¡Continuamos!
Bueno, muchas gracias por los comentarios apoyando la historia. Me motiva a continuar y veo que puede valer la pena.
Espero que os guste el capítulo, no os olvidéis de comentar que os ha parecido, ¡gracias!
Capítulo 2: Hargeon
Estaban en un tren dirección Hargeon, que como ciudad portuaria que es, tendrán barcos y herramientas necesarias para la larga travesía que les espera. Wendy nada más subirse hechizó a Natsu para que no sufriera.
-Lo primero que hay que hacer es estudiar los libros que nos ha dado el maestro- dijo Erza. De la gran cantidad de equipaje que solo Erza podía llevar a sus espaldas, sacó cinco libros antiguos.
-Son muchos- dijo Charle.
-Yo me encargo- Lucy cogió los libros y se puso sus gafas de Lectura Mágica. Devoró cada uno de ellos, mientras los demás la miraban atentos.-Veamos, los libros que te dio el maestro son bastante poco concluyentes, aunque sean de geografía de lo que tratan. Hablan de una izquierda lejana, desconocida. Supongo que con izquierda se referirá al oeste. Los libros, por lo que puedo ver, son de sitios tan dispares como el Reino de Stella o el de Pergrande, e incluso de Fiore. Dotan de unos 300 o 400 años, me sorprende que se conserven tan bien.
Desde luego, es extraño que estos países, estando cada uno en una punta, hablen de "la izquierda lejana". Todos siguen una misma descripción: "Rodeada del gigante azul, la izquierda lejana se esconde". Aunque ya lo suponíamos, podemos afirmar que está en medio del océano, y espero que no tengamos que tomárnoslo de forma literal, pero si "se esconde", es posible que haya algún tipo de barrera, hechizo, o algo por el estilo que pueda hacer que nos cueste un poco o mucho encontrarla.
Cuando Lucy dejó de hablar, todos se quedaron en silencio, asimilando la información. Sabían que Lucy era la mejor en el campo de las investigaciones, y no les defraudó. Erza, Gray y Wendy le sonrieron, mientras que Natsu se había quedado embobado mirándola. Lucy lo miró, ya que lo tenía enfrente.
-¿Qué pasa Natsu?- Se sonrojó un poco, se estaba empezando a sentir algo incómoda. Él, por su parte, solo sonrió y dijo:
-¡No he entendido nada!- Lucy se quedó fría, al igual que todo el equipo. No es que ella pensara en nada en especial, simplemente no se esperaba… Eso.
-Pero serás idiota, cabeza de lava- dijo Gray.
-¡¿Qué me has llamado?! ¡Cubito de hielo!- Contestó Natsu, enfadado, acercándose a él.
-¡Llamita!- Gray empezaba a juntar sus manos para empezar el ataque.
-¡Nudista!-Natsu prendía sus puños en llamas…
Y todo acabó de un golpe, literalmente. Concretamente, con un golpe de Erza en la cabeza de cada uno. Ambos quedaron totalmente derrotados en sus respectivos asientos.
Lucy suspiró. Sería un viaje largo.
Tras un par de explicaciones más, Natsu entendió, por fin, lo que Lucy quería decir.
Y con esto, llegaron a Hargeon.
-Hay que encontrar un barco y abastecerlo de comida. Lo suyo es comer ahora que hemos llegado, y aprovechéis bien, ya que va a ser la última comida en tierra firme en mucho tiempo. Después, iremos al mercado de la ciudad a comprar toda la comida que podamos cargar.- dijo Erza. Todos estuvieron de acuerdo.
Fueron a comer a una posada para viajeros que tenía buenos precios. Natsu y Gray se pidieron toda la carta, Erza comió carne y se pidió de postre un trozo de tarta de fresa, que saboreó como si fuera la última. Lucy y Wendy, por su parte, comieron también carne, pero la cantidad que una persona normal y corriente suele comer.
Se estaba acabando la comida, solo quedaba un trozo. Y pasó lo peor: los tenedores de Natsu y Gray se encontraron. Los dos iban a por él.
-¡Es mío!- gritaron a la vez. Pero no les duró mucho. Erza se comió el trozo en su despiste.
-Se acabó la pelea- dijo tranquila, mientras seguía con su pastel de fresa.
Salieron del restaurante con ánimos renovados, y caminaron hacia el puerto de Hargeon a por un barco.
-Gray, Wendy, Charle y yo iremos a por un barco. Lucy, Happy, Natsu, vosotros id a por la comida al mercado- dijo Erza.-Nos reuniremos en el muelle en una hora- les dio una bolsa de dinero bastante llena para la comida.
-Pero Erza, ¿de donde has sacado tanto dinero?- preguntó Wendy curiosa.
-El viaje está financiado. Al ser una misión tan importante, el Consejo de Magos nos la financia-
"Es comprensible" pensó Lucy "nos están exponiendo a un destino incierto, podríamos pasarnos años en el océano, lo mínimo que pueden hacer es pagar bien".
