¡Hola! Aquí el segundo capítulo ^^ muchísimas gracias a todos los que me dejasteis un review *-* y a todos los favoritos, alertas, y demás, pero sobre todo... ¡muchas gracias por leer!

Creo que a este fic le quedan un par de capítulos más mínimo, en caso de que no... serán tres más entonces, veremos como se desarrolla todo :D


Después del incidente el paseo había continuado larga y dolorosamente silencioso.

Fran llevaba las ropas que la mujer le había prácticamente obligado a comprar; no es cómo si después de pasar por tremenda situación fuera a dejar que el viajecito a por ropa fuera en vano, encima.

Caminaban sin rumbo fijo. Tenían que hacer tiempo antes de parar a comer para después continuar con la tarde en compañía del otro, ¡y todo por culpa del décimo Vongola...! desde luego..., menudas ideas se gastaba el capo.

"Am... etto, ¿Haru-san?"

"¿Hm?" preguntó ella con los ojos pegados al asfalto.

"Sí no le importa, me gustaría pasar por la base Varia antes de ir a comer."

"¿Hahi? ¡P-por supuesto, no es problema en absoluto, desu!"

Claro que no lo era, más bien había sido su salvación... pues no sabía cuanto más hubiera podído continuar caminando en total silencio y sin un destino concreto, después de todo.

Haru comenzaba a derretirse la cabeza de tanto pensar y pensar; Para empezar, ¡ ¿Qué demonios había ocurrido con la dulce y pura inocencia de Fran-chan, eh? !

"¡Hahi! Seguro que alguno de esos brutos y lunáticos de Varia ha debido malinfluenciarle y corromperle... ¡qué vergüenza, desu! Cuando lleguemos a ese lugar tendré que tener una charla con ellos y meterles en la cabeza un poco de responsabilidad y madurez...! Fran-chan ha tenido que pasarlo tan mal allí... Ah, Haru ya sabe que hacer... ¡sí, esta decidido!" pensó con determinación "¡Haru le devolverá la inocencia a Fran-chan sin importar cómo!"

"¡No te preocupes, Fran chan!" exclamó la mujer despegando los ojos del suelo, repentinamente animada.

"¿Huh?" "¿Qué le ha dado ahora?"

"¡Esta bien, desu! Haru entiende por lo que estas pasando..."

"¿...? ¿Se ha dado cuenta de mis frustraciones sexuales?"

"Ha debido de ser terrible..."

"Ah... um, uno se acostumbra a ser tratado así, supongo."

"¿Hahi? ¡No debes resignarte, Fran-chan, no puedes dejar que te manipulen!"

"¿Manipular...?"

"¡Pues claro! Aún eres muy joven, no debes sentirte presionado a comportarte o hacer cosas que no van contigo todavía... Estás en edad de jugar y ser despreocupado, desu."

"..." "¿De qué habla esta mujer?"

"Mira, si te dicen cosas raras sobre las mamás y los papás, y mencionan una cosa muy fea, muy fea para ti aún llamada "sexo"... tú solo tápate los oídos, cierra los ojos muy fuerte muy fuerte, y piensa en la próxima vez que vengas a jugar con Haru-nee. ¿De acuerdo?"

"¿Q-qué?" Preguntó Fran con la cara hecha un poema. Adiós a su fachada apática.

"¿ ¡Está intentando darme una charla de prevención al sexo! ?"

"Verás, Fran-chan..." Dijo Haru parándose de pronto. Él también se detuvo. Aún no había conseguido salir de su completo estupor, y tenía una cara de desorientación que no se la hubiera quitado ni el mismísimo Levi entregándole chocolates al jefe en modo tsundere y con uniforme de colegiala... O bueno, eso quizás no estuviera tan lejos de la realidad... excepto lo de tsundere. No, Levi no era tsundere, solo un pobre diablo con una devoción exagerada no correspondida. Pero en fin, volviendo a Fran...

"Qué. Demonios. Está. Pasando"

"Fran-chan... recuerda que pase lo que pase Haru-nee estará simpre de tu lado cuidándote y velando por ti."

"Pero, Haru-san..."

La chica se acercó con una tierna sonrisa y le revolvió los cabellos. Fran sintió que su maltratado corazón debido a los recientes sobresaltos iba demasiado rápido para su gusto, y fue entonces que tuvo un mal presentimiento; lo siguiente que supo fue que unos labios cálidos y suaves presionaban contra su frente, Mientras que la mano la mano en su cabeza no descansaba en su labor apaciguadora...

"¿Sí?"

Justo en ese momento el fugaz y travieso pensamiento de que no estaba tan mal ser considerado un bebé tomó peso dentro de Fran, pero se abofeteó mentalmente y, tras haberse recompuesto lo suficiente, contestó:

"Bueno, Haru-san, creo que ha llegado el momento de que le deje claro de una vez que yo no soy un...-"

"¡HAHI! ¡pero que tarde es! Fran-chan, date prisa o no te dará tiempo a visitar a esos amiguitos tuyos de Varia y volver a una hora razonable para comer."

