La Obra (Primer Parte)
-Personajes hablan-
-Personajes piensan-
-No puedo simplemente no puedo- Pensaba la peli-azul en medio del escenario con el guión en sus manos, mientras observaba con detenimiento la figura inmóvil de su prometido sobre aquella tarima, haciéndose pasar por cama.
-Vamos señorita Tendo, no tenemos todo el día. La obra será en dos días y aun no hemos ensayado la parte del beso de amor que despertara a la princesa profundamente dormida- Decía algo molesto el profesor de Literatura- ¡Vamos, vamos!-
-Bien- Se mentalizaba la joven- Puedes hacerlo Akane- Repetía en su mente una y otra vez- ¡Allá voy!-
Comenzó a caminar lentamente hacia el joven de la trenza que se encontraba en apariencia dormido.
-¡¿Cómo que allá voy?- Pensaba a los gritos la"Bella Durmiente"- ¿En serio va a besarme?-
"El príncipe" detuvo su lento andar y se arrodilló al lado de la tarima en la que se encontraba la "princesa dormida" para luego recitar- ¡Oh que bella es!- Acercándose lentamente al rostro del joven de la trenza que estaba crispado de los nervios -¡Dios mío! ¿Cómo fue que llegamos a esto?- Pensaba la joven peli-azul mientras continuaba acercándose.
-Inicio del Flash Back-
-Por mas que lo intento, no sé que demonios dice la carta- Resoplaba furioso el joven Saotome, en el tejado del Dojo Tendo- ¿Cómo voy a entender lo que dice?- Replicaba -¡No se chino!-
-¡Ranmaaa!- Gritaba un pequeño anciano después de vaciar el cubo de agua que traía consigo, en el joven de la trenza, quien rápidamente se convirtió en una exuberante jovencita pelirroja –Te extrañare preciosa- Decía pegado sus pechos.
-Viejo libidinoso ¡Suélteme!- Exclamaba la jovencita golpeando al maestro y haciéndolo saltarla.
-Pero Ranma, no seas así conmigo- Lloriqueaba el ancianito, con su mejor cara de ángel- Déjame abrazarte, ¿No ves que voy a extrañarte?-
-¿Extrañarme?- Se preguntaba la pelirroja- ¿Es que se va a algún lado?-
-Así es Ranma, con Genma y Soun- Explicaba con ambos brazos enlazados en su espalda- Iremos a la montaña Ryu-
-Si irán de entrenamiento, yo también iré- Decía confiada la pequeña pelirroja.
-Lo siento pequeña Ranma pero, nosotros nos vamos hoy, por dos semanas y como tienes la obra de teatro, tendrás que ensayar, así que no podrás venir con nosotros esta vez- Respondía el maestro- Ahora si me permites Ranma me quiero despedir como se debe de ti, ¡VEN A MI PEQUEÑA!-
-Ni se le ocurra viejo asqueroso- Golpeándolo- Mejor haga algo útil antes de irse, y tradúzcame esta carta-
-¿Carta?- Decía sorprendido incorporándose inmediatamente del golpe recibido- A ver entrégamela-
Cuando el maestro comenzó a leer la carta puso una mueca de baboso en su rostro, la cual mantuvo hasta la mitad de la carta donde cambio esa mueca por una de profunda tristeza.
-Bien ¿Qué dice? –Pregunto ansiosa la pequeña oji-azul -¡Maestro! ¿Qué demonios dice la carta?- Gritó, al ver otra vez la mueca libidinosa puesta en su rostro.
-Q-q que, ¿Qué pasa Ranma?-
-¿Cómo que, qué pasa? La carta, ¿Qué dice?-
-Ahhh, pues es de la preciosa Shampoo, y dice que se encuentra en China con su abuela en un arduo entrenamiento y que volverán en un mes, entre otras palabras más empalagosas- Contó el anciano.
