"Hello Everyone!" Que tal, aquí vengo a dejarles el capítulo dos de ste fic, espero les guste o les entretenga, y bueno los dejo con esto


Los días para Blu habían cambiado drásticamente desde su visita a Rafael, por primera vez el pequeño Blu lograba divertirse con alguien más que sus padres, por fin Blu tenía un amigo, lo cual sin duda era algo maravilloso para él, sin mencionar la alegría que llenaba a sus padres el verlo divirtiéndose con alguien de su edad.

Para Perla, su amistad con Roberto seguía creciendo y volviéndose un tanto más problemática, cada vez eran más frecuentes los accidentes o peligros en los que se metían, una y otra vez Perla era castigada mientras que Roberto parecía librarse de los problemas. Sin importar nada de lo anterior Perla seguía viendo a Roberto como su mejor amigo, aunque sus padres comenzaban a pensar todo lo contrario.


Blu

-¡Listo o no allá voy!- Gritaba Rafael, al mismo tiempo que se separaba del tronco de un árbol –Esta vez te voy a encontrar- Murmuró mirando a su alrededor al mismo tiempo que se ponía a buscar entre las ramas de los árboles –Debe estar por aquí-

Mientras Rafael buscaba en las partes altas de los árboles, Blu se encontraba en las partes inferiores, cerca del suelo, escondido entre la maleza de la selva.

"Jamás me va a encontrar aquí" Pensaba bastante confiado mientras escuchaba los gritos del pequeño tucán quien no paraba de buscarlo. Blu esperaba paciente a que Rafael se rindiera, duró así algunos minutos hasta que por alguna razón Blu dejó de escuchar a Rafael.

-¿En dónde se metió?- Se preguntaba Blu asomando la cabeza por fuera de su escondite.

-Te encontré- Escuchó detrás de él.

-¡Ahhhhh!- Reaccionó Blu echándose para atrás.

-Hehehe, perdiste-

-¿Cómo me encontraste?- Preguntaba Blu poniéndose en pie.

-No te habría encontrado si no hubieras asomado la cabeza, fue muy fácil distinguirte entre las hojas verdes, deberías tratar de esconderte en el agua- Respondió Rafael entre risas.

-Sí, y tú entre los mangos-

Los dos polluelos rieron por un rato haciendo comentarios sobre el plumaje de Blu y el pico de Rafael.

-Hehehe… ¿Quieres jugar otra vez?- Preguntó Rafael sonriente.

-No, la verdad ya tengo un poco de hambre-

-Si quieres puedo acompañarte de regreso- Blu asintió felizmente, y así los dos comenzaron el vuelo de regreso. Mientras volaban Blu podía escuchar a algunos niños hablar de él, obviamente burlándose del color de sus plumas, aunque en esos momentos ya no era nada importante para él, ahora tenía un amigo de verdad, quien de hecho en más de una ocasión había defendido a Blu de otras aves.

-Hola mamá- Llegó Blu junto con Rafael.

-Que tal niños-

-Hola madre de Blu-

-Hehe, llámame Mary. Y ¿Por qué regresaron tan pronto?- Preguntó curiosa.

-Pues, teníamos hambre y decidimos volver- Respondió Blu.

-Ya veo, bien tu padre no debe tardar en regresar, ¿Y qué hay de ti Rafael? ¿Nos acompañarás?-

-Am… No lo sé… ¿Puedo?- Preguntó temeroso.

-Claro que sí, después te llevaremos con tu madre, además creo que a Blu le gusta la idea-

-¡Sí!- Respondió bastante entusiasmado -¿Entonces te quedas?-

-Bueno, también tengo hambre- Respondió sonriente al mismo tiempo que se ponía a juguetear con Blu, mientras que Mary salía del nido para esperar a Marco, quien de hecho no tardó mucho en regresar.

-¿Qué tal cariño?- Saludó el macho mientras aterrizaba.

