente sin aire para hablar.

Hiei: Vaya, ¿así que a ella le ibas a enseñar todo y a mi nada? – Kuwabara registro bien con la mirada la ropa "corriente" que llevaba Hiei. Era la primera vez, al igual que Yukina, que veía a Hiei con un traje que no fuera el de siempre. Llevaba puesta una sudadera de color roja y amarilla con el número 76 en los hombros, una camisa normal negra por debajo y unos tejanos azules.-

Realmente parecía un chico distinto, aunque sin salirse mucho de su honda de chico malo o con cierto tono de gamberrillo. Kuwabara dejó de observarlo tanto al percatarse que Hiei lo empezaba mirar con mala cara.

Kuwabara: Oye… -No pudo evitar hacer el comentario debido a las normas del centro.- Ese no es el uniforme de la universidad.

Hiei: No lo necesito. – Protestó al ver que alguien intentaba darle reglas. -

Kuwabara: Pero… Debes ponértelo, es la norma. – Apuntó mirando a Hiei con cierta superioridad y nerviosismo a la vez-

Hiei: No puedo ponérmelo… - Hiei desvió la mirada hacia otro lado.-

Kuwabara: ¿Por qué no? Tampoco es tan horrible.

Hiei: Lo queme. – Realmente mentía, pero de eso solo se dan cuenta pocas personas. Posiblemente, estuviera tirado en algún sitio. -

Kuwabara: ¿¡Que!? ¿¡Como!? ¿¡Quemaste el uniforme!? – A Kuwabara solo le venia a la cabeza lo que valía ese uniforme. –

Hiei: Que no me importa, no pienso llevar ese uniforme. ¡De hecho no quería ni ponerme esta estúpida ropa humana! – Hiei se agarro la camisa y se la miro. Luego volvió la cabeza hacia Kuwabara. Interiormente, Kuwabara pensaba que esa ropa no le quedaba tan mal, le daba un aire diferente y podría llegar a ser todo un rompe corazones si se lo propusiera – Ten claro que pienso infringir el máximo de normas posibles para irme de aquí lo antes posible.

Kuwabara: ¿Irte?

Hiei: Por supuesto. Si Mukuro ve que no estoy capacitado para… - ¡Un momento…! ¿Estaba apunto de aceptar que era incapaz de cuidar de una panda de humanos? Si pudo con Yusuke podrá con cualquiera. Se negó rotundamente a continuar la frase. – Ejem. Bueno, es mejor que me muestres la universidad. – Hiei agarro la mochila que estaba en el suelo y se la volvió a colocar bien. De hecho, "bien" no era la palabra correcta… Llevaba una mochila diseñada para poner los dos brazos en cada extremo, y Hiei prefirió sostenerla con un solo brazo.

Kuwabara prefrío no entrometerse mucho en las pintas de Hiei. No todo era malo. Estaba con Yukina, y eso bastaba para hacerle feliz. Kuwabara prosiguió como guía universitario. Les mostró donde se encontraban los baños, la cantina, las aulas donde él estaría, la biblioteca y las aulas que tenían preparadas para los clubs.

Yukina: ¿Qué es eso de los clubs? – Pregunto señalando el cartel que anunciaba que se presentasen las propuestas para este año.-

Kuwabara: Son actividades extraescolares que se realizan dentro del centro. Suelen tener alguna finalidad y son efectivos si se quiere profundizar en alguna materia. Para presentar un club debes mostrar tu idea a los profesores y que ellos la aprueben. – Kuwabara estaba muy satisfecho en como le habían fluido las palabras- Y por cierto… Cada año hay un club de amigos, que suele ser para poder socializarte con el resto de la gente. Pienso que seria convincente para ti Hi… - Kuwabara cerró la boca al ver la horrible expresión de Hiei. Tenía que tener en cuenta que Hiei no era precisamente un as en relaciones. Y se atrevería a apostar que ese 0 en humanidad lo tenía tanto en humanos como en otros demonios.- Aunque… también puedes socializarte con cualquier otro club, realizando actividades que te gusten…

Hiei: Hn- Suspiró muy profundamente mientras miraba hacia otro lado. Debía de obedecer órdenes y si esas órdenes constaban de relacionarse con humanos, él debería relacionarse con humanos. - ¿Y que se hace en ese club, aparte de socializarte? ¿Cómo se socializa uno? – Hizo de tripas corazón.-

Kuwabara: Bueno… Realmente nunca he entrado en ese club… Pero mi imagen es de tomar el té mientras se habla con un grupo de personas. – Le vino la imagen de Hiei tomando el té diciendo "tome asiento por favor". – Je, je!

