II

"The most important kind of freedom is to be what you really are. You trade in your reality for a role. You trade in your sense for an act. You give up your ability to feel, and in exchange, put on a mask. There can't be any large-scale revolution until there's a personal revolution, on an individual level. It's got to happen inside first."- Jim Morrrison

Hablando del pelirrojo, Akashi Seijuurou (ese era el nombre completo del muchacho), luego de que él pierda en las nacionales frente al equipo de Kuroko, Seirin, sucedieron muchas cosas con su vida y él. Claro, no fue la derrota en sí lo que provocó todo ello, sino las consecuencias de perder.

Era necesario para que note ciertas cosas que ayudarían a que organice su mente porque, aunque no lo quisiera reconocer en esos momentos, estaba hecho un desastre. Necesitaba hacer ello. Además, gracias a ello pudo ver que no estaba solo: tenía amigos en quiénes confiar para muchas cosas. Aprendió a confiar más en la gente porque no siempre podría hacerlo todo él solo, desde dirigir algo tan importante como un equipo hasta su vida personal.

Con una primera gran derrota siempre se aprende y en su caso fue reconocer que él no era perfecto y nunca lo sería. Era un ser humano y, como todos los demás, cometía errores. Para él no fue fácil aceptarlo, necesito un poco de ayuda por parte de sus amigos y compañeros de equipo en esos momentos.

Perder para él no significaba simplemente perder un trofeo, sino situaciones mucho más complicadas que se acercaban, como lo que diría su padre, por ejemplo.

El padre de Akashi era una persona muy seria, estricta y exigente con su hijo. Se suponía que él sería su sucesor, así que no quería ineficiencia de su parte al momento de asumir tal responsabilidad, ello también implicaba, además de administrar los negocios familiares, ser representante de la familia ante la sociedad. Seijuurou lo sabía perfectamente, así que sentía cierta carga adicional, aunque no se diera cuenta de ello, sino hasta un tiempo más adelante.

No fue sino hasta un tiempo después que difícilmente accedió al diálogo con Mibuchi Reo, un compañero suyo del equipo de básquet. Si no fuese porque lograra persuadirlo, al menos un poco, para que le cuente qué estaba pasando con él (porque que alguien como el pelirrojo anduviera distraído por más de dos semanas ya era raro), no se hubiera dado cuenta de muchas cosas. Una de ellas que a veces uno no puede solo con todo.

Ya basta, suficiente de todo esto, lo hiciste bien y no tienes por qué sentirte avergonzado de nada.

Seijuurou lo sabía muy bien, pero a veces es necesario que alguien te lo diga.

¿Te sientes así por lo que dirá tu papá de ti porque perdiste o por el hecho de perder?


Cuando su azabache compañero le preguntó aquello, se quedó pensativo por unos segundos. Él sabía que no era ningún llorón y podía superarlo. Normal, podía seguir entrenando y ganar los otros dos torneos que le quedaban en su época escolar. Eso no lo hacía conformista, más bien lo opuesto, era una persona perseverante y como dice el refrán: 'el que persevera triunfa'.

Akashi tampoco era alguien a quien le diera igual perder porque lo odiaba. Él se consideraba un ganador. Eso es normal. Todos odiamos perder y nos gusta pensar en nosotros mismos como los mejores. Claro, él no era un narcisista. Sin embargo, lo que su papá le decía sobre siempre ser el mejor en todo ya era un nivel más extremo de perfeccionismo. Ese no era Seijuurou.

Además, lograr lo que su padre le pedía era imposible. Él lo sabía, Reo también y luego en otra conversación que tuvieron no dudó en decirle algo que también, en verdad, Akashi necesitaba escuchar en su cara.

Ganar todo el tiempo no es normal. No se supone que se deba ganar todo el tiempo, a veces se gana, otras se pierde y uno aprende de ello para hacer progresos: de eso trata ser humano.

Todo se volvía más obvio, aquel acto de obsesivo por la victoria, perfeccionista y absoluto se iba acabando.

Ya basta, me cansé


Luego de esa conversación con Reo y muchas otras Seijuurou comenzó a dejar de ser tan cerrado, quiso recuperar su amistad con los de la 'Generación de los Milagros'. Podría decirse que trató de recobrar su vida a como era antes de que su 'otro yo' saliera a flote, y ya no se apoderaba de su cuerpo muy a menudo. Obviamente tomó un poco de tiempo, pero eso no importaba: se sentía más tranquilo consigo mismo ahora porque haga lo que haga tenía que ser exclusivamente para él.

A su manera, los dela 'Generación de los Milagros' se habían vuelto más unidos, pero siempre cuando uno está en un grupo existe más compatibilidad con alguien en específico, con quien se puede compartir detalles más personales y cosas así. En el caso del chico de Seijuurou fue Kuroko quien resultó ser más compatible con él.