Lo sabía, era inútil hacer entrar en razón a esa mujer. Aunque le hubiera dejado terminar probablemente no le hubiera hecho caso de todas formas...

Fran suspiró. Menuda una desesperante y casta vida le esperaba.

Ambos aligeraron el paso y Fran se sumió en sus pensamientos: ¿Por qué le pasaba esto a él? ¿por qué no podía encontrar novia? ¿por qué nadie le veía como el hombre adulto que era? ¿no eran dieciocho años la mayoría de edad legal? ¿debería probar con algún hombre? ¿pasarse a la otra acera? ¿que acaso no existía el tipo de mujer adicta al shoutacon que viera en él el objeto de sus más perversas fantasías?

Mentira. Todo mentira, un engaño. Y mientras tanto, tenía que aguantarse y seguir arrastrando su patética vida...

"Um... Fran-chan, a propósito ¿dónde se encuentra la base Varia, desu?"

Fran la miró distraídamente y contestó con su expresión de indiferencia habitual.

"Ah, bueno, la base en Namimori no está muy lejos de aquí en realidad. El jefe la diseñó así aposta y la convirtió en sede principal no descansando en su competitividad con el décimo Vongola. Si salen nuevas misiones él se hace con ellas antes que los guardianes del capo, y nos las encasqueta a nosotros mientras se queda en su despacho refunfuñando y conspirando contra Sawada-san con los pies encima de la mesa. Luss-nee se siempre le regaña por eso..."

"¡HAHI!" exclamó la mujer escandalizada "Fran-chan, debería sacarte de ese horrible lugar."

"Ah, no se preocupe Haru-san. Estar fuera en misiones siempre es mejor que soportar a baka-senpai y los demás." comentó encogiéndose de hombros.

"Pobrecito..." dijó Haru para sí con los ojos cómicamente llorosos.

"Hahi, estar encerrado con esos brutos sin nada de compañía femenina es simplemente horroroso."

"No sabe qué razón tiene, Haru-san..."

"Bueno, no se apure, si a una figura materna es a lo que se refire Luss-nee es lo más parecido, supongo. Nos hace la comida y nos cura con su caja de armas con llamas sanadoras del sol. Además no me lanza cuchillos..."

Haru rió divertida y sonrió. Era una sonrisa francamente sincera y Fran no pudo evitar sentirse extrañamente cautivado.

Fran volvió a abofetearse mentalmente ¿qué demonios estaba pensando? Sus necesidades realmente comenzaban a darle problemas y empezaba a pensar que estaba comenzando a desvariar.

"Ah, la entrada secreta se encuentra en ese edificio." Dijo señalando una pequeña construcción de aspecto cochambroso y destartalado.

Haru miró con curiosidad el edificio y reparó en el letrero luminoso de neón. Ahora se encontraba apagado, aunque hubiera apostado lo que fuera a que hacía años que no se encendía.

En el letrero ponía...

"¡ ¿HAHI? !"

Fran entonces cayó en la cuenta "Debí haber imaginado que esto traería problemas..."

"Haru-san, tranquilícese. Nadie imaginaría que una entrada secreta pudiera encontrarse aquí, es por eso que...-"

"¡PERO QUE SE HAN CREÍDO ESOS COMPAÑEROS TUYOS DE VARIA, DESU!" gritó la joven histérica "DEBERÍA LLAMAR A PROTECCIÓN DE MENORES, DESU, ¡ ¿QUIÉN ES TU TUTOR LEGAL? !"

"Haru-san... por favor, no grite..."

"¿QUE NO GRITE? ¡HAHI, PERO SI NOS ENCONTRAMOS FRENTE A UN LOVE-MOTEL*, DESU...!"

"Maldita la hora en la qué hora se me ocurrió traerla aquí..."

"Fran-chan" dijo de pronto, repentinamente dócil "Fran-chan, ¿tú sabes lo que se hace en este lugar?"

A Fran se le heló la sangre. ¿Era una pregunta trampa? ¿Así se sentía un marido atemorizado buscando posibles respuestas ante una situación de vida o muerte? En caso afirmativo, ¿qué decir para no desatar su ira?

"..."

Al final optó por quedarse callado.

"..."

"¡ESOS MALDITOS SENPAIS IRRESPONSABLES! ¡HARU TENDRÁ UNA CHARLA CON ELLOS, VAYA QUE SÍ!"

Respuesta incorrecta. Esto traería consecuencias, oh sí.

"Am, bueno Haru-san... no queda otra, es la única entrada posible. Así que entremos."

