Alfred había parado de llorar, su camisa estaba empapada y le dolía la espalda de estar recargado contra la puerta de su habitación, aunque sonrió pensando las muchas veces que había sido feliz gracias al inglés, en sus lecciones de piano, en las comidas, incluso cuando su padre no estaba, ya no le importaba, de hecho…Prefería que se fuera cuanto antes, cuando estaba su padre Arthur y él no podían ser ellos mismos, no podían abrazarse ni reír, tenían que ser serios, respetuosos y estar presentables.

Alfred se desplomó sobre su cama y durmió hasta las 7 de la tarde y cuando despertó estaba arropado con una manta. Salió de su habitación con sigilo y observó una bandeja con comida en el suelo, menos mal que se había fijado bien y no la había tirado con el pie o algo. Sin duda tenía que haber sido Arthur…Se agachó a recogerla y la metió dentro de su cuarto, colocando la bandeja de metal en el escritorio y acercando su silla giratoria de estudio para sentarse y cenar, aunque no tenía mucha hambre, aún seguía pensando en cómo pedirle disculpas por su comportamiento a Arthur, aún no sabía qué le pasaba exactamente, estaba muy irritable últimamente y siempre rehuía de Arthur, aunque una vez que lo había perdido de vista lo echaba de menos, quizá estaba enfermo o algo…

Le daba fiebre cuando Arthur le abrazaba demasiado tiempo, o cuando se acercaba a arreglarle su corbata; ni hablemos ya de cuando iban a bañarse juntos, por miedo a desmayarse a causa de la temperatura y por la fiebre repentina que le sobrecogía cada vez que veía a Arthur ahora, había empezado a bañarse solo, y lo hacía bastante bien, la verdad.

Sí, había aprendido a bañarse a los 15 años, ¿qué pasa? No hay nada de malo en ello…

Llamaron a la puerta interrumpiendo sus pensamientos, se sobresaltó, ¿sería Arthur?

La puerta se abrió lentamente y una cabellera rubia asomó por la puerta, acompañada de un curioso rizo que delataba al intruso como su hermano gemelo Matthew.

Hola…-Fue lo único que dijo el mayor de los hermanos al acercarse a él- ¿Has comido algo?–le preguntó mientras recogía todo en la bandeja de nuevo, parecía que quería preguntarle alguna cosa, pero Matthew estaba indeciso, no quería molestar a su hermano si estaba enfadado.

Si quieres decir algo, Matt, escúpelo de una vez…- Sonó más amargado y borde de lo que le hubiera gustado al americano, solamente quería hacerle saber a su hermano que no estaba enfadado-.

Yo…¿estás bien?–Dijo dejando la bandeja de nuevo en el escritorio e interrogándole con la mirada-

-Alfred no dijo nada, desvió la mirada hacia el sándwich mordisqueado de su izquierda y esperó en silencio-

-Matthew suspiró pesadamente desplomándose en la cama de Alfred y negando con la cabeza- No estás bien…-Afirmó sonriendo levemente-.

Pues no, no estoy bien…-Dijo Alfred sonriendo amargamente y girando la silla para afrontar de nuevo la mirada inquisitiva de su hermano-

Alfred…Sé cómo te sientes, ¿pero por qué lo pagas con Arthur?–Dijo empezando a preocuparse por él, sabía que Alfred quería sentirse libre, huir de su padre…Pero el pobre Arthur no tenía la culpa de nada-

No, no lo sabes Mattie –dijo negando con la cabeza, sin dejar de sonreír- Creo que…Estoy enfermo, me da fiebre cada vez que estoy demasiado cerca de Arthur, y mis estados de ánimo varían con tanta facilidad que me asusta un poco, la verdad…

-Matthew se levantó y abrazó a su hermano, el americano apoyó la cabeza y suspiró pesadamente- Alfred…-comenzó suavemente el mayor, no queriendo ser demasiado, digamos, realista- Sabes que no estás enfermo, ¿verdad? Estás enamo – El americano miró hacia arriba, suplicándole con la mirada a su hermano y colocando su dedo índice sobre los labios de él, impidiéndole decir nada más- Por favor…No lo digas… -Agachó la cabeza dejando que los mechones de su pelo cubrirán su mirada-

Pero Al…¿Es por eso por lo que te empeñas en decir que no sois hermanos? -Dijo después de apartar la mano del americano de su boca y sujetarla entre sus propias manos- Así sólo te engañas a ti mismo...

Me da igual…-Rió levemente abrazándole con fuerza- Es mi hermano, no podemos…Somos hermanos, yo le quiero y él a mí, como debe ser…También te quiero a ti, Mattie–dijo sonriendo y descansando la cabeza en el pecho de su hermano-

Yo también te quiero, Alfred…-Contestó Matthew cerrando los ojos y pensando en lo idiota que podía llegar a ser su hermano a veces-.


Al día siguiente Alfred se levantó de bastante buen humor. Era sábado, eso significaba tortitas para desayunar y, tras hacer los deberes y estudiar un poco, tener la tarde libre para descansar.

Se miró al espejo, había crecido desde la última vez que se midió. Quiso probar algo distinto, se sentía rebelde…

Sonrió con todos los dientes y corrió hasta su armario, rebuscando hasta encontrar unos vaqueros bastante estropeados y una camisa de cuadros roja y blanca.

