Disclaimer: Pot no es de mi propiedad, solo esta extraña imaginación ^^. Capitulo 2: Increible que piensen así...
Ya habían pasado tres días, y ese maldito y pequeño nombre no podría ser sacado de mi cabeza…de su conciencia. Tal y como me lo había dictado, le había ignorado, pero cada vez que escucho su dulce voz…que otras personas digan su nombre con tal familiaridad…hace que quiera verla, que desee matar a la persona que le está hablando. Sé que estoy perdiendo la cabeza, sobre todo la cordura, pero no lo puedo evitar. ¡Se me está siendo imposible sacar a esa niña de mi cabeza!
Abrí el grifó del agua y a penas el agua saliera, arroje mi cabeza contra el chorro frío. Me quede allí varios segundos, cerrando mis ojos tratando de pensar en algo tan siquiera más lógico que aquel extraño deseo. He de suponer que fue mala idea, después de todo, haber perdido aquella tonta apuesta con Marui-senpai. ¿Eres capaz de lanzarle un guiño a una admiradora? ¡Joder! Desde el inicio sabía que era imposible de mi parte, que yo soy el único incapaz de eso…y por aceptar ahora me vengo envuelto en este embrollo de ser traído a este campamento. No era que no deseaba venir…pero ahora creo tener todo el derecho de retractarme de mis propios actos y palabras.
Cuando me sentí en algo satisfecho, cerré nuevamente la llave y así el agua dejo de fluir. Posé mis manos sobre los costados del lavamanos, reposando así por vario tiempo. Abrí los ojos, mirando mi reflejo en el espejo. No vi mi rostro, sino esa mascará de Akuma. El demonio todavía no me abandonaba, aun no tenía todo mi control sobre este. Golpee mi cabeza con ambas manos, tratando de recuperar mi postura. Tome la toalla de un costado, secándome por completo. Debía de salir de aquí pronto, sino me conseguiré una fuerte bofetada de Sanada-fukubuchou y eso, es algo que menos necesito en el momento.
Guarde las cosas que fuesen necesarias en mi maleta, y al finalizar la posé sobre mi hombro. Traía este tonto uniforme rojo, mis utensilios del deporte; estaba listo, no me hacía falta nada más.
Cuando estaba a punto de girar la perilla de la puerta, un delicado golpe se escucho contra mi puerta. ¿Quién sería, si no es Sanada-fukubuchou? Dudaba que fuera una persona de escuelas contrarias, ya que como es de lógico, soy su gran y eterno enemigo.
-Uhm, ¿Hay alguien allí?
En el momento que tenía la intención de abrir la puerta para ver de quien se trataba, esa persona habló. Tuve suerte, y por ello me siento agradecido de no haberme acelerado en actos. Era ella, la niña que ha causado varios problemas en mi cabeza, en su mentalidad. Y en este momento…como desearía que mi cuerpo no se moviera; pero sabía que tarde o temprano él demonio tomaría control y causaría daño. Quede quieto, esperando a que Ryuzaki Sakuno se marchara del frente de la puerta. Los golpees contra la puerta seguían, pero no eran fuertes ni impacientes.
-Parece que no hay nadie- en su voz se podía notar la decepción, la tristeza. Pude sentir algo atravesarme, una cosa tan simple y extraña que ni siquiera pude comprender. Baje la mirada hacia el final de la puerta, verificando si se había marchado. Error, la sombra seguía allí. Pasos se escucharon, pero para su desgracia también se detuvieron frente a su puerta.
-¿Qué haces tú aquí?- era una voz tan familiar que no la pude confundir. ¡Sanada-fukubuchou! Ahora no sabía si…tenía o la suerte por el piso, o de mi parte.
-¡S-sanada-san!- grito exaltada. Reí por lo bajo. Era de esperarse, todas las mujeres se asustan, pero ella por lo pequeña e inocente que es, imaginándome su expresión hubiese sido gloriosa de apreciar.
-¿Qué haces aquí?- volvió a preguntar. Tal y como es de esperarse, siempre reclamando por una respuesta directa. Vaya, apenas un año y medio con él y pareciese como si hubiéramos estado juntos toda la vida. ¡Rayos! Eso…eso sonó tal… ¿Bi? ¡¿Qué rayos pasa conmigo?!
-Uhm…e-este…B-buscaba a K-kirihara-san…- era más tímida de lo que creía pero…tiempo… ¿No estoy loco, verdad? ¿Ella acababa de decir que me buscaba, no es así?
-¿Cuál es tu negocio con él?-
-Etto…quería disculparme…
Recargue mi espalda y cabeza contra la puerta sin hacer mucho ruido, recordando si es que ella había hecho algo "malo" para buscarme y pedirme disculpas.
-…- ante su silencio pude saber que le estaba mirando fijamente. Wow. A pesar de ser tímida, e de apreciar que tiene agallas para poder haber hablando con Sanada-fukubuchou de aquella forma tan directa sin haber salido huyendo a los segundos.
