Bien, este es el segundo capítulo de esta historia, espero que os guste :)


La reunión estaba por comenzar y ya se podía leer la tensión en el ambiente. Muchos se sentían incómodos por el silencio que reinaba, cosa muy extraña. Normalmente, las reuniones eran puros gritos y llantos, más de una vez han salido todos con dolor de cabeza por el ruido formado y las peleas entre naciones que no se llevaban bien. Islandia era uno de los que sufría esos dolores de cabeza muy a menudo, sobretodo por culpa de cierto danés y cierto finés, que cuando se juntaban eran de lo más ruidosos, uno entre risas y otro entre pequeñas burlas – hasta que lo hacían enfadar, eso era muy peligroso -.

Los países nórdicos estaban sentados juntos, como siempre con Islandia entre Dinamarca y Noruega; al lado del danés, estaban Finlandia y Suecia; en el lado de Noruega, Inglaterra y sus hermanos – que nadie sabía porque estaban aquí si nunca venían –. Islandia podía sentir la tensión y las miradas dirigirse hacia su persona, pero hacía como si no se enteraba de nada mientras acariciaba a Puffin, quien se dejaba hacer.

El anfitrión, Corea del Sur, se levantó dispuesto a comenzar la reunión con unas palabras suyas como era costumbre hacer. Siempre, el anfitrión debía pronunciar un discurso sobre los temas a tratar en la reunión y decidir, al final del todo, en que país se haría la próxima. Eso último lo decidieron hacía unos meses para evitar peleas a la hora de elegir. Era eficaz, por el momento.

-¡Chicos! ¡Las reuniones fueron inventadas en Corea! -Gritó como siempre

-¡Ponte serio por una vez en tu vida aru! -Replicó China.

-¡Tus pechos son míos!

-¡Calla y di el discurso! -Gritó el chino sonrojado mientras a Rusia le salía una misteriosa aura negra que, una vez más, asustó a todas las naciones presentes.

-Bien, aquí voy. -Corea carraspeó y se puso serio. -Los temas principales a tratar son: El volcán de Islandia, que a causado muchos problemas medioambientales y en el tráfico aéreo; el cambio climático, que es el tema de todas las reuniones, y por último sobre que hacer con el petroleo y como substituirlo, da ze. -Dijo Corea. -¡La seriedad no se inventó en Corea!

-¡Corea! -Gritaron China y Taiwan.

-Perdón.

-Bien, entonces... ¿Qué tienes que decir al respecto, Islandia? -Preguntó Inglaterra. Inmediatamente, todos dirigieron su mirada al islandés, quien se sentía terriblemente presionado.

Islandia no estaba acostumbrado a las atenciones excesivas, solía pasar desapercibido y solo entraba en debate si le afectaba el tema a él o a alguno de los nórdicos. Jamás solía decir algo, pocas veces hablaba con alguien que no fuera Hong Kong – con quien extrañamente se llevaba bien – y los demás países del norte. Apretó ligeramente a Puffin, quien se quejó, y miró al frente nervioso.

-¿Y qué queréis que os diga? - Dijo molesto. Inglaterra frunció el ceño y Escocia sonrió con burla.

-¡Cómo que qué queréis que diga! - Gritó el inglés cabreado. -Podrías empezar por el echo de que por tu culpa tenemos un gran problema con los aviones, podría afectar al medioambiente y, sobretodo, que mires por los efectos que ha causado en países como el mío.

-Eso no es mi culpa. -Contestó molesto.

-¿A no? Entonces debe ser de mi madre. -Susurró Holanda, Islandia lo miró con el ceño fruncido y tenso.

-Vamos, vamos. -Saltó de repente Dinamarca. -El chico no tiene culpa, las erupciones volcánicas son impredecibles y, además, no es como si el quisiera que esto pasara. -Intentó animar el ambiente, Islandia internamente lo agradeció, pero Inglaterra y otros como Holanda, Estados Unidos y Rusia se molestaron.

-Pero, según tengo entendido, podemos controlarlos hasta cierta medida, da. -Susurró Rusia para meter más problemas y divertirse un poco.

-Rusia, calla, por favor. -Susurró China al saber de las intenciones del más alto.

-Pero es cierto, da.