Hiei: No es gracioso. – Miro a Kuwabara directo a los ojos. – Yo también lo he imaginado y no, no es gracioso.

Yukina: ¿Piensas apuntarte?

Hiei: ¿Qué? – Por un momento Hiei dudaba si Yukina le preguntaba a él. Hasta ahora no se habían dirigido ni media palabra. – Bueno… Puede que si. – Kuwabara sintió que Hiei se puso nervioso a la mirada de Yukina. No quería sacar conclusiones rápidamente, pero lo normal es que cuando uno se pone nervioso ante una mujer, es que tiene un secreto… Y ese secreto podría ser claramente un amor no confesado. –

Kuwabara: Continuemos…

Kuwabara se ocupo personalmente de mirar a que aulas debían ir y que horario tenían. De paso también miro su tutor: Klarth F. Lester, profesor de filosofía.

Kuwabara: Este profesor también es nuevo… ¿Otro demonio?

Hiei: Si… Por desgracia le conozco. Es un tipo algo raro…

Kuwabara: ¿Más que Stein?

Hiei: Stein esta loco. Klarth dispones simplemente de una mente que ve más allá. Es decir, que esta tarado.

Yukina: Pues a mi me ha parecido de lo más normal en la presentación. – A Yukina le viene a la mente un pequeño detalle. – Por cierto, tú no estabas…

Hiei: No, estaba en otros asuntos… Ciertamente, Klarth y yo no nos llevamos muy bien que digamos.

Kuwabara: ¿Pero ayudará en la investigación de los humanos, no?

Hiei: Claro, por algún motivo le fascinan los humanos y sus reacciones ante los hechos.

Estaba apunto de sonar nuevamente el timbre para dar comienzo a otra aburrida introducción, así que Kuwabara acompaño a Yukina y a Hiei a sus aulas y él volvió a la suya.

Kuwabara: Bien, nos vemos luego en la salida.

Yukina: Nos vemos.

Kuwabara se alejaba despidiéndose enérgicamente de Yukina con los brazos alzados. Pensó en ella. Era tan pura e inocente, que temía que los chicos de la universidad intentaras aprovecharse de ella. Aunque estando con Hiei tampoco tenía porque temer tanto. Para lo bueno y para lo malo, posiblemente Hiei estaría allí para apoyarla.

Mientras, en el aula de Hiei, la gente se coloco en sus sitios. Ya estaban todos cogidos y no quedaba nada para él… O si… Una mesa justo delante del profesor le pedía a gritos que debía sentarse allí, pero al pensar la idea de estar delante de Klarth le agonizaba y le retorcía las tripas. No hubo tiempo para hacer un movimiento de fuga, Klarth ya estaba entrando por la puerta. Era un hombre casi mayor. Casi mayor. Apunto de cumplir los 30 y negando ser un viejo. Realmente tenía su atractivo; piel morena, ojos celestes, pelo grisáceo y largo con una coletilla… Por no hablar de los brazos que tenia; fuertes y robustos. Más que un profesor parecía un erudito sacado de final fantasy…

Klarth: Vaya… ¿A quien tenemos aquí? –Era obvió a quien tenia delante, pero debía sacar punta a la lengua. – Es mi querido nihilista. En fin, siéntate en el sitio que queda libre. – Señalaba con una barita el sitió libre que quedaba.-

No hubo más opción, tubo que situarse en ese asiento. Nuevamente dejo la mochila caer con desprecio contra el suelo. Odiaba ese trabajo, y cada minuto que pasaba más. Sabia de sobras como trataba Klarth el sarcasmo. De hecho, podría llamarse genio, aunque eso estaba claro que no iba a decírselo.

Klarth: Realmente soy de los que opinan que esta ultima hora posiblemente sobra. – Decía mientras colocaba un maletín de trabajo encima de la mesa- No creo que vuestras mentes estén capacitadas para tanto. En el fondo soy agua de WC, giráis y giráis sin saber a donde vais. En eso consiste la juventud. Pero dejemos este tema. Concentrémonos en vosotros. Contadme algo de vuestras ilustradas vidas. – Miro hacia Hiei, y con bastante mala intención. – ¿Haig, podrías hacernos el favor?

