EL DESTINO SIEMPRE ME LLEVA A TI

CAPITULO # 2

Por. Tatita Andrew.

Intente llegar al otro día después de la escuela lo más puntual posible, aunque me gustaba hacerla enojar con mis llegadas tardes, quería disfrutar de su compañía todo el tiempo posible, es que cuando estaba con ella me convertía en un hombre mejor, sentía que podía hacer cualquier cosa, aunque las cosas no eran fáciles pues la tensión entre nosotros era evidente mientras intentábamos reparar todo el desastre para la fiesta de graduación, aunque Candy no iba a graduarse pues era mucho menor que yo pero era la organizadora del baile y le ponía mucho amor y paciencia en cada detalle de lo que hacía, siempre nuestras manos se rozaban sin querer y era como una corriente eléctrica que atravesaba desde la punta de mis dedos hasta mi corazón, todo el amor e ilusión que tenía por ella no había desaparecido desde la primera vez que la vi, aunque todavía éramos muy jóvenes se notaba que teníamos mucha pasión, y es que los muchachos somos así tan apasionado, tan enamorados, sin limitaciones. Después de un rato la note un poco triste y me acerque a preguntarle que le pasaba, me dijo que todo esfuerzo que estaba haciendo para que la fiesta quedará hermosa era inútil porque ayer había pasado por otra escuela cercana y los arreglos y todas las decoraciones parecen de película me decía muy decepcionada.

-Porque te interesa Candy tanto que la fiesta quede de maravilla en que te beneficia pregunte con interés.

-Es que solo por una noche, la gente se olvida de quienes son, no importa si eres rico o pobre, no importa si fuiste la reina del baile, la chica más popular, o el jugador de futbol, todos somos iguales, todos se dedican a festejar el ultimo día en la escuela, por un momento me olvido de quien soy, de que tengo que ser perfecta siempre.

Su respuesta me conmovió mucho al mirarla la ame más al comprobar que ella también sufría al igual que yo, la tome de la mano y le dije.

-Vente conmigo quiero llevarte a comprobar si la dichosa decoración de la otra escuela es tan linda como la nuestra.

Al ponerme el casco de la moto ella dudo en subir, en su rostro se reflejaba el miedo.

-Sube Candy te prometo que no te pasará nada.

Como era mi personalidad en esa época romper toda regla social, llegamos a la escuela como ladrones, como era de suponer la puerta principal estaba cerrada y volviéndola a tomar de la mano le dije vamos debe haber una entrada por atrás.

Al llegar a la escuela y verificar uno a uno todos los adornos hecho por otros estudiantes le dije.

-Lo viste lo nuestro es mil veces mejor mira estas estrellas y estas lunas, compradas a la nuestra no son natural, todo es tan simple no tiene vida.

-Por primera vez en la noche la vi sonreír- como me gusta tanto –Tienes razón esto en nada se compara con el amor y esfuerzo que le ponemos a todo, esto no tiene vida es lindo pero está muerto.

Como hechizado por su mirada acorte el espacio que estaba entre ella y yo, pero sin dejar de mirarla la miraba con todo el amor que le tengo desde niños, ella no decía palabra alguna solo me miraba intensamente como pidiéndome que la besara me acerque a su rostro y ella se mojaba los labios con la punta de su lengua como esperando por mi beso, pero al parecer ella me reconoció al fin porque me dijo muy curiosa.

-Esos ojos esa mirada azul como el cielo me recuerdan a alguien que una vez conocí.

-A quien pregunte con una sonrisa burlona a punto de besarla.

Escuchamos un ruido y ella se asustó y tropezó con una enorme estatua que estaba en el salón de aquella escuela pero antes de que pudiera caerse detuve su caída atrapándola coloque su mano en la cintura estaba tan vulnerable que me moría por probar esos labios desde que tenía doce años. Volteamos al escuchar una voz que decía.

-¿Quién anda allí? Apuntándonos con una linterna.

La bese en la punta de la nariz, y la tome de la mano.

-Corramos que es el guardia.

Aunque parecíamos delincuentes perseguidos por el guardia corríamos por toda la escuela tomados de la mano la adrenalina que nos producía la sensación de huir nos divertía mucho, por primera vez desde que la había vuelto a encontrar a Candy se notaba tan relajada tan divertida sin esa mascara de superioridad que aparentaba llevar.

Alcanzamos a salir de la escuela y montamos en mi moto lo más pronto posible acelere como alma que lleva el diablo, ella me abrazo muy fuerte por la espalda y se recostó en ella sentía su respiración agitada y la felicidad de haber hecho esa travesura, cuando pensamos que nos habíamos salido con la nuestra una patrulla nos seguía tocando la sirena y con las luces destellando dando vueltas pensé que había sido mucha diversión para esa noche y al fin me detuve y nos llevaron otra vez a las afueras de la escuela mientras llamaban a nuestros padres.