-¿Estás insinuando que lo provoqué? -Dijo Islandia ofendido. Puffin levantó el vuelo también ofendido.

-Oye oye, maldito mastodonte, no te metas donde no te llaman. -Dijo el pájaro, Rusia lo miró sonriente.

-Eres un pájaro muy lindo, seguro que estarías bueno cocido o algo así, da. -Puffin se escondió detrás del nórdico menor, quien se mordía los labios con impotencia.

Sabía perfectamente que esto pasaría, lo sabía desde el momento en que el volcán entró en erupción de repente y lo sorprendió con repentinos dolores y estremecimientos en su cuerpo. Todos tenían la manía de buscar un culpable ante todo lo que pasaba y, más de una vez, habían culpado a una nación por cosas estúpidas de las que no tenía nada que ver. Islandia jamás había sido culpado de estas cosas, pero sabía que en algún momento le llegaría, más cuando afectó a toda Europa.

No es como si él hubiera querido que esto pasara. Una cosa era que pensara que todos eran molestos y ruidosos, pero no quería que nada malo pasara y mucho menos provocarlo. Un país de terrenos pequeños con no demasiados habitantes para un país que dependía, sobretodo, de la pesca y que no poseía ejército no se atrevería a meterse en problemas. Eso era lógico, pero ninguno de ellos parecía verlo.

Esto comenzaba a molestarlo de sobre manera. Se cabreó mucho cuando supo que todos sus amigos nórdicos habían sido rodeados por la densa nube de cenizas, mucho más que cuando supo que casi toda Europa estaba igual. Sin embargo, ahora mismo su molestia era el doble al verse culpado de esa manera, insinuando que él lo había hecho a posta.

-¿Se podría saber que motivo tendría yo para hacer eso? -Preguntó.

-No sé, eso deberías decírnoslo, mon amie. -Le dijo Francia sin ningún rastro de querer culparlo por lo sucedido.

-Eso, di que motivos tenías. -Dijo Estados Unidos.

-¡Sois molestos! -Gritó -¡No tengo motivos!

-¡Entonces explica como ha sido que ha pasado todo esto! -Le gritó el americano.

-¡No te enteras de que los volcanes se activas completamente solos! -Le dijo. -¡Yo no tengo nada que ver con esto! ¡Se activó porque era la hora de que se activara!

-Ciertamente tiene razón. -Informó Finlandia. -Los volcanes, la mayoría de los que están activos pero dormidos, tienen una cierta actividad cada cierto tiempo. Puede ser cada diez, cien o mil años. Depende de cada uno. El de esta vez, ya era hora de que entrara en erupción.

-Dicho así tiene lógica. -Opinó Alemania. -No debemos culpar a Islandia injustamente, no creo que alguien como él tenga que hacer algo como eso. No tendría sentido, sobretodo porque no tiene como defenderse.

-Alguien que es capaz de aplicar la lógica. -Dijo Puffin con su típico sarcasmo, Alemania lo miró con una ceja levantada al verse respondido por aquel pájaro parlante tan extraño como el oso de Canadá – el cual también hablaba -.

-Chicos, estamos siendo muy injustos con Islandia. -España decidió por fin meterse en el debate.

-Mon amie tiene razón, el pequeño Islandia no sería capaz de algo así, los nórdicos lo saben bien.

-Eso eso. -Dijo sonriente Dinamarca. -Ice no haría algo así. -Dinamarca se puso serio mientras se levantaba de su asiento. -Pobre del que quiera culparlo de algo que no es.

Todos, incluso Noruega e Islandia, lo miraron sorprendidos por el cambio de actitud. Noruega bajó la cabeza con una pequeña y casi imperceptible sonrisa e Islandia se medio sonrojó mirando a otro lado. Inglaterra y Estados Unidos se levantaron por haberse tomado eso muy a la defensiva y Rusia sonreía ante la divertida escena – según él – que se estaba llevando a cabo.

-Por primera vez haces algo bueno, idiota. -Susurró Suecia. -Que no se te suba a la cabeza.

-De eso no te preocupes. -Dijo con una sonrisa notablemente forzada.

-¿Tienes algún problema con que culpemos a Islandia? -Dijo Estados Unidos.

