Capitulo II

"El sacrificio"

Mientras el sol comenzaba a hacer su entrada, Sesshomaru contemplo a la joven que tenía en brazos y a la pequeña cachorra que esta tenía abrazada. El tiempo en que el sol aparecía en el mundo se fue haciendo lentamente efímero, algo que siempre es eterno cambio solo por un detalle…

No estaba solo…

La soledad es algo que solo se puede sentir después de tener a algo o alguien que te hace sentir completo. Para Sesshomaru esa soledad era natural, pero ahora que tenia a las dos azabaches junto a él…

Uno de los rayos del sol ilumino directamente a los ojos del youkai, cegándolo mientras que una hermosa voz empezó a hablar…

-Siempre fuiste honorable…-

La voz que escucho fue tan siquiera un susurro cálido y dulce…

El sonido de la lluvia cayendo fue haciéndose presente, mientras que un calor en sus brazos le hiso bajar la vista al Lord, fue allí donde contemplo a una joven mujer de tersa piel, cabellos azabaches con destellos azules.

Tanto el peliplata como la mujer en sus brazos eran tapados solo por una ligera sabana de seda, su desnudes era evidente, la calidez que sentía de la joven era tan tranquilizadora que la estrecho contra su definido cuerpo. Su aroma estaba combinado con el de ella, el sonido de su corazón latiendo junto a él era algo que para sus oídos eran una necesidad, pero un tercer latido llamo su atención…

Un tercer latido… ese latido.

-Ya se despertó mi señor-

La joven lo miraba con sus brillantes ojos zafiros y una sonrisa deslumbrante, pero su rostro se mostraba borroso.

-Un tercer latido- dijo sin rodeos el youkai.

-Un tercer latido que necesitara un nombre pronto-

La voz de la nueva madre era dulce y llena de amor.

-Él será el inicio de un nuevo comienzo para todos en el Oeste-

Decía un youkai orgulloso, el deseaba un heredero y su princesa se lo estaba dando, una combinación de los dos.

-O ella, puede ser una hermosa princesa con la que se bendiga el oeste-

Decía la joven con una sonrisa.

Todos los sentidos de Sesshomaru se encontraban en aquella visión.

Ella se acurruco entre sus brazos, mientras el enterraba su cara entre sus sedosos cabellos, inundando su nariz entre el aroma que solo le pertenecía a ella.

Relajando poco a poco sus serias facciones.

-Mi señor- susurro la lady.

La visión del gran Sesshomaru Taisho se despego y regreso al amanecer que minutos antes había contemplaba.

Fue bajando su visión observando a la miko que tenia a su lado, como también el como esta tenia tiernamente entre sus brazos a su pequeña protegida. No comprendía el significado de la visión, pero no quiso darle importancia, ya lo descubriría luego.

Por otro lado, la azabache reflejaba en su semblante una enorme tranquilidad, ella sentía una seguridad que no había sentido en demasiado tiempo, pero el youkai comenzó a separarse de ella y se dispuso a regresarla a su grupo antes de que tanto la miko como el grupo del idiota del hibrido se enteraran que el lord de las tierras del oeste había salvado y protegido durante toda la noche a una simple humana.

Mientras se levantaba pudo oír un breve murmullo de la miko…

-Tsuki…-

Que aquel nombre saliera de los labios de la futurista, ante los oídos del youkai, le sonó familiar sin saber por qué, pero también le daba cierto sentimiento en el pecho, como si ese nombre le trajera una nostalgia o algún recuerdo perdido… como la anterior visión, pero no dijo nada al igual que no quiso preguntarse su significado pues él no tenía ningún motivo para tener interés en lo que sueñe aquella humana.

"Debo moverla sin despertar a Rin…" pensó.

