Capitulo II
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La mañana había llegado y con ello, era la hora de levantarse. El reloj marcaba las 6:30 AM, Quinn entro al baño y tomo una ducha de al menos 15 minutos, al salir se puso unos jeans con una camisa, la cual tenía el logotipo de alguna banda de Rock. Acomodo su cabello y bajo a la recamara de donde estaba Rachel, la cual, de alguna manera ya estaba sentada al borde de la cama.
-¿Lucy?—Dijo con un poco de temor la chica del cabello castaño. Quinn se acercó a ella.
-¿Qué?—La voz de la rubia, a diferencia del día de ayer, sonaba más grave y sin emoción. Seguramente era uno de sus días que Quinn solía tener.
-Necesito ir al sanitario—Quinn rodo los ojos y tomo a la chica por la cintura mientras la guiaba al baño. Al llegar, Quinn la introdujo al cubículo del baño.
-Llegamos—Le dijo, pero al momento que iba a cerrar la puerta, Rachel la detuvo.
-Tengo las manos atadas, Lucy—La chica del cabello rosa rasco su cabeza y dejo caer sus hombros pesadamente.
-Te las quitare para que hagas lo que corresponde, pero estaré aquí afuera—La chica asintió y Quinn desató las manos de la morena. Dos minutos después, Rachel salió del sanitario y Quinn volvió a atar las manos de la chica y tomo la cintura de esta mientras la ayudaba a bajar.
-¿Puedo preguntarte algo?—Quinn inmediatamente giro su vista a Rachel, la cual estaba sentada ya en la silla, con los pies y manos atadas.
-No estás en la mejor posición para preguntar cosas, niña—Rachel hizo una mueca con la boca, cosa que Quinn miro y solo rodo los ojos.
-Ayer me habías caído mejor—Dijo de la nada la morena
-Sera mejor que te calles si no quieres que te apriete el paliacate a la hora en te lo tenga que poner—Quinn estaba en la cocina, estaba preparando su desayuno, el cual consistía en unos panes tostados con mermelada y un caso de jugo de naranja.
-Ayer eras más linda conmigo, ¿segura que eres Lucy? Esta Lucy no se parece nada a la de ayer—Y Rachel continuaba hablando hasta que Quinn se desesperó y tomo el paliacate y lo puso en medio de los labios de la chica y lo amarro. Rachel pataleaba constantemente y la chica del cabello rosa, volvió a caminar hasta la cocina y siguió comiendo, mientras miraba como Rachel seguía pataleando.
Dos horas después, Rachel se había calmado y seguía sentada en la silla, obviamente, ¿A dónde más podía ir? Quinn por su parte estaba sentada en la sala de la casa aquella, miraba algo sin importancia en la televisión. No prestaba mucha atención, su menta estaba en otro lugar, había estaba toda la noche fuera y sus padres, ni siquiera habían sido dignos de llamarla para preguntar si bien estaba. Falta no le hacía, según ella, pero en el fondo era lo que más quería.
De pronto la puerta de la casa de abre dejando ver a Ben junto con Marissa. Ben le sonrió a la ex rubia y camino hasta donde estaba Rachel y sonrió al ver a su mina de oro sentada en esa silla, tan quieta e indefensa. Por otra parte, Marissa camino hasta donde estaba Quinn y sin pensarlo dos veces, beso los labios de la chica de cabello rosa, Quinn no se asustó ni nada por el estilo, ella sabía el efecto que tenía en las personas y sabía que la pelirroja estaba más que enamorada de ella, más sin embargo, esos sentimientos no eran correspondidos.
-¿Te dio trabajo?—Le dijo Ben una vez que estaba sentado junto con ella y Marissa
-Para nada, solo la puse en la cama y me fui a dormir. Y estuve checándola de vez en cuando—Ben sonrió
-Buen trabajo y al parecer las cosas van a nuestro favor—Quinn lo miro confundida—Hay una huelga en la escuela, al parecer no habrá clases en lo que resta de la semana y la próxima que viene—La chica solo sonrió a medias y volvió su mirada a la tv.