Fran desapareció por la puerta y Haru le siguió todavía indignadísima.

Una vez ambos dentro la impresión de Haru fue aún peor; a su juicio, aquel lugar era antihigiénico. Dentro hacía mas frío que fuera, y se respiraba un olor a tabaco mezclado con sudor repulsivo a más no poder. El papel de las paredes se descascarillaba, había grietas por todos lados y goteras en todas las esquinas.

La alfombra, extendida en toda su longitud a lo largo del recibidor, parecía más una especie de esponja que absorbía toda la suciedad habida y por haber. Haru se imaginó a sí misma tirando un envoltorio de caramelo solo para ver como era devorado por las fauces de esa cosa de cuya concentración de hongos y/o radiactividad todavía dudaba...

Y para colmo la decoración era pésima; los muebles eran todos de un color sobrio y apagado en un pupurrí de estilos decorativos cuanto menos curioso.

¿Era tan siquiera un lugar habitable? ¿De verdad había parejas que llegaban allí para realizar sus actividades sexuales, o tan solo era una tapadera?

Detrás de la recepción había un hombre lánguido y desgarbado con un cigarrillo pegado a los labios. Estaba mirando a una pequeña televisión colgada dentro del habitáculo de la recepción.

Haru pensó que a cualquier parejita acaramelada se le bajaría todo el calentón con tan solo entrar y toparse con semejante espécimen y semejante panorama. Le recorrió un escalofrío.

Justo entonces el hombre de la recepción se percató de que tenía invitados y apagó rápidamente el cigarrillo como si nadie le hubiera visto, aunque evidentemente aquel olor a humo era imposible de ocultar a esas alturas.

"¡Hombre, Fran!" exclamó el hombre "¿Oh? JAJA, qué tenemos aquí... es una chica ¿vienes con una chica?" preguntó el hombre "Juju, esto sí que es inesperado. Adelante, adelante."

Haru se quedó completamente escandalizada ante la insinuación.

"¡HAHI! DEGENERADO, ¿CÓMO SE TE OCURRE HABLARLE ASÍ AL JOVEN FRAN-CHAN?"

Fran suspiró cansado. "No vengo para eso... Si no le importa, deme la llave y dejémonos de cháchara, Takeuchi-san."

"Je. Ya me extrañaba. Aunque bueno, tú no te rindas" comentó guiñando un ojo.

Fran agarró la llave y ambos de dirigieron hacia el ascensor, no sin antes un último "¡DEGENERADO!" por parte de Haru...

Ah... vaya suerte la suya. La primera vez que iba a un lugar como ese con una chica y encima la mujer en cuestión encontraba totalmente "degenerada" la idea hasta el punto de resultarle ofensiva. Desde luego aquello había arrastrado un poquito más el orgullo del peliverde hasta el punto de querer echarse a llorar de lo surrealista de la situación. En fin, es lo que tiene. Quizá y solo quizá algún día entraría por la puerta de un lugar como ese con una chica preciosa del brazo y una sonrisa de triunfador pegada en la cara. O mejor dicho, una expresión apática de triunfador... aunque, ¿era tan siquiera eso posible? Pero qué más da. Aunque lo fuera ¿quién le impedía soñar?

Ah...ya lo visualizaba... sí. Él entrando con ese tipo de mujer con el que todos los chicos sueñan con bailar en los cotillones de verano mientras es prácticamente fulminado por miradas celosas de decenas de hombres y alguna que otra mujer.

Era una chica preciosa la que tenía al lado, vaya que sí. En su ensoñación solo la veía de espaldas pero sabía que tenía que ser muy sexy. Era su fantasía después de todo;

La chica llevaba un vestido que dejaba toda su espalda al descubierto. Lo sabía porque ella había cogido su mano y le arrastraba por un increíblemente largo pasillo repleto de puertas a ambos lados de las paredes. De pronto se paró y entró en la habitación número 86.

Aún no podía verle la cara, pues incansablemente seguía arrastrándole, aunque esta vez hasta dentro de la ya mencionada habitación.

La mujer no perdió el tiempo y le lanzó contra el mullido colchón de la cama inmediatamente situándose sobre él. Después colocó las piernas a ambos lados de sus caderas y se le sentó encima poniendo las manos sobre su pecho...

Rió suavemente, se apartó algunos mechones marrones de la cara gracilmente y acercó su rostro al del muchacho...

Fran estaba por morir allí mismo y subir al cielo cuando de pronto alcanzó a ver el rostro de la mujer bajo sus castaños flequillos.

"¡Ugh!" exclamó el peliverde muerto del susto mientras estampaba la espalda contra una de las paredes del ascensor en el que se encontraban, provocando un fuerte ruido seco.

Tenía el corazón a mil por hora y un extraño hormigueo en los dedos, además de unas gotas de sudor frío resbalando por la frente...