-Hola Marco- Respondió Mary besándolo en la mejilla –Blu ya está en casa-

-¿Tan pronto?-

-Sí, aunque trajo visitas-

-Ya veo, sí que se están llevando bien esos dos… Me alegro por ellos-

-Se ve muy feliz con su nuevo amigo, espero que así pueda superar su pequeño problema- Dijo Mary desviando la mirada, un tanto preocupada por Blu

-Claro que lo hará, es nuestro hijo- Dijo Marco con una sonrisa, para luego entrar al nido en donde encontró a Blu jugando con Rafael por todo el lugar –Muy bien los dos, contrólense un poco- Dijo tomándolos con sus alas.

-Hola papá- Saludó Blu alegre.

-Que tal señor- Dijo Rafael sonriente.

-Y bien ¿Se divirtieron?- Preguntó Marco dejándolos en el suelo.

-¡Claro que sí!- Respondieron al unísono.

-Y supongo que los dos tienen hambre ¿Cierto?- Preguntó nuevamente, a lo que los dos asintieron sonrientes –Bien, traje algo de fruta extra, así que hay suficiente para todos-

Las 4 aves comenzaron a comer, mientras que Marco y Mary conversaban un poco, Blu y Rafael no paraban de jugar con la comida, después de un rato y habiendo todos terminado Marco y Mary junto con Blu acompañaron a Rafael de regreso a su nido.

-Hasta mañana Rafael- Se despedía Blu alegremente.

-Hasta mañana Blu-

Los dos amigos acordaban verse todos los días, ya que no había ningún tipo de inconveniente con sus padres, siempre y cuando ambos permanecieran alejados de la ciudad y de cualquier peligro que las personas pudiesen representar para ellos, aunque claro, no todas las personas eran exactamente un peligro.

-¿A dónde vamos?- Preguntaba Blu volando junto a sus padres.

-Bueno tu padre y yo tenemos que salir esta noche así que…- Decía Mary antes de ser interrumpida por Blu.

-¿Vamos con Tulio?-

-Así es- Respondió Marco -¿No te molesta o sí?-

-Claro que no, también me gusta pasar tiempo con él, me enseña muchas cosas- Dijo con una sonrisa.

-¿Cómo qué?- Preguntaron curiosos.

-Pues una vez trató de enseñarme a escribir, aunque no entendí mucho, pero igual es divertido verlo hablar tan raro- Explicó Blu entre risas, sus padres por su parte, seguían confiando plenamente en Tulio.


Perla

Nuevamente Perla y Roberto volaban por la selva, de regreso a la tribu de los Spix azules.

-Eso fue muy divertido- Decía Perla entre risas.

-Lo sé, ¿Viste cómo se retorcía el mono? Hay plantas que pueden dar mucha comezón- Respondió Roberto mirando a Perla.

-Hehe, lo sé… Aunque quizá no debimos habernos alejado tanto de la tribu, la última vez mi madre me castigó… Otra vez…- Dijo Perla preocupada.

-Descuida, no tiene por qué enterarse, además esta vez estamos regresando temprano, aún faltan varias horas para el anochecer-

-Supongo que tienes razón, aunque me sentiría mejor si pudiéramos ir más rápido ¿De acuerdo?-

-Por supuesto… Si puedes alcanzarme- Respondió Roberto al mismo tiempo que comenzó a volar más rápido, dejando a Perla muy atrás.

-¡Eso es trampa!- Gritaba Perla, tratando de alcanzar a Roberto.

-¡Vamos al menos inténtalo!-

Perla no tenía intención alguna de rendirse ante Roberto. Comenzó a aletear con más fuerza, acercándose cada vez más a Roberto hasta que por fin logró volar a la par con él, al menos por el momento.

-No… No me vas a ganar tan fácilmente- Decía Perla entre jadeos sin detenerse.

-Ya veremos eso- Respondió Roberto bastante confiado, para luego comenzar a volar aún más rápido. Perla, al darse cuenta de que nuevamente comenzaba a quedarse atrás hizo todo lo posible por alcanzar a Roberto de nuevo, hasta que por forzarse tanto terminó chocando contra una rama.

-Au…- Se quejaba Perla tratando de contener el llanto.

-¡Perla! ¿Estás bien?- Preguntaba Roberto bastante preocupado.