-Bueno, pongámonos en marcha- dijo Erza.
-¡Aye sir!- exclamó el resto.
Natsu quería comprar solo carne, Happy sólo pescado, pero Lucy sabía que había que comprar de todo, por lo que le quitó a Natsu en un despiste la bolsa de jewells y salió corriendo. Tenía que comprar todo lo necesario sin que los otros dos empezaran a presionarla y a malgastar el dinero. Sabía que Natsu podía rastrearla, pero, aunque la encontrara, el dinero se lo iba a quedar ella para las compras.
Primero compró un carromato, que ahora que estaba vacío podía llevar ella. Ya cuando estuviera lleno, lo llevaría Natsu.
Se paró en un puesto de frutas y compró de todo tipo. Fresas, sandías, melones, manzanas… Desde luego, había que comer sano también, no iba a ser todo carne.
Pensó que Gray con su magia de hielo podría crear un ambiente para la conservación de la comida, por lo que decidió no comprar una poción de conservación en una tienda de magia.
¿Qué más? Encontró un puesto de pescado, y compró varios kilos de varias especies en honor a Happy y a Charle. No se había olvidado de la carne, tampoco.
"Algo dulce… Chocolate, sí. Especias, para hacer la comida. Los lácteos también son importantes." Pensaba Lucy a medida que pasaba por puestos de comida.
Al final, terminó con el carromato lleno, y con poco menos de la mitad de la bolsa de dinero. Estaba orgullosa de sí misma, se había gestionado muy bien.
Quitó como pudo el carromato de en medio del camino, ya que había mucha gente. Se sentó a la sombra de un árbol a esperar a que Natsu y Happy la encontraran.
Había cerrado un momento los ojos, pero los abrió al sentir que alguien estaba demasiado cerca. Pensó que era Natsu, pero se encontró con la cara de un hombre que no conocía. Tenía barba de varios días, una capa envolvía su cuerpo, pero al estar agachado creía poder haber visto un arma. Estaba intentando coger la bolsa de dinero, que la tenía sujeta en la mano derecha.
Como no se había percatado todavía de que estaba despierta, con la mano izquierda cogió una de sus llaves, y dijo:
-Ábrete, Puerta de la Doncella, ¡Virgo!- el ladrón estaba totalmente confundido, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Dio un traspié y se cayó al lado de Lucy, con lo que esta pudo levantarse y encarar al ladrón.
-Sí, princesa-
-¡Sujétalo! ¡Intentaba robarme! Voy a llamar a la guardia-.
A la mínima que Lucy se giró, el delincuente sacó su arma, un cuchillo de color dorado, a lo que ella sacó su látigo y se pusieron en guardia.
-No te conviene meterte conmigo, bonita- dijo el desconocido.
-¡No sabes lo que puedo hacer!- dijo Lucy. El ladrón la atacó de frente, a lo que ella lo esquivó dando un salto hacia la izquierda, teniendo la oportunidad de lanzar su látigo y cogerle el arma. La batalla estaba ganada.
Sin embargo, el delincuente esquivó el látigo y se acercó a Lucy, para arremeter contra ella. Por poco no lo esquiva. Virgo se interpuso entre él y su ama, pegándole un puñetazo que lo lanzó más allá del árbol en la que ella había estado apoyada. Lucy corrió hacia él antes de que se levantara, y lo envolvió con su látigo. No podía escapar.
-Virgo, ahora sí, ve a avisar a la guardia, ¡corre!-
-¡Si, princesa!- y se alejó con rapidez.
En el momento en que Virgo se fue, aparecieron cinco o seis ladrones más, parecían todos del mismo grupo. Lucy estaba rodeada, soltó al ladrón en un momento y dio un salto hacia atrás para ponerse en guardia.
-¿No has podido con una chiquilla? Qué perdedor- dijo uno de ellos.
-¡Creía que estaba dormida! Me pilló desprevenido, ¡e invocó a otra que es más fuerte aún!¡Salió de la nada!- dijo el ladrón, con furia.
- Es una maga de espíritus celestiales, estúpido- dijo otro. –No te preocupes, hace que otros luchen por ella, y no suelen ser muy poderosos-
Lucy no estaba en desventaja, ya tenía una puerta abierta, pero podría abrir dos más, y con una se fusionaría. Trazó su plan, y estaba dispuesto a ejecutarlo, cuando aparecieron unas llamas que envolvieron a todos los ladrones.
-Una pelea, ¡estoy encendido! – dijo Natsu con los puños en llamas y con una cara que daba miedo. Happy apareció detrás de él.
Con el fuego, los ladrones no podían hacer nada. En un abrir y cerrar de ojos, empezaron a correr como si no hubiera mañana.