¿Haig? ¿Ya se había inventado un nombre para él? Hiei sabia de sobras que intentaba provocarle, y si ahora debía montar un follon por el nombre, de seguro que esta noche tendría una conversación poco agradable con Mukuro. Prefirió seguirle el hilo de la historia. Después de todo, esto serviría para relacionarse con la gente

Hiei: No se ni por donde empezar… - Miró a Klarth con ironía. –

Klarth: Bueno, yo hago las preguntas ¿De donde vienes?

Hiei: Pues… - Primera pregunta, ¿de donde venia? El nombre parecía alemán, pero Hiei no tenia ningún rasgo facial alemán. Estaba apunto de contestar de Europa, pero medito la respuesta, ya que de seguro que la siguiente pregunta seria que de que punto de Europa. Prefirió contestar que de Japón mismo. – De Japón.

Klarth: ¿En serio? Por tu nombre no lo diría… - Mientras a esto, Hiei pensaba "claro que no, maldito estúpido"- ¿Y tu madre y tu padre?-

Hiei: Ellos se mudaron al extranjero y me dejaron aquí para que pudiera acabar los estudios. – eso fue un golpe bajo por parte de Klarth, pero sabia que él de estos hacia muchos. –

Klarth: ¿Eres hijo único?

Hiei: Jodido carbón… - Pronuncio en voz baja para él. – Sí…

Klarth: ¿Tienes pensado registrarte en algún club? – Las preguntas empezaban ha hacerse demasiado pesadas e incluso comprometidas. No obstante, sonó una voz de salvación. –

"No encuentro justo, que haga este tipo de entrevistas a un estudiante delante de todos."- Se levantó de su asiento una mujer de pelo largo teñido de azul oscuro, prácticamente negro. En sus ojos se veía reflejada la justicia.

Klarth: Vamos a ver… - Miro en su lista de alumno y busco la cara de esa chica. - ¿Milard, no?

Milard: Si… - La mujer se asustó ligeramente por la mirada del profesor. –

Klarth: ¿Te gusta la justicia? ¿A caso sabes de derechos sociales? Por qué si es así, la clase del humanístico es otra.

Milard: Los de bellas artes también tenemos inteligencia para a saber que derechos tenemos.

Klarth: Bien, bien. Dime Milard, ¿Eres optimista? ¿O Pesimista? – Hiei ya se sabía esa pregunta, y sabía que ninguna respuesta era buena. -

Milard: Intento ser de lo más optimista posible. Ver las cosas de forma positiva es mejor que de forma negativa. De esta forma el mundo es más agradable.

Klarth: Claro… ¿sabes una cosa? El optimista piensa que vive en un mundo perfecto… Mientras que el pesimista simplemente lo sabe. – Hiei recordó que contesto que era un pesimista-

Milard trago saliva, se sentía bastante presionada por la mirada de ese profesor y por sus palabras. Por algún motivo le latía el corazón con fuerza. Dichoso profesor, ¿era posible arrebatar el corazón de una joven con tan solo un par de palabras filosóficas? Hiei sabía la respuesta, y también lo que solía pasar. En un par de días tendrá a todas las mujeres locas. Solo las más frías o fuertes sobrevivirán a sus "encantos".

Klarth: Dejemos esto por hoy. – Apuntó mientras se sacaba unas pequeñas gafas de dentro el maletín y se las colocaba- Prefiero que hagáis vuestro carnet de estudiantes. Solo hace falta responder a unas sencillas preguntas. Luego me lo entregáis a mí y os doy permiso para salir. –Klarth saco de su maletín unos papeles y los fue repartiendo.

Hiei copio de mano a mano el papel que le entregaba Klarth. El papel contenía preguntas de las cuales la mitad merecían ser inventadas.

Ficha de estudiante:

Nombre: Hiei. – Un momento… No podía poner Hiei, Klarth ahora le había nombrado Haig…- Haing

Apellidos: … -Buena pregunta… Debía inventarlos del todo…- Wilhem Nich

Clase: 1º de bellas artes.

Dirección: ¿? – Eso todavía estaba por pensar, realmente Mukuro dijo que lo tenía todo controlado, pero tenia ganas de ver donde iban a dormir los que habían venido al mundo humano- En paradero desconocido.