-N… No, me duele mucho…- Respondió Perla cubriéndose la cabeza y con la voz quebrada, sin duda al borde del llanto.

-Tra… Tranquila, no llores… Te ayudaré a llegar- Dijo Roberto ayudando a Perla a levantarse.

"Esto no va a terminar bien" Pensaba Roberto bastante preocupado mientras que Perla comenzaba a sollozar, sin duda tratando de no llorar.

Después de un rato Perla y Roberto finalmente llegaron a la tribu, lo primero que hicieron fue ir directamente con Eduardo y Ana, aunque Roberto sabía con certeza que nada bueno podría salir de ese accidente.

-¡Perla!- Exclamó Ana al ver a la pequeña ave cubriéndose la cabeza.

-¿Qué fue lo que pasó?- Cuestionó Eduardo aparentemente molesto.

-E… Estábamos jugando y… Buenode un momento a otro Perla se estrelló contra una rama…- Respondió Roberto desviando la mirada.

-Me duele mucho…- Decía la pequeña ave entre sollozos.

-Perla déjame ver- Decía Ana gentilmente, haciendo que Perla retirase sus alas de la cabeza.

-Gracias por traerla Roberto, por ahora sería mejor que nos dejaras- Dijo Eduardo seriamente, a lo que Roberto simplemente asintió y se retiró del lugar.

-Bueno, no te pasó nada grave hija, solo fue un golpe- Dijo Ana abrazando fuertemente a Perla quien no tardó mucho en comenzar a llorar.

-Tranquila Perla, no te pasó nada- Decía Eduardo acercándose a la pequeña ave.

-Pero me duele…- Respondió Perla entre su llanto, sin separarse ni un centímetro de su madre.

-Ya, ya… Perla no deberías jugar así- Dijo Ana de manera gentil.

-Fue un accidente… Trataba de alcanzar a Roberto y no vi hacia donde volaba-

Ana solo veía a Eduardo con preocupación, en cierta manera ya esperaba que eso fuese por culpa de Roberto.

-Perla… Tal vez deberías dejar de ver a Roberto…-

-Pero es mi mejor amigo mamá…- Replicó la pequeña ave.

-Lo sé Perla, pero mírate, siempre que salen a jugar algo malo te pasa… Debes buscar otros amigos…- Explicaba Ana, tratando de hacer entender a Perla la situación.

-Pero ¿Qué pasará con él?... Siempre hemos estado juntos- Trató de defenderse Perla, aun sin poder dejar de llorar.

-(Suspiro) Piénsalo bien Perla… Por lo pronto deberás quedarte el nido- Respondió Ana apretando más el abrazo.

-Está bien mamá…- Dijo Perla comenzando a calmarse.

No estaba siendo el mejor día para Perla, no solo podría terminar perdiendo a su mejor amigo, sino que se había llevado un muy feo golpe. Por el resto de la tarde, tal como dijo Ana, Perla no abandonó el nido ni un momento, sus padres estaban siempre al cuidado de ella, mientras tanto Perla comenzaba a considerar grandemente lo que su madre le había dicho… Tal vez sí debía dejar de ver a Roberto.


Blu

La pequeña familia azul voló hasta salir de la selva rumbo a la ciudad de Río de Janeiro, las personas caminaban por las calles y los mercados, Blu siempre estaba al pendiente de lo que pasaba por debajo de él, naturaleza curiosa de un niño. El vuelo duró unos minutos más, hasta que las 3 aves azules finalmente llegaron a su destino, a simple vista parecía una mansión, pero se trataba de un gran aviario "La clínica" dicho nombre se debía a los diversos cuidados médicos que se le daba a la vasta variedad de aves que allí se recuperaban, ya fuera por la naturaleza o por los contrabandistas, en ese lugar cualquier ave podía recibir atención médica, siempre y cuando fuese atendida a tiempo, tristemente, no todos corrían con la misma suerte.

Marco, Blu y Mary volaron hasta llegar a un techo abierto del lugar donde aterrizaron cerca de una fuente para aves. Se trataba de un pequeño jardín repleto de distintas aves pasando el tiempo.

-Ahí está mi familia favorita- Dijo un hombre acercándose a la fuente.

