Gracias a todos por leer, lo lamento si me he equivocado en algo
Veo el sol, todos aun duermen, está en mi oportunidad, dejo una nota a mis padres y hermanos que no estaría con ellos el día de hoy ya que iría a cabalgar, sé que me regañaran pero es algo creíble, tomo un armadura, un escudo, pintura, voy al bosque donde me desvisto y pongo ropa de hombre para poder ponerme la armadura, me queda grande pero bueno, algo es algo, en el escudo pongo un árbol Arciano pero sonriendo, así los dioses antiguos me guiaran para vengar a Reed.
-Dioses antiguos por favor, denme la fuerza, la sabiduría para poder vengar a mi amigo, no merecía lo que le hicieron- respiro profundamente, escucho las trompetas ha iniciado.
Camino un poco para acostumbrarme y llevo la espada con facilidad y mi escudo, primero veo en la oscuridad y noto que han ganado los caballeros de aquellos escuderos, la gente me observa dudosa y confundida, susurran cosas, desde lejos veo a mi familia sentada en las gradas, mi corazón no deja de latir rápido.
-Los reto a ustedes- apunto a los tres caballeros, escucho burlas sobre mi tamaño, los ignoro. El yelmo y que trato de hacer más grave mi voz me ayuda a que crean que soy un hombre
Me dan una lanza y subo al caballo, me enfrento al primero y gano en tan solo una estocada, con el segundo tengo mayor dificultad, el tercero fue fácil, entonces todos me miran sorprendidos, por a cada derrota deben entregarme sus armaduras, veo al Rey Aerys mirarme con repugnancia, cuando la gente me prestan aún más atención elevo el escudo mientras mi caballo se detiene.
-Enséñenle a sus escuderos honor y eso será suficiente-
Les regreso sus armaduras y veo como los caballeros reprenden con dureza a sus escuderos, siento una enorme victoria, entre las risas y burlas me escapo para esconderme.
Escucho al rey Aerys entrar en cólera diciendo que hay una traición, esta histérico, manda a Robert a buscarme, pero por fortuna el bosque esta de mi lado, voy a donde deje mi vestido, me percato que estoy demasiado sudada, si regreso así mi padre sospechara, debo penar, piensa Lyanna piensa, ¡eso es! Me lavaré en el rio, corro al rio aun con la armadura, solo me llevo mi vestido en mano, al llegar al rio me quito la armadura por completo además de la ropa para poderme dar un baño, el agua esta helada que duele, pero peor sería si el rey Aerys descubre que yo soy el caballero, allí podría no solo castigarme a mi sino a mi familia, termino de lavarme para tomar mi vestido, ¿pero dónde dejaré mis cosas? Debo encontrar un lugar, mientras camino la escondo entre unas rocas, aquí nadie la encontrara, ahora debo volver.
Al llegar al torneo mi padre me regaña por tardarme tanto pero solo por eso, mis hermanos no se atrevieron a decirme nada ya que yo también podría hablar de más, así que hicimos lo que Ned hace regularmente callar.
-Lyanna te perdiste del Caballero del Arbol Sonriente- me dice Benjem
-¿Quién?-
-un caballero que hizo su aparición- me platica todo lo que paso- pero el rey está muy enojado ahora Robert tiene que encontrarlo y también mando a su hijo a buscarlo- estoy muerta- Brandon está furioso contigo por lo de la otra noche-
-ah, pues yo más por no ayudarme a que no me case con Robert-
- ay hermana-
A la mañana siguiente madrugo, voy a donde estaban mis cosas pero cuando voy me acerco veo al príncipe Rhaegar
-Príncipe- me inclino asustada
-Lady Stark- ¿Stark?- ¿Qué hace aquí?-
-amm yo- miro a mi alrededor- nada de nada-
-¿entonces…?-
-es que quería buscar rosas invernales-
-¿enserio?-
-sí, son mis favoritas-
-curioso, ¿no ha visto al caballero del árbol sonriente?-
-¿Quién?-
-al caballero de ayer, mi padre quiere que lo lleve en su presencia-
-¿Por qué?-
-lo considera un traidor-
-¿ah sí?-
-sí, lady Stark, mi pregunta sería ¿Quién sera? Digo su voz no me era familiar, además no vimos más que su increíble destreza- quiero mantenerme fría pero me cuesta- suspiro- aunque todo sería más fácil si algo probara que él se fue de aquí, en fin la dejo con su búsqueda-
-¿mí que?-
-las rosas-
-¡ah sí! Si, si, si-
Él se aleja, yo al fin puedo respirar, voy al escondite, me desahogo de la armadura por medio del rio pero el escudo, no puedo, pero tampoco puedo quedármelo, el príncipe dijo una prueba, corro a un árbol para pensar me siento, ¡¿Qué hecho?! Lyanna ya no hagas tonterías, veo el escudo y lo dejo allí, pero gracias dioses por déjenme vivir una aventura. Me alejo dejando atrás el escudo del árbol sonriente y con eso al caballero de la armadura sonriente.