-¿E-en Chi-na?- Pensó la exuberante jovencita- ¡Oh no! ¡Esto esta mal!- Si ellas no están aquí, ni Ukyo y Rioga que están en viaje de negocios, puesto que la castaña había contratado al joven eternamente perdido para que trabajase en su local de comidas japonesas y la acompañara durante un par de meses en su gira por el país, ni estén Kodachi y Kuno que habían salido de viaje con su padre… ¿Quién demonios iba a interrumpir el momento del beso sin que recayera sobre el la responsabilidad?- No es que no quiera besarla, pero… ¡NO QUIERO QUE NUESTRO PRIMER BESO SEA UN ESPECTÁCULO! Ese beso tendría que ser algo intimo entre ella y yo- Pensó.
-¿Qué te sucede Ranma? Parece que te hubiesen dicho algo terrible- Dijo el maestro.
-N-no na-da, solo estoy cansado. Me iré a bañar- Respondió pensativa la pelirroja- Y le agradecería que no le dijera de esto a Akane-
-Oh claro pequeña Ranma, pero primero…- Mientras se le abalanzaba- ¡Déjame abrazarte!-
-Pero que… ¡Suélteme viejo asqueroso!- Golpeándolo y alejándose rápidamente.
-¿Ah si?- Esperando a que la jovencita desapareciera de su vista- ¡Akane!
-¿Qué sucede maestro?- Podía oírse a la peli-azul responder desde su habitación.
-¡Tengo algo que contarte!-
-Fin del Flash Back-
Cuando quedó a escasos centímetros de la boca de su prometido se detuvo, tomo aire y exhaló para darse fuerzas y continuar acercándose. El joven sentía el calor de su prometida cada vez más cerca a él, cuando la sintió demasiado cerca quiso abrir su boca para detenerla, pero al sentir su dulce respiración quedo como en un trance, lejos de detener aquella escena se dejo llevar por ese suave aroma a flores de "su" Akane, mientras esta seguía acercándose cada vez más.
-Vamos Akane, tu puedes hacer esto- Pensaba la peli-azul, recordando cuando por el maestro se entero de que ninguna de las prometidas de Ranma estaría en la ciudad para impedir aquel beso. Ellas ni siquiera sabían que habría una obra –Akane Tendo no puede temer a un simple beso- Pero en ese instante el joven de la trenza suspiro fuertemente y su fuerte aroma masculino inundo los sentidos de ella hasta dejarla en el mismo trance en que estaba el joven- Ranma- Pensó ella dejándose llevar hasta aquellos labios que la esperaban tranquilos y seductores.
A milímetros del momento mas especial de sus vidas- ¡Muy bien chicos! –Grito el profesor –En realidad parecía que querían besarse, ¡Muy bien, muy bien!-
Ambos abrieron sus ojos y al verse tan cerca uno del otro, se sonrojaron furiosamente y se separaron dos metros al instante.
-¿Q-que d-demonios me sucedió?- Murmuró para si mismo el oji-azul, ahora pegado a la pared del escenario- Si el profesor no nos hubiese detenido…- Pensaba –Maldito profesor- Susurro molesto- ¿P-pero que estoy d-diciendo?- Mirando furiosamente sonrojado, a su prometida quien no estaba mucho mejor que él.
-¿Q-q-qué…?- Se repetía una y otra vez en su mente- Ranma- Susurró mientras miraba al joven igual, o más colorado que ella.
-Bien chicos, ¡Oficialmente hemos concluido con los ensayos!- Gritaba el profesor a todo el elenco- Como ya saben, mañana haremos una prueba general con los vestuarios-
-¿Qué? ¡No pienso andar paseándome con un vestido de mujer y maquillaje en la cara por el instituto!- Cuestionaba uno de los jóvenes presentes, puesto que le había tocado en suerte ser una de las hadas madrinas del cuento.