-Hola Tulio- Respondieron los padres de Blu, aunque está de más decir que lo único que Tulio podía escuchar eran graznidos.

El semblante de Tulio era el de un hombre joven, fácilmente podían calculársele 20 años bien cumplidos, y aun así era un gran amante de las aves.

-Que tal pequeño- Dijo Tulio acariciándole a Blu las plumas de la cabeza –Déjame adivinar, te vas a quedar conmigo hoy ¿Cierto?- Preguntó sonriente, a lo que Blu felizmente asintió –Pues ya sabes que no es ningún problema-

-Blu, se bueno y no hagas travesuras- Dijo Mary besándolo en la cabeza.

-Diviértete Blu, vendremos por ti mañana- Agregó Marco, abrazando fuertemente al pequeño guacamayo, para luego irse volando junto con Mary.

-Siempre me he preguntado a dónde van cada vez que te dejan aquí, sería más fácil si pudieran hablar- Decía Tulio mientras Blu se paraba en su hombro –Y por eso debes aprender a escribir pequeñito, hasta donde sé, tu especie es particularmente inteligente, no creo que sea mucho problema-

-Aquí va otra vez- Dijo Blu entre risas.

-Y ¿Ahora qué tienes en mente?- Preguntaba Mary a Marco mientras ambos volaban de regreso a la selva.

-Pues, un amigo me contó sobre un lugar donde siempre daban buenas fiestas- Respondió sonriente.

-No lo sé Marco, dejar a Blu solo por ir a una fiesta… Quizá no sea buena idea-

-Oye Blu estará bien, no es como si lo hiciéramos todos los días-

-Lo sé, es solo que… Bueno Blu está creciendo y… No quiero perderme ni un momento de eso- Explicó Mary de manera nostálgica.

-No lo haremos, estaremos siempre con él-

Tulio llevó a Blu al interior del edificio dejándolo sobre un escritorio con papel y lápiz a la mano.

-Muy bien pequeño amigo, comencemos con algo fácil intenta hacer una línea ¿Sí?- Dijo Tulio acercando la hoja y el lápiz a Blu quien como siempre, estaba distraído con otras cosas del escritorio.

-¿Qué es esto?- Se preguntaba Blu una caja con clips – ¿Qué tiene adentro?- Blu comenzó a agitar la pequeña caja, para luego comenzar a morderla tratando de sacar el contenido.

-Espera, no hagas eso…- Tulio trató de detenerlo, pero al final Blu terminó regando los clips por todo el lugar.

-Hehe, lo logré- Dijo viendo las pequeñas piezas de aluminio en el suelo.

-(Suspiro) Esto jamás va a funcionar- Dijo Tulio resignado, al mismo tiempo que se ponía en pie –Muy bien primero recogeré eso y luego te llevaré a donde siempre- Agregó dándose la vuelta para por un momento, al regresar su vista a Blu se llevó una muy grata sorpresa.

-Lo… Lo estás haciendo…- Balbuceó Tulio, viendo cómo Blu comenzó a rayar la hoja de papel con el lápiz.

-Esta cosa es divertida- Decía Blu mientras movía el lápiz de un lado al otro, no era nada muy especial, solo un montón de líneas hechas al azar, aunque para Tulio eso representaba un gran logro, hacer que un ave usara un lápiz.

-Déjame ver eso- Dijo Tulio tomando la hoja.

-¡Oye!-

-Supongo que está bien para empezar, por ahora te ganaste un premio-

-¡Devuélvemela!- Replicó Blu volando hacia Tulio comenzando a picotearlo en la cabeza, aunque por el tamaño de Blu no hacía mucho daño.

-Tranquilo amiguito, esto es para ti- Dijo Tulio mostrándole a Blu un trozo de mango, el cual Blu devoró rápidamente aun sobre la cabeza de Tulio –Perfecto…- Tulio bajó a Blu de su cabeza llevándolo de regreso al jardín dejándolo sobre una pequeña mesa –Bien, tú quédate aquí mientras yo voy a limpiar esto-

Blu solo veía cómo Tulio volvía a entrar en la clínica mientras él seguía masticando el mango para luego volver a divertirse con la hoja y el lápiz.

