-Esto es tan aburrido –se quejó Ranma mientras escribía unos datos del libro en el cuaderno.

-Lo es –contestó Akane que estaba sentada a su lado en la mesa -Pero el que te quejes no va a remediar nada –comentó antes de poner el punto final en su tarea.

-De todos modos ya casi acabo –anunció el joven.

-¿Qué? –se inclinó para hojear el cuaderno del chico -Apenas llevas tres páginas –señaló el trabajo comparándolo con las siete que había hecho.

-El mínimo, ¿no? -respondió -¡Oye! –exclamó al ver que la chica había tomado las notas de nuevo para revisar el trabajo.

-Unos párrafos ni siquiera tienen coherencia uno con el otro –anunció cuando terminó de revisar -Sin mencionar que tienes unas cuantas faltas de ortografía –dijo con toda honestidad -Y a decir verdad en unas partes no se entiende muy bien tu letra tampoco-

-No todos somos como tú Akane –mencionó con fastidio arrebatándole el objeto, regresando a terminar con la tarea para no mirarla. Era cierto que carecía de ciertas habilidades en el estudio pero no tenía que decirlo de esa forma.

La chica apretó ligeramente uno de sus puños pensando en lo torpe e insensible que había sido con él. No debió haberle hablado así -Lo siento Ranma –se disculpó arrepentida –Sólo…-se calló y ello llamó la atención del chico –Sólo quiero que te vaya bien –mencionó con un ligero sonrojo.

-¿Sí? –preguntó aun mirando hacia el lado opuesto con las mejillas algo coloradas.

-Sí…-dijo en voz poco audible pero suficiente para que la escuchase.

-Gracias –sonrió levemente cuando ahora sí la miró y ella le devolvió el gesto -Ah-articuló -¿Dónde…-puso vacilantemente su mano sobre su cuello -¿Dónde estoy equivocado? –preguntó acercándose un poco más a la chica, casi rozando su brazo. Estaba demasiado cerca, pero bueno ella no había puesto ninguna objeción, él no haría nada por dejar de sentir su cercanía. Eran pocas las ocasiones en las que podían estar así, al menos nadie había llegado como siempre a vigilar cada uno de sus movimientos. Esto era agradable, pensó cuando aspiró el aroma de la chica. Olía muy bien.

-Mira el segundo párrafo –señaló la joven concentrada en los apuntes del cuaderno, mientras que el chico se preguntaba qué era lo que hacía que el cabello de la muchacha oliera tan bien -Das un gran salto al subtema cuando ni siquiera hablaste gran cosa de la introducción en sí –mencionó señalando ese apartado.

-Aja –articuló sin prestar mucha atención en realidad ya que seguía descifrando la fragancia ¿Qué era? ¿Frutas? ¿Cerezas? Cerezas eso era, pensó con complacencia.

-¿Estás escuchándome? -interrogó con algo de molestia al ver la poca atención que él brindaba a lo que le estaba diciendo.

-Sí –respondió, tomando el cuaderno para cerrarlo y se levantó del suelo.

-¿A dónde vas? –preguntó extrañada.

-¿Quieres ir por un postre o algo? –sugirió con una sonrisa.

-¿Qué? –dijo sin comprender.

-Yo invito –dijo con ánimo -Anda deja eso –ordenó sin tomarle mucha importancia a su tarea -Después de todo tu diez está asegurado –dijo con cierta burla. Akane sí que exageraba con sus estudios. De todos modos obtendría una buena calificación.

-Sí claro tú yendo a comer esas cosas–respondió no muy convencida de la propuesta.

-Tal vez podría tomar un café –sugirió.

-¿Tú tomando café? ¿En serio? –dijo incrédula y se cruzó de brazos.

-¿Quieres ir o no? –dijo entre dientes. Eso sacaba por invitar a una chica tan boba como la que tenía enfrente.

-Todavía te falta para terminar tu tarea –dijo ella.