-Te vez cansada, Quinn ¿no dormiste bien?—Le pregunto la pelirroja a la chica de mirar avellana. Quinn miro los ojos verdes de la pelirroja y sonrió delicadamente.
-No, estoy bien—Quinn le dio una de esas sonrisas que la caracterizaban y Marissa sonrió como tonta. Ben miraba la escena y solo negaba con la cabeza.
-Iré a hablar con la nena. Necesito el número del trabajo de uno de los padres. ¿Sabían que tiene dos padres? Es adoptada la princesa—Ben miro a ambas chicas y se levantó para después caminar hasta llegar a la chica—Hey Berry, necesito unos pequeños datos de tus papis—Le dijo Ben que al mismo tiempo le quitaba la mascada a la chica de la boca. Al ya no tenerla en la boca, Rachel escupió varias veces, eliminando de su boca la pelusa de la mascada.
¿Qué es lo que necesitas?—Le contesto Rachel lo más relajada posible. Ben se asombró ante la tranquilidad de la chica. Esto sí que es demasiado fácil, pensó el chico de los ojos azules.
-El número de tus papis—Le dijo. Rachel solo asintió y le dio el número al chico el cual seguía sumamente asombrado ante la facilidad en que la chica le daba la información. Ben marco el número de los padres de Rachel, los cuales como todo padre estaban preocupados por su pequeña princesa. Ben solo les dijo que necesitaba que ese "asunto" se manejara lo más discretamente posible, si ellos cooperaban, la chica no saldría lastimada. Los Berry solo daban respuestas positivas a las peticiones del chico. La llamada no duro más de 2 minutos, no hubo insultos ni gritos, todo fue muy tranquilo.
-Esto ha sido lo más fácil que haya hecho en mi vida—Sonrió el chico mientras se dejaba caer en el sillón. Las dos chicas lo vieron y negaron con su cabeza.
-Disculpa, tengo algo de hambre. ¿Podrías ser amable de darme algo de comer?—Ben miro a Quinn y ella alzó los hombros—Si lo vas a hacer, por favor no me den nada que venga de los animales, soy vegana. Con una ensalada y un vaso con agua me conformo—Ben seguía anonadado ante el comportamiento de Rachel ante su "secuestro". Ni Ben ni Quinn movieron un dedo, por lo que Marissa suspiro pesadamente y se levantó a la cocina a prepararle a la chica. 5 minutos después, Marissa había terminado de prepararle la comida a la chica.
-Tengo que desatarle las manos para que pueda comer—Aviso Marissa y Ben solo asintió con la cabeza. Marissa de manera cuidadosa, quito la mascada de las manos de la chica.
-Muchas gracias, no sabes cómo me dolían ya mis manos—Dijo la chica mientras sobaba sus muñecas, las cuales estaban rojas.
-De nada—Le contesto la chica mientras observaba como Rachel comía y tomaba agua sin ningún problema. Marissa después de unos minutos, se unió a donde estaba Quinn y Ben—Parece una experta, solo véanla—Ambos no sabían de lo que Marissa hablaba y dirigieron su mirada a donde estaba la morena que aun con los ojos cubiertos, no tenía ningún problema en comer y tomar los cubiertos o tomar agua.
-Es porque lo es—Dijo Quinn de la nada y ambos chicos la miraron
-¿Qué?—Dijeron al mismo tiempo
-¿Qué?, No nada—Contesto la rubia un tanto nerviosa. Ben no debía saber que ella había tenido una conversación con la chica de cabello castaño.
Las horas pasaron y ni Damon ni Ryan habían ido a la casa, los chicos habían sido detenidos y llevados a un reformatorio. Los habían encontrado robando. Al menos tres años de cárcel les darían. Esto puso algo tenso a Ben, si Damon o Ryan, se les soltaba la boca, podían estar en graves problemas. El chico trató de no entrar en pánico. Todo saldrá bien, se dijo a sí mismo.