El mío como siempre no apareció ya estaba acostumbrado a este tipo de llamadas y la verdad creo que se estaba cansando de la situación.

Pero el padre de Candy llego todo molesto mientras hablaba con los policías ella y yo estábamos sentados en la vereda muy divertidos.

-Te parece gracioso jovencita que me llamen a media noche, por ingresar ilegalmente a una escuela y después huir de la escena del crimen, y persecución policiaca.

-Intente levantarme diciendo –Disculpe señor la culpa fue mía.

-Y con mirada de prepotencia me dijo –No lo dudo muchacho estas siendo una mala influencia para mi hija, ella jamás había hecho algo así, es la mejor alumna de la escuela y la más popular.

-Basta papa también la responsabilidad es mía no tienes por qué hablarle así, yo quise venir por mi propia voluntad.

-En la casa hablaremos tú y yo Candy y agradece que eres la organizadora del baile porque si no ya sabrías cual sería el testigo y usted joven me importa si es un rebelde sin causa o un desadaptado pero aléjese de mi hija se lo advierto.

Y la vi alejarse de mí con mirada triste, su padre era demasiado autoritario para mi gusto y gracias a mi se había llevado un tremendo regaño tome mi moto y me fui rumbo a mi casa.

La mañana siguiente después de allanar la otra escuela me dirigía donde mi papá para ayudarlo lo que Candy no sabía ni el director es que yo me escapaba dos horas todos los días a la salida de la escuela era para ayudar a mi papa en el trabajo, en ese tiempo estábamos pasando por problemas económicos y mi padre era un gran actor, pero desde que se murió mi madre los empleos en el teatro y el cine se habían acabado nadie lo contrataba ni para un papel doble. Y teníamos un modesto taller donde arreglábamos auto al ir caminando por la vereda vi una silueta de mujer tan familiar para mí en estos últimos días cruzo la calle para toparse conmigo.

-Hola Albert me dijo con una sonrisa vine a hablar contigo, una amiga me dijo que trabajabas con tu papa en un taller y lo convencí de que te diera toda la tarde libre para pasarla conmigo.

-ja ja Candy me imagino que ha de ser algo muy serio para que hayas decidido escaparte de la escuela dos horas.

-Si vine a pedirte disculpas en nombre de mi padre y el mío.

-Mira Candy dije con sinceridad de verdad, que no quisiera meterte más en problemas con tu papa, y si supiera que viniste a buscarme pegaría el grito al cielo, lo que más quiero en esta vida es que seas feliz. Así que creo que no podremos ser amigos.

-Eso lo decido yo y me encantaría que fuéramos amigos, a pesar de que allanamos una escuela lo que no es justificación, él no debió decirte todas esas cosas horribles no tiene por qué juzgar a una persona por un simple acto o por su forma de vestir. Y también yo dije cosas horribles de ti lo siento… mucho no sabía que tus llegadas tardes eran por ayudar a tu papa en el trabajo, he sido tan injusta contigo, no solo yo también el director de la escuela.

Me dolió mucho verla tan apenada, y preocupada por lo que los demás pensaran de mi me acerque a ella y la tome de la barbilla para que me mirara.

-Candy la única persona en este mundo que me importa lo que piense de mí eres tú, cuando estoy contigo quiero tratar de superarme y ser mejor.

Se sonrojo mucho y esquivo mi mirada, bueno en ese caso me he ganado una tarde contigo y ya sé cómo me podrás ayudar, me tomo de la mano y dijo -primero me invitarás una gran malteada de chocolate y después ya veremos.

Llegamos a un pequeño lugar donde vendían sodas nos sentamos en el mostrador para beber las malteadas mi Candy estaba tan relajada y divirtiéndose pensé que me podría acostumbrar a portarme bien si ella estuviera a mi lado.

En otra mesa se encontraba un grupo de muchachos jugadores de futboll fastidiándole la vida a todo aquel que se cruzara por su camino y esta vez la víctima era la camarera una señora joven pero amable que los atendía.

Al llevarle las hamburguesas y retirarse uno de esos tipos le dijo.

-Camarera yo no ordene esto.

Ella dándose la vuelta le contesto -usted dijo una orden de hamburguesas con gaseosa.

-Pues ahora se me antoja de que limpies mi mesa.

-Recién la acabo de limpiar joven contesto nerviosa.

-Uph pues no has hecho un buen trabajo y al mismo tiempo volcaba todo el contenido de su recipiente de gaseosa.

-Ahora vuélvelo a limpiar. Y todos los demás reían tontamente.

Al mirar que la camarera se disponía a hacer lo que estos tipos le pedían no me pude contener. Y me acerque a ellos furioso.

-¿Por qué no la limpias tú, al parecer todos vimos que derramaste la gaseosa sobre la mesa.

-No te metas quien te crees que eres.

