Llegó el día de Navidad, finalmente puedo abrir mis regalos pensaba un pequeño de 9 años emocionado sin poder esperar unos minutos que llegara el tío Harry, le había prometido un regalo del cual nunca se iba a separar, era un recuerdo personal para el moreno, pero había decidido regalárselo al rubio y no a sus hijos en memoria de Hermione, gracias a ella había podido salir ileso de la guerra mágica, nada se compararía con darle un recuerdo a su sobrino de la que fue su madre.
El último regalo que el pequeño ojigris abre, se queda perplejo al verlo, pensando en la forma de actuar, lo volvió a envolver, dándoselo a su tío de regreso, aún no tío, guárdalo, está mejor contigo, no necesito ser invisible le susurró al oído colocando la capa nuevamente envuelta a los pies de Harry, mientras lo abrazaba y una lágrima les recorría a ambos por la mejilla.