Por otra parte, Quinn estaba en el techo de la casa. Un cigarrillo la acompañaba mientras miraba las estrellas. El cielo se miraba hermoso esa noche, sería una de esas noches, donde el cielo está dedicado a todos aquellos que tiene a un ser especial.
Quinn le dio una calada más a su cigarrillo y seguía mirando a las estrellas. De pronto sintió como un perfume embriagador comenzaba a mezclarse con el humo del cigarro, Marissa había llegado a hacerle compañía. Quinn sonrió al ver a la chica pelirroja junto a ella dándole una de esas sonrisas típicas de Marissa.
-¿Hablando con las estrellas?—Le dijo la chica pelirroja
-Para nada, sabes que no soy nada cursi—Marissa miro a la ex porrista.
-¿Por qué haces esto, Quinn?—Inmediatamente, la chica del cabello rosa, miro a la pelirroja. Ni siquiera ella sabía el por qué estaba involucrada en el secuestro de una chica que pocas veces había visto en la escuela, pero que al mismo tiempo, escuchaba maravillas de ella.
-¿Por qué lo haces tú? –Le respondió con una pregunta la chica
-Por qué simplemente trato de llamar la atención de mis padres. Soy hija única, y nunca me prestan atención. Ellos en su mundo, no saben si existo, si como, si llego a casa. Mi padre con su problema de alcoholismo y mi madre con su depresión—Los ojos de Marissa comenzaban a llenarse de lágrimas. Quinn actuó por impulso y abrazo a la chica de ojos verdes.
-No llores, eres una chica increíble, Marissa. No tenías por qué caer en esto—La pelirroja elevo su mirada y miro directamente los ojos de Quinn. Marissa se acercó lentamente a ella y sin pensarlo dos veces, unió sus labios con los de la chica del pelo rosa. Para Marissa ese beso significaba mucho, nunca había sentido lo que sentía por Quinn. Ella estaba enamorada de esa chica que por fuera trataba de ser mala pero que por dentro era otra gente, Marissa lo sabía y ella quería descubrir a esa Quinn, a esa chica inocente y dulce que sabía que era.
El beso se había prolongado por más tiempo, sus labios parecían viejos amigos que al estar juntos, no querían separarse. Para Quinn, el beso solo era eso, un beso, sin sentimiento, sin amor, solo un beso que ella correspondía porque necesitaba sentirse querida por alguien. Un ruido hizo que ambas chicas se separaran inmediatamente, ese alguien era Ben, que al verlas, se sonrojo al haber interrumpido esa escena, seguramente sexy para él.
-Lo siento—Dijo sonrojado el chico.
-No hay problema—Le responde Quinn. Ben se quita de la ventana y Marissa mira a Quinn—Deberíamos entrar, ya te tienes que ir—Le dijo la chica de pelo rosa a la pelirroja. Marissa se acercó un poco más y beso levemente los labios de Quinn, para después meterse a la habitación por la ventada.
-Vaya noche—Dijo Quinn al estar ya dentro de la habitación.
Quinn bajo hasta la sala donde ya estaba Ben y Marissa. Dirigió su mirada a Rachel, la cual seguía sentada en esa silla no muy cómoda, sus manos ya volvían a estar atadas, pero ahora el paliacate en su boca, se había ido. Fijo su mirada en Ben y este le sonrió.
-Ahora yo me quedare con ella, ustedes pueden irse por allí—Ben le cerro un ojo a Quinn y Marissa, la cual se sonroja y Quinn solo lo fulmino con la mirada. La verdad, ella no quería estar con Marissa, hacerlo, sería darle esperanzas a la chica de algo que jamás iba a pasar.
-Yo no quiero irme a casa, mis padres de seguro no han de estar en la casa, prefiero quedarme aquí con la porrista a estar sola en casa—Quinn poso sus ojos verdes en la pelirroja la cual la miraba triste. Pero Marissa no podía hacer cambiar de opinión a la chica, cuando ella decía no, era no. Ben solo asintió.