-Mmm, esta bien, señor Hiroshi- Suspiraba el maestro de Literatura- Lo haremos más interesante, mañana se probará cada uno su vestimenta correspondiente para confirmar que le queda bien y cómoda para actuar. Y recién el día de la obra se mostrara al público y compañeros caracterizado como el personaje que le ha tocado-
-Bien, así esta mejor- Decía con altanería el joven, mientras pensaba que ni siquiera el día de la obra quería que lo vieran con esa apariencia.
-Ahora chicos, vayan a sus casas que ya es tarde-
Los jóvenes, comenzaron a juntar sus pertenencias y salieron en grupos del instituto, quedando solo una parejita aun estática en el escenario. Ambos se encontraban en la misma posición desde que terminaron su escena, respirando agitadamente y mirándose uno a otro sin parpadear.
-Saotome, Tendo, ¿No piensan salir? Debo cerrar la puerta- Les recordó el profesor ya en la puerta del salón de teatro.
-Emm, ¡Si si profesor! Ya vamos- Dijo la peli-azul rompiendo el contacto visual con su prometido y tomando su maletín para salir.
El joven en silencio imitó los movimientos de su prometida y juntos se limitaron a caminar hacia el dojo silenciosamente, dedicándose solo unas miradas furtivas.
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-¡Ya llegamos!- Gritaba la pequeña de ojos chocolates, mientras se quitaba los zapatos y se dirigía al comedor.
-D-demonios, todavía estoy nervioso- Murmuraba el peli-negro desde la entrada, donde observaba a la pequeña Tendo desaparecer por el pasillo.
-¿Kasumi? ¿Nabiki?- Preguntaba recorriendo la parte de arriba de la casa- No hay nadie- Entrando a su habitación y recostándose en su cómoda cama.
-Akane ¿Puedo pasar?- Le pedía el artista marcial mientras golpeaba con los nudillos la puerta del cuarto de su prometida.
-Claro Ranma, pasa-
-Escucha, encontré esto en la cocina- Le decía el joven, entregándole una pequeña nota, escrita de forma pulcra y elegante.
"Queridos Akane y Ranma:
Me encuentro en el consultorio del doctor tofu, ayudándolo con unas cosas, por lo que no dormiré esta noche en casa. En cuanto a Nabiki, dijo que pasaría la noche en la casa de una de sus amigas.
Les he dejado comida para la cena en la alacena, duerman bien. Los quiere,
Kasumi."
-¡Oh! Parece que estamos solos hoy- Comentaba la jovencita.
-S-si, ¿D-sese-as bañar-te pri-mero? – Preguntaba nervioso el peli-negro.
-Claro Ranma- Dedicándole una tierna sonrisa- Puedes comer mientras lo hago-
-N-no t-te es-peraré-
-De acuerdo, entonces me apuraré- Respondía la muchacha saliendo apresuradamente de la habitación y encerrándose en el baño.
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-Mmm, la comida de Kasumi es la mejor- Decía el joven de la trenza, engullendo rápidamente su plato de comida.
-Si, la verdad que Kasumi tiene un don para esto- Murmuraba la peli-azul con cara de tristeza observando su plato aun lleno.
-No te pongas triste Akane- Comentaba el peli-negro, al ver la expresión de su prometida al oír sus comentarios- Seguramente tú también aprenderás a cocinar, igual o mejor que Kasumi-
-Pero…-
-Pero nada, además a mi no me importa que no sepas cocinar, a mi solo me importas t…- Pero antes de terminar la frase se tapó la boca y subió corriendo las escaleras para encerrarse en su cuarto, si poder creer lo que estaba a punto de decir.
-R-ran-ma- Dijo totalmente crispada la peli-azul, aún con su comida intacta- A mi también, solo me importas tú- Algo mas calmada, decidió terminar su comida, juntar y lavar los platos e irse a dormir.
Mientras que en su habitación un joven de bellos ojos azules, caminaba sin parar viendo la forma de arreglar su error- ¿POR QUÉ DEMONIOS SE ME OCURRIÓ SOLTAR AQUELLA FRASE DELANTE DE ELLA?- Se gritaba a si mismo- Maldita seas Akane, mira las cosas que me haces decir. Ahora mismo iré a aclarar las cosas- Decía mientras se dirigía a la habitación de su prometida.