"¿Ha-hahi, Fran-chan?" preguntó Haru con cara de preocupación.

"Tú..."

"¿...?"

Y entonces cayó en la cuenta. "No. No. No. No. No. ¿Pero qué demonios pasa conmigo?"

¿Por qué su subconsciente le jugaba esas malas pasadas? Es decir, sabía que estaba desesperado pero... ¿estaba tan desesperado como para fantasear con aquella lunática?

"Es más grave de lo que pensaba."

"No es nada, Haru-san" "Tan solo soy yo fantaseando con detener el ascensor y empotrarla contra la pared aquí mismo... pero como decía, no es nada."

"¡Hahi! Haru estaba preocupada, desu. Después de meter la llave el ascensor comenzó a bajar, pero Fran-chan se quedó con la mirada perdida durante un buen rato mientras hacía caras extrañas..."

"Um..."

"¿...?"

"Olvidelo, Haru-san." dijo cuando las puertas del estrecho ascensor se abrían. "Ya hemos llegado."

Lo siguiente que se les apareció fue un escenario completamente distinto al de minutos antes; se abría ante ellos un largo y ostentoso pasillo repleto de cuadros y cenefas lujosas. Había pequeños candelabros de pared repartidos a ambos lados, y el suelo estaba tapizado con una alfombra roja de terciopelo que Haru sintió reparo de pisar... en resumen, todo allí rezumaba clase por los cuatro costados.

Haru recordaba la mansión Vongola en Italia de algún que otro verano en el que fue con todos a tomarse unas pequeñas vacaciones, —Los mafiosos estaban siempre de servicio después de todo— y parecía como si hubieran traído un trozo del enorme caserón italiano a aquella base perdida en los confines de Namimori. Nada que ver con la base de Tsuna, por supuesto.

"Oh..." dejó escapar la chica, mirando embobada a todos lados.

"Lo sé, el jefe es un hortera." contestó el peliverde encogíendose de hombros

"¡H-Hahi! Haru estaba pensando que la decoración es... muy bonita, desu."

Fran se giró hacia la muchacha y alzó una ceja, a lo que Haru respondió con una radiante sonrisa de niña pequeña, de esas en las que uno muestra hasta el último diente posible

Cuando Fran volvió a mirar al frente casi parecía estar conteniendo la risa. Esa mujer y sus peculiaridades le traían de cabeza últimamente.

Estaban por doblar la segunda esquina de aquel largo y enrevesado pasillo cuando algo detuvo a Fran en seco; la misma cosa que desató un grito ahogado de la pobre e inhabituada a Varia Haru.

"Senpai..." comenzó Fran en tono cansino mientras se arrancaba un pequeño objeto metálico del hombro, que desprendió unas pequeñas gotas de sangre y mancharon la impoluta alfombra... "Eso dolió."

El hombre frente a ellos dejó escapar una sonrisa burlona que desembocó en carcajada.

"Ushishishishishishi" rió Bel bajo su rubia mata de pelo. "Eso te pasa por no ponerte tu gorro, ranucha... "

"¡HAHI!" gritó Haru escandalizada mientras se colgaba del brazo de Fran para examinar su herida...

"Es más, ¿dónde está tu uniforme?" preguntó el principe-o-no con un cierto tono de irritación.

"No estoy trabajando en estos momentos..." contestó el peliverde mientras doblaba el pequeño cuchillo. Estaba por tirarlo al suelo cuando alguien se lo arrebató de las manos...

"¡Pero bueno!" exclamó ella "¡Fran-chan, no deberías toquetear objetos peligrosos, desu...!"

Después hubo un breve silencio, pero tras unos segundos, y en un rápido y mecánico movimiento de cabeza, Haru clavó la mirada en el sádico senpai.

"Y tú..." comenzó ella, y a Fran se le antojó un muy muy mal presagio.

"..."

"¡QUIÉN TE CREES QUE ERES, DESU! DEBERÍAN ENCERRARTE POR MALTRATO A MENORES, MALDITO INCONSCIENTE!" gritó con una voz muy chillona. Después pareció coger aire y continuó "¡De verdad que no sé quién te has creído que eres, pero no quiero volver a verte hacer daño a mi lindo e inocente Fran-chan ¿entendiste?"

Fran miró a Haru no muy convencido y algo avergonzado, mientras que esta le mostró el dedo pulgar en señal de complicidad.

"..."

"PffffJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA"

"¿Lindo e inocente Fran-chJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¡has entretenido al príncipe, plebeya!" exclamó Bel doblándose hacia delante por la carcajada.

A Fran le recorrió una pequeña gotita de sudor por la sien.

"¿Hahi? ¿piensas que no hablo en serio? Porque no pienso dejar que sigas maltratando y enseñando cosas indecentes a mi pequeño Fran-chan."