-¿Segura?—Quinn ahora era la que asentía—Bien, nos vemos mañana. Andando Marissa—Marissa ahora no se despidió de Quinn y solo camino rápidamente. La chica de pelo rosa le dio igual. Cerró la puerta consigo y camino hasta con Rachel.
-¿Así que te caí mejor ayer?—Le preguntó la ex rubia mientras tomaba una silla y se sentaba frente a ella.
-Oh ya entiendo. Por las mañanas eres una prepotente y por las noches eres una lindura. Interesante—Le contesta la chica de labios carnosos. Quinn puso una mueca en su rostro.
-Como sea, trato de ser amable. ¿Quieres cenar?—Le dijo mientras se levantaba y se dirigía a la cocina.
-Solo un vaso con jugo, si tienes—Quinn miro a la chica
-¿Solo eso?, ¿segura?—La chica asintió. Quinn tomo el jugo de naranja y lo invirtió en un vaso para después dárselo a la chica—Te desatare las manos y los pies—Dijo mientras se agachaba a quitarle el nudo—Es malo para la circulación—Continuo la chica.
-Gracias—Fue lo único que contesto— ¿Qué edad tienes, Lucy?—Quinn no quería seguir la plática, pero la voz de Rachel era tan linda y chillona al mismo tiempo, como la de una niña de 12 años.
-17, pronto 18—Le contesto
-Igual yo casi cumpliré 18 y me iré a estudiar la universidad a Nueva York, a Juilliard para ser más exacta—Quinn sonrió, esa escuela era una de las mejores escuelas de artes un todos los Estados Unidos.
-Bien por ti—Fue lo único que contesto Quinn.
-¿Tu qué piensas estudiar?—Quinn detuvo lo que estaba haciendo. Ni siquiera ella sabía si iba a salir libre de ese asunto. Mucho menos sabía que quería estudiar en la universidad. Medicina no, muy para matados, Derecho, mucha teoría, además las leyes se hicieron para romperlas, arquitectura, no era lo suyo. La fotografía, Quinn Fabray, quería estudiar fotografía, desde siempre le había encantado capturar la hermosura de un paisaje en una imagen.
-No sé, tal vez fotografía, si es que salgo viva de esto que estoy haciendo—Vio como Rachel sonreía.
-Muy interesante, eres una persona muy interesante, Lucy—Quinn sonrió y vio como la chica comenzaba a bostezar.
-Parece que la princesa tiene sueño—Dijo riendo
-Un poco—Quinn tomo la cintura de la chica y la llevo a la cama— ¿Te puedo pedir un favor?
-¿Cómo que te estas tomando mucha confianza con tus secuestradores, no crees?—Rachel sonrió
-Tal vez. Necesito un piano, si no sigo mis ensayos, mis cuerdas vocales podrían arruinarse, ¿es mucho pedir?—Quinn pensó un poco
-¿Te sirve un teclado?—Rachel asintió—Mañana lo tendrás—La chica sonrió
-Muchas gracias, Lucy—Rachel impulsivamente, abrazo a Quinn, la cual al contacto con la chica, sintió como una pequeña descarga recorría su cuerpo. La chica del pelo rosa aparto a Rachel de su cuerpo—Lo siento
-Como sea, no te vayas a quitar la venda de los ojos—Le advirtió
-Puedes estar segura, un favor se paga con otro favor—Le responde Rachel, la cual se acuesta en la cama—Buenas noche, Lucy.
-Sí, igual—Quinn no tenía nada de sueño. Y en lugar de irse a su cama, se fue a la sala a ver un poco de tv, pero ver la tv era lo último que estaba haciendo— ¿Qué ha sido eso?—Se preguntó Quinn al recordar esa descarga.
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HOLA
Muchas Gracias por la aceptación de esta historia y los comentarios.
Es increíble ver que gustas lo que haces. ¿Alguna sugerencia, observación, propuesta? Son bien recibidas, Chics
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