-Sólo me falta un párrafo –contestó -Además con un siete es suficiente –sonrió.

-Ranma –advirtió, ¿Cómo podía tomarse las cosas tan la ligera?

-Vamos –volvió a insistir sonriendo encantador.

-Está bien –dijo resignada al levantarse el chico sonrió con triunfo adelantándose para salir y cuando se hubo sola una sonrisa adornó su rostro. Como amaba estos pequeños momentos.


Días después…

-Oye Akane, ¿Ahora qué te pasa?-preguntó con fastidio Ranma a la pensativa y callada chica que caminaba a su lado. Ya era cansado verla con esa cara de sufrimiento. Esta no era Akane.

-¿Perdón? –dijo aún perdida.

El chico movió su cabeza de forma negativa. Unos días Akane estaba bien y era la misma de siempre, con la que podía hablar de todo, pero otros parecía estar en otro mundo -Has estado en las nubes últimamente-

-Yo no estoy en las nubes Ranma –le interrumpió enojada.

-Sí lo estás –contrarió.

-Cállate fenómeno –dijo con enfado.

-¿Para qué me molesto en preguntarte algo? –exclamó con enojo -Además creo que tienes razón. Estar en las nubes es una acción que haría una chica femenina –dijo crudamente al mirar para el otro lado del camino.

-¿Qué dijiste? –reclamó furiosa.

-Dije que para que te molestas en emprender algo en lo que nunca tendrás éxito –dijo fríamente cuando volvió a voltear. Vio a la enfadada joven que lo miraba con irritación. Apretó uno de sus puños con fuerza, con intenciones de hacer lo que siempre hacía, pero…

Le dio la espalada y el chico se sorprendió por ello -¿Sabes qué?-llamó su atención -Si tanto te molesta lo que haga entonces, ¿por qué no te largas y te vas por otro camino? –dijo cuando volteó.

-No te creas tan importante Akane –dijo con sorna al saltar para colocarse en la valla y caminara por ahí como lo hizo en miles de ocasiones. La joven comenzó a caminar con un pensamiento en mente y no diría nada para comprobarlo -Ni que me molestara en estar al pendiente de lo que haces –pronunció al momento que ponía sus brazos sobre su nuca y miraba de reojo a la joven.

-Qué bueno, ¿verdad? –dijo sarcásticamente.

-Aja, yo no sé porq-

SPLASH

La joven se asomó por la barda del canal del agua observando a Ranma que se encontraba en el fondo del mismo. Sonrió burlona. Su teoría había resultado cierta -¿Qué no ves por dónde vas?-dijo con sorna -¿Acaso no sabías que estaba en reparación?-

-Hace mucho que no caminaba por aquí –dijo con molestia a la chica. Esa torpe Después que ni le tenía confianza para contarle lo que le ocurría… resopló ¿Para qué se molestaba caminar junto a ella? De un salto salió del canal y se posicionó de nuevo en la calle, exprimiendo su ropa.

-Al menos ya no tienes que preocuparte por conseguir agua caliente –mencionó observando al chico delante de ella –En fin Ranma te dejo, tengo que hacer otras cosas más importantes que hablar contigo –dijo fría.

-Lo mismo digo Akane –respondió con el mismo tono.

-Adiós-se despidió -Por favor anuncia que comeré fuera y que llegaré más tarde –dijo al todavía molesto joven, ¿Qué si estuviera molesto? Él fue el primero en insultarla. En fin lo evitaría toda la tarde el día de hoy. Sí, eso haría, después de comer iría a la biblioteca y se preocuparía en estar ocupada en asuntos que sí eran importantes.


¿Qué le pasaría a Akane? Estaba actuando muy extraño. Toda esta atmosfera era rara, todo el día había sido raro. Además que no la había encontrado en ningún lugar, ¿Dónde podría estar?

-¡Ranma! –una conocida voz interrumpió sus pensamientos.