DNI Nº: XXIXXXXXK- K

Otros:

Aficiones: Odiar a los humanos.

Trabajo actual: Ayudar a los estudiantes.

Ultimas declaraciones: "odio a los humanos…"

Bien, esa dichosa ficha ya estaba rellenada. Pero por si las moscas se la mostró a Klarth antes de darla definitivamente como buena.

Klarth: Aja… ¿Wilhem? ¿Nich? Menos mal que has dicho que no eras Alemán…

Hiei: No tenía nada mejor que poner. ¡Tú me has puesto ese nombre!

Klarth: ¡Pero tu no eres Friedrich Nietzsche!

Hiei: Claro que no, por eso he escrito Nich.

Klarth: Claro, ¿para guardar en secreto que eres su descendiente, verdad? En fin. Me lo llevo y luego lo retoco a mi gusto…

Hiei: Hn.

Klarth: Un momento… ¿"Aficiones: Odiar a los humanos." "Ultimas declaraciones: "odio a los humanos…"? ¿Tú te lees lo que escribes? ¡Estas entre humanos! ¡No puedes proclamar a los cuatro vientos que los odias! Déjame este apartado a mí también… - Puso la ficha de Hiei dentro el maletín y se volteo nuevamente hacia él.- Oye, ¿Me puedes esperar en la sala de profesores? Mukuro ha dicho que ya teníamos una vivienda para reposar. Aunque también me ha comentado que es temporal.

Hiei: Otro día será. Luego si a caso os busco. – Se levanta de la silla, coge su mochila y se dirige hacia la puerta-

Klarth: Haing… No salgas… - Hiei miro con desafío a Klarth y como si hubiera escuchado llover, sale por la puerta como si nada.- En fin… Voy a controlar a la otra Youkai de esta clase…

Ficha de estudiante:

Nombre: Yukina

Apellidos: di Éfeso

Clase: 1º de bellas artes.

Dirección: Casa de Genkai.

DNI Nº: XXIXXXXXK- K

Otros:

Aficiones: Cuidar animales

Trabajo actual: Ayudar a Kuwabara

Ultimas declaraciones: "Me gusta el mundo humano"

Klarth: ¿Qué le ha dado a todo el mundo con los filósofos? ¡Dejadlos en paz! ¡Y todo esto del apartado "otros" también se ha de cambiar!


Hiei salio fuera de la universidad. Se sentía aliviado por dentro… tanto humanos en un solo sitio le llegaban a estresar. Quería acabar en cuanto antes esta misión. Luego volvería al Makai. A la tranquilidad del Makai. A quien le importa el olor a carne putrefacta cuando huele a soberbia, ira, pereza, lujuria, gula, envidia, avaricia… A todo eso huelen los humanos.

Hiei se fijo que en un rincón había un par de jóvenes fumando. Concretamente le enamoro el color del cigarrillo quemarse. Era de color rojizo anaranjado. Y a su paso solo dejaba papel y María quemada. No olía mal. Pero a diferencia de los humanos, su alma era fuerte y no iba a dejar que un objeto se volviera significado de su ser. Igualmente observo. Había una mujer pelirroja de labios carnosos y ojos maquillados que fumaba un cigarrillo diferente a los demás. En el se podía leer "never knows best"… El cigarrillo estaba medio consumido así que es posible que antes pusiera "I" o "you". Tampoco estaba muy seguro y de hecho ni le importaba. Pero no pudo evitar contemplar la mirada de solemne tristeza de esa chica. Los chicos que la rodeaban parecía que se lo pasasen estupendamente con los efectos del tabaco, mientras que ella desde buen principio ya estaba en otro mundo.

La chica giro la cabeza y miro a Hiei, aunque de hecho daba la sensación que miraba al infinito. Hiei no se sintió cómodo con esa humana contemplándole de esa forma, así que prefirió hacer ver que no había visto nada e irse de allí.

Hiei se fue en sentido contrario de donde la chica. Avanzo hasta llegar a un puente. Allí paro para meditar.