Sonriente llego al atienda donde mi nana me ayuda arreglarme, me pongo mi vestido favorito, azul con unas rosas azules bordadas, mi cabello suelto y ondulado, mis ojos grises brillan más que nunca, supongo que es la huella de lo que he vivido ahora, me siento con mi familia.
-¡El caballero ha desaparecido! Solo dejo su escudo- anuncia el príncipe Targaryen
Aunque no era lo que quería el rey Aerys estaba satisfecho.
Ahora el torneo era como cualquier otro, el príncipe Rhaegar se enfrentó por ultimo a Ser Barristan Selmy, al fin coronara a la reina del amor y la belleza es muy probable que le de la corona a su esposa quien aplaude con júbilo pero todas las sonrisas se borra, el silencio se hace presente, mi corazón se detiene cuando el príncipe Rhaegar deja la corona de rosas invernales en mi regazo, antes de poder contestar él se aleja de mí. Robert lo mira fulminante, mi padre también, mis hermanos, solo mi madre actúa y me lleva de allí para no ser yo objeto de esas miradas.
Mi madre me ordena quedarme allí en la tienda pero cuando ve que mi padre, mis hermanos y Robert vienen a mi furioso hace lo que nunca en su vida me ha dicho que me vaya a cabalgar, yo no hago protesta y subo a un caballo para alejarme de todo sin alejar la corona de rosas de mí, ¿Por qué haría esto? ¿Por qué ignoro a su esposa?
-¡Lyanna!- veo a Robert acercarse a mí en un caballo- Lyanna, perdóname-
-¿Robert?-
-te miré como si tu fueras las culpable, lo siento es solo que…-
-Robert, tranquilo, estabas sorprendido, yo lo estoy-
-es que te miré como si tú lo hubiera provocado y tú no eres así Lyanna-
-Robert- pongo mi mano sobre su mejilla- no te preocupes-
-Claro que me preocupo seremos marido y mujer- y de nuevo se me revuelve el estómago- Lyanna cambiaré por ti-
-Robert… eso lo dudo-
Comienzo a cabalgar más lejos, sospecho que comprendió que no quería hablar con él, al ver el atardecer llegar sigo mi camino para regresar pero escucho un arpa, ¿acaso es? Sigo la música hasta ver al príncipe tocando su arma de manera aún más melancólica, me acerco con sigilo para que no note mi presencia pero hago un mal movimiento y rompo una ramita, el abre sus ojos, los veo llenos de tristeza.
-Lyanna- se ve sorprendido
-¿Por qué me la has dado?-
-podrías preguntarme algo que no me hayan preguntado-
-pero creo que yo merezco la respuesta-
-¿quieres una razón? Simple tengo una perfecta razón, la cual me llevo a salvarte de la ira de tus hermanos, la cual me llevo a no decirle a mi padre que tú eres el caballero del árbol sonriente, la razón por la que deje la corona en tu regaño, Lyanna Stark creo que me he enamorado de ti-
-¡¿Qué?! No, espera, eso es precipitado, solo es atracción física, tranquilo- el joven príncipe parecía ofendido- lo mejor será que no vuelva a verle-
-Lyanna- volteo, me siento desarmada- por favor solo déjame comprobar algo-
-¿Qué?- se acerca mí, me sujeta fuerte de los brazos, sus ojos violetas se quedan en los míos
-perdóname- besa mis labios, me quedo paralizada, mi primer beso, robado, pero sus labios son suaves, aunque mis labios siguen paralizados la calidez de sus labio me hacen corresponder siguiendo mi instinto, el beso sube su intensidad, esto es raro, esto es extraño, pero no puedo dejar de hacerlo, el príncipe me sujeta con fuerza y no deja espacio entre nosotros, me siento demasiado nerviosa, por un momento siendo si lengua pero al hacerlo me separo con fuerza, mi corazón late demasiado aprisa- estamos a mano tú te llevaras mi corazón y yo tu primer beso-
Subo a mi caballo y cabalgo lo más rápido que puedo, no quiero mirar atrás, no lo volveré a ver, no, no, nunca, jamás, Lyanna Stark jamás volverás a ver a Rhaegar Targaryen.