-Ukyo, hola –sonrió al ver a su amiga que estaba a unos cuantos metros de él. Vaya, ni se había dado cuenta que estaba en la calle de su restaurante.

-¿Por qué no entras? -hizo un gesto con su mano -Yo invito –sonrió.

Se detuvo a meditarlo un poco. Ya había dado como cuatro vueltas al vecindario y ni rastro de Akane. Tal vez ya estaba en casa, tal vez le estaba dando mucha importancia a este asunto. De todos modos hablaría con ella cuando llegara a casa -Claro –respondió y se acercó a su amiga -Gracias, siempre eres tan amable-

-Cualquier cosa por mi prometido –pronunció con dulzura y el chico sintió escalofríos por ello. Ukyo entró al restaurante y se extrañó que Ranma no la hubiera seguido -¿Qué esperas Ranma?- preguntó la castaña al ver al estático joven que estaba afuera, en la puerta del lugar -¿Vas a quedarte ahí? -enarcó una ceja. Seguido de esto el chico sonrió de tal manera que hizo sonrojar a la joven.

Una comida, era una comida, más siendo la comida de Ukyo, se dijo al entrar finalmente al establecimiento.


-La Metro de Tokio –pronunció el nombre con desdén al momento que miraba el folleto que había sacado de su bolso escolar. Arrugó el papel y lo tiró a un cesto de basura. Movió su cabeza de forma negativa y prosiguió con el camino a casa. Esa escuela, hizo un gesto de fastidio. Desde que pisó ese lugar una sensación de desagrado corrió por todo su ser. Ahora sí que estaba en problemas ¿Debería entrar a esa escuela a pesar de sentir aquello? Era ridículo estudiar en un lugar donde no se sentía cómoda, pero…

¿Qué hay de…?-agitó de nuevo su cabeza -¿Qué era lo que debía hacer? Tenía que encontrar otra universidad. Sí, sí. Definitivamente eso haría. Abrió la puerta de su casa sin anunciarse y se quitó los zapatos. De acuerdo se pondría a buscar más, pero ¿a estas alturas? Se mordió el labio inferior, resopló y subió las escaleras. Todavía tenía tiempo, pero. Qué situación tan poco placentera. Siempre se había dicho que cuando diera este paso, el a la universidad, estaría contenta. Debía ser una experiencia emocionante, a pesar de todo lo que conllevara. Tal vez se sentía así debido que desde que se había hecho a la idea que la escuela que la universidad que fuera sería la misma que asistiría con… Cierta persona. Se sonrojó inmediatamente pensando en ello ¡Qué boba! ¿Qué tenía en la cabeza? Se cuestionaba sin remedio. Ese era un asunto muy aparte. Quien supiera de esto se burlaría de ella. Abrió la puerta de su habitación. Se recostó en su cama, suspiró apesadumbrada, miró hacia el techo y recordó algo que había pasado en la escuela. Había tenido un encuentro con la señorita Hashimoto, la maestra encarga de su aula y por supuesto encargada de que todo fuera bien con sus estudios y trámites para la universidad…


-¿Señorita Hashimoto? –se asomó por la puerta llamando el nombre de la profesora.

-Pasa Akane –la joven maestra sonrió -Toma asiento –indicó –Sólo espera un momento –pidió ya que se encontraba haciendo algunas notas

-No hay cuidado –respondió la chica.

-Gracias –dijo con amabilidad. A pesar que la maestra Hashimoto era muy joven, se había ganado su lugar como una de sus profesoras favoritas. Tenía mucho carácter para manejar una clase concurrida de adolescentes latosos sin perder la paciencia y temple. Vaya, ¿cómo podía hacer eso? ¿Cómo podía mantener el control? Sin duda ella nunca podría ser así, o al menos eso creía. Ojalá pudiera ser un poco más como ella. La esperanza nunca se pierde.

-Listo –anunció con una sonrisa la mujer de cabello castaño.

