Capítulo II
Te presento a Marissa
La habitación había permanecido en silencio por más de 20 minutos. Lea no podía hablar ante la gran declaración que le había hecho a su mejor amiga. Estaba celosa de Marissa, pero ¿Por qué?, Dianna tenía que ser feliz y a ella no le importaba si era con un chico o con una chica, solo quería que Dianna, fuera feliz.
-¿Celosa? ¿Lea, porque estas celosa?—Fue lo primero que salió de la boca de Dianna, minutos después. Lea miro a su amiga y no sabía el porqué de sus celos. Nunca había pasado nada como lo de hace unas horas.
-No tengo idea—Lea camino a la cocina y apoyo sus codos en la barra para después tomar su cara entre sus manos. Dianna camino hasta donde Lea estaba.
-Pues mucho menos yo. ¿Qué acaba de pasar, Lea? Parecías una esposa loca, la cual se había enterado que su marido la había engañado—Lea rio ante la ocurrencia de Dianna.
-Marissa no me cae para nada bien—Le soltó la morena
-¡Ni siquiera la conoces!—Le dijo Dianna sonriendo
-Basta ver los episodios del programa para darse cuenta que es una niña mimada—Dianna miro confundida a Lea.
-¿De qué hablas, Lea? Marissa no es para nada, así como tú le dices. Es linda, educada, muy buena cantante…-Lea interrumpió a Dianna
-Menor de edad—Dianna volvió a mirarla y sonrió.
-Tiene 21 años—Le dijo la rubia la cual se acercaba más a la morena
-Como si eso fuera mejor. Es menor que tú, Di. Por muchos años—La morena solo quería pretextos, a ella no le importaba la edad, sino el ¿Por qué Marissa?
-Por 4 años. Lea, ¿Por qué estas celosa de Marissa?—Le preguntó la rubia al ver como Lea ya estaba mucho más calmada. Lea camino hasta la sala seguida por la rubia, al llegar, Lea se sentó en un pequeño sillón y tome su cara entre sus manos.
-Es la quinta vez que me lo preguntas—Le dijo la morena
-Es la quinta vez que me dices que no sabes—La rubia miro a Lea
-No sé, Dianna. Tal vez tengo miedo que ella ocupe el lugar que yo tengo en tu corazón. Tengo miedo de que lo que haces conmigo, ya no lo hagas por que la tienes a ella. Tengo miedo que la llegues a querer más que a mí. Aunque creo que eso va a pasar, dado que ella será tu novia y yo tú amiga—La morena seguía y seguía hablando. Dianna solo escuchaba atentamente a la morena.
Lea, alto. ¿Qué estás hablando?—La morena miro directamente los ojos verdes de la rubia, así mezclando el color de ambas chicas, dando un color único e inigualable.
-Es lo que va a pasar, Di—La rubia le sonrió a la morena y se acercó más a ella y tomo las manos de la más pequeña. La rubia acaricio las manos y después las besó. Lea se sonrojo.
-Escúchame bien, Lea Michele, eso nunca va a pasar. Tú eres mi otro complemento, tú aparte de mi mamá, vas primero que nada. Lea tú eres mi amiga, mi otra mitad, mi complemento, mi todo—Lea al escuchar esas palabras, sintió como su corazón brincaba de felicidad, literalmente. Una alegría inexplicable inundo el interior de Lea. Sintió ganas de abrazarla, brincar con ella, de ¿besarla? Lea se dio cuenta de su pensamiento y se sonrojo.
-Pero ella será tu novia, es obvio que la tienes que querer más que a mí, Di—La rubia negó con su cabeza y miro directamente los ojos marrones de Lea.
-Una relación va y viene, una amistad, y más como la que tú y yo tenemos, esa se queda para siempre—El cuerpo de la más pequeña actuó por impulso y sus brazos se enredaron en el cuello de la rubia. Lea suspiro el aroma de Dianna y se pegó más al cuerpo de la rubia. Dianna pasó sus manos por la pequeña cintura de la morena y pego a la más pequeña a su cuerpo. Ambas sonrieron
Pasaron unos minutos y ambas estaban sentadas mirando algo sin importancia en la televisión. Aunque parecían muy entretenidas en lo que pasaba en la pantalla, sus mentes estaban en otra sintonía. Dianna se preguntaba el por qué había, Lea reaccionado de esa manera y Lea solo se preguntaba ¿Por qué reaccione así?
