- ¿Draco? - Hermione miró con ojos muy abiertos como Natalie miraba fijamente al chico, Draco Malfoy había crecido desde la última vez que lo había visto, estaba más fuerte y llevaba el pelo de una manera elegantemente desordenada, Hermione pensó que nunca antes lo había visto tan… atractivo. Detrás de él, reconoció a Blaise Zabini, moreno de piel, musculoso, de ojos negros que tenía fama de Casanova y Theodore Nott un chico alto, pálido, con el pelo y los ojos de un negro intenso.

Los dos chicos y Hermione miraban la escena pasmados, mientras que los otros dos no dejaban de mirarse fijamente, ajenos a los que tenían a su alrededor, hasta que para sorpresa de todos, Malfoy se acercó en tres zancadas y tras una pausa, paso sus brazos por la cintura de la chica y la abrazó. La abrazó muy fuerte, enterró la cara en el cuello de su amiga y lo oyó suspirar y murmurar, Natalie en algún momento cerró los ojos, y los brazos que había mantenido laxos a los lados de su cuerpo, subieron hasta el pelo del chico.

Estuvieron así unos largos segundos, hasta que rompieron el abrazo y Draco puso las palmas de las manos en las mejillas y mientras le secaba las lágrimas con los pulgares le dio un beso en la frente.

- Cada vez que te veo eres más bonita… - Draco hablaba muy flojo con voz ronca, pero Hermione le escuchó. De repente vio a Malfoy con otros ojos, nunca se había imaginado a un Malfoy cariñoso, dulce y se odio por querer estar en el lugar de su amiga.

Natalie sonrió, "Tienes mucho que contarme, Draco, y yo tengo mucho que contarte a ti". Él asintió y sin soltar a Natalie la guió hasta un compartimiento vacío, Hermione se quedó quieta en el sitio y cuando estaba a punto de irse, Natalie se giró, "Herms, ¿Qué haces? Ven". Hermione miró a su amiga, ¿cómo le explicaba que aquel chico que le cogía la mano, era el mismo que le había hecho la vida imposible durante cinco años?.

Draco salió del trance en el que estaba sumido y dirigió su mirada a Hermione, se aguantaron la mirada unos segundos hasta que Draco supuso el dilema que tenía que tener la muchacha y decidió ayudarla a su manera, " Tranquila Granger, no te voy a comer " y lo acompañó con su habitual sonrisa ladeada, Hermione se mordió la lengua, queria saber que tenían esos dos y si empezaba a discutir con Malfoy se quedaría con las ganas. Blaise soltó una risita:

- Si ella entra, nosotros también, ¿no? - Ahora era el turno de Natalie, Theo la miraba fijamente desde hacía rato, ella le aguantó la mirada unos segundos y un rubor empezó a extenderse por sus mejillas, al darse cuenta se giró y entró al compartimiento diciendo que le daba igual. Hermione se apuntó mentalmente hablar del sonrojo de su amiga, la siguió y se sentó a su lado.

- Espero por tu bien que no te hayas convertido en un mortifago. - Hermione casi se cae de la impresión. Natalie miraba a los tres chicos con el entrecejo fruncido, esperando una respuesta. Para sorpresa de la chica, Draco se rió, pero no con una de sus muecas si no de verdad, y Hermione pensó que riendo era incluso más guapo.

- Merlin Nat, no me has dejado ni presentarte. Blaise, Theo… esta es Natalie Beckett, una muy buena amiga de la infancia. - Draco se sentó delante de Natalie y le cogió una mano con cariño.

- Encantada… Ella es mi mejor amiga Hermione Granger, aunque si compartis colegio supongo que ya os conoceréis… - Natalie miro a todos con expresión interrogante. Hermione no quería abrir la boca, asi que solo sonrió y se dio cuenta de que Malfoy la miraba intensamente. Supuso que ahora le diría a Natalie que alguien como ella no podía ser su amiga y que se alejara de ella…

- Claro que la conocemos, Granger es la mejor de nuestro curso. - Natalie sonrió encantada ante la respuesta de Draco. Hermione pensó que había entrado en una realidad paralela o que estaba inconsciente... Llevaban 10 minutos juntos, sin insultarse e incluso se podría decir que le había hecho un halago.