El de cabello celeste y él se volvieron cercanos, debido a la distancia de los lugares donde vivían conversaban más por celular o internet, aunque a veces se veían e iban a tomar té, café o a comer algo juntos. La confianza entre ambos creció a tal punto que comenzaron a llamarse por sus nombres…o al menos Tetsuya comenzó a llamarlo así también a Seijuurou, que ya lo llamaba así desde antes.

Tetsuya sabía que Seijuurou era gay, eso la verdad lo sabían muchos de sus amigos, así que no se sorprendió mucho cuando, un día en el que ambos estaban tomando un café, Akashi le comentó que tenía nuevo novio.

- Tetsuya, comencé a salir con Reo.- comentó con una ligera sonrisa, típica de alguien reservado como él.

- Felicidades, Seijuurou-kun.- el peliceleste hizo un gesto similar

- Gracias, Tetsuya.

- Es en serio, es bueno verte más tranquilo y saber que estás con alguien como él.

- Lo sé, es un buen chico. Se preocupa por mí y me tiene paciencia, debo reconocer que para lidiar conmigo hay que tener algo de ella.

- ¿En serio solo 'algo'?- preguntó Kuroko con su típico rostro inexpresivo.

- Cállate.

Ambos sabían que Seijuurou bromeaba con eso último. Luego el ambiente se tornó un poco tenso. El pelirrojo, quien nunca duda en decir lo que piensa, preguntó a Tetsuya qué pasaba.

- Tets…

- Seijuurou-kun.- interrumpió el menor

Hubo un pequeñísimo silencio.

- Perdón que te haya interrumpido.

- No te preocupes, dime qué pasa. Repentinamente te veo tenso.

- ¿Puedo comentarte algo?

- Tetsuya, te pregunté qué pasa, obviamente puedes decirme qué es ese algo.

El chico de grandes ojos celestes lo miró. El otro tenía una mirada mucho más sería, pero era porque estaba preocupado y quería que se dejara de rodeos y vaya directo al punto, solo bastaba con mirarlo para saber todo eso.

- Seijuurou-kun, creo que soy mujer.

Akashi sabía a qué se refería con ello, no hacía falta detallar mucho. No hubo mucha reacción físicamente notoria por parte del pelirrojo, pero la verdad es que sí se sorprendió un poco, como cualquiera.

- ¿Hace cuánto sabes eso?

- Desde siempre, supongo.

- ¿Tú familia lo sabe?

- No.

Así fue como Tetsuya por primera vez tocaba el tema con alguien.

Seijuurou notó que él tenía muchos sentimientos mezclados cuando le respondió eso último con una voz quebradiza. Pudo notar que el menor no había hablado con nadie del tema y tenía miedo. Era comprensible para él porque también sintió al 'qué dirán' sobre él, además que Akashi tampoco había comentado con su padre sobre su homosexualidad.

Él sabía que su padre, a diferencia de los demás padres, era mucho más conservador y apegado a las tradiciones antiguas, como comprometerse más por deber que por amor y formar una familia 'como es debido', graduarse de abogado, economista o médico, y demás cosas de ese tipo.

¡Deber, deber, deber…! De ser triunfador en absolutamente todo, de ser lo que la sociedad espera de ti, lo que tu familia espera de ti… deber… ¡A la mierda todo eso! El único deber que tengo es conmigo mismo.

El caso de Kuroko era un poco más complicado porque muchos miran mal a las personas que son como él… o ella y asumen inmediatamente lo peor. Seijuurou lo sabía y quería ayudar de alguna forma a su amiga al igual que Kuroko lo había hecho con él.

Luego de ello, la invitó a su casa aprovechando que su papá nunca paraba ahí para conversarlo con mucha más calma. Así fue como Akashi fue el primero en enterarse sobre lo de Kuroko.

A Tetsuya eso le dio cierta tranquilidad porque sabía que ya no estaba completamente solo. Eso pasó cuando estaban en su segundo año de instituto.

Akashi se enteró todo, desde que Kuroko en su niñez gustaba probarse la ropa y accesorios de su mamá hasta lo que ahora salía travestido a las calles. Aclarando que no era ningún exagerado, solo se vestía 'como una chica de su edad lo haría'. Esa era ella. El pelirrojo lo comprendió y le dijo que entonces cuando se vieran lo haga como 'ella' se sintiera más cómoda.

Pasó el tiempo y Seijuurou comprobó que lo que su 'amiga' decía era verdad: se vestía como cualquier chica de su edad lo haría, aunque ella era un poco más conservadora y se cubría un poco más porque en ese entonces todavía jugaba básquet y su cuerpo era más como de un deportista, aunque su estructura esbelta y poco musculosa todavía predominaban.