-¡Cobardes! ¡Me habéis quitado la diversión!- grito Natsu, enfadado. Se giró para mirar a la rubia -¿Estás bien, Luce?-
-Sí, lo estaba manejando bien- dijo ella con una sonrisa- Gracias- añadió.
-Veo que has comprado un poco de todo, ¡incluso carne!-
-¡Y pescado!- añadió Happy.
-No me he olvidado de nadie del equipo. Estaba esperando a que llegarais para que cargarais con el carro, que ya pesa demasiado.
-¡Sin problemas!- dijo Natsu. Agarró el carro y empezó a avanzar con él, acompañado de Happy y Lucy.
Llegaron al punto de encuentro. Erza, Gray, Wendy y Charle ya estaban allí.
-Cuanta comida, estoy impresionada- dijo Erza cruzada de brazos y con una sonrisa, visiblemente orgullosa.
-Lucy se ha encargado de todo, nosotros sabíamos que íbamos a meter la pata- comentó Happy.
"Por eso habían tardado tanto en encontrarme" pensó Lucy "que maduros".
Desde la batalla contra Álvarez, Natsu había empezado a pensar un poco más en lo que hacía. Seguía siendo muy impulsivo, pero ahora cuidaba un poco más sus acciones, aunque siguiera siendo impulsivo y corto de miras para muchas otras cosas.
-Mirad el barco que hemos conseguido nosotros- dijo Gray, señalando hacia el mar.
Delante de ellos había un barco de tamaño mediano, perfecto para cinco personas y dos exceeds.
-Ha salido muy bien de precio, hubiéramos tenido que regatear, pero el vendedor al saber que se trataba de la mismísima Titania decidió rebajarnos el precio- dijo Wendy mirando a Erza.
-Bueno, vamos a verlo por dentro y dejemos la comida- Erza comenzó a subir al barco, seguida de los demás.
Ya en él, vieron que tenían una cubierta con un par de mesas y sillas. Contaron cinco camarotes, el principal, el del capitán, decidieron entre todos que se lo quedara Erza.
-No puedo aceptarlo, chicos- dijo ella.
-Hemos conseguido el barco prácticamente gratis gracias a ti, te lo mereces. Además, somos mayoría- dijo Lucy. A esto Erza no pudo replicar nada.
Se repartieron el resto de camarotes de forma aleatoria. Dejaron la comida en la despensa del barco, que Gray convirtió en un frigorífico excelente para su conservación.
El puente de mando estaba al subir unas escaleras desde la cubierta. Dentro de él, se encontraba el timón. La sala constaba de unos ventanales que proporcionaban la vista necesaria.
Sin ser un barco enorme, era justo lo que necesitaban.
Se había hecho tarde, y decidieron pasar la noche anclados en el muelle y al día siguiente partir a primera hora de la mañana.
Lucy entró en su camarote, preparada para dormir. Tenía una cama enorme, con sabanas de seda de color rojas, una mesita de noche de madera, y un armario. Una ventana que daba al mar, y una puerta que daba al baño, el cual tenía una bañera enorme, que sabía que usaría con ganas.
-¡Qué bonito es!- Estaba maravillada. Al menos, la estancia sería cómoda.
Sin embargo, se fijó en que al lado del armario se encontraba otra puerta, y no sabía adonde daría, supuso que a otra habitación de su camarote. Como un saloncito.
Abrió la puerta con curiosidad. Pero ¿qué se suele decir? Que la curiosidad mató al gato. Al otro lado de la puerta no había un saloncito, había otro camarote. La cama era prácticamente igual que la de ella, solo que las sábanas eran de color azul.
"Por favor, que la habitación sea de Wendy…"
Se abrió la puerta del baño, y apareció un mago de fuego recién salido de la ducha, con una única toalla que sujetaba y que tapaba justo lo necesario.
Lucy se quedó en shock.
-¡Hola Luce! ¡Parece que nuestros camarotes están conectados! ¿Qué bien no?- dijo Natsu tranquilo.
-Lucy, ¿qué haces aquí? ¿Intentabas espiarnos? ¡Eres una pervertida!- gritó Happy.
Lucy a la mínima que escuchó eso, reaccionó. Chilló con un "!Kyaaaaa!" y cerró la puerta.
"En este viaje mi corazón corre peligro" pensó. No es que no hubiera visto antes a Natsu desnudo, demasiadas situaciones se habían dado y habían actuado después como si nada, ¡pero al menos vivían en casas separadas! Ahora sólo se separaban por una pared más fina que el papel, y sabía que él se colaría en su cuarto. Se estresó solo de imaginarlo.
Intentó olvidarlo con un largo baño, y decidió irse a dormir. Había sido un dia agotador, y mañana sería otro día.
Se acostó en sus sábanas de seda, que le parecieron el cielo de lo suaves que eran, y tardó dos minutos en caer en un sueño profundo.