Abrió solo un poco la puerta y pudo observar como dormía su prometida con su habitual piyama de dos piezas amarillo- Akane, parece que ya te dormiste- Susurró el joven disponiéndose a salir.
-Ran-ma- Dijo entre sueños la peli-azul- A mi también solo me importas tú-
-¿QUÉ? ¿QUÉ DIJISTE AKANE?- Gritó.
-Mmm, ¿Eh? ¿Ranma? ¿Qué haces aquí?- Decía confundida la jovencita enfocando su visión en el joven.
-Emm, yo… Akane… yo…-
-Te hice una pregunta Ranma Saotome, ¿Qué demonios haces en mi habitación a esta hora?- Preguntaba la muchacha comenzando a enfurecerse.
-Espera Akane, yo sólo venía a aclararte una cosa, no pienses mal, entonces escuche lo que dijiste en sueños y no pude evitar despertarte para preguntarte, lamento haberte despertado- Dijo sin pausas el oji-azul.
-¿Qué venías a aclararme Ranma?- Tranquilizándose, mientras pensaba en que sería lo que ella había dicho sobre el en su sueño.
-Bien, quería dejarte bien en claro, que lo dicho en la cena era solo para que no te pusieras triste, solo eso, ni pienses que lo dije en serio- Ya mas tranquilo continuaba- Además ¿A quién podría interesarle una fea marimacho, pechos planos como tú?-
-¿Ah si?- Murmuraba totalmente desencajada la pequeña Tendo- Bien, entonces… ¡FUERA DE AQUÍ ESTUPIDO! ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE CABEZA HUECA!- Le gritaba mientras lo golpeaba con su mazo y lo mandaba a volar por Nerima- Maldito engreído, ¿Quién se cree que es?- Seguía susurrando mientras se acostaba y volvía a dormir.
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El gran día había llegado, el instituto Furinkan se preparaba para la gran obra, y sus estudiantes se encontraban vistiéndose y maquillándose animados, para la función. Solo un cuarteto de jóvenes se encontraban molestos por los preparativos, Ranma, Hiroshi, Daisuke y Gosunkugi. El oji-azul seria la "Bella Durmiente" mientras que los otros tres serían sus hadas madrinas.
-¡Esto es un asco!- Decía Hiroshi mientras se miraba con horror. Vestía con un vestido de satén azul, llevando un corsé del mismo color, guantes largos blancos y una especie de capa azul corta que le cubría la cabeza. Tenía los ojos pintados de azul, la boca de marrón suave, y algo de rubor en sus mejillas.
-¡Oye! No me muevas, que voy a hacer un desastre- Decía Daisuke mientras seguía las instrucciones de su madre para pintarse los labios de un rosa chicle espantoso. Este llevaba como atuendo un vestido rosa igual al de Hiroshi, la misma capa, rubor y pintura de ojos, pero en rosa.
-¿Pueden callarse?- Decía nervioso Gosunkugi- Pues yo le concederé el don de la belleza, mi querida princesa- Recitaba dramáticamente. Este por su parte vestía lo mismo que los otros jóvenes, el vestido, la capa, el rubor y la pintura en los ojos, solo que en verde.
Pero sin duda el mas llamativo de los jóvenes era aquel oji-azul, quien vestía un vaporoso vestido dorado de mangas largas y gran escote en "V", llevaba un corsé en dorado fuertemente apretado al cuerpo, un colgante dorado enorme y brilloso, una tiara de diseño similar a la del collar, y una peluca rubia larga que caía ondulada hasta la cintura. Como maquillaje llevaba sombra dorada en los ojos, rubor en sus mejillas y un labial carmesí muy llamativo. Este joven leía frenéticamente su libreto tratando de tranquilizarse para no pensar en lo que tendría que hacer, y menos que menos, en el beso que le daría su hermosa prometida, en frente de toda la escuela.