-Eres la amiga más celosa del mundo—Le dijo de la nada la rubia
-No todos los días mi mejor amiga me dice que tiene una novia—Lea miro a Dianna y esta solo se sonrojo.
-Bueno, no es mi novia, estamos saliendo—Lea la miro
-¿Qué?
-Bueno, tú sabes que yo pienso mucho las cosas, y más si del corazón se trata. Me gusta Marissa, más no sé si ella y yo tengamos fututo de pareja—Lea sintió una felicidad, pero después se regañó a sí misma.
-Y si no estás tan segura, ¿por qué sales con ella?—La morena miro a la rubia, la cual tenía una cara graciosa. Lea sonrió.
-Por lo mismo, Lea, quiero ver si mis inseguridades se deben a lo que ha pasado en mis relaciones anteriores o tengo miedo. ¡Vamos es una mujer! Nunca me había pasado algo así—Lea miro a su amiga y ella tenía esa mirada que solo le decía algo: PLAN
-¿Qué sucio plan apareció en tu sucia mente, Di? –La rubia sonrió
-¡Hey! Ni sucio plan ni mente sucia—Lea rodo los ojos
-¿Dime que te paso por la mente?—Dianna sonrió coquetamente
-¿Y si te presento a Marissa?—La morena abrió sus ojos al máximo.
-¡¿Qué? ¡Estás loca!—Y Dianna supo que tenía que suavizar las cosas antes de que Lea le lanzara otra cosa más peligrosa.
-No, no estoy loca, bueno tal vez un poco, pero no tiene nada que ver. Mira Lea, es una idea magnifica, así conoces a Marissa, y te quitas de la mente la idea que tienes de ella. Además yo quiero que mi metro y medio de felicidad, Osea TÚ, conozca a—Lea la interrumpió
-¿A tus dos metros de felicidad?—Dianna la miro seriamente— ¿Qué? Además no mido metro y medio, mido un metro sesenta—Dijo orgullosa
-Vamos, Lea, mi metro y medio de felicidad, anda di que sí—La rubia casi se hincaba para que Lea aceptara. Lea miro a la rubia, la cual tenía esa cara a la cual, la morena no se podía negar.
-Está bien, está bien. Pero será en tú casa y a las ocho—La rubia abrazo a su amiga
-Eres la mejor, no te vas a arrepentir. Ok, mañana a las ocho en mi casa—Lea sonrió.
El reloj marcaba las nueve de la noche y Dianna se marchaba a su departamento. La rubia en ocasiones extrañaba vivir con su mejor amiga, pero en parte fue buena decisión, dado que en situaciones, Dianna dependía mucho de Lea y viceversa.
Al llegar a su departamento, la rubia, quito su ropa y se dio una relajante ducha, al salir, puso su pijama y tomo su teléfono. Marco un número y espero a que contestaran.
-¿Diga?—Dijo la voz al otro lado de la línea
-¿Cómo está la pelirroja más linda de Nueva York? –Se escuchó una risa al otro lado.
-Más linda, ¿y tú?—Dianna sonrió
-Que modesta eres, Marissa. Yo estoy bien—Dijo al acordarse de lo sucedido con Lea
-¿Y a que debo el honor de tu llamada?—Dijo Marissa
-¿Sigues en Los Ángeles?—Le pregunto la rubia
-Sí, pero me voy pasado mañana—Le dijo
-Bien, ¿Qué te parece si mañana vienes a la casa a cenar? Lea ya sabe lo que está pasando—Un silencio de promulgo en la llamada— ¿Sigues allí?
-Sí, es que lo de Lea me cayó de sorpresa. ¿Cómo reacciono? Bueno, le dijiste que estamos saliendo, que no somos, bueno, novias—La rubia rio fuertemente
-Sí se lo dije. Ella reacciono, digamos que diferente. Por lo que quiero que se conozcan. Entonces, ¿mañana en mi casa a las ocho?—Dianna escucho la risa de Dianna
-Está bien. Allá te veo. Oye tengo que dormir, mi mamá me regañara—La rubia sonrió.
-Descansa. Nos vemos mañana, un beso—La conversación termino. Dianna colgó el teléfono y se acostó a dormir. Tenía que estar preparada mentalmente para cualquier cosa que fuera a pasar mañana.