"¿Tienes curiosidad? El Señor del Oeste siente algo por un humano" le dijo Yako

"Cállate"

Le contesto el Lord con un tono irritado, volteo a ver como la sacerdotisa seguía entre las raíces, su cuerpo con la luz del amanecer parecía tan frágil como la nieve al caer, como aquel seductor y perfectamente delineado cuerpo que hasta hace unos minutos pudo tener entre sus brazos.

"Solo te pregunto" la voz de Yako sonaba como si pensara en algo y esto lo noto el peliplatea.

El cabello de la joven azabache tenía un tenue color azulado, mientras aumentaba los rayos del sol este se podía distinguir más, con su rostro inexpresivo Sesshomaru iba descubría en Kagome...

"No siento nada por los débiles y frágiles humanos, menos por la mujer de Inuyasha" pensó al contestar a Yako, pero era más bien para él.

"…" Yako se quedó un momento en silencio, viendo a través de la mirada del lord a la joven que estaba dormida en aquellas raíces. "siento que es alguien importante… pero no la recuerdo"

"…" El youkai comprendía el sentimiento pues desde que la vio en la tumba de su padre sentía que en su mente una laguna crecía y el centro de todo esto era aquella humana.

No quería sentir más aquel sentimiento que lo ligaba ligeramente a los humanos así que si tenía alguna oportunidad de acabar con ella eso aria, pero nunca pensó que la humana se volviera alguien importante para su pequeña protegida, dándole así más encuentros con la miko y haciendo que su laguna mental se fuera incrementando.

Para su suerte la joven futurista al sentir la ausencia de este se volteo liberando así a la pequeña Rin, tomo en brazos a la miko y esta se acurruco nuevamente en ellos, Sesshomaru al mirarla por ultima vez pudo apreciar como ella tenía la misma esencia que aquella mujer que se apodero de su visión.

Cuando la miko quedo acomodada el youkai se volvió nuevamente una esfera de energía y se acercó al campamento de Inuyasha, sin percatarse que cierta persona los vigilaba de cerca.

Después de un rato la miko comenzó a despertar para darse cuenta de que se encontraba todavía en el lugar donde fue atacada por la marioneta.

-creo que debo volver-

La azabache se estiro e intento repasar lo que había ocurrido pero solo pudo recordar el sufrimiento que paso con el youkai y que una paz después de eso sintió… pero de algo si tenía certeza, alguien la había salvado pues en el momento en que estaba siendo cubierta por los tentáculos de Naraku pudo ver la imagen de un ser, un ser que irradiaba luz, una brillante y segadora luz que a pesar de no pudo ver su rostro sintió que ese ser le daba fuerzas para que no se rindiera ante el dolor que sufría pues había alguien que la amaba y la esperaba, sin saber quién era.

Sesshomaru la contemplo hasta que esta se fuera completamente del lugar, se encontraba en una de las copas mas alta de los árboles.

"siempre fuiste honorable" aquella oración apareció nuevamente mientras que la joven azabache se iba perdiendo entre los enormes árboles.

Al llegar al campamento descubrió que ellos ya se estaban preparando para ir a buscarla…

-Señorita Kagome nos tenía preocupados-le dijo el monje – ¿qué le paso a sus ropas?

-Lo siento, un youkai me ataco, pero no quiero que Inuyasha se entere-

La miko sabía que no tenía que preocuparlos a demás que tampoco lo quería hacer.

-Y ¿Inuyasha?

Todos en el campamento se miraron y Sango hablo.

-Fue a buscarte hace un rato- su voz estaba un poco apagada – Kagome deberías asearte si no quieres que arme un alboroto cuando vuelva

Con esto, la chica azabache se fue buscar sus cosas para bañarse, ella sabía cuánto podría ponerse irritante Inuyasha. Al regresar encontró al orejas de perro llegando con presas que encontró en el bosque al regresar de la búsqueda de Kagome.

-Ya era hora de que regresaras-

"Inuyasha" decían mental mente, pues no querían que hubiera una pelea tan temprano así que tanto la exterminadora como el monje distrajeron a la miko para que pasara por alto lo que había dicho el hibrido.