-America-san, no creo que sea correcto ponerse tan a la defensiva. -intentó calmar las cosas Japón, pero a cambio recibió una mirada de advertencia por parte del país norteamericano, por lo que decidió callar.

Islandia miraba todo callado. Dinamarca había salido a su defensa, cosa que no esperaba, y ahora estaba a punto de meterse en una pelea. No soportaría que se hiciera daño a cosa suya, todo porque lo estaban culpando de algo injusto. De repente, recordó cuando era pequeño, los niños del pueblo le llamaban fenómeno y lo culpaban de cosas como el tiempo y la mala supervivencia de los ciudadanos. De adolescente, sus jefes siempre lo culpaban de sus malas decisiones y, de grande, era culpado por cosas como los volcanes o mala economía.

Siempre siendo culpado por cosas inútiles. De pequeño odiaba lo que era, de adolescente lo aborrecía y, actualmente, simplemente había dejado de importarle y le era indiferente. Dinamarca comenzaba a alterarse y Noruega se había levantado para calmarlo, aunque de alguna manera, comenzó a discutir con Inglaterra. Dio un golpe a la mesa que, por la intensidad de este, asustó a más de uno y consiguió que todos callaran.

-Islandia tienes la culpa de esto... -Susurró. -Tienes la culpa de lo otro... -Volvió a susurrar.

-¿Islandia? -Murmuró Finlandia que se había levantado preocupado. Se acercó a él y le tocó el hombro, pero fue rechazado de golpe por el islandés.

-¡Sois todos molestos!

Se giró y se fue de la sala de reuniones notablemente cabreado. Puffin se fue con él rápidamente, o eso intentó, porque Noruega lo atrapó entre sus fuertes manos y lo miró amenazante esperando que le contara que le había pasado a su querido hermano menor. Se hacía una idea, pero seguramente aquel pájaro que siempre estaba a su lado lo sabría mejor que él – aunque le molestaba admitirlo -.

Puffin intentó escapar, pero lo habían atrapado fuertemente y ahora no había manera. El pobre se temía lo peor ante la mirada tan amenazante que daba Noruega, a pesar de que su expresión era la misma de siempre. Inglaterra observó las acciones de Noruega y se preocupó notablemente, Francia sonrió al notarlo. El inglés se sentó ante la atenta mirada de Escocia, que le susurró algo en el oído que pareció molestarlo.

Dinamarca se calmó y volvió a sonreír como antes después de pedir disculpas por su actuación y, junto a todos los nórdicos, salió en busca del islandés. Inglaterra se levantó y paró a Noruega, este lo miró molesto.

-Norway. -Llamó. -Perdón, me he descontrolado un poco. -Dijo mirando a otro lado un poco avergonzado por no estar acostumbrado a pedir perdón. El noruego lo miró como siempre y asintió.

-A quien debes pedir disculpas es a mi hermano menor. -Dijo con voz pasiva. -No estoy molesto, pero hasta que no le pidas perdón no quiero hablar contigo. -Y se marchó.

-Y eso que no estaba molesto... -Susurró el inglés con una pequeña sonrisa. Detrás, Escocia sonrió con burla, ya tenía con que molestar a su hermano menor.

En otro lado, Islandia se encontraba sentado en su habitación del hotel visiblemente molesto. Siempre, como seguramente otras naciones, había sido culpado por idioteces por los humanos que habían conocido su naturaleza inmortal. Al parecer, relacionaban la inmortalidad con lo maldito. Las antiguas tribus eran de esa manera. No era algo que lo molestara hasta el punto de cabrearlo de aquella manera, simplemente se había puesto así por los nervios.

No era la primera vez, ni la última, que lo culpaban por erupciones. Hacia tiempo, el volcán Loki mató a muchas personas y, su jefe de aquel entonces, tuvo la genial idea de gritarle y culparle a él de dar mala suerte y ser un fenómeno. Por dios, él no había elegido nacer nación. Cuanto le encantaría ser mortal como cualquier ser humano y no ser inmortal.

Suspiró cansado y se tumbó, no tenía ganas de hacer nada, pero lo que tenía muy claro era que no pensaba volver a la reunión, se quedaría ahí hasta mañana. Había conseguido distraer a sus guardias que, al verlo salir corriendo, lo persiguieron. Les había dicho que solo sería un momento, que le dejaran en paz, ellos habían cumplido con la orden aunque no muy contentos por ello.