-Etto…H-hace tres días…Ann-chan le golpeó y…- como odie que diera a conocer aquel dato. –Uhm…supongo que fue mi culpa, ya que en ese momento estaba dormida…y, no pude disculparme…aparte que hubo una vez que noté que me miraba con un poco de odio, y supuse que realmente l-le había hecho enojar.- había dicho el final un poco rápido, con dolor en su voz. Me maldije por dentro. Le cause dolor. Cosa que no me importa causar, pero ella en el momento tenían tan importancia que siento que mi persona se convirtió en toda en una escoria. Otra cosa…jamás debí de haber mantenido tanto mis ojos sobre ello, ahora piensa mal de mí…maldición…
-Ya veo.
-¿N-no le ha visto?- pregunto con algo de esperanza. No la comprendí, y espero pronto hacerlo. ¿Por qué tanto esfuerzo, tanto deseo de encontrarme si de momento lo que yo más deseo es mantenerte alejada de mí?
-No- sentenció. –Pero cuando lo vea le haré saber que lo buscas.- fue todo lo que mi sub-capitán dijo.
-¡Muchas gracias!- grito en energía y… ¿felicidad? Sus pasos se escucharon por ciertos momentos y después los pasillos se llenaron de silencio. Ryuzaki Sakuno ya se había marchado, pero no Sanada. ¡Márchate rápido!
-¿Cuánto más tienes planeado estar parado junto a la puerta?- habló, causándome un completo susto. ¿Cómo rayos se dio cuenta de mi presencia si no había hablando, si había hecho el gran esfuerzo de no hacer ni un solo ruido?
-Tú sombra- me aclaró.
Golpee mi cabeza contra mi mano, sintiendo como un completo idiota. ¿Cómo pude haber ignorado el hecho de que él es mayor y más inteligente-y por mucho-que yo?
Me aparte de la puerta y con mala gana giré la perilla, dejándome ver. Deje que entrará al cuarto, ya que después de todo no me podía negar si es que apreciaba mi rostro. Cerré la puerta y me tiré a sentar frente a esta, mirando desde abajo a mi mayor. Él permaneció de pie.
-Comienza a hablar.
-¿Qué desea que diga?- estaba en mi punto, ya que no entendía a que se refería.
-¿Por qué permaneciste oculto de esa niña?- ¡Oh, ya creo entender!
-N-no quería verla- mi rostro hizo un puchero y sin siquiera pensarlo desvié la mirada. ¿Qué estaba pasando conmigo?
-…
-Ha pasado que…- por el silencio del fuku, sabía que deseaba que explicará más afondo. –Hace tres días ocurrió que…extrañamente mi demonio la deseará- al final solté un suspiro, no creyendo del porqué había mantenido la respiración mientras hablaba. Miré a Sanada-fukubuchou. Mirándome serio arqueando una ceja.
-¡Ni siquiera yo lo entiendo!- declaré. –Y por no entenderlo me he mantenido alejado…
Le escuche suspirar. –Está bien así.- me dijo, cerrando los ojos cruzando sus brazos sobre su pecho. ¿Enserio estaba bien? ¡Estoy sufriendo! ¿Qué acaso no se nota? –Mantente alejado, no puedo permitir que tus locuras causen problemas.
Ya veo…ahora entiendo la supuesta "preocupación" de mi mayor. No me creyó lo del demonio deseando a esa niña, sino que malinterpreto todo y ahora yo soy el pervertido que desea acosar a esa niña sin…uhm… ¡Esa niña sin buenos atributos! Demonios…eso si suena muy pervertido…y lo acabo de pensar yo, y no él… ¡Basta!
-Como usted diga- le seguí el juego, a pesar de que las cosas no estuvieran bien. Me paré de dónde me encontraba. Sanada se retiró del cuarto a los segundos, dejándome solo otra vez. Solo para aclarar mi mente…solo para seguir escuchando su maldita risa y voz…repitiendo una tras otra y otra vez aquel nombre.
No sabía cuando más iba a soportarlo, pero esperaba que acabará pronto sino estaba seguro que llegaría hasta cometer suicidio por callar esa voz.
Como creo que ya se habrán de haber dado cuenta: los episodios son muy cortos casi de a más tardar mil palabras. Les dire del porqué: Esta historia se me hace más genial si es corta, ya que Akaya nos relata como fue si vida en el campamento Zenbatsu y su sufrimiento con el demonio sobre ella y blah blah blah. Aparte que se me hace aburrido y a la vez se me dificulta agrandar demas los episdios. Honestamente, se me hace perfecto como esta!
He de agradecer a esas personas que comentaron, ya que, en realidad no esperaba que dieran comentarios sobre esta historia ya que no era el aclamado y amado RyoSaku sino el nuevo KiriSaku! (Uhm, lo siento personas, pero yo odio el Ryosaku, no soy muy fan de él...así que si llegue a insultarlo, espero me perdonen) Como sea, aquí esta lo prometido y feliz navidad. Espero subir otro episodio para año nuevo, y si es más favorable antes ¬¬. Hasta luego humanos!
