Mi trato con el demonio.

Capitulo 2: El ser más hermoso...

¿Cuántas veces en el día me dolería la cabeza?, Nuevamente todo estaba oscuro y esta vez no quería abrir mis ojos, tal vez ahora me encontraba en el mundo de los teletubies y eso no sería agradable. Quise continuar con los ojos cerrados, pero sentí como alguien me zarandeaba y creí que eso del infierno solo fue un sueño; que mi madre trataba de despertarme como todas las mañanas y yo, como todas las mañanas no me levantaría.

-¡Vamos Naruto-kun! - Escucho a alguien gritar mi nombre y pesadamente abrí mis ojos.

Cuando los abrí, me encontré con la blanca mirada de esa chica llamada Hinata… ¡No! No había sido un sueño… ¡Había sido real, absolutamente todo!

-Vamos Naruto-kun, levántate - Me decía con tono cansado impregnado en su voz.

-No fue un sueño...-susurré.

-Claro que no, eres muy despistado Naruto-kun. - Ahora su tono de voz era de burla.

Me incorporé poco a poco, ya que estaba recostado en algo blando y no demoré mucho en ver que me encontraba en una cama. Observé mí alrededor, estaba en una habitación, la cual estaba pintada de color crema, el piso era de madera y tenía una alfombra negra que lo adornaba. La habitación, además de tener la cama tenía un escritorio y había una computadora, enfrente de la cama, una televisión y en una esquina, una gran estantería con varios libros y un sillón individual, al lado de ésta había una lámpara.

-¿Dónde estamos? - Pregunté cuando terminé de examinar la habitación con la mirada.

-En el departamento que Kyuubi-sama nos dio, o más bien prestó. En fin, ésta es tu habitación -

-Entonces... ¿Ya estamos en Konoha? - Le pregunté volviendo a recorrer con la mirada la habitación.

-Sí, ahora recuerda que solo tienes un año para enamorar a alguien, pero no a una persona cualquiera, si no a una persona de alma totalmente pura. - Me decía.

-Enamorar a alguien será pan comido para mí - Estaba muy seguro, ya que cuando estaba vivo no me faltaron nunca pretendientes, pero no me interesaban en lo más mínimo, pero ahora, la situación es diferente.

-Tal vez sea fácil enamorar a alguna chica ilusa, pero lo difícil será encontrar a la persona de alma pura, ya que no hay muchas personas así hoy en día -me explicó, eso lo sabía ¿Quién tendría un alma limpia hoy en día? Creo que ese zorro pulgoso me engañó, me siento estafado.

-¿Entonces, cuándo empezamos? -le pregunté, de todas formas no perdía nada con intentarlo y además podría disfrutar un año más en la tierra aunque no en mi ciudad natal.

-Hoy, en el mundo humano es domingo, mañana lunes y...- No terminó de hablar porque la interrumpí.

-Sí, y después martes ¿y? - No soy tan idiota como para no saberme los días de la semana.

-Deja que termine de hablar. - Tenía el seño fruncido y continúo explicándome - Como te estaba diciendo: mañana es lunes y como aún tienes 17, irás a la escuela y claro, yo te acompañaré. - Terminó de decir mientas relajaba sus facciones.

-¿Por qué a la escuela? - Pregunté con evidente desgano, creía que algo bueno iba a sacar de la muerte, por lo menos no tendría que ir a la escuela o algo como eso había pensado, no más profesores, calificaciones, no tener que estudiar más… ¡Joder! La vida y la muerte apestan.

-A callar, la respuesta es simple, ahí hay muchos chicos de tu edad, y de seguro encuentras al indicado, aunque tal vez tengamos que recorrer completamente la escuela. – Dijo pensativa.

-Ajá... - Me limité a decir, este sería un año muy largo y lo peor es que recién comienza… Odio la idea de llegar a mitad de semestre a una escuela desconocida, en una ciudad desconocida, con una chica desconocida, buscando a una persona desconocida, ah… Todo apesta.

Y así el día pasó volando, a decir verdad estaba muy nervioso. Nunca había tenido que poner de mí parte para enamorar a alguien, ya que solo tenía que chasquear los dedos para tener compañía. Bueno, no creo que aquí sea distinto, pero tal y como lo dijo Hinata, lo difícil va ser encontrar a la persona con alma pura, para mí que ya ni siquiera quedan personas así, como dije: Me sigo sintiendo estafado por el zorro.

-*-*-*-*NS-*-*-*NS-*-*-*-*-*-*-*

-¡Vamos Naruto-kun! ¡Vamos a llegar tarde! – Hinata no dejaba de gritar, mientras yo me levantaba con desgano de mi cama.

-Podrías por lo menos salir para que me vista. - No acostumbro a levantarme temprano.

-Sólo apresúrate. - Y se fue enfadada.

-Chicas. -susurré.

-¡Te escuché! - Me grito desde la otra habitación, tiene buen oído.

Yo sólo me limite a suspirar con fastidio y me dirigí al baño, me di una ducha rápida y me puse el uniforme que me dejó Hinata, era simple, una camisa de mangas cortas con la insignia de la escuela y unos pantalones negros. Una vez listo fui hasta la otra habitación, en la cual estaba la cocina, el living y el pequeño comedor.