No sabía que estaría pasando ahora, si sus amigos nórdicos seguirían con sus peleas dentro, si habían parado y habían continuado con la reunión o si habían ido a buscarle. Le interesaba saber, pero estaba seguro de que no habían ido en su busca, aunque ahora que lo pensaba, Puffin no estaba a su lado. Se incorporó mirando a su alrededor en busca del frailecillo, pero no se encontraba por ningún lado. Puffin era importante para él, debía tenerlo a su lado – aunque aveces resultara ser demasiado molesto y pesado -.

Se levantó y salió de la habitación manteniendo la calma, ahora se veía obligado a moverse en busca de su frailecillo perdido. Por el pasillo de las habitaciones no parecía estar. Todo esto le parecía extraño, Puffin no dudaría en seguirlo si se marchaba corriendo. Lo más seguro era que alguien lo tuviera contra voluntad. Ahora la pregunta era quien era esa nación dispuesta a robar pájaros de otras personas.

Mientras Islandia buscaba a Puffin, los otros nórdicos se habían separado para hacer distintas tareas. Dinamarca y Suecia buscaban a Islandia, mientras que Noruega y Finlandia interrogaban al frailecillo del menor de los países nórdicos. Suecia no parecía nada contento con tener que ir acompañado del danés, y este, igual. Si habían accedido había sido porque Noruega se había cabreado y, sinceramente, ver al noruego cabreado era peligroso, aunque no tanto como ver a Finlandia, eso era terrible.

-Debe de estar en nuestra habitación de hotel. -Opino Dinamarca.

-Seguramente.

-Pobre, debe de estar triste. -Susurró. -¡Cuando lo vea le daré un enorme abrazo!

-Idiota.

-¡Oye! ¡No te he insultado ahora! -Gritó cabreado el danés, Suecia pasó de él completamente. -¡No pases de mi!

-Cállate y busca a Islandia. -Suecia cerró el asunto serio como siempre. -Lo más importante ahora es él, no tus tonterías. -Dinamarca frunció el ceño durante unos segundos, pero luego volvió a su sonrisa habitual y asintió. Se notaba a miles de metros de distancia la tensión que había entre ellos dos.

Al final, Dinamarca decidió callar para no cabrear a Suecia, que parecía de muy mal humor. No es que le importara, siempre se la pasaban peleando por tonterías, pero ahora no era ni el momento ni el lugar. Lo más importante era buscar a Islandia, preguntarle que era lo que había pasado y que les contara sus problemas – Eso sería muy difícil teniendo en cuenta lo cerrado que solía ser -. Dinamarca estaba dispuesto a hacer lo que fuera para que Islandia confiara sus problemas y dudas.

Mientras, Noruega miraba fijamente a Puffin mientras Finlandia lo retenía entre sus manos con una sonrisa de disculpa hacia el frailecillo por tenerlo ahí contra voluntad. El hermano mayor de Islandia no pensaba dejar salir al pájaro sin una respuesta clara que lo dejara satisfecho, Finlandia sabía eso, y no podía hacer nada para evitarlo. Puffin, sin embargo, no parecía querer colaborar.

Finlandia tenía mucha paciencia, de los cinco, era el que más aguantaba las peleas sin rechistar ni quejarse; Noruega, por otra parte, tenía la misma paciencia que Islandia: poca o nada. Por lo tanto, decir que el ahora que rodeaba el cuarto era oscura era decir poco. Noruega en cualquier momento perdería los estribos y amenazaría a Puffin con su ogro si no decía nada importante. Finlandia sabía eso, y esperaba poder hacer algo para evitarlo.

-Esto...¿Chicos? -Murmuró el finés preocupado.

-¿Qué? -Murmuró Noruega mientras miraba fijamente a Puffin.

-Se me cansa el brazo de tener sujeto al pájaro de Islandia. -Se quejó. -¿Podemos resolver esto cuanto antes?

-¡No me llames por '' pájaro de Islandia ''! -Se quejó Puffin. -Soy demasiado increíble como para ser llamado de esa manera. Llámane '' el increíble Puffin '' o Puffin, simplemente.