Durante el resto de la tarde Blu no hizo más que "Dibujar" y molestar a Tulio de cuando en cuando, aunque no paraba de contar los minutos para volver a ver a Rafael al día siguiente, al igual que ansiaba regresar con sus padres.

Cuando la noche llegó Tulio acomodó a Blu sobre un pequeño cojín en su oficina. Normalmente, al final del día Tulio regresaba a casa dejando la clínica bajo el cuidado de los guardias, aunque siempre hacía una excepción cuando debía cuidar a Blu, siempre se quedaba a dormir en el lugar en caso de que algo llegara a pasar, no podía permitir que la ya casi extinta especie de los Spix azules perdiera un ave más…

El cielo nocturno cubría tanto el Amazonas como Río de Janeiro, las aves y animales de ambos lugares dormían plácidamente esperando a que la mañana llegase al día siguiente aunque muchas cosas podían pasar en tan solo una noche.


Perla

La pequeña ave dormía recostada en el suelo del nido, en su "Habitación" sin la menor idea de lo que estaba pasando en el exterior.

-¡Perla! ¡Perla despierta!- Repetía Ana bastante preocupada, al igual que asustada.

-¿Eh? ¿Qué pasa mamá?- Preguntaba la pequeña ave tratando de despertar.

-¡Perla tenemos que irnos!- Respondió tomando a la pequeña ave en brazos, llevándola fuera del nido.

-¿Qué está pasando?- Preguntaba Perla confundida, mientras lograba ver un resplandor rojizo fuera del nido.

-Tenemos que encontrar a tu padre- Respondió al mismo tiempo que subía a Perla en su espalda y se ponía a volar entre todo el desorden.

El motivo de toda la conmoción era un gran incendio, el cuál cubría una gran parte de la selva, consumiendo todos los árboles y desafortunados animales a su paso, varios de los Spix azules huían a toda velocidad del fuego, mientras que otros pocos ayudaban a llevar los huevos y los niños.

-¡Dense prisa! ¡Tenemos que irnos de aquí!- Gritaba Eduardo supervisando la evacuación de todo el lugar.

-¡Eduardo!-

-¡Ana! ¿Están bien las dos?- Preguntó preocupado.

-Estamos bien, tenemos que irnos ya- Respondió Ana bajando a Perla de su espalda.

-¿Qué está pasando?- Preguntó Perla asustada.

-Humanos Perla…- Respondió Eduardo muy seriamente –Siempre ocasionando problemas para los nuestros-

-Eduardo este no es momento para eso, tenemos que sacar a Perla de aquí-

-Tienes razón, ya todos los demás se fueron, solo falta…-

-¡Roberto!- Interrumpió Perla preocupada -¿Dónde está? ¿Ya se fue?-

-Él se fue con los demás, descuida ya solo faltamos nosotros- Respondió Eduardo tratando de tranquilizar a Perla, quien después de haber asimilado todo lo que estaba pasando emprendió el vuelo junto con sus padres para escapar del fuego, poco a poco lograron alejarse del peligro.

Mientras volaban, Perla podía ver cómo gran parte de la selva se quemaba detrás de ellos, veía aterrada cómo varios animales terminaban envueltos por el fuego.

-Perla no mires- Dijo Ana interrumpiendo su campo visual.

-¿Por qué nos hacen esto?- Preguntó Perla inocentemente aun sin entender el por qué los humanos habían hecho algo tan horrible.

-Los humanos son malos por naturaleza Perla, recuerda siempre eso- Respondió Eduardo seriamente.

-Eduardo eso no…- Trató de decir Ana antes de ser interrumpida por algo -¡Cuidado!- Gritó fuertemente al ver cómo una red caía frente a ellos, por muy poco lograron esquivarla pero otras aves no tuvieron tanta suerte, a penas Eduardo y Ana reaccionaron de nuevo se dieron cuenta de que varios humanos habían comenzado a atrapar a todas las aves que estaban volando, tanto guacamayos azules como otras aves distintas. Aunque en la noche era muy difícil distinguirlos entre la espesura de la selva.