-Kagome ya es hora de seguir con la búsqueda de los fragmentos, sientes algo? - pregunto Sango.

Kagome había incrementado y sobre pasado en poder a Kikyo, de allí que pudiera usar su sangre para tratamientos de curación, pero esto era un secreto entre Sango, el monje Miroku y Sesshomaru pues en una pelea que tuvieron cuando el hibrido estaba con la sacerdotisa de barro.

Comienzo de Flashback

El grupo de Inuyasha pasaba sin saber lo que planeaba Naraku por la ciudad donde un tesoro de la familia Inu se encontraba.

Una explosión en el castillo de señor feudal los puso alerta, un youkai salió de este con un objeto en sus manos, pero la miko vio como aquel objeto resplandecía.

Aquel grupo fue detrás del youkai por mero instinto, sabían que al no tener al hanyou estaban en desventaja.

En el transcurso de la persecución, extensiones de Naraku aparecieron para pelear contra los intrusos mientras que el youkai intentaba escapar.

La sacerdotisa se percato de esto y se enfrento directamente a el pero no era contrincante para él, asimismo sufrió graves heridas en todo su cuerpo, la arrojo a los aires para poder poner fin a su vida.

Sesshomaru llego en ese momento he intento salvar a la chica futurista, sin saber bien el provecho que obtendría de su vida pero una extraña luz salió de la miko, la cual cubrió todo el cuerpo de la azabache y al despegarse toda aquella luz todos los presente pudieron contemplar a una hermosa joven, sus cabellos pasaban sus muslos, sus ojos que se encontraban cerrados al abrirse dejaron ver que aquel chocolate había desaparecido por completo dejando a la vista un azul zafiro, mientras que sus cabellos se dividieron en dos colores, la parte superior era completamente negros como la noche, mientras que justo a la mitad, este se iba degradando hasta dejar un azul oscuro como el cielo cuando es iluminado por la luz de la luna.

En esos momentos Sesshomaru que se encontraba a menos de un metro de la miko tuvo que tomar distancia pues el poder que esta expulsaba de su cuerpo era tan grande que hacía que la piel del youkai se comenzara a desintegrar.

-Ella esta…- Sango no sabía cómo reaccionar a lo que pasaba a su mejor amiga, pero algo era claro, tenían que ayudarla.

-Ella debe estar rompiendo el sello de su poder-

La voz del Señor del Oeste se elevó, pero no mostraba ninguna emoción como siempre, ¿pero algo era diferente y los que se encontraban a su alrededor lo pudieron percibir… preocupación?

-Cómo lo detenemos? - pregunto sango al monje Miroku.

-No lo sé Sango, si los sellos que encapsulan un poder se rompen lo normal es que se adapten al dueño o lo destruye-

Al escuchar aquellas palabras algo en el interior del Lord se removió, empezó lentamente a acercarse a la miko elevando su youki. Cuando llego a su cuerpo intento tocar su meguilla con la su mano, pero al instante fue rechazado por una descarga de Reiki.

-Miko-

Al escuchar aquella voz, Kagome comenzó a bajar su poder pues aquella voz la estaba trayendo devuelta a la realidad.

-Kagome…-

Aquel nombre salió como un susurro, pero fue completamente oído por la guardiana de la perla Shikon. Su Reiki fue bajando hasta quedar completamente en control.

Fin de Flashback

-Los puedo sentir, están hacia el norte, pero es muy débil-

Kagome al hacer aquella expansión de su poder también se percató del aura del gran Lord además de un débil rastro de su propia esencia con él.

"Así que me cuidaste" pensó la joven miko

Kagome sabia que su relación con el medio hermano del hanyou se había vuelto extraña desde aquel incidente con su poder, pero no sabía por qué su corazón dolía más de lo usual.