Hiei: Realmente este mundo esta corrompido… - Pensó para si mismo. –

"¿Tu crees?"- Le sorprendió la voz que le pregunto. No era ni más ni menos que aquella chica de labios carnosos. Hiei sentía en el alma tenerse que fijar en esas cosas, pero realmente la mujer tenia unos labios la mar de bonitos. Tampoco se habían presentado y no tenia un nombre con el cual referirse a ella. - ¿Tienes fuego?- Le pregunto apoyándose en la barra del puente y colocándose a su lado.-

Hiei: No. Yo no fumo. – No la miraba con desprecio, pero tampoco con admiración. –

Chica de labios carnosos: Lastima… - Agarro un mechero que tenía en uno de sus bolsillos y encendió el cigarro.-

Hiei: ¿Eres de esta universidad? – Hiei respiro ligeramente el aire del tabaco que expiraba la muchacha. –

Chica de labios carnosos: No. Pero vengo mucho por aquí. Los chicos con quien estaba si que era de esa universidad. – Siguió haciendo caladas al cigarrillo hasta consumirlo por la mitad.

Le daba una sensación muy rara esa mujer. Sabia de sobras que la mejor forma de descubrir un secreto no era preguntando "¿Oye, no tendrás poderes sobre naturales, verdad?". No obstante se fijo en un pequeño detalle.

Hiei: Si no eres de esta universidad, ¿de donde eres?- Hiei se había fijado en que llevaba un uniforme con la insignia de otra universidad. -

Chica de labios carnosos: Soy… - Expiró un poco más el cigarrillo. - … de por aquí. – Miró a Hiei con cierto interés. – Realmente mi universidad hace poco se quemo.

Hiei: Vaya, que desgracia… Deseo el mismo destino para la mía. – Sin darse cuenta, Hiei estaba sujetando el cigarrillo de la muchacha y se lo estaba acercando a la boca. Expiro. Y libero el humo. No era nada del otro mundo.-

No se dijeron nada durante varios minutos. Por el mismo puente estaban pasando Mukuro y Klarth. Inmediatamente que Hiei detecto a Mukuro, devolvió el cigarrillo a su dueña e hizo ver que no pintaba nada allí. Cuando Mukuro se acerco lo suficiente para verle le hizo una señal.

Mukuro: Klarth ya me ha dicho que tú te irías de inmediato. – Esas palabras eran dirigidas ha Hiei. No obstante, no pudo evitar mirar a la otra mujer de detrás, que la observaba con la mirada perdida. – Vamos, ya he encontrado un sitio donde poder alojarnos.

Hiei siguió sin rechistar. Mukuro no tardo en detectar el olor a tabaco de Hiei. No le importaba demasiado lo que hiciera con su vida… ¿Estaba segura? En todo caso esta noche tenían muchas cosas de las que hablar. Y ya habría tiempo para mencionar ese pequeño detalle.

No caminaron mucho rato hasta llegar a algo parecido a un alberge. 3 estrellas, nombrado "El Hostal de V". Nada del otro mundo, no destacaba en nada y tampoco parecía lo peor que hubiera por allí.

Klarth: ¿Aquí?

Mukuro: Si. Estará bien, temporalmente. Más adelante ya nos iremos moviendo. Por el momento para nosotros tres esta bien.

Hiei: ¿Nosotros tres? ¿Y los demás? – Le molesto pensar que posiblemente Kirin y los otros se fueran hacia el Mukade.-

Mukuro: Irán viniendo cuando puedan. Por el momento han de quedarse en el Makai.

Hiei: Podía haberme quedado yo. – Comento un tanto molesto-

Mukuro: No, tu eres de los pocos "alumnos". Además, Klarth ya me ha comentado que te has ido socializando.

Hiei: ¿hum?

Mukuro no dio más respuestas, entraron en el alberge y cogieron la llave de la habitación 215. Al entrar, se pudieron ver a simple vista cuatro habitaciones. Dos dormitorios, el baño y la sala comedor. Hiei no tardo en deducir que la habitación con dos camas era para él y Klarth. Genial. Seguro que triunfan como matrimonio. Sin mucho más que decir, Mukuro se sentó de rodillas delante de la mesa junto con Klarth, esperando a que Hiei también les acompañase. Una vez acoplado, tanto Mukuro como Klarth pusieron sus maletines de trabajo sobre la mesa y sacaron muchos papeles.

Hiei: ¿Qué es esto?- Pregunto al ver tanto papel suelto por la mesa, muchos con fotos de jovenes –

Mukuro: Son todos los estudiantes sospechosos.

Hiei: Y cuando dices sospechosos ¿A que te refieres?