-¡Por fin! -

-hm - Fue lo único que salió de mis labios, no quería escuchar otra vez sus gritos tan temprano.

-Bueno Naruto-kun, vamos a comer - Decía mientras dejaba unos platos con el desayuno sobre la pequeña mesa. Creo que esta chica es bi-polar, ayer se comportó muy amable conmigo y hoy ¡Es un ogro!

-Ok. –Me senté y observaba los alimentos, debo de admitirlo, tienen muy buena pinta. - Gracias por la comida. -Pronuncié antes de comenzar a comer.

Mientras comíamos, Hinata me volvió a repetir lo que tenía que hacer, como si fuera un idiota que no capta a la primera, pero sólo me mantuve callado con sus anteriores gritos tenía suficiente, ya que me había causado un gran dolor de cabeza y no quería intensificarlo. Cuando acabamos de desayunar, Hinata retiró los platos y los dejó en el fregadero, después tomo dos mochilas y me entrego una a mí.

-Bueno Naruto-kun, aquí están tus cuadernos, tus lápices, tu obento...- Otra vez, no terminó de hablar, porque la volví a interrumpir. En verdad terminaré pensando que Hinata cree que soy el rey de los idiotas.

-Sí, lo sé. Fui los suficientes años a la escuela como para saber que contiene una mochila. - La miré con los ojos entrecerrados, no pensé el comentario, solo lo dije, pero presiento que debería taparme los oídos.

-¡Solo permíteme hablar! - Elevó la voz, si, definitivamente esta chica me causará mucha jaqueca y debí haber seguido mi intuición, debí taparme los oídos. - Como te decía, aquí tienes todo para la escuela, también te puse un cuaderno que sirve para...- Sacó un cuaderno de tapa negra con una extraña escritura como adorno, de la mochila, pero la volví a interrumpir.

-Para escribir.- Susurré y una sonrisa burlona se posó en mis labios, ¡Ha! Tú y tu estúpido sentido del humor Naruto.

-¡Te digo que me dejes hablar! –Gritó, mientras me golpeaba con el cuaderno anteriormente sacado. Sí, definitivamente jaqueca y un gran chichón.

-¡Eso dolió!, ¡sólo era una broma! - Dije mientras me sobaba la parte afectada, se veía delicada, pero era muy bruta.

-Pues, yo no bromeo cuando te mando a callar.- Me dijo y por unos breves momentos, pude ver cómo unas venas se hacían notar alrededor de sus ojos.- Como te decía, aquí va un cuaderno que te servirá para comunicarnos en clase, algo así como un teléfono, pero más discreto.- me explicó.

-¿Para qué? – Le pregunté con una ceja alzada.

-Dudo que sepas cómo tratar a un alma pura.- Me dijo- Ahora camina, que nos vamos a retrasar. – Mientras volvía a meter el susodicho cuaderno en la mochila para después lanzármela.

Y así salimos del departamento, yo la iba siguiendo ya que no conocía esa ciudad, ni en fotos la había visto, ni en clase de geografía, ni en nada. En nuestra caminata, Hinata me hablaba sin parar, diciéndome lo que tenía y no qué hacer con el alma pura, según ella, son personas muy inocentes, pero yo sólo me limitaba a responder con un quedo "hm", en verdad no presté mucha atención.

Llegamos a la escuela y nos dirigimos a nuestro salón, casi todos los estudiantes que estaban ahí nos miraron, excepto un trío.

-¡¿Qué? – Escuchamos de repente todos y volteamos a ver a la chica que había gritado.

Era en verdad bonita, tenía el cabello de un singular tono rosa, su piel era blanca y sus ojos de un brillante color verde jade, no eran tan lindos como los de mi madre, pero destacaban y tenía una falda muy corta… ¡Contrólate Naruto, pareces un pervertido!

-¡Sasuke-kun, no nos digas que volvió golpearte! – Exclamó otra chica.

Ésta era una chica mucho más bonita que la anterior, cómo decirlo… Tenía un aire más femenino, su cabello era de un color rubio, más claro que el mío, sus ojos son de un color turquesa y su piel era blanca y era poseedora de una gran "pechonalidad" hehehe ¡Detente Hombre! Cuando la chica exclamó, todos habían desviado su mirada con un deje de tristeza y comenzaron a murmurar cosas como: "Pobre de Sasuke-kun, él no se merece eso" ó "Debería decirle al director para ayudarle de alguna manera", supongo que el chico que es rodeado por esas dos, es el tal "Sasuke-kun"

-¡Chicos, viene el sensei! – Entró gritando un chico y todos comenzaron a dispersarse a sus asientos.

Yo tomé el que estaba detrás del chico llamado Sasuke, lo pude observar y sinceramente, me quedé embobado, ¡Era la criatura más hermosa que había visto en mi vida! Su piel era blanca, pero sin exagerar, sus cabellos se veían sedosos y contrastaban perfectamente con su piel, ya que éstos eran de color negro, como el azabache, pero lo que más destacaba en él, eran ese par de zafiros negros que poseía como ojos. Por fin alguien llamó mi atención, Hinata no me dijo que no me podía divertir mientras buscaba a la persona de alma pura.

Esto será en verdad divertido.

Continuara...