Pasado el mediodía el grupo de Inuyasha ya se encontraba lejos de aquel lago, llevaban sin descansar más de tres horas y todos los acompañantes del hibrido le pidieron descanso pues en esas terribles tres horas se habían encontrado a dos marionetas de Naraku.

-InuBaka ya estamos cansados- le grito Shippo.

-Cállate enano-

-Abajo-

Con Inuyasha estampado en el suelo, todos los humanos buscaron refugio bajo la sombra de un gran árbol mientras que la miko intentaba expandir su poder para volver a rastrear los fragmentos.

-Los fragmentos están moviéndose y…- de repente la miko sintió un fuerte dolor de cabeza dando lugar a imágenes que se distorsionaban.

El dolor que se producía era momentáneamente manejable, intento no llamar la atención de sus compañeros y se sentó en una de las rocas que allí había.

-Recuerda… te-amo-

Dijo una voz en medio de diferentes imágenes en blanco y negro.

Entre aquellas imágenes diferencio una silueta masculina en medio de un jardín completamente en nieve, el hombre que lograba ver, tenía en la parte superior descubierto, mostrando un muy perfecto torso dando así a que la respiración de la sacerdotisa se viera afectada, pero no solo era aquella imagen, en otra podía sentir como dos brazos cálidos y fuertes la aprisionaban contra una cuerpo cálido que le hacía sentir segura, mientras que veía como cabellos plateados y sedosos aparecían desde a tras de ella.

-Eres mía…

Una imagen de alguien sobre ella, cabellos plateados iluminados por la luz de la luna la encerraban de la realidad mientras que sus manos intentaban alejar el torso descubierto que se iba acercando más a la pequeña miko que estaba tendía en la orilla de una cascada.

-Lo siento… Lo siento…

-Señorita Kagome se encuentra bien? - pregunto el monje preocupado.

-Sí, estoy bien-

Cada día se volvía más constantes aquellos fragmentos de imágenes, pero el sentimiento no se marchaba como las imágenes, estas se quedaban en el corazón de la azabache, además que estos remplazaban el horrible sentimiento de dolor y soledad que dejaba el medio youkai.

-Creo que ya deberíamos estar cerca de los fragmentos- dijo la joven futurista al grupo.

-Kagome puedes darme comida ninja? - pregunto el pequeño zorro.

-Sí, claro- le contesto la miko.

Mientras se levantaba para ir por su mochila que se encontraba cerca de Inuyasha, un remolino se fue acercándose.

-Hola Kagome- saludo Kouga.

Como siempre después del saludo, se dispuso a tomar las manos de la joven azabache, pero como era la costumbre del hibrido se interpuso.

-Aaa que quieres perro-

- ¡No tienes por qué tocar a Kagome! -

-Y a ti que más te da, ella es mi mujer-

-Ella no se ira con un lobo rabioso-

-¡Que has dicho!-

La miko al ver como la discusión continuaba sin ningún peligro se dispuso a darle la comida ninja a Shippo.

Después de la llegada de Kouga el día transcurrió normal, pues ni las marionetas ni nuevos peligros aparecieron mientras ellos seguían la esencia de los fragmentos.

Al llegar a las afueras de una aldea Sango decidió ir a pedir información a los aldeanos sobre Naraku, pero apenas llegaron pidieron que la exterminadora y el monje se decidieran de unos cuantos espiritas que había en algunas casas.

La puesta del sol comenzó a mostrarse ante el extraño grupo y como sabían que han tenían mucho camino que caminar se decidió entre todos con excepción de Inuyasha que se acamparía a las afueras de la aldea. La sacerdotisa se había quedado junto con Shippo para preparar el campamento mientras esperaban a los demás.

-Kagome quieres bañarte?, es que escuche en la aldea que cerca hay una cascada-

-Claro, vamos-

-No vaya a espiar su excelencia-

La voz de Sango se volvió completamente aterradora ya que días atrás las había visto sin que ellas se dieran cuenta.