Un día ambos jóvenes se sentaron a tomar té. Akashi estaba en Tokio para hacer unos trámites para su examen de admisión, que tenía que hacer personalmente. Está de más mencionar que ya estaban en tercer año y a punto de postular.

- …y pensar que un día estábamos en Teikou y ahora ya estamos planeando nuestras vidas…- comentaba la peliceleste incrédula, aunque aun así mantenía su tono neutro

- Lo sé.- respondió el pelirrojo- Yo también ya tengo mis planes a largo plazo.

- Eso no me lo comentaste.

- Justo eso pensaba hacer hoy

- Oh.- fue lo único que pudo decir.

- Finalmente ya sé qué hacer con mi vida, pero por decisión propia. Me siento feliz.

Kuroko solo le sonrió, pues se sentía feliz por su amigo.

- Es bueno saber eso, Seijuurou- kun.

- Lo sé, lo que planeo con Reo en irnos del país. No tengo intención alguna de administrar, ni mucho menos quedarme con los bienes de mi familia. Solo quiero tener una vida tranquila… y con él, por supuesto.

La chica se sorprendió por lo que decía su amigo: era demasiado radical lo que estaba diciendo, además que lo consideraba muy pronto. Las cosas parecían ir demasiado rápido para su gusto. Entendía que ambos estuvieran como una pareja estable ya por dos años (porque ambos comenzaron a salir a finales del primer año de Akashi en Rakuzan) y demás cosas, pero igual pensaba que debían pensarlo un poco mejor. Sin embargo, escuchar al pelirrojo hablar tan seguro sobre su plan le provocaba creer en su eficacia, era Akashi Seijuurou de quien se hablaba y si él decía algo era porque era muy en serio que lo haría.

- ¿No es muy pronto? – preguntó con una expresión algo preocupada

- Por supuesto que no nos iremos ahora- respondió calmándola- desperdiciar la universidad sería poco productivo. Ambos pensamos en reunir el dinero desde el otro año. Además, con una profesión como la que él estudia y la que pienso seguir nos irá bien.

- Genial entonces- dijo algo animada, aunque si no la conocieran dirían que seguía hablando con ese tono neutral que la caracterizaba- pensé que Reo- san dejaría sus estudios de economía.

- No, a él le gusta su carrera y también yo, así que con ambos se quedará.

Reo, como era un año mayor que Seijuurou, ya se encontraba en la Universidad de Tokio estudiando economía. Él también pensaba postular ahí, pero a la facultad de Derecho.

- ¿Y qué tal la conversación con tus padres?- cambió el pelirrojo drásticamente de tema- Prometiste contármelo hoy.

- ¿Puedes creer que todo resultó al revés?

La chica lo comentaba como si fuera algo gracioso, una broma, un chiste... Seijuurou sabía que algo para nada bueno había pasado.

- ¿Qué quieres decir con eso?- preguntó con expresión sería.

Kuroko no lo miró directó a los ojos, incluso podría decirse que lo evitaba a toda costa. Tenía una ligera sonrisa melancólica y con la voz quebradiza respondió al chico

Mi madre me odia

La chica de ojos celestes no podía contenerse más y una lágrima escapó por tales sentimientos que trataba de reprimir para sí misma. Ya había llorado ese mismo día que se lo reveló, pero al recordar ese tema no podía parar de hacerlo: se sentía tan mal.

Ella no era de llorar, pero no podía negar su naturaleza sensible y peor en un caso como ese porque una cosa es que te rechace el resto del mundo y otra que te rechace quien te dio la vida y que hace menos de un mes te trataba muy bien, que en el caso de Kuroko era su madre.

La pobre niña sacó un pañuelo para secar las lágrimas que no paraban de salir.

- Perdona, Seijuurou-kun, es solo que no puedo controlarlo- se disculpó porque estaban en un lugar público.

- No te preocupes por esas cosas, yo entiendo.

El chico se puso de pie, fue a su lado y le extendió su mano para que se levante.

- Vamos, quiero que me cuentes todo. Desahógate.

La chica cogió su mano y se puso de pie. Ambos caminaban juntos fuera del lugar y gracias a la falta de presencia de Kuroko, nadie notó que había llorado.

- ¿Sei-chan me estás engañando?

Seijuurou sintió una mano en su hombro y al escuchar esa voz y apodo supo inmediatamente quien era.

- No lo sé, Reo ¿lo hago?

- Es muy difícil de saber con una chica tan bonita a tu lado…

Kuroko solo miró la escena y luego al azabache, este le devolvió la mirada, le sonrió y saludo.

- Hola~ - saludo con la mano

- Buenas tardes, Reo-san.- devolvió el saludo e hizo una reverencia.