Fran la miró con su expresión estoica de siempre, pero pudo distinguirse un destello de súplica en sus ojos que junto al intenso rubor en sus mejillas le dio un aspecto casi... adorable "Haru-san, deténgase por favor..."

"¿"Fran-chan"? ¿por qué sigues llamándole así, plebeya? Entretuviste suficiente al príncipe por hoy ushishi." añadió ya mas calmado el hombre, mientras que mostraba una de sus espeluznantes sonrisas

"¿Hahi? Él es mi Fran-chan... ¿cómo iba a llamarle sino, cabeza de chorlito?" cuestionó Haru aún molesta por aquella actitud.

Bel paró de reír entonces y se la quedó mirando muy confundido. Después sus ojos revolotearon hasta Fran, para seguidamente posarse de nuevo en la muchacha. Tras eso se quedó algo abstraído en sus pensamientos, pero al reaccionar se mostró muy decidido cuando arrastró del brazo a su pequeño kohai y se lo llevó unos pasos lejos de la chica, que le lanzó una mirada entre confundida y desconfiada.

Bel colocó ambas manos en los hombros de su ranucha y le miró seriamente, o esa fue la impresión que tuvo Fran.

"Dime, ranucha" pronunció el príncipe en un tono muy extraño "¿cómo la has engañado para que te declare como su "Fran-chan"" preguntó.

"Senpai, no es lo que parece..."

"Genial. Más malentendidos."

"¿Eso quiere decir que la has encerrado en una ilusión?" preguntó lanzándole una mirada furtiva a Haru, que continuaba parada unos metros por detrás de ellos con expresión interrogativa.

"¿Hahi?"

"La verdad es que tienes un gusto extraño, ranucha..." continuó Bel.

"Este tipo es incluso más de ideas fijas que la otra... en fin."

"Sí, senpai. Tengo fetiches muy raros, ¿sabe usted?"

"¿Fe-fetiches? ¿la rana tiene fetiches?" preguntó el mayor realmente asombrado.

"Aunque no lo parezca, este tío es muy inocente..." comprendió Fran.

"Oh, sí. Fetiches muy perversos."

Bel entonces pareció interesarte todavía más aún "¿En serio? ¿Como cuales...?"

"Menudo senpai morboso con el que me tocó lidiar..."

"Pues verá, senpai, normalmente obligo a Haru-san a tratarme como un niño porque es algo que me resulta extremadamente estimulante."

Bel le miró horrorizado.

"Estás chalado."

"Oh, ¿usted cree? Porque a mi me parece que su sadismo es mucho más preocupante... " Belphegor le echó una mirada asesina "En cualquier caso, senpai, mirelo de esta forma..."

"¿Qué... forma, ranucha?"

"Je."

"Cuando una mujer te trata como a un niño pequeño, todo son ventajas..."

"Explícame eso, rana."

"Pues verá, ocurre que le bañan a usted todos lo días, le cambían de ropa, le lamen las heridas... le dejan acurrucarse en sus pechos, le miman, le abrazan constantemente, se cambian de ropa frente a usted... En fin, todo ventajas."

"Eres un enfermo, renacuajo ¿la has hipnotizado solo para eso?"

"Ah... no puedo con este senpai inocentón."

"Pues claro, senpai. Ya le dije que tengo fetiches muy raros."

Bel le echó otra mirada rápida a Haru, que se había cansado ya de esperar y permanecía sentada en el suelo mientras se miraba las puntas abiertas de su melena castaña.

"Pero... ¿No la habrás obligado a...?"

"Oh, sí. Lo hacemos constantemente."

Bel abrió los ojos desmesuradamente bajo su flequillo y la mandíbula se le descolgó.

"¿Estás de coña? ¡Ranucha eso es un delito, que está bajo una ilusión, joder!"

"Pero senpai, somos mafiosos. ¿No nos follamos acaso la ley*?"

"Si... pe-pero."

"Bueeeno senpai, creo que estoy haciendo esperar demasiado a Haru-san. Ya nos vemos, eh."

Fran se dio media vuelta y se despidió.

"Nota mental: Tomar el pelo a baka-senpai más a menudo. Es divertidísimo."

Fran llegó a donde se encontraba la mujer y esta se levantó del suelo. Después echó a andar con la muchacha siguiéndole, aunque no sin antes volver a echar un vistazo a su pobre Bel-senpai, que seguía en la misma posición en la que le había dejado, bastante tocado a decir verdad.

"¿De qué hablabáis, desu?" preguntó Haru inocentemente.

"Oh, solo misiones. Ya sabe usted que son siempre asuntos confidenciales..."

"Ah, por supuesto desu." sonrió

Fran la miró de reojo mientras caminaban.

"Tengo que ir a ver al jefe para arreglar con él el tema de la misión del décimo Vongola... ¿podría esperarme por aquí, Haru-san?"