La camarera trataba de evitar que peleáramos en su establecimiento. Y cuando me di cuenta Candy se había interpuesto entre ese tipejo y yo.

-¡Por favor Albert decía mientras tomaba mi rostro entre sus manos, basta ya no te dejes provocar por estos tipos que no valen la pena.

-Hazle caso a tu novia mejor no te metas en problemas.

-Sin dejar de hablarme y de acariciar mi cara me dijo con una voz suplicante -hazlo por mí, Albert vámonos de aquí y al mirar sus hermosos ojos supe que no podía negarle nada de lo que me pidiera.

Pero al salir les hice una seña advirtiéndole que no se metieran otra vez con la camarera.

-Estoy tan contenta decía mientras caminábamos supiste controlarte muy bien, por esos tipos que te provocaban todo el tiempo.

-Lo hice por ti Candy yo haría cualquier cosa que me pidieras.

-Gracias me dijo apenada, vamos me acompañaras a escoger mi vestido para el baile. Y nuevamente como se iba haciendo habitual entre nosotros caminamos tomados de la mano por las calles.

Al llegar a la elegante boutique la vendedora me miro con ganas de que me hubiera equivocado al entrar allí. Pero al reconocer a Candy que venía conmigo me invito tan amablemente a pasar y hasta me ofreció un café.

La ayude a escoger un sinnúmero de vestido mientras se adentraba a probárselos en el vestidor yo estaba realmente feliz esa era la tarde más hermosa que hubiera pasado en mucho tiempo y sobre todo con la única mujer en el mundo que movía mi corazón mi hermosa Candy.

Ella salía cada cierto tiempo mostrándome los modelos y colores que más le gustaban, se paraba frente a mí y me pedía mi opinión, pues que podía decirle yo si se hubiera puesto una funda de papel encima igual me hubiera parecido la niña más hermosa que hubiera visto en mi vida.

-Candy y porque tanto glamour le pregunte con quien iras al baile, la curiosidad y los celos me podían más que el juicio al imaginarme que a esas alturas una chica tan hermosa como ella ya tendría pareja para el baile.

-Pues con nadie, no tengo pareja mi supuesto novio me dejo plantada a unos días del baile, y como sabes que soy la organizadora con o sin pareja tengo que estar presente para que todo salga perfecto.

-Pues él se lo pierde, es un tonto si dejo pasar la oportunidad de ir con una chica como tú al baile, tal vez y todavía alguien te quiera invitar antes de la fiesta lo dijo para sí mismo.

-Muchas gracias, si me alegraría mucho que eso sucediera dijo dirigiéndose otra vez a los vestidores.

Al rato me llamo por mi nombre y me dijo que la ayudara a subir el cierre del vestido.

Lo hice todo apresurado no quería que pensara que me estaba aprovechando cuando ella volteo quedamos frente a frente metidos allí en el pequeño vestidor mi respiración se empezó a agitar y la de ella también, -Estas hermosa Candy le dije por fin.

Ella se puso de puntillitas y paso sus brazos alrededor de mi cuello supe que ahora era ella la que me iba a besar, me puse más nervioso de lo normal pues en las otras ocasiones yo era quien había iniciado los intentos de besos, pero me tenía desconcertado esta actitud de ella. Trague saliva intentando prepararme para lo que me esperaba. Cuando la vendedora dijo veo que esta lista señorita.

Al salir los dos estábamos muy avergonzados y sonrojados, pues casi nos habíamos besado nuevamente.

Empezó a desfilar frente a mí con un hermoso vestido color piel, que le llegaba por encima de sus rodillas, tenía un corte en A y se amoldaba muy bien a su cuerpo, la tela brillaba mucho y al mirarla daba un aspecto como tornasol y con lo rubia que era y su piel se veía como un ángel.

-Ese es perfecto para ti Candy. Le dije cariñosamente

La vendedora dijo tengo un hermoso juego de collar que se vería muy bien con ese vestido.

Y ella le sonrió y mirándome cómplice le contesto.

-Por el precio de este vestido yo creo que debería venir incluido toda la boutique, usted cree que me alcanzaría para llevar un collar.

Reímos sin parar al ver la consternación en la vendedora -bueno señorita le empacare el vestido para llevar.

Me acerque a ella y tomando sus manos deposite un suave beso sobre ellas.

-Gracias Candy por una de las tardes más maravillosas.

La acompañe cerca de su casa, para que no me viera su papa, y me fui bailando y silbando por la calle aunque no me hubiera reconocido todavía sabía que yo le gustaba mucho se notaba en la forma en que miraba, y me hablaba e iba aprovechar que no tenía pareja para el baile para invitarla y así con esa determinación me fui rumbo al trabajo de papa.

CONTINUARÁ….

Hola gracias a todos los que me han dejado sus sugerencias y sus revied. Y a todos los que le fascina mi historia.

¿Será que Albert se anima a invitar a Candy a la fiesta?