-Te lo tienes muy creído. -Susurró Finlandia.

-Vayamos al asunto principal cuanto antes. -Dijo Noruega. -¿Qué demonios le pasa a mi hermano?

-Hombre, la pregunta más bien sería qué no le pasa. -Dijo con un poco de burla. -Ese chico es fuerte, más fuerte de lo que crees. A buenas horas te dignas a preguntar por el chico duro.

-¿Insinúas que no me preocupo por Islandia? -Susurró con un notable cabreo, Finlandia comenzaba a rezar internamente por la seguridad de Puffin.

-Chico listo, veo que no eres solamente guapo. Eh, pero más guapo soy yo. -Finlandia no pudo evitar reír ante aquello, pero la mirada que le echó Noruega le indicó que era mejor que callara. Aun así, no pudo evitar pensar que el frailecillo de Islandia era realmente gracioso.

-Déjate de bromas y di que le pasa a Islandia. ¿Es por su economía?

-Chico, si solo fuera su mala economía no estaría así, tenlo claro. -Puffin movió la cabeza de un lado a otro murmurando cosas que ninguno de los dos pudieron entender. -Si no fuera por mi, Islandia se abría caído en la pena hace mucho tiempo, al parecer.

-No nos menosprecies, Puffin. -Habló Finlandia con una pequeña sonrisa. -Queremos mucho a Islandia, es por eso que estamos haciendo todo esto. Si la economía no es el motivo de que esté tan cerrado durante estos últimos meses... ¿Qué puede ser? Hoy solo ha sido la última gota por la cual a terminado de explotar, pero estoy seguro de que han habido muchas cosas antes.

-Sois demasiado tercos... -Murmuró. -Es algo que no puedo contar, está en manos del chico duro decirlo.

-Así que no vas a decir nada aunque te tengamos retenido. -Concluyó Noruega.

-Así es, muy listo. Además, Islandia ha debido de darse cuenta de mi ausencia, ahora seguramente estará buscándome y no creo que le haga mucha gracia saber que sois vosotros los que me tenéis retenido.

Con una mirada de Noruega, Finlandia supo que podía soltar al frailecillo. Puffin subió lo más que pudo para evitar ser pillado de nuevo por si acaso. Al final, salió después de burlarse un poco de los dos, dejándolos solos en aquel cuarto. Ambos pensativos, se sentaron en busca de analizar lo poco que habían podido obtener después del interrogatorio.

-Ahora que pienso, Puffin resulta ser muy importante para Ice. -Pensó Finlandia, Noruega lo miró pasivo como siempre.

-Según me dijo alguna vez Dinamarca, cuando lo encontró, ya lo tenía a su lado.

-¿A sí? Ha estado, entonces, toda su vida con él.

-Sí, además, aunque Puffin parezca que no sirve para nada, tiene una función muy clara. -Noruega miró al techo, viendo a las hadas hablar entre ellas preocupadas también por Islandia. -Y es la de protegerlo.

-¿Protegerlo? -Finlandia parecía confundido.

-Sí, en la época de los vikingos, Islandia peleaba aunque solo tuviera un cuerpo de diez años aproximadamente. Puffin estaba a su lado, le avisaba de ataques por la espalda y, algunas veces, cuando Islandia estaba en peligro real y nosotros no podíamos hacer nada, de alguna manera se volvía enorme.

-¿Que quieres decir con enorme? ¿Crecía?

-De tamaño enorme, siempre supe que era especial, no por nada ha vivido siglos. Puffin sabe todos los secretos de Islandia y, aunque lo ha protegido, es quien mejor sabe sus puntos débiles.

-Es por eso que no te cae bien. -Concluyó por fin Finlandia.

-Así es.

Finlandia miró el suelo como si este fuera en verdad interesante. Se sentía perdido. Él no había sido parte de los vikingos, los conoció después de aquella época. De alguna manera, al oír el relato, supo que en verdad no sabía tanto de sus amigos como el creía y eso lo hizo sentir triste. Finlandia, no se sentía parte de ellos en estos momentos.


Bien, hasta aquí dejo el capítulo. Espero que os haya gustado. No creo que tenga muchos capítulos, no sé, todo irá depende de como avance la historia.

Acepto críticas de todo tipo. :)