Mukuro: Pues que destacan mucho en algo. Mira; hay tres estudiantes que su nota es un fulminante diez. Mientras, otros estudiantes destacan en educación física, o en su popularidad o cualquier otra cosa.

Hiei: ¿Qué tiene de malo que un chico corra mucho?

Mukuro: Nada, hasta que superan los 65 km/h. Cosa que solo pueden hacer los atletas más expertos.

Hiei: Vaya, ha este le he de retar. – Comentó con sarcasmo hacia Mukuro-

Mukuro: Háztelo como quieras, pero relaciónate con ellos, y no con… - mantuvo silencio un instante- … Otra gente.

Hiei: Esta bien. – Sintió con mucha facilidad el toque de mal humor de Mukuro.– ¿Algo más?

Mukuro: Si. –Le miró directo a los ojos. – No te hemos puesto de "estudiante" para que vayas campando a tus hachas por allí. Así que coopera seriamente.

Hiei: ¿Cooperar seriamente? ¡Pero si ya lo hago!

Mukuro: Le pedí a Kuwabara que te ayudara a ambientarte con los humanos. Y tu cuando has podido te has ido por completo.

Hiei: Ha sido mi primer día y no ha sido fácil.

Mukuro: Puedes retirarte cuando quieras.

Hiei: ¿En serio? Habérmelo dicho…

Mukuro: Pero si lo haces aceptaras que eres incapaz de manejar a un puñado de humanos.

Hiei: Hn- En su debido momento Hiei ya había caído en esa posibilidad. Mukuro sabia de sobras que para motivar al youkais no había nada mejor que la provocación directa.- Estoy seguro de que mañana Kuwabara continuara dispuesto a enseñarme a compórtame como un humano.

Klarth: ¡Oh! Hablando de eso… Te he traído una cosa.- De su maletín saco un libro.-

Hiei: Que amable…. ¿Para los estudios? Gracias. – Sonrió con sarcasmo-

Klarth: No. Es un libro de conjuros. Mi libro de conjuros.

Hiei: ¿Entonces porque has dicho que me has traído una cosa?

Klarth: Porque este libro posee conjuros para anular la energía infernal. – La alarma interna de Hiei sonó instintivamente. Se puso de pie y se alejo cuatro pasos de Klarth. –

Hiei: ¿Y que piensas hacer?

Mukuro: No te pongas nervioso. Solo es para controlarte.

Hiei: Pero si no he hecho nada. ¿Para que anular mi energía?

Klarth: uy, no. No es solo la energía. Por aquí había un conjuro muy divertido que consistía en dejar al demonio 6 horas como un humano normal.

Hiei: ¿Cómo humano?

Klarth: Exacto. Podrás ser a la perfección Haig Wilhem Nich.

Hiei: No me gusta esa idea. – Miró a Mukuro como esperando algún tipo de refuerzo. –

Mukuro: Vamos ha hacer un pacto. – Mukuro apoyo la cabeza en su mano- Si no haces ninguna cosa que llame la atención, nosotros te dejamos estar como hasta ahora. – Hiei asintió felizmente- Pero… – A Mukuro le cambio la cara absolutamente- Si empleas la energía maligna siquiera una vez ante los humanos…

Klarth: Vete preparando.

Hiei: Realmente el día no puede ir a peor…


Klarth: El día no, ¿pero que me dices de la noche?

Hiei: Odio este sitio…

Hasta que no llego la hora de acostarse, ninguno se percató que a fuera había un semáforo para ciegos, lo cual cada vez que se ponía verde hacia un ruido escandaloso. A parte de eso, se encontraban en una zona bastante comercial y las tiendas estaban abiertas hasta las tantas.

Hiei: ¿Qué odias más? ¿Los carteles luminosos que entran directamente por la ventana que no tiene persiana, el ruido de las tiendas o el jodido semáforo?

Klarth: Creo que podría dormir con luz. En estos momentos odio la existencia de los ciegos y otros discapacitados.

Hiei: Vaya, que cruel eres – Hiei sabia de sobras las creencias nietzscheanas que tenía Klath, especialmente a la hora de juzgar a los discapacitados.

Klarth: En el mundo infernal, no hay de esos. Si alguien nace mal, simplemente muere por ley de supervivencia y sino sobrevive es que no estaba hecho para este mundo.

Hiei: Pero los humano tienen alta tecnología y bastante avance medico.