Se los probó, le estaban un poco grandes, bastante holgados, pero no le importaba, de hecho le gustaban mucho así. Se colocó la camisa en su sitio y bajó a desayunar…Vaya, había tortitas sí, pero ni rastro de Arthur…

¿Mattie…? –Dijo arrebatándole el bote de sirope a su hermano para llamar su atención-

¡Estudiando! ¡Ahora devuélveme eso! –Matthew hizo amago de agarrar el bote, pero Alfred, no satisfecho con la respuesta obtenida, lo levantó por encima de su cabeza para impedírselo-

¿En serio? Pensé que podría disculparme y …No sé, que podíamos hacer algo en familia –Dijo sonriendo levemente y echando el sirope en su propio plato de tortitas, dejándolo en la mesa. El bote fue pronto atrapado en las garras de Matthew, que vació el contenido sobre las tortitas de nuevo, la obsesión de su hermano no era sana…Pero bueno, tampoco lo era la suya con las hamburguesas, así que…- Bueno, ¿te parece bien la idea de hacer algo juntos por la tarde?–Sonrió contento metiendo tortitas en su boca-.

-Su hermano lo miró fijamente, sirope derramándose por la comisura de sus labios- A-Al…-Tragó para poder seguir hablando, su cara blanca de repente- Alfred…Padre va a venir esta noche, ¿acaso lo has olvidado?

-Alfred dejó caer el tenedor en el plato, ¿su padre iba a venir?- ¿Q-qué? Pe-pero si no ha dicho nada…-Se había quedado sin apetito, a la mierda su plan de pedir disculpas a Arthur y pasarlo bien por la tarde, ahora seguramente tendría que quedarse en casa escuchando a su padre alardear de su trabajo-.

Lo sé, pero por lo visto le ha ido bien en algún trato en otro país y va a venir a celebrarlo –Dijo mirando preocupado a su hermano- Llegará sobre las 8 y media o nueve de la noche, saldremos a cenar por ahí, lo digo por si…-Alfred se levantó de su silla-

No tengo hambre, voy a estudiar–Dijo secamente volviendo a subir las escaleras para encerrarse en su cuarto…Se acabó, todo estaba perdido, ya no le importaba nada…Su relación con Arthur nunca iba a cambiar, sería mejor olvidarlo todo, su amor por él nunca cambiaría a algo más allá de lo fraternal. Su padre era otro obstáculo, algo que impedía su libertad…Si por lo menos pudiera huir, ser libre, empezar de nuevo y olvidar toda su vida… Pero no podía hacer eso, no tenía dinero, no sabía dónde ir y su padre le encontraría tarde o temprano, es lo malo de tener un padre tan rico y poderoso. Apoyó los codos en la mesa y se sentó de mala gana, tirando de los pelos de su cabeza y apretando los ojos para contener las lágrimas de frustración…

Suspiró pesadamente y comenzó a respirar pausadamente, intentando calmarse y concentrándose únicamente en su respiración, forzándose a no divagar en sus propios pensamientos.

Será mejor que me ponga a hacer algo que me ocupe la mente–Con esto dicho sacó su libro de matemáticas y empezó a resolver límites, dominios, hizo composición de funciones…Casi todo el tema, definitivamente había estudiado más que suficiente para el examen del jueves-.

Estiró las piernas y los brazos, relajándose tras su duro trabajo, estaba bastante contento, le había salido todo perfecto, seguía molestándole la visita improvista de su padre, pero no podía hacer nada al respecto…

Llamaron a la puerta, el primer golpe fue contundente, pero el segundo tenía menos fuerza, quien quiera que llamase se lo había pensado la segunda vez- ¿Sí? Puedes pasar Mattie, justo acabo de terminar mates~ -Comentó contento girándose con los brazos abiertos y encontrándose con un par de ojos verdes apagados, cerrando la puerta mientras se apoyaba en ella-.

No soy Mattie…Lo siento, sólo venía a decirte que tu padre llegará a las 7, son ya las 2, me alegro de que estés estudiando tanto, baja a comer cuando termines y después dúchate, tienes que estar presentable para cuando llegue…

-Aguantaron la mirada entre los dos, Alfred no sabía qué decir, había creado en su mente situaciones en las cuales se encontraba con Arthur y le pedía disculpas, pero ahora no se le ocurría nada que decir-.

-El inglés suspiró derrotado- Te dejo seguir estudiando…-Giró el pomo de la puerta e intentó salir del cuarto, pero el americano se había levantado a por él- ¡Espera! ¡Arthur! –Pero el rubio de ojos verdes abrió la puerta del todo e intentó salir apresurado, sin embargo, Alfred la cerró con los brazos y le acorraló entre su cuerpo y la puerta, el pecho del inglés contra la superficie de madera- Arthur…Escúchame por favor, necesito hablar contigo y…Pedirte disculpas…-Susurró la última parte dejando caer sus brazos y abrazándole por la cintura, reposando su cabeza en el hombro de Arthur- Siento haberme comportado así el otro día, no sé qué me pasa últimamente, todo es muy…confuso–termina de decir soltándole, quería seguir abrazado a él, pero sabía que era sospechoso y confiaba en que el inglés no huiría ahora-

Sí Alfred, se llama adolescencia, bienvenido al infierno hormonal y a los cambios de humor inesperados –rió levemente el inglés relajándose tras el abrazo, dándose la vuelta y mirándole de reojo- Maldito…Volviste a crecer, no sé qué comes para ser tan alto… -comentó sonriendo levemente-

¡Hamburguesas! –Respondió con avidez el americano. Al menos no había esa tensión entre ellos como hace unos instantes, sonrió contento-

Estoy seguro de que no es eso, Alfred… -Negó con la cabeza el inglés, caminando hasta sentarse en la cama del americano, dando ligeros golpes en la superficie del colchón para indicarle que se sentara a su lado- Dijiste que teníamos que hablar…

-Vale, tal vez relajarse había sido una mala idea, no había tensión entre ellos, pero tenía que decirle a Arthur de una vez lo que sentía-


N/A: Segundo capítulo, yay~~ Espero que les guste, ciao ^-^