En otro camarín se encontraban tres jovencitas, quienes se encontraban arreglándose los últimos detalles de sus vestimentas: Akane, Sayuri y Yucca, quienes interpretarían al príncipe, y, la madre y padre de la "Bella Durmiente".
-¡Ay que horror! No puedo maquillarme- Decía con tristeza Yucca viéndose al espejo, vestía un pantalón largo negro, y una camisa marrón de satén, junto con una corona en el cabello, una espada en su cinturón y unas botas marrones.
-¡Que hermoso vestuario me tocó!- Decía alegremente Sayuri, quien vestía un hermoso vestido amarillo, pegado al cuerpo, junto con una capa larga blanca que cubría su espalda, y una corona dorada con gemas brillantes.
-¡Chicas se ven estupendas!- Las animaba la hermosa joven de ojos chocolates y cabello corto. Vestía un pantalón de satén azul Francia ajustado al cuerpo, una blusa de manga larga azul, que tenia una pechera bordada con canutillos de color celeste y unas botas negras. Llevaba en su cinturón una espada y en su cabeza una corona, aun más hermosa que la de sus amigas, puesto que era plateada y con dijes azules incrustados.
-Bien chicas la obra va a comenzar- Decía el profesor asomándose por la puerta.
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La obra se fue desempeñando perfectamente, salvo por algunos tropezones de el "Bello Durmiente" a causa de los pequeños tacos que había sido obligado a usar a último momento.
Cuando "la princesa" se pincha el dedo en la rueca, cae, con gran estruendo, profundamente dormida y es llevada a la torre más alta del castillo, la parejita más famosa de Nerima sabía que se acercaba el momento crucial para ambos.
-Ay dios, debo entrar en escena- Pensaba la peli-azul.
-Ay dios, Akane entrara en escena- Pensaba el oji-azul.
El telón se abrió y dejo ver a una hermosa y angelical princesa dormida sobre una vaporosa cama rosa, en una habitación de paredes de piedra y con un gran portón de madera maciza como puerta. Cuando el príncipe entró a la habitación, la princesa "dormida" dió un pequeño respingo para luego cambiar la expresión de su rostro de una pacífica a una totalmente crispada de los nervios. El príncipe se acerco hasta la cama y se arrodillo contemplando a su princesa exclamando- ¡Oh que bella es!- Comenzando a acercarse lentamente a su crispado rostro.
-Mi corazón se va a salir en cualquier momento- Se decía para si mismo el joven oji-azul. Este aprovecho para abrir unos milímetros sus ojos y contemplar a la distancia a la que se encontraba, precisamente, su prometida –Que hermosa esta, a pesar de no tener maquillaje se encuentra totalmente angelical- Pensó viéndola con sus ojos cerrados y sus labios preparados para besarlo- Mi marimacho- Cerrando sus ojos.
-Bien Akane, vas muy bien, solo un poco mas y todo esto habrá acabado- Se repetía en su mente una y otra vez. Abrió un poco sus ojos –Es tan guapo- Verlo tan tranquilo con sus bellos ojos azules cerrados y sus labios tan masculinos y atrayentes, la enloquecía- Ranma- Volviendo a cerrar sus ojos.
Los centímetros se volvían milímetros entre ellos, estaban entregados. Sentían sus respiraciones cada vez mas cerca, ambos deseaban ese beso, el primero. Tan único, tan mágico. Ese beso que venían esperando desde hacia años y que por algo siempre se arruinaba. Nada podría detenerlos esta vez. No esta vez, no.
Cuando sus labios casi se rozaban, se oyó un terrible estruendo en lo que una vez había sido la puerta del salón de teatro. Los jóvenes estaban tan compenetrados a aquel beso, que no sentían ningún sonido más que el de sus corazones latiendo desenfrenadamente.
-¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?- Gritaron sonoramente el grupo de personas aparecidas sobre la puerta del salón.
Continuará…