"Hai. Descuida Fran-chan, Haru-nee no te dejará solito, así que puedes ir tranquilo que no me moveré de aquí ¿ne?" respondió feliz.

"Eh, vale... encontrémonos en media hora por aquí."

Fran se despidió y la chica se quedó parada en medio del pasillo, pensando en qué hacer durante los próximos treinta minutos.

Tras un rato pensando se decidió a darse un paseo por la base... es decir, a cotillear por ahí. Así que echó a andar sumida en sus pensamientos.

"Hahi... espero que Fran-chan no se demore demasiado..." pensó mirándose los zapatos. "No parece que haya mucho que hacer por aquí..."

En esas estaba la muchacha, cuando de pronto se topó con que una de las puertas situadas en la pared de su izquierda se encontraba abierta. Ciertamente no se trataba de nada en especial, sin embargo le llamó la atención porque era la primera puerta en toda la base que no se encontraba cuidadosamente cerrada. Así que no le dio más vueltas y se decidió a echar un vistazo.

Asió el pomo de la puerta, —que se encontraba entreabierta— con las dos manos, y la empujo ligeramente, asomando su castaña cabecita por el hueco.

Cuando se hubo asegurado de que nadie se encontraba en aquella habitación, entró con sigilo, casi con miedo de que alguien pudiera descubrirla, y cerró la puerta tras de sí.

Sin más demora encendió las luces y se encontró con que aquel lugar parecía ser un dormitorio.

Divisó una cama que se encontraba pegada a la pared por el lado de la cabecera; ¡una cama!

Haru sonrió ampliamente y se dejó caer en el mullido colchón bocabajo y con los brazos abiertos. Llevaban toda la mañana pateándose la ciudad, pero no se dio cuenta de lo cansada que estaba hasta que se topó con tan apetecible invitación.

Tumbada como estaba, se dio la vuelta y echó la cabeza hacia atrás. Entonces un gritito chillón salió de su garganta atropelladamente.

"¡Hahi!"

Algo en la pared, había algo en la pared. Pero no cualquier cosa, para nada. Haru se puso de pie sobre el colchón para apreciarlo mejor, pues la luz era algo tenue, y se encontró con que lo que había pegado en el techo no era nada más y nada menos que una gran diana con una foto en su mismo centro, —era una posición bastante extraña para tirar dardos— una foto agujereada del mismísimo Belphegor...

Cuando se percató de esto volvió a sentarse en la cama y miró más detenidamente a sus alrededores.

Frente a ella había un armario, un armario de dos puertas con un uniforme Varia colgado en uno de los pomos y algunas pegatinas de ranas pegadas en las puertas.

En las estanterías había algo de manga y una gran cantidad de cómics y figuritas de superheroes, y descansando sobre la mesa, un gran e inconfundible gorro de rana...

"¡Hahi, es la habitación de Fran-chan!" exclamó Haru repentinamente excitada e incorporandose de golpe en la cama, para después volver a dejarse caer con una sonrisa dibujada en la cara.

"Fran-chan es un niño tan adorable..." pensó mientras sus brazos ceñían la suave almohada donde en ese momento enterraba el rostro "Es el olor de Fran-chan..." logró articular contra el almohadón.

Inhaló profundamente y soltó una risita sin sentido. Realmente le agradaba aquel niño rana inexpresivo...

"Haru-san esto, Haru-san lo otro... ¡kawaii!" pensó en relación a la formalidad con la que siempre se dirigía a ella.

"¡Oooh, veo que lo estas pasando bien!~" exclamó una afeminada voz.

Haru hipó de la sorpresa y se levantó como una flecha de encima del colchón.

"H-hahi... lo siento Lussuria-san, es que estaba cansada y como era la habitación de Fran-chan..."

"Juju... llámame Luss-nee. No pasa nada, cariño, puedes quedarte por aquí el tiempo que quieras."

Haru sonrió complacida "¡Arigato, Luss-nee!"

"No es nada. Sin embargo, permíteme hacerte compañía, Haru-chan. ¿Qué te parece si voy a por un par de tazas de té?" preguntó amablemente.

"Sería genial, muchas gracias desu."

Lussuria abandonó la habitación y Haru volvió a sentarse, pero esta vez más formalmente en uno de los bordes de la cama.

Al rato el hombre volvió con una bandeja con dos tazas de té y un grueso libro bajo el brazo.

"Ya estoy aquí~" canturreó mientras depositaba la bandejita en la mesilla "Y traigo algo que te resultará interesante..."

"Muchas gracias." dijó tomando la taza entre sus manos "¿Y qué es lo que has traído, desu?" inquirió mirando el libro en sus rodillas con curiosidad.