-Pero Sanguito…-

-Shippo vigílalo-

-Sí! - contesto.

Las dos amigas se dispusieron a buscar la cascada y al encontrarlo se sorprendieron de lo majestuoso que este era, pero Kagome al verlo solo pudo pensar en un solo recuerdo

-Eres mía-

Al recordarlo toda su sangre se fue a sus mejillas.

-Kagome que te pasa? -

-Nada-

La sacerdotisa sentía que su cabeza daba vueltas con el sonido de esas palabras, pero como no quería que su amiga se diera cuenta intento mantener su concentración en la cascada.

-Lo siento-

Aun que la ultima frase fue dicha con tanta melancolía en la voz que la mente de la miko se preguntaba de quien era y… el porqué.

-Kagome he olvidado algo, voy a regresar a buscarlo-

-Ok-

Mientras la exterminadora se iba ella comenzó a desvestirse, ella sabía lo peligroso que era estar sola y sin protección en una cascada y más si era "un ser sagrado" (era como los llamaban los youkais) así que escondió por completo su aura y sello momentáneamente sus poderes de miko dejando solo una abertura para que ella pudiera poner un capo de protección.

Fue allí cuando se dio cuenta que unas serpientes cazadoras de almas los estaba siguiendo.

-Kagome… Kagome-

La serpiente después de llamarla comenzó a acercarse al lugar donde ella estaba.

-Que pasa Kikyo-

-Te advertido, Inuyasha no debe enterarse de nuestra relación-

-Como si necesitara que me lo recuerdes-

La joven futurista anteriores noches había tenido una conversación que la mujer de barro pues en una de las aldeas a las que visito encontró un viejo escrito donde describían a unas jóvenes sacerdotisas del sol que eran gemelas, las cuales eran las encargadas que cuidar el balance del bien y el mal, pero después de una batalla la más joven de ellas murió, creando así un desbalance en el mundo dando origen a la perla de Shikon.

El relato mencionaba que en el tiempo de la batalla ambas muchachas se enamoraron de hombre prohibido, pues este era una deidad lunar, ambas hermanas comenzaron a distanciarse y al hacerlo durante la batalla final la Tenshi mayor traiciono a su propia hermana.

En este pergamino también se encontraba un retrato de las hermosas hermanas y en este se podía ver a las gemelas sonriendo, pero lo que había llamado a atención de Kagome e hizo que lo consultara con la miko de barro fue la similitud entre el retrato y ellas dos.

-He averiguado algo… pero necesito confirmarlo con el árbol sabio-

Con esa simple promesa la serpiente se desvaneció, mientras la miko quedaba viendo el vacío. Sin darse cuenta, un youkai de suficiente poder para atravesar su campo de protección llego a las orillas de aquella cascada.

Mientras ella se sumergía en el lago en que caía la cascada el Taiyoukai que atravesó el campo llegaba a la orilla del lago.

"Es un lugar tranquilo" pensó para sí mismo el Lord.

Comenzó a quitarse su armadura mientras la dejaba a un lado, continuo a si hasta que solo la parte superior quedo completamente al descubierto.

Pero fue en ese justo momento que se dio cuenta, un ser estaba en el lago, una cabellera azabache comenzó a salir del agua, una piel cremosa y suave se reflejó con los rayos de la luna y el agua que caía de su cuerpo por las perfectas curvas que lo definían como si se tratara de una figura de cristal o de hielo.

"Como la de la visión" pensó el Lord.

Sesshomaru contemplo como aquel ser no se había percatado de su presencia y como seguía tan concentrada en lo que sea que estaba haciendo.

"No tiene aroma" dijo Yako.