-¿Qué están haciendo?- Preguntaba Perla aún muy asustada.

-Debemos darnos prisa- Dijo Eduardo fríamente.

-No podemos dejarlos ahí…- Interrumpió Anadecidida.

-Tenemos que poner a salvo a Perla-

-Son nuestros amigos, no podemos abandonarlos así-

Eduardo sabía que no lograría hacer que Ana cambiase de opinión, al final no tuvo de otra más que acceder a ayudar.

-Perla, no te separes de nosotros ¿De acuerdo?- Dijo Eduardo, a lo que Perla simplemente asintió.

Eduardo y Ana comenzaron a liberar a las aves de las redes, al menos a los que podían pues a ese punto varias ya estaban en manos de los humanos que se escondían en la selva.

-¿Son todos?- Preguntaba Ana regresando con Eduardo.

-Al menos todos los que encontramos… No podemos hacer más Ana- Explicó Eduardo mirándola a los ojos.

-Supongo que tienes razón… Será mejor… ¡Espera! ¡Perla!-

Entre toda la confusión del momento, no se habían percatado de la ausencia de Perla.

-Le dije que no se alejara… ¿En dónde está?- Eduardo comenzó a buscarla con la mirada, pero la noche no lo ayudaba mucho.

-¡Perla! ¡Perla!- Gritaba Ana desesperada, mirando en todas direcciones y volando de un lado al otro, el fuego comenzaba a alcanzarlos, y con él se iba terminando el tiempo para encontrar a Perla, no fue hasta que la luz que ofrecía el fuego estuvo suficientemente cerca que lograron encontrar a Perla.

-¡Ahí está!- Dijo Eduardo al ver a la pequeña ave volando lejos del fuego.

-¡Perla!- Gritó Ana volando rápidamente hacia ella.

-¡Mami!- Perla no dudó ni un segundo en ir hacia su madre, finalmente las dos pudieron encontrarse.

-¿Estás bien?- Preguntaba Ana revisando a la pequeña guacamaya.

-Sí, tengo mucho miedo…-

-Descuida, estas a salvo ahora-

-¡Ana!- Escuchó detrás de ella.

Eduardo solo veía cómo las llamas se acercaban más y más, rápidamente voló hacia su familia para intentar salvarlas, Perla y Ana de igual manera volaron rápidamente hacia Eduardo, el fuego se propagaba rápidamente, la familia estaba a punto de juntarse y de pronto todo fue silencio…

Amarga noche y la mañana no prometía ser mejor, ni en un lugar ni en otro.


Blu

El sol del amanecer comenzaba a cubrir la ciudad de Río de Janeiro. El pequeño Blu comenzaba a despertar tan temprano como de costumbre para él, lo habitual de quedarse en la clínica era ver a Tulio dormido sobre el sofá, aunque esta vez fue diferente. Blu buscó a Tulio con la mirada, mas el ya no se encontraba en la oficina, hasta que Blu escuchó su voz desde otra habitación.

-E… ¿Estás seguro?- Preguntaba Tulio al teléfono pasándose una mano por el rostro en señal de preocupación –No… No puede ser ¿Cómo?... ¿Contrabandistas?... Debí saber que algo así pasaría…-

Blu solo escuchaba aquella conversación sin tener ni la menor idea de lo que ocurría al otro lado de la línea telefónica, aunque a juzgar por la actitud de Tulio, no parecía ser nada bueno.

-Tienen que traerlos… Debe haber algo que podamos hacer… ¿Nada?... (Suspiro) Al menos para que el pequeño pueda saberlo…-

Blu comenzaba a asustarse, no estaba muy seguro de por qué pero tenía un mal presentimiento.

Pasó el tiempo y Blu seguía sin entender que había pasado con Tulio, al igual que no entendía por qué sus padres tardaban tanto, siendo que habitualmente llegaban a recogerlo temprano en la mañana, no fue hasta que avanzó más la mañana que Blu por fin lo sabría.

-Hola amiguito…- Dijo Tulio decaído –Necesito que vengas conmigo…- Agregó extendiendo su brazo hacia Blu quien solo estaba cada vez más confundido.