"Jeje... es un álbum de fotos que he ido tomándole a Fran desde que le conozco." sonrió "Era tan mono de pequeño... ¡con su gorrito de manzana estaba simplemente adorable! ah... me entran recuerdos y me pongo algo nostálgica* discúlpame."

"¿Nostálgica?" rió Haru "¡Fran-chan es joven como para empezar a ponerse nostálgica, Luss-nee!"

Lussuria soltó una carcajada "Bueno, claro que Fran sigue siendo joven, pero aunque yo me siga comportando con él como en los viejos tiempos, la verdad es que ya es todo un hombre."

"¿Ha...hi?"

"Ah... de verdad era una monada con ese gorro de manzana." comentó ojeando las páginas del gran libro. "Por aquel entonces aún no estaba con nosotros."

Haru se asomó algo confundida, y se encontró con un Fran de no menos de doce años con un gran gorro de apariencia de manzana.

"¡Ah! ¡kawaii!"

En la siguiente foto se veía a un Fran ya más crecidito con su gorro de rana puesto. Se notaba que la foto se había hecho a escondidas porque estaba un poco movida y Belphegor salia cortado a uno de los lados.

Haru dio unos sorbitos de su taza de té.

"Ahí tenía quince años."

Al oírlo Haru por poco se atraganta con su bebida. Pero tragó con dificultad y se limpió las gotitas que le caían de las comisuras de los labios.

"¿Qui... quince años, desu?" preguntó con incredulidad.

Lussuria río de manera perversa "Jajaja que mala eres Haru-chan, nuestro Fran ciertamente no aparenta la edad que tiene ahí, ¡pero no es como para atragantarse con el té!" siguió riendo.

Haru parpadeó aturdida "Si me permites la pregunta, Luss-nee... ¿qué edad tiene Fran-chan ahora?"

Lussuria la miró sin entender "Pues... dieciocho, ¿no?" cuestionó "¡ah, es todo un hombre!" exclamó seguidamente en tono soñador.

Aquellas palabras cayeron sobre Haru como dos grandes y pesadas losas...

Dieciocho...

...Años.

"¡HAHI!"

Lussuria la contempló con preocupación.

"Haru-chan, ¿cuántos años pensabas que tenía?"

Haru palideció levemente "No... no lo sé. La verdad es que nunca me lo planteé, el simple hecho de conocerle me hizo desarrollar un instinto maternal muy fuerte hacia él, desu..."

A Lussuria le bajó una gotita de sudor por la sien "¿Y no te pareció raro que fuera más alto que tú?"

Haru enterró la cabeza en las palmas de sus manos, avergonzada. "No... no me lo planteé." volvió a repetir "Solo recuerdo haber pensado que Fran-chan era un niño grande..."

Lussuria cerró el libro y colocó su mano en el hombro de la chica a modo de consuelo.

"Venga, no te lo tomes así. Todos comentemos errores." sonrío "Aunque ese error es simplemente sorprendente." añadió en un tono prácticamente inaudible.

"¿Ha-hahi?"

"Eh... no es nada, cariño." dijo en un tono tranquilizador "Escucha, voy a dejar la bandeja en la cocina. Espérame ¿si?" se despidió guiñándole un ojo. Haru asintió lentamente e inmediatamente se sumió en sus pensamientos.

"Hahi... no puedo creer que solo me lleve cinco años con Fran-chan... ¡hahi! y yo encima llamándole Fran-chan... Ugh, que vergüenza, desu." lloriqueó "Y para colmo no se me ocurre otra cosa que prácticamente desnudarle en un probador" en ese momento la muchacha enrojeció hasta la punta de las orejas, recordando además en lo que desembocó la situación. "¡HAHI! ¿Se considerará eso abuso de menores? No, no, él no es menor... ¡ah, entonces debe de considerarse abuso a secas!" comprendió asintiendo para sí misma.

"..."

"¡HAHI, soy una pervertida! No quiero ni imaginar lo que debe pensar de mí Fran-ch... no, Haru, Fran, se llama Fran, nada de honoríficos infaltiles... Aaaagh Haru baka, baka, baka, baka, baka..."

"Conque aquí estaba, Haru-san." comentó monótono el peliverde.

"Baka, baka, baka, ba... ¡hahi, es Fran-chan!"

"F-F-Fran-chan... hola."

"No, Haru debe actuar con normalidad, como si nada hubiera cambiado, desu."

"Hola..." saludó el muchacho.

"Si no actúo con normalidad no podré ser capaz de sobrevivir a mi convivencia con este chico después de todo el jaleo que he armado..."

"El jefe estaba tan insoportable como de costumbre..." añadió Fran, al notar que la atmósfera se había tornado bastante extraña.

"Ja... jaja" rió Haru con nerviosismo.