-Bueno, ¿Qué pasa? –preguntó el motivo del por qué la había solicitado -¿No me diga que reprobé? –preguntó preocupada.

-Por supuesto que no –río divertida.

La chica se serenó –Entonces ¿qué ocurre?-

-No ocurre nada malo –le comunicó -Sólo quiero saber cómo van tus preparación para la entrada a la universidad-

-Ah –articuló -Bueno… bien supongo –respondió con una débil sonrisa –Es decir ya tengo el manual de estudio y me tomo un tiempo para repasar cuando puedo o cuando me dejan –dijo con molestia eso último. Si no era una cosa, entonces era otra. La mayoría de las veces no podía tener un espacio tranquilo para concentrarse. Se esforzaba de más para entregar satisfactoriamente sus tareas y estudiar para los exámenes –Creo que usted comprende –hizo una mueca de dolor.

-Creo que sé a lo que te refieres –ya estaba al tanto la locura de la vida de esta chica -Me alegra que tengas la disposición para hacer las cosas –dijo la maestra -¿Ya tienes información de las escuela? ¿Ya has ido a verlas?

-Claro -contestó -Fui hace unos días de hecho –mencionó sin mucha emoción.

-¿En serio? –preguntó suspicaz. No parecía muy animada por ello. Qué extraño.

-Sí –respondió.

-¿Crees que se ajustan a ti?-interrogó.

-Eso creo… –contestó dubitativa.

-¿Qué quieres estudiar? –indagó más la joven profesora.

-Bueno tal vez educación o medicina, enfermería, algo así -dijo esta vez sonriente -Algo en lo que pueda tratar con gente –sonrió ampliamente.

-Vaya –dijo con complacencia. Ese ánimo le gustaba más, la forma en que había hablado le confirmó que sólo estaba confundida respecto a su lugar. Ya indagaría más en esto después. No la presionaría ahora -¿Qué te ves haciendo en el futuro?-

-Quiero hacerme cargo de la escuela de combate de mi papá –respondió entusiasta y la profesora la miró con fascinación. Bueno, encargarse del legado de su familia era uno de sus sueños –Aunque no sé si de tiempo completo o combinarlo con otro trabajo –vaciló un poco respecto a esto -Todavía no estoy segura, dependerá lo que escoja hacer-

-No te queda mucho tiempo para decidir Akane –recordó a la joven que bajó la mirada. Estaba muy claro que joven tenía sueños y metas pero se estaban truncando debido a esa indecisión -En unos cuantos meses estarás fuera de la preparatoria-

-Lo sé –respondió algo avergonzada.

-Retomemos lo de las escuelas, ¿Cuáles son las que tienes en mente?-

-La Metro tal vez-dijo con algo de desánimo sin embargo recompuso su semblante después de un momento -Ranma y yo hemos hablado de-

-¿Ranma y tú? –enarcó una ceja -Saotome es todo un personaje –musitó con cierto tono irónico. Ese chico era todo un caso.

-Sé a lo que se refiere –río levemente. Ranma como alumno de la maestra Hashimoto, naturalmente sabía que este mismo no le imprimía mucho interés a las cuestiones de la escuela, además estaba al tanto de los problemas en los que siempre se veía inmiscuido en la misma.

-Mira que ausentarse seis meses de la escuela y llega muy quitado de la pena a retomar las clases –dijo con algo de molestia -No sé cómo el director lo aceptó de nuevo y decidió acreditar sus materias-

-Le propuso un trato que el director no pudo resistir –mencionó Akane haciendo alusión al acuerdo que Ranma se le había ocurrido. El chico le propuso que se desharía de su trenza y vestiría el uniforme. En consecuencia el director tomó tal propuesta como una victoria y accedió al trato. Ranma le costó mucho hacer ello, sin embargo tomó en cuenta que ese pequeño sacrificio le ayudaría a terminar su último año de tortura, como él lo llamaba. Ya había pasado por tanto en ese "reclusorio" y no lo iba a echar todo por la borda debido a pequeñeces. Se saldría con la suya aún después de haberse ausentado medio año. El director era un zopenco al aceptar tal trato, según las palabras de Ranma, aunque ella también pensaba lo mismo al igual que muchas otras personas.