"Es la mujer del hibrido"

"Pues es un buen ejemplar de hembra"

Yako estaba un poco descontrolado al ver a la bella miko que estaba sola y sin protección, no solo era un deseo de tomarla sino de reprenderla por lo descuidada que era. Mientras más miraba el peli plata se dio cuenta que la miko ya se había dado cuenta de su presencia. Kagome miraba como un ser que no debía pertenecer a este mundo por la perfección de sus facciones la contemplaba desde la orilla.

Su torso perfecto era una atracción para su mirada y la atrapaba para recorrer cada centímetro de su piel subiendo desde sus abdominales hasta su perfecto rostro, su mirada fría e indiferente de color oro, su cabellera que bailaba con el aire y brillaba con los rayos de luna.

Fue en ese momento que reacciono, era Sesshomaru, el Lord del Oeste y también se dio cuenta de su desnudez, de inmediato trato de esconderse en el agua, pero era demasiado tarde aun cuando no pudo verla completa por estar de espaldas ella sabía que la mirada del youkai la había escaneado completamente, la vergüenza se le subió a las meguilla y apareció un sonrojo que podría confundirse con una insolación. Por su parte el youkai comenzó a caminar hacia el lago, ya que él no pensaba cambiar sus planes por una simple humana.

El peliplata tiempo atrás había peleado con un youkai cuyo poder era tan bajo que no le causo problemas, pero en un movimiento cobarde el tiro una maldición con el fin de acabar con la vida poco a poco.

La miko no creía lo que estaba haciendo el Inu, pero fue en ese momento en que se percató que en la espalda del youkai había una herida negra.

-¿Cómo te paso? ¿Estás bien? ¿Rin está bien? -

Ante la impertinencia de la joven el Taiyoukai no contesto, solo se internó en el Lago para refrescar su herida, pero fue entonces cuando la maldición comenzó a actuar, la herida comenzó a empeorar a una velocidad que no podía dejar que él se regenerara.

-Sesshomaru! - grito la sacerdotisa.

Comenzó a acercarse, sin recordar cómo se encontraba, al llegar con el deshizo el sello que encapsulaba su poder y fortaleció el campo de fuerza, tomo a Sesshomaru de uno de sus brazos y lo volteo para poder ver mejor la maldición.

-Sesshomaru tengo que romper la maldición, pero necesito que prometas soportarlo-

El youkai solo asintió, el dolor se había intensificada y con mucho esfuerzo controlaba sus expresiones faciales.

La joven azabache comenzó a recitar viejos conjuros y de la nada una tela blanca casi transparente cubrió el cuerpo de Kagome y de Sesshomaru.

Después de unos minutos la maldición comenzó a ceder dejando poco a poco el cuerpo del youkai, mientras esto ocurría Sesshomaru tuvo más movilidad y al desaparecer completamente la Luz no sintió ningún rastro de aquello que le impedía soltar todo su poder.

-Miko-dijo el Lord, pero no obtuvo respuesta.

Se volteo para verla, pero el cuerpo de la joven miko estaba envuelto en una neblina negra que la estaba aprisionando, el Lord la tomo en brazos y la saco del Lago ya que comenzaba a hundirse.

"Ella tomo tu maldición" le regaño su bestia.

"Los humanos son imprudentes"

"Ella te acaba de salvar"

"…"

Contemplando a la joven futurista que había dejado en la orilla se percató que su cuerpo estaba siendo corrompido por la maldición como lo había estado haciendo con él.

-S-Sesshomaru-

Dijo con una voz entre cortada. Él no quería involucrarse con aquella raza débil, pero tenía que pagar su deuda.

-Pue. puedes irte-

El youkai solo la contemplaba, su rostro mostraba que estaba sufriendo, él sabia cuan doloroso era ya que hasta hacia unos momentos él lo estaba sintiendo.

