Hola, me presento me llamo Xochilt Oda este es mi primer fic, espero lo disfruten, va dedicado a mi Luna, eres mi beta y te quiero mucho, gracias por ayudarme e inspirarme para hacer esta historia, espero lo disfruten.
DISCLAIMER: Los personajes de Shingeki no Kyojin NO me pertenecen, son propiedad de Isayama Hajime, solo los utilice para escribir esta historia para disfrute mío y de las personas que la lean.
ADVERTENCIAS: UA, lenguaje vulgar y altisonante, en ciertos capítulos habrá mucho angust, M-Preg, eso seria por el momento así que disfruten.
¿Qué harías por la persona amada?
Capitulo 2
Eren todavía recuerda el día que se "encontró" con el pelinegro, o deberíamos decir que se chocó, ya que eso fue lo que le paso, si nos ponemos en el punto de vista de Eren, es algo interesante de ver ya que fue una gran curiosidad, por ejemplo todavía recuerda lo que sintió cuando vio a ese joven.
FLASHBACK
Ese día el castaño fue al mercado como es su costumbre, ya que como el jefe de chef del reconocido restaurante de cuatro estrellas "Sina", el mismo se encargaba de comprar los vegetales, verduras, legumbres frutas, todos los ingredientes incluyendo los diferentes tipos de carnes, que se ocupaban en su lugar de trabajo. Era conocido por todos que el castaño era tranquilo y relajado, pero en cuanto a de cocinar se trataba, no había nadie más exigente que él, porque le encantaba dar lo mejor de si mismo para el deleite de sus comensales, y de quienes quería animar por medio de sus preparaciones culinarias.
POV EREN
Estaba tan concentrado, que no me di cuenta que había alguien detrás de mi, hasta que solo sentí el golpe al girarme. Cuando me recupere del golpe, me fije en la persona con que había chocado, era de baja estatura, físico delgado, cabello negro corto y liso, rapado en la sienes y la nuca, ojos pequeños, finos color verde oliva pero de lejos parecen grises. De repente sentí un escalofrío recorrerme, pero lo ignoré, tuve que ayudarlo a levantarse, ya que había sido mi culpa, puse mi mejor sonrisa para disculparme con él, y le tendí mi mano.
Por un momento, me asuste pensando que se había golpeado muy fuerte por la caída, pero después de agitar mi mano delante de él, pareció reaccionar. Aproveché a preguntarle si estaba bien, tomar su mano me hizo sentir escalofríos, me hacía sentir nervioso, pero dejé de lado esas ideas. Le pregunté de inmediato si necesitaba ayuda, no sé porque pero quería seguir a la par de este pelinegro, cuando me dio la dirección, sonreí, iba adonde mi abuelo, ahora sé porque no había ido a almorzar al restaurante, lo estaba esperando a él, para entrevistarlo. Bueno tenía que ayudarlo en lo que pudiera, de todas formas quería seguir viéndolo y escuchar su voz, aunque no sabía que era lo que me impulsaba. A la vez eso me puso nervioso pero quería ayudarle. De modo que nos fuimos caminando hacia allá, mientras me contaba su día, le puse toda mi atención, su voz me hipnotizaba.
FIN DEL POV.
Eren tenía la idea de que una forma de animar a las personas sin importar el gran problema que las aquejara, era por medio de la comida. Ya fuera dulce, salado, amargoso, acido, picoso, incluso agridulce era capaz de ayudar a sentir mejor a la persona, por eso a pesar de tener una carrera en administración de empresas, el castaño se había dedicado a la cocina. Era conocido por todos los que llegaban al lugar, en muchos casos, ni siquiera tenían que ordenar ya que el castaño al verlos y saludarlos, les sonreía y los mandaba a la mesa diciendo que su orden llegaría en unos momentos.
En el restaurante había una cantidad no muy grande de personal, eso le ayudaba a dar una atención especial ya que siempre había una buena comunicación entre todos. El lema del restaurante era "BRINDAR UN SERVICIO ESPECIAL, LO QUE CADA PERSONA NECESITA", este lema inventado y promovido por Eren lo aplicaba desde la gerente general hasta el muchacho encargado de la limpieza del piso, porque los trataba a todos con mucho cariño y respeto sin importar el cargo. Esa misma manera de ser del castaño le había traído a más de un centenar de admiradoras y admiradores, pero el castaño no lo notaba del todo, siempre le llegaban arreglos con globos y/o flores, chocolates, peluches, regalos e incluso joyería, que siempre rechazaba de forma amable, este siempre decía que era por agradecimiento a sus platillos.
Regresando al restaurante, siempre estaba a media capacidad entre la pm ya que todos los trabajadores de la empresa Rose, almorzaban ahí, gracias al acuerdo que tenían entre esta y el restaurante. Todo por idea de Eren, como nieto y chef le dijo a su abuelo que todos debían comer de forma adecuada ya que de esa manera eran más productivos, así que se le ocurrió un convenio en la que por mes se les rebajaba cierta cantidad del sueldo para pagar la alimentación cubierta por el restaurante. Aun así, el monto era bajo, porque decía el castaño que ganaban por volumen y de esa manera los empleados no se atrasaban ni se preocupaban por almuerzos olvidados o por no tener tiempo a calentarlo. Aunque no lo crean resultó que este joven tenía razón, ya que la producción en la empresa mejoró en un 20%, al igual las llegadas tardías casi que eran un recuerdo del pasado. Se habían reducido a solo un 10%, este muchacho tenía unas ideas sorprendentes con resultados increíbles, ya que esos resultados se vieron en el primer mes de prueba y conforme pasaba el tiempo se mantenían.
Había que admitir que el alma y corazón del restaurante era este castaño, de personalidad dulce, tranquila, con sonrisa permanente, de aura juguetona, era misión casi imposible no caer ante este personaje. Desde clientes, empleados, incluso amigos, pero casi todos pasaban por ese encanto. Eren solo ofrecía su amistad, su ayuda, su incondicionalidad, pero nunca nadie ha logrado capturar su corazón, nadie sabía por qué, en todo el tiempo de conocerlo, nunca tuvo una relación ni con mujer u hombre dado el caso, solo el castaño lo sabía, pero eso era un tema que nadie tocaba, por respeto a su persona.
Nunca faltó, ni faltaría quien lo intentara, como fue el caso de Jean, el sub chef del restaurante. Joven alto, de constitución enjuta pero musculosa a la vez, cabello corto color castaño claro, cejas largas y finas, ojos marrones claros llegando a tonalidades amarillentas, casi ámbar. Era apasionado en su trabajo, por eso más de una vez había peleado con Eren con respecto a alguna receta, menú elección de vino y cosas por el estilo. Al principio le pareció que el castaño era un engreído, por lo tanto se encargaría de bajarle los humos, pero con el tiempo, se dio cuenta que no era así, sino que se preocupaba por sus amigos y daba lo que podía por todas las personas. Buscaba siempre alguna manera de ayudar a todos, algunas de sus ideas eran excelentes, debía de admitirlo, pero como humanos que somos todos, otras eran pésimas. Lo que jamás se esperó Jean, fue enamorarse de ese joven risueño, capaz de sacarlo de quicio en cuanto al trabajo se refería, pero de un corazón tan bondadoso que lo llegaba a conmover como nadie más lo había hecho.
Por varios años luchó contra eso que Eren le hacía sentir, pero fue en vano, rindiéndose a lo que sentía, decidido a enamorar al castaño a como diera lugar, se propuso obtener su corazón. Llevaba meses invitándolo a salir a sitios que le parecían románticos, actividades de parejas, al principio no tuvo problemas ya que Eren aceptaba ir, realizaba las actividades, pero lo observaba incomodo al final. A pesar que Jean le insinuaba su intención, sobre todo en estos últimos meses, le hablaba acerca de tener una relación, acerca de lo que sentía, que si no le gustaría tener un hogar donde alguien le esperara al legar a casa, pero nada funcionaba. Se estaba desesperando, ya que las pláticas casi no se daban, sobre todo cuando llegaba ese hombre de cabello negro, con expresión gruñona. Jean había llegado al punto en que lo detestaba porque sentía que el castaño le dedicaba más atención a él. Era siempre así desde que llegó a trabajar en la empresa, cada vez que el azabache llegaba, Eren se acercaba a la barra de pedidos, porque desde ahí se observaba todo el lugar, aunque estuviera en descanso, se quedaba observándolo varios minutos, luego se volvía a la cocina a cocinar personalmente lo que le fuera a mandar. Se lo llevaba directamente a la mesa, a veces se quedaban conversando hasta que el pelinegro terminaba de almorzar, otras solo le servía el platillo, se volvía a la cocina a seguir cocinando, hasta ahí llegaba la atención que le dirigía Eren a Jean.
Más de una vez Jean le preguntó si estaba enamorado del azabache, pero Eren le dijo que solo compartían una buena amistad, aunque a Jean no le parecía, pero decidió dejar el asunto por la paz. Se enfocó en enamorar al castaño, pero nada de todo lo que intentaba le daba resultado. Observaba como al castaño le incomodaban cada vez más las salidas, el cómo cada vez le daba mayores excusas para no salir con él, sabía que pronto le diría que ya no saldría con él ni para acompañarlo. No quería dañar la buena relación laboral que tenían pero tampoco quería distanciarse fuera del trabajo, por eso el más alto hoy se las iba jugar de todas maneras.
-Eren, recuerdas que hoy quedamos en ir al bar a tomar algo y pasar juntos el rato - le dijo Jean al ver que el castaño había terminado su turno.
-Jean, Armin me dijo que estaba atrasado con unos papeles de la empresa, porque no lo dejamos para otro día - Le dijo Eren para eludir su invitación.
-Ya hable con él, quedó de llegar más tarde con Mikasa y Marco, así que, ¿porque no vamos a comer unas hamburguesas mientras les damos tiempo a que lleguen? ¿Qué te parece? - Sabía que él no podía resistirse a las hamburguesas, ya que eran sus favoritas, pero lo vio dudar - Vamos acompáñame a comer, es más yo te invito al combo que quieras, incluso si quieres lo pides agrandado - cuando vio el brillo en sus ojos supo que ya lo había convencido.
-Uf, está bien, vamos a comer, pero solo porque me invitaste al combo que quiero, iré a cambiarme – por lo se fue al área de vestidores.
Jean estaba sonriendo pensando en cómo haría las cosas, imaginaba como se lo diría después de haber tomado un par de copas, cuando ambos estuvieran más relajados. Con eso en mente, puso una sonrisa en su cara mientras iba al vestidor, luego que ambos estuvieron cambiados se fueron caminando al local de comida rápida, iban haciendo bromas del día anterior, en el que casi no logran salvar el buffet de Sasha, la anfitriona. Aprovechando eso, Jean comenzó a llevar la conversación hacia el punto que quería.
-Eren, ¿crees que Connie se arme de valor y se le declare al fin a Sasha? - le decía mientras comía un papa frita
-No lo sé Jean, lo que si sé es que le tocará trabajar el doble para poder llevar comida a la casa - Le respondió el castaño para luego dar un mordisco a la hamburguesa.
- Sabes viendo a esos dos me pregunto, ¿no has pensado en alguien en especial? Quiero decir, ¿hay alguien que te llame la atención? - le preguntó dejando de comer para observar al castaño comenzar a tensarse ante la pregunta.
- Para ser sincero, no lo he pensado con atención - dijo Eren desviando la vista.
- ¿Ni siquiera Levi? - continuó mientras observaba con atención las reacciones del castaño
-Mira Jean, te he dicho, no sé cuántas veces, que solo tenemos una buena amistad - le respondió, mientras el otro observaba como una rápida sombra de tristeza pasaba por sus ojos, por un momento pensó que lo había imaginado, pero continuó observándolo.
- Pero ¿has pensado alguna vez enamorarte?
- … - bajo su vista, dejo de comer.
- Solo una última pregunta, lo prometo.
- Dime… - dijo mientras se limpiaba la boca con una servilleta pero sin levantar la vista
- ¿Has pensado en tener pareja o aceptarías tener alguna vez?
- No lo sé Jean, supongo que si, alguien que me acepte por quien soy sin discriminarme, que me llene el corazón y yo el de esa persona. Ya terminé, voy al baño un momento - le dice mientras se levanta y se va.
Jean estaba más que feliz, no lo había rechazado, ni le había dicho que no quería tener pareja, esperaba terminar esta noche junto a ese moreno, disfrutando de una noche especial, demostrándole no solo con palabras sino que también con su cuerpo cuan enamorado estaba de él. Cuando llegaran al bar le diría que los chicos le habían llamado para decirle que ya no llegarían, lo cual ni siquiera iban a llegar, no estaban siquiera enterados de la salida, el más alto sabía que si no le decía eso a Eren no aceptaría salir con él una vez más. Pensaba en cómo decirle que lo amaba, en cómo irlo alejando de a poco del azabache, porque aunque era cierto que solo tenían una amistad, observaba como el castaño le atendía personalmente aunque estuviera muy ocupado. Pensaba en cómo, ni el mismo castaño se había dado cuenta del trato especial que le daba al azabache, pero no se lo dejaría tan fácil, él llevaba mucho más años de conocerlo, de compartir con él en el trabajo y de esa amistad que anhelaba que se convirtiera en amor.
Finalmente regreso Eren, había tardado, pero optó por no decirle nada. Se encontraba de muy buen humor como para provocar una discusión innecesaria con el castaño. Iban caminando parecía que el castaño más bajo iba de muy buen humor, iba conversando bastante como era costumbre de él, no podía quitarse la sonrisa del rostro, hasta que comenzaron a conversar del trabajo. De entre esas cosas volvió a saltar el nombre de Levi, el castaño le contaba de los proyectos en los que estaba trabajando el pelinegro, al principio Jean no le dijo nada, hasta que su paciencia se fue colmando, sucedió al final que el más alto ya no lo toleró su comportamiento. En ese momento pasaban por un callejón, así que lo agarró del brazo, lo jaloneo hacia allí, lo pegó contra la pared y cuando Eren le iba a reclamar, simplemente lo beso, de manera profunda, quería sacarle al azabache del pensamiento porque los celos lo estaban matando en ese momento.
Jean besaba de manera cada vez más profunda a Eren, aunque el otro no le seguía el beso, no le preocupó, supuso que por la sorpresa no le respondía pero de un momento a otro lo haría, estaba determinado a ser el único que ocupara la mente y el corazón del castaño. Jamás contó con que casualmente un pelinegro pasaba por ahí en ese momento, al ver a Eren se encaminó hacia donde estaba, pero se preocupó al ver que jalaban al castaño hacia dentro del callejón, así que se apresuró ir tras él. Al entrar al callejón observó como ese amigo de su amado castaño lo besaba de manera apasionada, no pudo reaccionar de inmediato, pero no duró mucho en salir del shock, cuando lo hizo, no fue de forma racional. Fueron sus celos los que tomaron el control, la ira de ver como el castaño no hacía nada por quitarse al maldito ese de encima, lo único que captó a hacer el pelinegro fue golpear al cara de caballo para quitarlo, le pegó tan fuerte que lo dejó inconsciente, alzó su vista hasta el castaño, que seguía recostado contra la pared con una mirada dolida, peligrosa, le dijo hablando desde sus celos e ira desatada:
-¿Eres estúpido?, te dije desde hace tiempo que este maldito cara de caballo andaba detrás de ti, pero me ignoraste, ¿era esto lo que querías?, ¿que este hijo de puta te besara? Eres un maldito desgraciado, ahora veo por qué tu madre te abandonó, no vales la pena - luego de decir eso simplemente se dio media vuelta, sin volver a ver al castaño, abandonándolo en ese callejón.
No se sabe cuánto tiempo pasó, tal vez fueron más de diez minutos en los que Eren se quedó ahí, parecía no estar en sí, lo único que hacía era sollozar, Jean recupero la conciencia, se levantó del suelo un poco aturdido. Giró su cabeza recordando al castaño que le acompañaba, lo vio sentado en el suelo recostado contra la pared, parecía ido, se acercó, entonces se dio cuenta que su precioso castaño lloraba, pero no de manera normal sino que de una manera muy amarga como cuando pierdes todo en la vida, de ese tipo de llanto que te parte el alma. Hizo lo único que podía hacer, abrazarlo lo más fuerte que podía para hacerle ver que estaba con él y que compartía su dolor. No reaccionaba ya que seguía llorando, el más alto se levantó, lo llamó por su nombre , pero solo reaccionó cuando le extendió sus manos enfrente de su rostro, cuando trató de agarrar sus manos el castaño las apartó de un manotazo. Se levantó, dio la media vuelta, y en lo que iba a echarse a correr Jean le sujeta del brazo, pero antes de que diga algo Eren habló primero:
- Suéltame Jean - le dice en voz baja y el otro obedece - No quiero hablar contigo, no me sigas, no quiero verte, no sé por cuanto tiempo pero al menos no quiero hacerlo por el momento - el más alto solo hace lo que le pide, sabe que se ha equivocada en todo y no le queda más que aceptar su pedido. Siente una gran culpabilidad, sabe que desató algo muy profundo y doloroso porque nunca había visto al castaño llorar de esa manera, solo lo mira en lo que el otro se aleja corriendo.
Jean sale caminando del callejón tiene muchas preguntas, ¿quién lo golpeó?, ¿por qué Eren estaba llorando de esa manera?, ¿qué paso mientras estaba inconsciente?, pero… ¿a quién preguntarle? Bueno, de lo único que estaba seguro era de dos cosas: 1) Le daría a Eren su espacio, luego vería como podría arreglar el daño que le había causado, 2) Tendría que esperar para saber que pasó exactamente después de entrar a ese callejón, para poder responder a sus preguntas. Dando un gran suspiro pensó en aliviar el golpe que tenía en su cara antes que nada, después ya pensaría más a fondo cuando tuviera sus respuestas.
En otro lado de la ciudad un azabache iba de un pésimo humor, con una cara de asesino que las personas se apartaban de su camino para evitar cualquier problema, se detuvo en una calle y sacó su teléfono.
-Necesito que nos reunamos, es urgente… la bestia se soltó y no sé cómo solucionarlo.
- Nos veremos en el bar de siempre a las 9 - le respondió la voz en el teléfono
- … Bien – y colgó.