-Ese director Kuno es otro personaje –resopló la joven mujer -Prosigamos con lo tuyo-sonrió -¿Me decías?-

-Bueno, Ranma y yo hemos ido a la Metro –mencionó Akane- Aunque a él no le interesa mucho la verdad, ya lo conoce –la maestra sólo asintió resignada -De todos modos hará lo que le gusta. Sólo quiere entrar para según él tener una carrera que lo respalde.

-Y ¿tú eres diferente Akane? –preguntó mirándola atentamente.

-Eso creo -contestó -Me importa mucho tener una buena educación-

-Y ¿piensas que esa universidad es la mejor opción que tienes? –la miró con atención. La Metro era una… bueno no era mala, pero definitivamente no era el sitio para una chica como ella.

-Bueno… a decir verdad no –confesó -Pero es una opción conveniente y…-

-¿Qué opciones has visto que de verdad te interesen?-

-Vi la universidad de Tokio -dijo -Sin embargo todo mundo sabe lo exigente que es esa escuela… no sé si podre con la presión –

-Estoy segura que puedes con ello, eres muy dedicada –sonrió a la chica.

-¿Usted cree? –preguntó tímidamente.

-Por supuesto –reafirmó.

-Gracias –sonrió algo cohibida.

-Entonces la Universidad de Tokio está entre las que más te gustan.

-Bueno me gusta, pero no es la única que me agrada –aclaró.

-Qué bien –musitó complacida -Vaya creo que la Metro ya pasó a un tercer plano- -Tienes muy buenas calificaciones Akane, puedes buscar muchas más posibilidades- -Además estoy segura que si lo deseas puedes aplicar para conseguir una beca para entrar a cualquier escuela que quieras-

-Eso podría hacer…-sonrió débil.

Bueno-sonrió -No te queda más que establecer tus prioridades Akane ¿Qué es lo que quieres hacer? ¿Qué quieres para ti?-miró a la chica. Hablaremos de esto en otro momento. Te aconsejo que lo pienses-

-Lo tomaré en cuenta señorita Hashimoto –contestó.


Era cierto y lógico todo lo que le había dicho la profesora, pero ¿por qué sentía dudas respecto a todo? Ahora estaba más que confundida, ¿Por qué le pasaban estas cosas? Todo el mundo parecía tener claro el rumbo que tomaría, inclusive…

Toc, toc, toc

Miró de dónde provenía el ruido. Exhaló, sabía exactamente quién era el que estaba haciendo ese toqueteo. Se levantó de la cama, se dirigió a la ventana y la abrió.

-¿Qué? –preguntó secamente al chico y se retiró del lugar para que pudiera entrar.

-Ah… -vaciló -Este yo-

-Cierra la ventana, me estoy congelando –ordenó hoscamente y el joven a regañadientes lo hizo.

-¿A qué viniste? –interrogó con seriedad. Aún no se le olvidaba lo que le había dicho.

-Akane ¡Golpéame hazme algo! ¡No sé! –dijo bruscamente.

-¿Qué? –preguntó sin comprender lo que había dicho el muchacho.

-¡Estoy harto de tu comportamiento raro! –exclamó.

-Yo no me comporto rara –frunció el ceño.

-Claro que sí –dijo muy seguro -Como te lo dije, has estado así desde hace tiempo ¿Hice algo?-preguntó -Aunque no recuerdo haber hecho nada, como es usual nunca hago nada, pero siempre sacas conclusiones sin saber toda la versión de las cosas-

-Tonto –le insultó.

-Es cierto, pero bueno siempre has sido así –comentó con toda normalidad.