- Como siempre, toda una yamato nadeshiko…- el mayor notó sus ojos hinchados, ya conocía bien ese tipo de ojos como para saber qué pasaba-¿Cómo no ponerme celoso?- añadió mientras le guiñó un ojo.

Algo que caracterizaba a Reo es que era un caballero cuando era necesario. Algunos podían decir que era un afeminado o lo que quieran porque al final él resultaba ser uno de los chicos más caballerosos que se podría conocer. Sí, sabía cómo tratar a una dama, tanto así que le sacó una sonrisa a la chica cuando esta estaba triste y él ni sabía qué pasaba exactamente, pero sí sabía que nadie merecía sus lágrimas. Nadie.

- Por cierto ¿qué haces por aquí?

- Iba a juntarme con unos amigos a estudiar deontología... es interesante, pero a veces es un dolor de cabeza.- se quejó

- ¿En serio?- respondió el pelirrojo

- ¡Filosofía mezclado con economía no es nada lindo, Sei-chan~!

- De algo te servirá luego.

- Eso espero. – añadió antes de despedirse- Bueno, los dejo~ Sei-chan nos vemos mañana. Bye, bye~

Ambos jóvenes luego de despedirse del mayor fueron a casa de Akashi. Había mucho que conversar sobre lo que había y seguía pasando: sobre lo de decir la verdad, la reacción de la mamá de Kuroko, cómo lo estaba manejando todo y si Kagami sabía o no todo lo que estaba pasando.

Kuroko comenzó a contar todo, desde cómo empezó hasta la parte de los insultos, el puñetazo y la reacción de su abuela y su papá.

También le comentó sobre la conversación que tuvo con su papá y su abuela luego de que haya pasado eso. La chica no había podido hablar con su mamá porque ella en primer lugar ya ni le hablaba. Su casa estaba muy deprimente.

- Hablar con mi papá fue raro- comentó la chica con una sonrisa melancólica mientras las lágrimas no paraban de salir- se puso triste, luego me dio una reprimenda y luego me dijo que me quería pese a todo.

Seijuurou solo la miraba y escuchaba como buen amigo que era, le dolía verla así.

- Me dijo que estaba triste por lo que estaba pasando y me dijo '¡¿Por qué no nos dijiste antes?!'. Tiene que comprender que es complicado, solo mira cómo reaccionó mi mamá. Seijuurou-kun tenía miedo. No de lo que soy porque yo soy lo que soy, punto. Pero tenía miedo de cómo ellos se lo tomen. Claro, luego me abrazó y me dijo que no se imaginaba qué tan doloroso había sido todo eso para mí y que no le importaba si fuese chica o chico, ya que me seguiría queriendo porque es mi papá.

- Tú papá no se lo tomó tan mal. No llores más, al contrario, sonríe. No te sientas mal porque tú no has hecho nada malo. Tranquilízate un poco, al menos ya sabes que tú papá no te rechaza. No estás sola.

Al chico no le gustaba verla así para nada, a nadie le gusta ver así a las personas más cercanas. Lo único que podía hacer en esos momentos era ofrecer su presencia para que desahogue, pues ella ya había tenido suficiente por varios años reprimiéndose a sí misma, tenía derecho a dejar salir todos esos sentimientos.

El pelirrojo no pudo evitar abrazarla, sentía esa necesidad de demostrarle su apoyo de alguna forma. Lo hizo y ella se sorprendió un poco: no conocía ese lado tan sensible de Akashi Seijuurou. También pudo sentir como le acarició la cabeza.

Hubo un momento de silencio entre ambos cuando pasó eso.

- Dime…- dijo Seijuurou rompiendo el silencio entre ambos.

Ambos deshicieron el abrazo y se miraron.

- ¿Qué pasa?- respondió la chica

- A Kagami no se lo dices hasta ahora ¿no crees que merece saber todo esto?

- No.

Su respuesta fue directa, sin emoción alguna.

- ¿No es él tu mejor amigo?

- Es por eso que no debería, Seijuurou-kun.

- No te va a rechazar, estoy seguro de ello. Sabes que tengo razón.

- Muchas veces pienso que sería así, aunque siempre habrá ciertas dudas de mi parte. Pese a que no me rechace, igual, no puedo estar comentándole estas cosas, se preocupará y distraerá de sus estudios. Justo ahora está concentrándose en ello, ya sabes, se irá a Estados Unidos en unos meses y en verdad necesita las notas. No volverá de aquí a quién sabe cuándo. No vale la pena comentar estas cosas.- respondió seria.

- No hagas esas cosas, sabes que es traicionar su confianza.- al de los ojos rojos no le gustaba como iba la situación

- Es por su bien y el mío. No debe saber. No se lo comentes por favor.

Kuroko era testaruda cuando en verdad quería serlo.