- Bueno, deduzco por vuestras caras de que no habéis mantenido una relación cordial estos años y ya me imagino el porqué - Natalie miró acusadoramente a Draco que se encogió de hombros. - En fin, Draco y yo somos amigos desde que tengo memoria, mi madre y su madre fueron muy amigas durante el colegio y siempre mantuvieron el contacto. Narcisa y Draco venían a pasar todos los veranos a París, hasta hace dos años... - a Natalie se le oscureció la mirada de pronto - Cuando él volvió… Ahora, contesta...

- Nat…

- Dime que no, o te mato aquí mismo -Hermione miró a su amiga, Natalie estaba mortalmente pálida, muy seria y cogía con fuerza la varita mientras miraba fijamente a Draco. Hermione se asustó y puso una mano encima de su antebrazo, calmandola.

- No, no lo soy. Y ellos tampoco, por si os lo preguntáis... Pero no sé cuánto tiempo más vamos a poder evitarlo... - Aquello pilló por sorpresa a la castaña, ella siempre había dado por sentado que ellos querian ser morrtifagos que lo ansiaban, pero ahora que miraba a esos tres muchachos veía realmente lo que eran, tres adolescentes a los cuales la situación les iba muy grande.

- ¿Evitarlo? Draco, por Merlín, es vuestra decisión…

- Mataran a nuestras familias… No tenemos elección. - escupió Draco, quería hacerle entender que él no quería eso. Por Morgana, casi llora como un niño pequeño cuando la vio al final de ese pasillo, fue como ver una luz en la oscuridad más absoluta. Natalia había sido su mejor amiga siempre, cuando se iba con su madre a París se olvidaba de los sangres sucias, de los protocolos y los castigos de su padre. Allí se sentía querido, Natalie le daba besos, abrazos y todo el cariño que durante el año no recibía, porque según su padre los hombres no necesitan esas cosas. Volver a sentirla, a oler su perfume de fresas, saber que la iba a tener todo ese año con él… Y a su lado Granger, no se extrañó que esas dos se hicieran amigas, siempre le había recordado a Natalie, buena, inteligente y valiente. Aún estaba impactado con lo guapa que estaba Granger, más alta, con más curvas, pero seguía manteniendo esos ojos vivos de color miel que siempre le habían fascinado secretamente.

- ¡Yo si que no tuve elección! ¡Alguien decidió por mí, que mis padres debían morir! ¡YO NO TUVE ELECCIÓN, VOSOTROS SI LA TIENES! - Natalia suspiró, calmandose y en tono bajo pero firme añadió. - Draco, si te conviertes en mortifago y haces lo que tu padre le ha hecho a mi familia, yo misma te mataré.

Esa revelación tomó por sorpresa a Hermione pero enseguida ató cabos. Lucius Malfoy había conseguido huir a tiempo del Ministerio con otros mortifagos, después del fracaso que supuso, Voldemort debía estar furioso así que Malfoy le ofreció en bandeja de plata las cabezas de los amigos de su mujer que habían conseguido escapar. Por eso Natalie no había reaccionado al ver a Draco, era su amigo de la infancia como un hermano, pero a su vez, el hijo del asesino de sus padres. Hermione admiro a su amiga, había hecho lo más difícil, no culpar a Draco por los actos de su padre, hizo más fuerte el agarre y Natalie la miró y de repente su mirada se volvió triste. Draco miraba a las chicas con una expresión indescifrable y los otros dos chicos estaban muy serios

- Lo siento chicos… Yo… Han sido meses muy duros para mí… No tenía que haber hablado así… Cada uno es dueño de su vida, de sus decisiones, será lo que tenga que ser... - Los tres chicos la miraron sorprendidos, Hermione supuso que no estaban acostumbrados a que les pidieran perdón. De repente, cada uno se sumió en sus pensamientos, y vio como los ojos de su amiga se llenaban de lágrimas.