La chica le incomodó ese comentario, ¿Así era? De acuerdo a veces actuaba por impulso. En cierto sentido era cierto, pero ese bobo tampoco era tan inocente, si no fuera tan indeciso tendría menos problemas y tal vez las cosas podrían cambiar, pensó algo entristecida.

-Sin embargo ahora estás muy rara ya que en estos días no haces lo usual -hizo una pausa -Pero luego pasa otro día estás bien y eso es algo extr-se calló -¡En fin quien soy yo para saber lo que pasa por tu cabeza! –dijo exasperado al no comprenderla.

-No me pasa nada –dijo en voz poco audible.

Ranma reflexionó en lo brusco que estaba siendo con ella al verla así. Nunca la había visto de esa forma. Y tal vez él era el culpable de ello. Otra vez estaba arruinando las cosas. Tal como lo había hecho horas atrás. Sí que era un bobo, había arruinado el progreso que habían tenido los pasados días. Ya no peleaban de la forma que lo habían hecho hoy. Aunque eso no significaba que dejaran de discutir por cualquier niñería pero lo que había sucedido no era de su agrado para nada -Anda Akane –tomó de los hombros a la chica -Te enojaste conmigo -dijo a la joven -Reconozco que me pasé algo de la raya al decirte lo que te dije –aceptó su error, desvió su mirada un poco unos instantes. Luego la volvió a ver -Me lo merezco, anda –Cualquiera que hubiese o no hubiese hecho, como siempre, agregó, se terminaría con el desfogue de la ira de Akane. Tal vez algo ajeno a él le estaba molestando ¡Era igual! Estaba dispuesto a soportarlo todo. Todo fuera por tener a Akane de vuelta.

-¿Vienes a recibir tu castigo o algo así para librarte de tus sentimientos de culpa? –preguntó incrédula ¿Era en serio esto? Aunque bueno tenía cierta verdad lo que acababa de decir.

-¡No! –exclamó desesperado. Esa boba, ¿Qué no veía que le importaba mucho? -¿Qué no entiendes q-

-Como sea, no quiero hacerlo –le interrumpió, alejándose dando un paso hacia atrás.

-¿Eh? –articuló mirándola extrañado.

-No quiero golpearte –dijo la chica -¡Ranma no quiero hacerte ningún daño! –exclamó con emoción y el joven se quedó mirándola sin saber que hacer -Ni ahora-hizo una pausa -Ni nunca más –dijo queda.

-¿Qué? –dijo una vez que pudo articular algo -¿Estás enferma? –tocó su frente y ella retiró de inmediato su mano.

-Como siempre tus comentarios inoportunos –dijo irritada.

-¡Oye! –exclamó -Es que es raro…-dijo con extrañeza -Desde que nos conocemos vivimos así-

-Y te preguntas ¿por qué ya no quiero hacerlo? –dijo en tono sarcástico debido a la ridículo y patético que se escuchaba eso.

-Oh –articuló y por alguna razón sintió algo de dolor. Al no saber cómo reaccionar hizo lo que siempre hacía -Mejor para mí –sonrió fríamente -Me alegro, al fin me libraré de tus golpes inducidos por tu mal carácter –dijo con alivio.

-No tientes a tu suerte Ranma –dijo la joven -Dije que ya no quería hacerlo, pero en el proceso puede que se me vaya uno que otro golpe –advirtió.

-Supongo que tu mal humor nunca cambiará –comentó al abrir la ventana.

-Qué gracioso –pronunció de forma sarcástica.

-Nos vemos –dijo fastidiado para así salir.

-Adiós –respondió usando el mismo tono.


Aún resonaban en su cabeza esas palabras que desde ayer lo estaban persiguiendo -No quiero golpearte-dijo la chica -¡Ranma no quiero hacerte ningún daño! –exclamó con emoción -Ni ahora-hizo una pausa -Ni nunca más-

-Ranma, estás muy pensativo –escuchó la voz de Nabiki y por fin salió de sus cavilaciones.