La mañana había pasado rápido para Lea, la morena había salido a realizar sus ejercicios matutinos. Ahora estaba tomando una ducha, una larga ducha. Ayer, cuando Dianna se había ido, se puso a pensar muchas cosas. La primera fue: ¿Por qué le molestaba la idea de que Dianna estuviera con Marissa? No entendía el por qué se negaba a eso. La morena sabía que estaba siendo egoísta, Dianna tenía derecho a ser feliz, pero, ¿Por qué con ella?
La morena salió de su larga ducha y se puso solo un short corto y una blusa de tirantes. Camino hasta la cocina y se sirvió un vaso de jugo de naranja y se encamino hasta su sala y prendió la televisión. Un programa llamó la atención y se puso a verlo. Las grabaciones de Glee estaban en pausa para ella y tenía que disfrutar el tiempo que tenía para ella.
-A las ocho, Lea. No me vayas a quedar mal, mi metro y medio de felicidad—D –La morena sonrió al ver el mensaje.
-Como que eso del metro y medio me lo dices constantemente. Claro, estaré antes para ver en que puedo ayudarte—L –La morena le envió el mensaje a Dianna y se levantó, camino a la cocina y dejo el vaso en el lava trastos y tomo el teléfono y llamo a Jenna.
-¿Estas ocupada? –Le dijo la morena a Jenna
-No, ¿Por qué? –Le contesto la chica de rasgos asiáticos.
-¿Puedes venir a casa? –La otra chica no dudo. Le dijo que sí. Era muy rara la vez que Lea le pedía a ella, el ir a su casa, por lo que supuso que algo andaba mal con la morena. Pasaron diez minutos y la chica ya estaba en casa de la morena.
-¿Qué pasa, Lea? –Dijo una vez que ambas estaban sentadas en la sala de la casa de la morena.
-Necesito hablar con alguien—Le soltó la pequeña actriz y Jenna la miro confundida.
-¿Peleaste con Di? –La morena la miro—No me malinterpretes, pero tú siempre recurres a ella, antes que a mí—Lea sonrió
-Ella es mi problema, Jen—La chica de ojos rasgados la miro confundida.
-¿Qué está pasando, Lea?—Lea suspiro pesadamente.
-Di está saliendo con alguien—Lea no podía decir que Dianna estaba saliendo con una chica, dado que solo ella sabía de eso.
-Y eso es malo, ¿Por qué?—Dijo cantando la última palabra
-Porque no quiero perderla—Jenna estaba algo confundida.
-Vamos, Lea. No creo que por un chico vayas a perder a la rubia. Ustedes son más unidas que nada. Nada las puede separar. Incluso, cuando Dianna es la razón de los celos de tu novio, tú no te alejas de la rubia. No creo que pierdas a Di, porque ella está saliendo con alguien—Lea sonrió. Su amistad con la rubia era más fuerte que nada. Pero, ¿Por qué esos celos ante Marissa? Ni siquiera la conocía.
-Tienes razón. Siempre es bueno hablar contigo, Jenna—La morena abrazó a su amiga y ambas sonrieron.
-No seas celosa, de todas maneras. Tú siempre serás para Dianna, el número uno—Lea le sonrió a Jenna. Ambas siguieron hablando de cosas, hasta que Jenna se tuvo que ir.
Lea miro su reloj.
-Las 18:30, Sera mejor que vaya arreglándome—La morena dijo para sí sola y se fue a su recamara a empezar a cambiarse.
-Oh por Dios, ya son las 19:00—Dijo una Dianna muy apresurada.
La comida ya estaba lista, un buen buffet vegano había preparado. Tanto ella como Lea, no comían carne. Marissa no era vegana como ambas actrices, pero Dianna trataba de impresionar a la persona incorrecta. El timbre sonó, la rubia fue a abrir.
Era Marissa
-Estas hecha un caos, Di—La pelirroja se acercó y beso la mejilla de la rubia.
-Bueno, la comida no se iba a hacer sola. Además, tuve llamado temprano y salí hace dos horas—Ambas caminaron hasta la sala. La relación de ambas chicas iba lentamente, se habían conocido en una pequeña fiesta, en donde Marissa estaba cantando. La pelirroja llamo la atención de la rubia. Comenzaron a hablar y hablar, no tenían muchas cosas en común, como ella y Lea, pero algo le llamaba la atención.
-Creo que iré a bañarme, Lea no ha de tardar en llegar—Dijo la rubia la cual se quitó el delantal.
-Ok, yo aquí espero. No tardes, Lea me intimida mucho—Dianna soltó una carcajada.
-Mide uno sesenta—Le dijo a la pelirroja
-No es gracioso eso, Dianna. Anda ve a bañarte—La rubia sonrió y subió a su recamara a bañarse. Mientras, la pelirroja miraba el Departamento de la rubia. Miraba las fotos de Dianna cuando estaba pequeña, cuando estaba un poco más grande, fotos con sus padres y después, fotos de ella con Lea. Eran demasiadas. Hasta parecían novias. La pelirroja sonrió para ella misma.
El timbre sonó
Marissa grito a Dianna, pero esta no la podía escuchar. Por lo que se dirigió a abrir la puerta, al abrirla se dio cuenta de que Lea había llegado a la casa. Se puso algo nerviosa, era la primera vez que Marissa iba a conocer a alguno de los amigos de Dianna, supo que algún día lo haría, pero nunca pensó que la primera sería Lea, su mejor amiga.
-Soy Marissa, Di se está bañando—Lea sonrió
-Soy Lea—Ambas estrecharon sus manos
-Que torpe, pasa por favor—Le dijo la pelirroja algo sonrojada. La pequeña diva entro al departamento de Dianna.
-¿Así que se está bañando?—Dijo Lea
-Si hubieras venido quince minutos antes, la hubieras visto con el delantal puesto—Ambas rieron
-Dianna no es muy buena con el tiempo—Marissa iba a contestar pero alguien se le adelanto.
-Más bien el tiempo no es bueno conmigo—Respondió la rubia que venía bajando—Me alegro que hayas venido—Le dijo la rubia a la morena
-No me lo perdería por nada—Ambas sonrieron y después miraron a Marissa. Las tres chicas pasaron al comedor. Donde la mesa ya estaba lista. Dianna se sentó a su lado derecho, Lea y a su lado izquierdo, Marissa.
-Esto esta delicioso—Dijo Lea. La rubia la miro y sonrió
-¿A ti no te gusto, Marissa?—La pelirroja se sonrojo. Toda era comida vegana, verduras, soya, más verduras y más soya.
-Sí, está muy rico—Dijo al meterse una porción de comida. La comida fue amena, las tres chicas hablaban y hablaban, en ocasiones, Dianna se concentraba tanto en Lea que se olvidaba de la pelirroja.
-Y dime, Marissa, ¿Has hablado con Ryan?—Le pregunto Lea a la pelirroja una vez que estaban sentadas en la sala.
-Bueno, estamos en pláticas, aún no se—Le dijo la pelirroja
-Siempre se necesita una pelirroja en el show—Le dijo la rubia y Marissa sonrió.
-Es tiempo de que me vaya—Dijo Lea mirando su reloj.
-¿Por qué?—Dijo Dianna
-Es tarde y tengo que llamar a Theo—Dianna al escuchar eso sintió una sensación rara en su pecho y hasta se disgustó un poco.
-Sí, yo también me voy, mañana regreso a Nueva York y tengo que irme temprano—Dijo Marissa. Las tres chicas se pararon y caminaron hasta la puerta.
-Fue un gusto conocerte, Marissa—Dijo Lea besando la mejilla de Marissa
-El gusto fue mío—Marissa beso la mejilla de Lea—Te marco luego—Le dijo a Dianna y ella solo asintió.
-Bueno yo me voy—Lea se acercó a la rubia a besar su mejilla como de costumbre pero Dianna accidentalmente se movió y Lea deposito el beso en los labios de la rubia. Ambas se sonrojaron pero no dijeron nada. Dianna abrazo a la morena y la vio partir. Marissa solo veía la escena, la rubia pensó que Marissa no había visto nada, pero se equivocó.
Marissa tomo un taxi y partió a su casa. La imagen de Dianna con Lea no se le borraba de la mente. Ellas perjuran ser amigas, pero allí ay algo más, pensó para sí misma la pelirroja una vez que estaba acostada en su cama.
¡Hola!
Lamento la tardanza, pero aquí les traigo un capítulo más
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS
Mi Musa
Espero que disfruten este capítulo
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