Tulio llevó a Blu hacia la habitación donde atendían a todas las aves, fue ahí cuando Blu entendió todo.

-No… No, no puede ser…- Dijo al ver a sus padres recostados sobre una almohada, aparentemente inconscientes, aunque su aspecto no mostraba que estuviesen bien. Blu voló rápidamente de la mano de Tulio hacia sus padres.

-Mami… Papi… Despierten… No me hagan esto, no es gracioso- Decía Blu al borde del llanto, Tulio simplemente no podía soportar eso, terminó saliendo del lugar para poder darle a Blu y sus padres un poco de privacidad.

-Por favor no…- Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Blu mientras abrazaba fuertemente a su padre quien estaba más cerca a él.

-Blu…- Logró escuchar débilmente.

-¿Papi?-

-Lamento… Lamentamos no haber estado contigo…- Decía Marco débilmente sin siquiera poder levantarse –Pero fue mejor que estuvieras aquí… No corriste nuestra misma suerte…-

-De… ¿De qué hablas?- Preguntaba Blu confundido.

-Nos atacaron Blu… Humanos… Malos humanos… No como Tulio… Si hubieras estado con nosotros te hubiera pasado lo mismo…-

-Pero… ¿Se pondrán bien no?- Dijo Blu levemente esperanzado, a lo que Marco simplemente miró a Mary como respuesta, dando a entender que ella no había resistido tanto como él.

-No… No, ¡No me dejen!- Blu finalmente irrumpió en el llanto abrazando fuertemente a su padre.

–Siempre estaremos contigo Blu… Sé que Tulio cuidará bien de ti… No te metas en problemas… Y no importa lo que nos hayan hecho Blu, no todos los humanos son malos… Siempre habrá alguien en quien puedas confiar… Te quiero hijo y tu madre también…- Como último gesto Marco cubrió a Blu con sus alas para luego dar su aliento final, Blu al notarlo no tuvo nada más para decir… Simplemente lo abrazó con más fuerza y comenzó a llorar, mientras que Tulio vio esa última escena desde la puerta.

-No… No quiero que se vayan… No me dejen, por favor no me dejen…- Decía Blu entre su llanto, aun sabiendo que sus padres ya no podían escucharlo.


Perla

Las cenizas cubrían la tierra, los restos de árboles quemados por los alrededores no prometían nada bueno.

De entre las ramas y las hojas que lograron sobrevivir al fuego, una pequeña silueta azul comenzó a asomarse poco a poco hasta lograr salir, se trataba de Perla, solo de ella.

-¿Mami? ¿Papi? ¿Dónde están?- Se preguntaba mirando alrededor, mas nada encontró, nada ni nadie -¿Qué hago? Estoy sola…- Perla solo se lamentaba, dejando el tiempo pasar, hasta que escuchó voces entre los restos de los árboles, escuchó como un grupo de humanos se acercaba, inundada por el miedo Perla voló rápidamente hasta alejarse de ahí, evitando ser encontrada, las palabras de su padre aún retumbaban en su cabeza "Todos los humanos son malos por naturaleza" Perla tenía un miedo inmenso a que los humanos la atrapasen, voló lo más rápido que pudo, alejándose del lugar, hasta que ya no pudo seguir volando.

-Estoy sola… Mis padres… Ellos se los llevaron y me dejaron sola…- Era más de lo que Perla podía soportar, irrumpió en el llanto sin nada más que hacer, sola y habiendo perdido a su familia, fue ahí cuando entendió que tendría que valerse por sí misma, era algo que su madre le había dicho desde hace mucho, aunque con palabras distintas, pero aún así nada lograría llenar el vacío que su familia dejó, o al menos eso era lo que creía.


Bueno eso fue todo por este capítulo espero que les haya gustado, una cosa, aún no se qué día voy a actualizar este fic, por ahora llevo el viernes, pero aún no es seguro, dependerá de mi tiempo libre y bueno ojalá me puedan dejar un review diciendome qué les parece y bueno eso sería todo por ahora, hasta el siguiente capítulo

"See you next time"