-¿Qué? –preguntó distraído.

-Digo que estás muy pensativo –hizo énfasis.

-No sé de qué hablas -respondió hosco.

-Del semblante que traes –pronunció la castaña -¿O me equivoco?-preguntó a los presentes en la mesa.

-No, no te equivocas –respondió Genma -Apenas ha tocado su comida –señaló antes de tomar un trozo de pescado.

-¡Oye! –reclamó el atrevimiento de su padre, el cual ya había ingerido ¡Ya qué! Daba igual. Tenían razón estaba algo distraído, pero no estaba dispuesto a aceptarlo.

-¿No tendrá que ver tu estado de ánimo con lo que te dijo Akane ayer? –sugirió la mediana de los Tendo.

-¿Qué dijo Akane? –preguntó con interés Soun.

-No tengo idea de lo que dices –se hizo el desentendido el chico mientras pensaba para sí -¿Lo sabe? ¿Cómo puede estar al tanto de todo?-

-Deberían hablar más bajo, ¿sabes? –se burló la castaña.

-¿Qué fue lo que dijo? –interrogó Genma. Más le valía a Ranma no haber hecho una tontería. La casa todavía no estaba lista y no estaba dispuesto a regresar a la calle.

-Akane dijo que ya no quiere golpear a Ranma –anunció Nabiki.

-¿Qué? –pronunciaron todos a coro con incredulidad. Seguido enfocaron su mirada en el chico y lo miraron con empatía.

-¿Qué se siente que te hagan a un lado Ranma? –Happossai fue el primero en hablar.

-Mi pobre Ranma –dijo afligida Nodoka. El pobrecito de su niño debía estar sufriendo mucho ahora que Akane ya no quería jugar con él.

-Debes estar muriendo por dentro –anunció Genma -¡Mi pobre hijo! –mencionó dramático, para aprovechar la distracción de su hijo y quitarle más comida.

-¡Cállense! –espeto –¡Y tú deja de tomar mi comida! –reclamó a Genma que poco caso le hizo.

-Ranma es normal que te encuentres tan irritable –mencionó Nabiki -Prácticamente ya te botaron –dijo sin el menor cuidado.

Sintió como su corazón se rompía en dos y caía en un abismo. Sin embargo pretendió hacer oídos sordos a esa aseveración y optó por actuar totalmente despreocupado -Oigan ¿por qué se ponen así? ¿Saben? Estoy muy feliz –río histéricamente al tomar su tazón de arroz, mientras los demás lo miraban de forma extraña sin creerle ni una sola palabra -Por fin me libré de las reacciones irracionales de Akane –continuó riendo falsamente mientras una nube negra se colocaba encima de su cabeza –Al fin se le ocurrió hacer algo femenino –siguió burlándose -Eso claro si sostiene su palabra –mencionó irónico -Como si no la conocieran –musitó concentrándose ahora sí en comer a toda prisa como siempre lo hacía.

-Por cierto ¿dónde está Akane? –preguntó Soun.

-Se encuentra en la biblioteca estudiando –respondió Kasumi.

-Puede hacer eso aquí, ¿Por qué necesita salir? –pronunció con algo de reserva Soun. Ya eran dos ausencias dos días seguidos y eso no le gustaba nada.

-No tardará mucho papá, mencionó que estaría aquí a las ocho –pronunció Nabiki -Además dijo que se veía obligada a estudiar fuera porque se vería interrumpida por alguna tontería que naturalmente involucra a Ranma –dijo la castaña.

-Como siempre yo tengo la culpa de todo –resopló el chico de los ojos azules.

-En fin, es tan extraño este cambio en Akane –dijo Nabiki –Todavía no lo creo-

-Me parece muy bien su cambio de actitud –pronunció Kasumi al levantarse de su lugar –Siempre le he dicho que no es correcto que se deje llevar por sus impulsos –mencionó -Creo que está madurando –sonrió la castaña antes de salir de la sala. Ranma por alguna razón le desagradó la aseveración.