- ¿ A qué casa creeis que la pondrán? - Todos se quedaron mirando a Hermione atónitos, hasta que Blaise entendió lo que se proponía la muchacha y decidió colaborar, "Hombre, yo creo que está claro, será una Slytherin", "Ni lo sueñes, Natalie tiene el espíritu Gryffindor", Hermione miró a su amiga le sonreía con cariño, "Sea donde sea, ¿me prometeis seguir siendo mis amigos?", Hermione asintió divertida, Blaise dijo que no le importaría ser más que amigos y se ganó una mirada demoledora de Draco.

- Es como mi hermana, ¡así que no se toca! Y Nat, mientras no quedes en Hufflepuff, tengo una reputación que mantener... Prefiero que me vean con una Gryffindor. - Todos rieron, incluso Hermione soltó una risita. - Me sorprendes Granger, tu riendote de los pobrecitos Hufflepuffs….

Fue así como empezaron una discusión medio en serio medio en broma, y se pasaron varias horas hablando, hasta que se dieron cuenta de que estaban a punto de llegar al colegio y las chicas decidieron volver para cambiarse. Mientras volvían hacia su vagón, Hermione pensó que después de todo esos chicos no eran tan horribles y que se lo había pasado bien.

- ¡¿Donde os habiais metido?! - Consiguió articular Ron separándose de Lavander, la cual no le dio tregua y se le volvió a tirar encima, Hermione se encogió de hombros y Natalie enarcó una ceja, "¿Esto es normal?" , todos asintieron riendo viendo la cara de la chica.

Cuando llegaron a la estación, los chicos se subieron al carruaje que los llevaba al castillo, Natalie iba muy seria y nerviosa, todos se dedicaron a darle ánimos y Hermione le prometió veinte veces que seguirán siendo amigos pasará lo que pasará.

Entraron al comedor y se sentaron en su mesa, miró hacia la mesa de profesores y allí estaban Dumbledore que mantenía una conversación con la profesora de Transformaciones, McGonagall, y el profesor de pociones, Severus Snape. Hagrid los saludaba desde el final de la mesa con tanto ímpetu que casi tira al pobre profesor Fliwitch, de Encantamientos, que se hallaba a su lado.

- ¿Quién es el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras? - preguntó Harry que también estaba haciendo el repaso a la mesa de profesores. Hermione buscó con la mirada hasta encontrar a un hombre de treinta y algo años, moreno, con la nariz ganchuda y los ojos azules, era muy atractivo, y muchas chicas ya se habian dado cuenta. "Ni idea" dijeron Ron y Hermione.

Se abrieron las puertas y aparecieron todos los niños de primer año para la selección, McGonagall ponía un taburete con el Sombrero Seleccionador encima, éste cantó una canción como hacía cada año y cuando los aplausos terminaron

- Cuando os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccione. ¡Abbot, Adam!

- ¡HUFFLEPUFF! - el pequeño Adam salió disparado hacia la mesa que aplaudía y se sentó al lado de su hermana Hanna.

Uno a uno fueron pasando todos los niños, cuando el último corría hacia la mesa Ravenclaw, Dumbledore se levantó:

- Antes de empezar la cena, tengo el placer de presentar al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, el profesor Sloan. - El nuevo profesor saludo y hubo aplausos muy entusiastas sobretodo del sector femenino. - Además, este año contamos con la incorporación de una nueva alumna que viene directamente desde Beaxbeutons. Espero que la acojan con los brazos abiertos. - Levantó los brazos y las puertas del comedor se abrieron, Natalie caminaba elegantemente por el pasillo con la mirada fija en Dumbledore, le recordó a Malfoy ambos tenían el mismo porte aristocrático cuando querían. Hermione escuchó algunos halagos de chicos de su casa y su mirada viajó hacia la mesa de las serpientes, Draco Malfoy no miraba a la chica si no que la miraba a ella fijamente, se aguantaron la mirada unos segundos hasta que notó que un sonrojo subía hasta sus mejillas y volvió a fijar la vista en su amiga.

- Beckett, Natalie. - dijo la profesora McGonagall. Natalie se sentó en el taburete con elegancia y la profesora le colocó el sombrero. Pasaron unos segundos muy largos hasta que el Sombrero gritó: