Disclaimer: los personajes no me pertenecen, solo los de mi imaginacion...
Hola! siento muchisimo no haberme pasado antes, pero ultimamente no se que me pasa, sera que empece el instituto y no se...estoy perdida! pero bueno, aqui les dejo con un poco de historia, que creo q esta vez si es algo mas extenso...creo. Bueno a leerr!
Capítulo 2.-La sargento y su enseñanza destructiva.
-de eso ya se hablara, señorita, confórmese con saber que tendrá que relacionarse con gente influyente. ¡Incluso los señores Potter quieren conocerla!
'Los señores Potter…-pensaba lily, incapaz de sentirse algo recelosa-, leí en el periódico que sus inversiones estaban produciendo muchísimo dinero…gente importante que quiere ver, como en un circo, cómo la sociedad de hoy trata a los menos afortunados- pensó con rencor.'
Pasaron las horas en el carruaje, pero la noche seguía lluviosa y fría, y los alrededores habían cambiado considerablemente desde que partieron del pueblo. Siempre rodeada de las casas tristes y grises, el verde de los prados, ahora algo borrosos, cambiaba todo el ambiente en el que ella había vivido, y las pequeñas casas blancas, le recordaban al hogar que nunca había conocido.
Lily miró a sus amigos, ansiosa de comentar todo esto que les estaba pasando. Kat movía mucho las manos, y no paraba de mirar por la ventana y, además, estaba extrañamente callada. Maik…bueno, él también miraba a la ventana, pero parecía estar tan tranquilo como si el asunto no fuera con él.
Pasado un tiempo, el carruaje se detuvo en una señorial casa marrón. Las dimensiones no eran excepcionalmente grandes, pero todo era mejor que un orfanato en mal estado. Así pues, estaban en el encantador ('asta ahora' pensó lily abrumada) Bexley, mas parecido a un pueblo que a una ciudad en las afueras de Londres, rodeado todo de verde y encantadoras casas rurales.
-Apresúrense niños, el señor Evans no es un señor paciente- dijo la Sra. Rooney frunciendo el entrecejo, mientras calificaba los atuendos de los tres muchachos.
-señora, es muy tarde, tan solo serán las seis de la mañana y…-dijo maik sin querer resultar algo molesto.
-¡es tan tarde que ya es temprano!- exclamó una voz ya gastada de un hombre con cierta edad.
El señor Evans, Cornelius, de 65 años, era un hombre de mediana estatura, algo relleno, pelo blanco y barba, y unas pequeñas gafas redondas, que ahora los observaba curiosos. Y, a diferencia de la imagen de un señor Evans, que se había creado en la imaginación de los chicos como un ogro sediento de sangre, se encontraron a un abuelo jovial y con muchas ganas de diversión. Definitivamente, la Sra. Rooney se refería a ella misma cuando hablaba de Cornelius.
El anciano, apoyado en el marco de la puerta mientras una brisa primaveral movía su bata, los miraba con creciente entusiasmo.
Los chicos con ojos bien abiertos y la Sra. Rooney, atravesaron la valla de madera que separaba la casa del exterior y anduvieron por el césped hasta llegar a la puerta. El señor Evans se apresuró a dejarles pasar. El interior de la casa era también muy acogedor, con su pequeña chimenea donde ahora crepitaba el fuego, sus sofás mullidos y una bonita alfombra. Los chicos se sentaron en el sofá educadamente, y lily, al acercarse a Cornelius, pudo ver unos ojos verdes esmeraldas como los suyos. La emoción se apoderó de ella.
-Así que tu, señorita, eres Lilian Evans…-dijo el señor Evans acercándose.
-¿evans?- dijo lily.
-oh…es q…no te lo ha dicho todavía- preguntó divertido Cornelius mientras señalaba a Micaela Rooney-. Micaela, ni que fueras una extraña…-dijo el señor evans mientras sonreía.
Maik, mirando todo en un segundo plano, aquella escena le divertía muchísimo, y el señor Evans le parecía un hombre maravillosamente divertido. Pero lo realmente divertido era la cara de perplejidad de lily.
-Veras lilian, mi hijo Alexander, que dios lo tenga en su gloria, siempre fue un muchacho al que las normas poco caso hacía. Se enamoró de una joven sirvienta, una mujer pelirroja realmente resplandeciente de belleza, como tú, me atrevería a decir- dijo el señor evans lanzando una sonrisa a lily que esta fue incapaz de responder.
¡Estaba descubriendo todo el significado de su existencia! Y para una chica tan lógica como ella, esto era todo un descubrimiento.
-Debido a ciertas normas, su amor no podía ser, asi que un día, mi hijo se escapó con aquella muchacha. Pero a Alexander le seguía la muerte desde que contrajo la enfermedad, de la cual ya sabíamos que no existía cura. Llegó, después de los meses, agonizante, y solo pude verlo morir. Pero, al parecer, había tenido una hija, y la madre, tan orgullosa como ella era, no quiso ni por un momento depender de mi. Pero como veo, las cosas tampoco fueron muy bien para ella- dijo el señor evans con la cara ensombrecida.
Y Lily, totalmente perpleja, solo podía seguir mirando con desconcierto al señor Evans.
-entonces…usted es…-dijo lily.
-¿tu abuelo¡Claro, muchacha, claro! Pero no me digas usted, me hace sentir mas mayor de lo realmente soy…por que…en mis tiempos buen mozo que era! Jeje, y todavía tendrías que ver los aires que da la señora Steve por verme!-dijo a la señora Rooney esto ultimo mientras le daba con el codo. Esta, por su parte, lo miró con desaprobación-. Y vosotros tampoco me llaméis de ese modo!-dijo señalando a Kat y a Maik.
-pe-pero señor evans…yo suponía que estos chicos trabajarían en el restaurante Coulint…-dijo la señora rooney alterada al ver sus planes manipulados.
-¡paparruchas, paparruchas! Es incomprensible…estos muchachos trabajaran cuando tengan edad, antes no. Y bien harías en enseñarles a estos pobres chicos sus habitaciones…-dijo con los brazos en arras en modo de regaño.
Lily no pudo evitar sonreír ante la locura cómica de su abuelo.
La señora Rooney, con mal humor, los guió a una habitación donde había dos camas muy cómodas, estanterías de libros, dos armarios y una puerta que daba al cuarto de baño. Todo en conjunto era muy acogedor, y las chicas tuvieron que parpadear para creerse la inmensidad de ese lujo. La señora Rooney les indicó que se quedaran en la estancia mientras llevara a Maik a su habitación.
Las dos amigas, al quedarse al fin solas, no pudieron sino reír en una mezcla de nerviosismo e ilusión. Kat se tumbo en la cama, extendiendo los brazos. Lily permaneció de pie, mirando las estanterías de libros.
-Y pensar que hace unas horas andábamos por el frío suelo de Unlucky house intentando tomar prestado un libro…-dijo Kat sonriente mientras se incorporaba-. La señora Rooney no tiene pinta de ser agradable ni en el fondo… ¡en cambio tu abuelo…!-kat soltó una carcajada-, jamás había visto un anciano tan simpático.
-Si…-dijo lily sonriente.-supongo que la 'perfecta señora Rooney' no esta nada contenta con él, y conmigo mucho menos. Seguro esperaba la típica princesita delicada y caprichosa, como todas las hijas de sus amigas cotillas.
-¡Lily, solo la has visto unas horas y ya sabes exactamente como es!-dijo kat abriendo mas lo ojos-. Me pregunto…-dijo con cara de curiosidad- que habrá en los armarios…
-señoritas.
Ambas miraron hacia la puerta.
-Ducharse, vestirse y acicalarse es todo lo que una señorita refinada…-la señora rooney se paro ante esta palabra- como vosotras…debe hacer.
Entro en la habitación con cara altiva, y las chicas pusieron cara de terror.
-Ahora quiero que ambas de laven a fondo para quitar ese olor a abandono-las chicas se pusieron rojas de furia- y esa capa de suciedad. Después yo os elegiré vuestro vestido y os ayudaré a colocarlo.
Dicho esto, salio con la cabeza alta y la figura muy tiesa.
Kat levanto una ceja.
-¡si, mi coronel!-exclamó lily llevándose una mano a la frente.
Ambas rieron y fueron a lavarse.
La sargento, o señora rooney, apareció transcurrido un tiempo y sorprendió a las chicas secándose el pelo.
-señoritas, ahora os enseñaré a colocarse correctamente un corsé.
Seguidamente sacó dos de unos cajones mientras ellas se preparaban para lo peor.
······················································································································································································································································
-30 minutos después-
30 minutos después las chicas y la señorita rooney detrás, bajaban hacia el salón, mientras una apresurado Maik vestido con una traje marrón las seguía.
-levantad levemente vuestro vestido al bajar…-decía rooney dando instrucciones. Ambas chicas miraban desesperadamente el suelo con la esperanza de no caer.
-la cabeza alta…
Al seguir esta instrucción a punto estuvo lily de bajar los últimos cuatro escalones rodando. Tampoco la ayudo la contagiosa risa de Kat a su lado.
-Valla, valla…¡si tenemos a dos mujercitas!-exclamó el señor Evans, y mientras las abrazaba les pidió por favor no convertirse como la sargento.
Pero en verdad, ambas chicas estaban realmente bonitas. Sus pelos brillaban mas que nunca, y su pieles lucían radiantes.
-Micaela, esta noche tenemos una cena.
-Si, claro señor Evans, por eso voy a enseñar a estos muchachos a bailar.
Pero su gesto era serio y preocupado, y parecía no hacerle mucha gracia cargar con su presencia esa noche.
¿Qué clase de personalidades acudirían¿serían ellos capaz de entrar en semejante mundo del poder sin dar la nota? Y…¿los Potter acudirían?
·························································································································································································································
Bueno, que les parecio? bueno, casi siempre muxos interrogantes! jeje D pero ya se vera...
-¿que ocurrira en el primer encontronazo con los potter?
-¿la gente los rechazara?
-q pasara con la sargento?
En fin...solo denle al GO y mandenme RR! Xao y asta el prox chap.