-Eso sí, ya es hora que esas manías infantiles se vayan de una vez por todas –dijo Nabiki con despreocupación. El chico frunció levemente el ceño.

-Ahora que lo mencionan tengo que darles la razón, este cambio es muy positivo –articuló Soun con complacencia -Será una esposa muy apacible y dedicada a su marido –dijo alegre el hombre e inconscientemente el chico apretó uno de sus puños -¿No lo crees hijo?-sonrió a su futuro yerno.

-Qué suerte tienes muchacho–dijo Genma sonriente –Un ama de casa bonita y serena –se carcajeo –Más que perfecta -continuó con su risa -¡Como Kasumi!-

-Pfff –escupió su té.

-¿Hijo qué te ocurre? –preguntó con preocupación Nodoka a Ranma sorpresivamente había escupido su té en la cara de su padre.

-Sí, ¿Qué te pasa? –pronunció molesto Genma, limpiándose el rostro.

-Me atraganté –se dio un golpe en el pecho -Lo siento –carraspeó su garganta -¿A usted que le ocurre? –preguntó con molestia al viejo Happossai que parecía estar en un sueño.

-Sólo estoy pensando en lo afortunado que eres Ranma –anunció el viejo con cara de ilusión.

-¿Eh?-

-¡Cuánto te envidio! ¡Como quisiera ser unos años más joven! –dijo Happossai con los ojos vidriosos.

-Más bien siglos –agregó el muchacho mientras comenzaba a comer con desesperación su tazón de arroz, tratando de ignorar las boberías de todos y dejar este tema por la paz. Siempre estaban metiéndose en donde nos les llamaban.

-Si tuviera tu edad podría casarme con una chica tan bonita y dulce como Akane. Si sigue con este cambio será una esposa tan linda y cariñosa contigo–continuó fantaseando.

-¡A mí me da igual! -exclamó -¡Una Akane violenta o una Akane tranquila es lo mismo! Ya dejen de decir tonterías –espetó con fastidio.

-No te enfades muchacho –dijo Genma.

-Y Akane es la del mal genio –comentó con ironía Nabiki antes de tomar su té.

-Ya cásate Ranma –musitó Happossai.

-Esa es una buena idea, ¿no lo cree Saotome? –dijo Soun y enseguida los dos se carcajearon con toda libertad como siempre. Mientras tanto el joven se estaba aguantando los deseos de explotar contra todo el mundo. Eran tan entrometidos, ¿Por qué no podían dejarlos en paz? Bueno, eso no iba a pasar ahora, además si armaba una escena estaba seguro que se quedaría sin comer, ¿Qué más daba? Ni que fuera un asunto de vida o muerte, ya estaba acostumbrado a ello. Nada fuera de lo normal, como siempre.

-¡Dame eso! –exclamó impidiendo que su padre volviera a hacerle la misma trastada que le había hecho momentos atrás.


Notas: ¿Dirán que a Ranma le gusta sufrir? ¿O qué pasa con él? Se los dejo a ustedes para que me lo digan ;) ¿Qué opinan de este nuevo cap? Por favor dejen sus reviews que me sirven muchísimo para mejorar :)

Seguimos con el recuento:

Pobre Akane, creo que ya está un poco más esclarecida su situación. No está deprimida todo el tiempo, quise mostrar esas dos facetas, es muy normal lo que le ocurre opino yo.

Cambios, decisiones, ¿avanzar o quedarnos atrás?

Ranma se deshizo dela maldición y también se reveló en este capítulo el misterio del por qué no tiene trenza y usa uniforme.

No lo sé pero me pareció gracioso que Ranma no encontrara a Akane porque estaba en la biblioteca xD

Gracias por sus reviews: Isakura Tendo (muchas gracias por estar siempre al pendiente :D), azucena45, , susyakane, Akai27 y Akane Tsukino de Kou.

¡Nos leemos pronto!