-No puedes liberarla- le dijo el lord con voz fría

-Cie-ciertamente no… es una maldición que… impide el uso de…aura-

-Morirás a este paso-

-Lo… se-

El Señor del Oeste comenzó a andar hasta donde se encontraba la mochila de la joven, justo al lado de esta se encontraba un kimono fino de color blanco, lo tomo y lo llevo hasta la miko para taparla. Al ponérselo pudo percibir que tenía una fiebre alta hasta para un youkai de poder mediano.

-Vas a morir-

-No… te preocupes-

-No me importa si mueres-

-Lo sé-

Con aquellas simples palabras la miko quedo inconsciente en la orilla del lago.

Después de que Sango recogiera lo que le faltaba inmediatamente regreso a la cascada, pero algo le impidió llegar, al verlo corrió de nuevo hacia el campamento para avisarle a Inuyasha, pero al llegar se percató que este ya no estaba y cientos de cazadoras de almas volaban en lo cielos hacia el contrario de la ubicación de la cascada.

-Sango ¿que sucede? —

Pregunto el monje al ver la angustia de la exterminadora.

-Kagome… no puede ir con ella, hay un campo de protección pero es de youki-

Con este comentario el monje se levantó rápido mientras Shippo corría hacia ellos también, fue en ese momento en que vieron pasar por segunda vez al Lord del Oeste, pero esta vez sí pudieron apreciar a su amiga que iba en sus brazos, al igual que la maldición que llevaba encima.

El pequeño grupo comenzó a seguirlos sin más, Sesshomaru se percató de inmediato que lo seguían, lo cual era su intención ya que una vez que la mujer se curara podría regresar con ellos sin tener que llevarla el.

-Sango, ¿viste lo que salía de su cuerpo? -

-Sí, en nuestra aldea había casos similares, cuando un youkai de mediano poder te maldice este va acabando contigo según tu resistencia, así consigue poder la maldición, pero… la maldición que tiene Kagome es mayor que su poder-

-Será que Kagome lo sacaría del Señor Sesshomaru-

-No creo, el Lord es lo bastante astuto como para caer en ello, pero no comprendo porque ayuda a Kagome-

Mientras más pasaba las horas, más se daban cuenta que en todo ese tiempo el peliplata no había aumentado la velocidad y se mantenía a un ritmo constate y después de otras tres horas de viaje, un palacio surgió ante su vista.

-Se quedarán para cuidar de ella, cuando este bien para partir se irán-

La voz del Inuyoukai los hizo quedar asombrados, él, un youkai que despreciaba a los humanos estaba dejándolos entrar a su palacio y más aún, llevando a una mujer humana además de miko en sus brazos, permitiendo que se recupere en su casa.

Nadie contesto, pero todos habían aceptado la indicación pensando en que tal vez sería mejor que Kagome se recupere lejos de Inuyasha quien en ese momento quien sabe dónde estaba. Cada uno pensaba en lo que pasaría después, pero lo primordial era la salud de la miko y sabían con certeza que el Taiyoukai podía proporcionarle esa ayuda que necesitaba si quería sacarlos de su palacio cuanto antes.

Al llegar al palacio Sesshomaru llevo a la azabache a una habitación y ordeno que se le acinaran habitaciones a los humano cerca de la habitación que la pequeña Rin tenía en aquel lugar.

La sacerdotisa por otro lado fue llevada por Sesshomaru a la habitación que estaba justa al lado de la suya, el después de un tiempo había comprendido una cosa acerca de Kagome…

"Ella dará problemas"

"Ella necesita nuestra protección" la bestia Yako estaba más que complacido de sentir la tierna piel de la joven miko, sentir su aroma y poder dejar impregnado su olor en la ropa de ella para que nadie se le acerque pero el Lord de aquellas tierra opinaba todo lo contrario, sentir a la humana le daba cierta repugnancia aunque lo toleraba porque ella era deferente a los míseros humanos, al oler su aroma sentía curiosidad por aquel dulce olor a jazmines, y al dejar su olor en ella podría evitar que sus sirviente la mataran antes de pagar su deuda.