"Haru debe calmarse, desu. Tratarle como hasta ahora, desu" respiró hondo "Fingir que nada ha cambiado... ¡no puedo simplemente empezar a actuar de una manera completamente distinta así de pronto! además me moriría de vergüenza si tuviera que enfrentarle... ugh."

"..."

"Um, siento la tardanza. El jefe me sobreexplota, ya sabe."

"Jaja... pobre Fran-chan..."

"..."

Fran continuó "Um, se nos ha hecho algo tarde para comer... no creo que encontremos ningún sitio decente a estas horas..."

Haru siguió riendo tontamente como si estuviera ida. Fran empezaba a preocuparse, pero siguió con aquella conversación unilateral.

"Pediría una pizza, pero no es como si un repartidor pudiera llegar hasta aquí... hm."

De pronto una tercera persona irrumpió en la habitación, persona que por supuesto no se sintió perturbada por la incomodidad del ambiente...

"¡No tenéis que preocuparos por eso mis niños!" exclamó Lussuria que acababa de volver de la cocina "¡Luss-nee os cocinará algo rico!" exclamó guiñándole un ojo a Haru en señal de complicidad, que enrojeció ante sus inteciones.

Haru respiró intentando tranquilizarse. "Bien, desde este momento voy a actuar como hasta ahora estuve haciendo. Decidido."

Haru se sentó en el borde de la cama y se forzó a sonreír.

"Bueeeeno, Fran-chan, ¿por qué no jugamos a algo?"

Fran apartó la mirada con un leve sonrojo, que Haru esta vez no pasó por alto. Todo se veía distinto ahora que se había topado con la cruda realidad, y cuando cayó en la cuenta del doble significado de sus palabras, y del hecho que que ambos se encontraban solos en el cuarto del chico, era demasiado tarde como para retractarse.

Rió incómoda. Ya lo había dicho. Ahora tendrían que jugar a algo.

"Siéntate con Haru-nee." dijo dando unas palmaditas en el colchón. "¿A qué te gustaría jugar?"

Fran dejó la boca entreabierta y desvió la mirada, pero no lo suficientemente a tiempo al parecer, ya que Haru pudo divisar lo que creyó un destello de lujuria.

Su corazón se aceleró tan impresionantemente rápido, que pensó que se le saldría del pecho.

Fran por su parte se sentía bastante extraño. Por alguna razón que desconocía, desde que había vuelto de su charla con el jefe la mujer ya no actuaba de la misma manera. Además esa repentina y palpable incomodidad sumada al hecho de que estaba solo con ella en su habitación, mas su jodida manía de encontrar doble sentido a cada frase que ella pronunciaba... todo eso era demasiado, demasiado para el pobre Fran y su ágil imaginación

No iba a mentir. Se sentía atraído por ella. No era tan extraño en cierto modo... era atractiva y se había tomado muchas confianzas con él, confianzas que habían propiciado un acercamiento. Y bueno, el tenía necesidades y deseos —unos más racionales que otros— que en su vida no se habían visto satisfechos ni una sola vez. Así que, ¿tan raro era?

Pero claro, luego llegábamos a la misma piedra en el camino de siempre; la manía de las mujeres en no verle como el hombre que era. Y esta vez gracias a esta mujer, por triplicado.

Fran suspiró resignado y se sentó a su lado.

"Supongo que tendré que jugar a cualquier estúpido juego con la lunática..."


*Love-Motel, son hoteles diseñados expresamente para parejas que buscan intimar entre ellas... ejem ejem, sexo XD

*Esta expresión... XD la escribí inspirada en un drabble D18, no quiero atribuirme nada.

*Lussuria se refiere a si mismo como mujer.


Bueno eso es todo, (*suspira*) ejem, ejem, tensión sexual, ejem, ejem, guiño guiño, codazo codazo XDDD

Esto de que Haru no se hubiera planteado la edad de Fran es simplemente humor absurdo, no os lo toméis muy en serio... solo me pareció el tipo de cosa que podría aparecer en KHR!, como por ejemplo los miles de disfraces que usa Reborn y que a pesar de ser obvio que es él disfrazado, todo el mundo le toma como personas distinas.

Bueno pues tardaré en actualizar algo menos esta vez (quizás, advierto) porque dentro me poco me llegan las vacaciones, (yay!) solo que los capítulos no se escriben y se corrigen solos, y a mí esto me ha ocupado 10 páginas de word y unas 6000 palabras, lo que es bastante para mi personalmente... sin contar encima, con que soy extremadamente lenta XD

Lo próximo que actualizaré será el HibaHaru que estoy escribiendo, sin embargo he estado ocupada con este capítulo hasta ahora, por lo que aún tengo que empezarlo... pero eh, tranquilos, que ya me llegan las vacaciones *-*

Ah, por cierto, ya tengo el fanart que pedí :D `¡lo subiré con el capítulo!

¡Hasta pronto! ^_^