Regresamos a Invernalia despues del torneo, yo aún conservo la corona de rosas en secreto, desde lo acontecido todos me miran diferente, mi hermano Brandon sospecho que quiere preguntarme si tengo algo que ver en la decisión del Príncipe Dragon pero sospecho que mi padre les ha prohibido preguntarme cualquier cosa, me permito ese silencio.
Los días han pasado y todo vuelve a la normalidad, Benjem me acompaña a cabalgar.
-¿haber quién gana?-
Reto a mi hermano menor, mientras siendo el aire en mi rostro, lo pruebo, la libertad, esa libertad que puedo tener solo cuando estoy aquí, gano como siempre mi hermano se ve más cansado que el caballo.
-Benjem me das demasiado risa-
-eres mitad caballo puedo jurarlo-
-¡Puedo unirme!- Brandon, sonriente montando su caballo negro
-¡hermano! Te reto de aquí a la colina-
-¿segura hermanita?-
-más segura de que ganaré-
-te daré ventaja-
-oh no Brandon, parejos-
-esto tengo que verlo-
-¿ver qué?- pregunta Ned
-Ned veremos la batalla de las batallas dos centauros compitiendo ¡Lyanna y Brandon Stark! Ambos jinetes probando sus habilidad para cabalgar-
-definitivamente llegue en buen momento- dice Ned
Brandon y yo nos ponemos en la misma distancia.
-Preparados- dice mi hermano Ned- uno, dos, ¡Tres!-
Ambos comenzamos pero a diferencia de Brandon, estoy en mi territorio conozco los bosques y prados de mi hogar como la palma de mi mano, no por nada los he recorrido.
-¡Oh hermanita! ¡Ya te dio miedo!-
-¡Te veré en la colina!-
Digo dejando atrás mi hermano, guiando a mi caballo por los lugares más fáciles, evitando obstáculos que la naturaleza pone, Brandon trata de alcanzarme pero se tarda aún más en esquivar unas piedras, al final llego a la colina, siento el aire pasar por mi cabello, mi hermano me observa fijamente.
-¡Te he ganado!, soy la Doncella Loba, la vencedora, he vencido al Lobo Salvaje-
-Lyanna… te ves hermosa- dice mi hermano- Robert te deberá hacer muy feliz- toda la felicidad que sentía se desvanece con solo ese nombre- por lo que veo en tu rostro estar triste-
-Brandon… no es que no aprecie a Robert, es solo que yo quería enamorarme, yo quería conocer el mundo-
-Lyanna eres una Stark-
-lo sé, lo recuerdo cada mañana- toco mis labios, pero en ese momento, recuerdo al príncipe Rhaegar, sus labios, pesé a ser un beso no esperado e incluso no deseado era como un momento de libertad, el poder elegir si seguir o no, poder decir basta como lo hice, o tal vez podría haberme quedado
-¿en qué piensas?- me sonrojo
-nada, nada-
-¿Lyanna?-
-mira Ned y Benjem al fin nos alcanzaron- vemos a nuestros hermanos
-lentos- dice Brandon
-al menos tengo cerebro- dice Ned, todos nos reímos, Brandon baja del caballo, yo hago lo mismo, mis hermanos nos imitan y nos sentamos a admirar la vista, mi hermano Ned toma mi mano y la besa, Brandon despeina mi cabello y Benjam solo me sonríe poniendo su puño ligeramente mi mejilla, mis hermanos, mis amigos, no los cambiaría por nada… ¿o sí?