Klarth: Y nosotros también, es más, les damos tres patadas a los humanos se mire por donde se mire. Lo que ocurres es que nosotros no utilizamos la medicina erróneamente. – Ya la había cagado… Cuando Klarth empezaba así, no había quien lo detuviera y lo peor de todo es que era él quien le había dado cuerda al tema. - ¿Tu crees que un chaval que le falta un brazo puede sobrevivir en el mundo infernal?

Hiei: Depende – Contesto algo renegado por seguir la conversación. – Depende de lo espabilado que sea el crío.

Klarth: Esta bien, quizás a alguien que le falte un brazo no es un problema… ¿Pero que me dices de los discapacitado mentales?

Hiei: Odio la filosofía Klarth… Quiero dormir… Y tampoco me importa si viven o mueren ellos ya sabrán lo que se hacen.

Klarth: No, no lo saben, eso es lo peor. ¡Están retrasando su propia sociedad! Y todavía peor ¡Por su propia voluntad! ¿Tu ves normal que la gente este dispuesta ha estar pegada a un niño con silla de ruedas el resto de sus vidas?

Hiei: No me importa… - Realmente Hiei sufría en esa situación. Le gusta tener que escuchar las tonterías de los humanos, pero sabía que Klarth era muy influenciable y estaba seguro de que si comentaba eso en clase, de seguro lo echarían. Tenia que pensar en alguna cosa rápido para cambiar de tema y que Klarth aburrido, de ello se callara. – ¿Oye, y el alboroto de la calle a que se debe? – Sabía de sobras que era por el comerció, pero habando de ese tema de seguro que Klarth se retiraría.

Klarth: Nada del otro mundo. Me he fijado que hay demasiadas furias en esta calle donde nos alojamos. Se parecen a la gente que limpia los cristales de los coches sin permiso. La verdad es que lo único que les falta es bajarte los pantalones e irte explicando sus honorarios mientras te hacen un trabajo.

Hiei: Emm… Eres repulsivo… - Resoplo para si mismo.

Klarth estuvo su rato hablando, aunque realmente llego un momento en el que hablaba solo ya que Hiei finalmente pudo sucumbir al sueño deseado.


Mientras, Kuwabara acompañó a Yukina hasta la casa de Genkai. Realmente el sitio estaba demasiado lejos para ir y venir cada día hasta la universidad.

Kuwabara: Creo que deberías buscarte algún sitio donde poder alojarte cerca de la uni. No es que me moleste acompañarte, pero esta muy lejos.

Yukina: Lo se. Me he tenido que despertar muy temprano para llegar a tiempo.

Kuwabara: Bueno si tu quieres… - Kuwabara iba a proponerle que se quedara en su casa, pero la simple idea de pronunciar esas palabras, hacia que ha Kuwabara se le formara un nudo en la garganta.- Qui… Quie… Qui…

Yukina: ¿Cómo?

Kuwabaras: ¿Qué-qu-que si tu…?- Cogió aire.- Bueno… Podrías quedarte en un sitio más cercano que este. ¿Sabes lo que quiero decir?

Yukina: Por supuesto. -sonrió muy alegremente. – De hecho llevo pensándolo toda la mañana, pero no he estado segura de preguntar nada. Si puedo, mañana te diré algo.

Kuwabara: ¿¡En serio!? ¿¡De verdad!? –Kuwabara estaba que se salía de su sitio, sin poder parar quieto ni un momento, salto un par de escalones que conducían a casa de Genkai y se fue muy enérgicamente a Yukina gritando.- ¡Nos vemos mañana!

Yukina: Si… - Levantó la mano para despedirse con algo de vergüenza y temor. – hasta mañana.

Continuara…


Estoy de exámenes y yo aquí escribiendo XD

Estoy contenta que el primer review que he recibido y espero recibir más. Yo seguiré escribiendo y mirar de acabar el fic :D

Quiero pedir disculpas por parte de Klarth ya que si a alguien le ofende este escrito de los pensamientos de este personaje, puedo bajarlo de tono o cambiar el tema o simplemente anularlo. Realmente imagino a Klarth como un gran seguidor de Nietzsche y pensaba representarlo con ese tipo de pensamientos más de una vez.

A parte de eso creo que se me esta yendo la mano y pongo demasiado OoC… Intentare situarme nuevamente.

Nada más que decir, hasta el próximo capitulo. Gracias por los reviews! ^_^