Capitulo 2: Primeras Señales
Ya habían pasado varios días desde el primer encuentro del Santo de Piscis con la bonita chica de la tienda de cosmética, y sin perder uno solo de estos días, Afrodita se había dejado caer por la tienda con diversas excusas con el único fin de poder entablar una conversación con Mariko que durara más de 5 minutos, por desgracia, esto no era posible la mayoría del tiempo por la gran afluencia de clientes que entraban y salían a cada rato del local.
En una de las ocasiones que el caballero había tenido de hablar con la graciosa pelirroja, la conversación se había centrado en por qué Afrodita se cuidaba tanto, a diferencia de muchos hombres que Mariko veía en el día a día que iban por ahí como si nada les importara.
-Creo que eres el primer hombre que conozco que se pone crema antiarrugas – indicó la chica mientras limpiaba el cristal del mostrador.
-Bueno… - dudó Afrodita, no quería que Mariko cayera en el error sobre su orientación sexual solo por su respuesta, así que la pensó detenidamente – La vida de un Santo de Atena es demasiado dura, cualquiera puede pensar que tanto entrenamiento es genial para la salud…pero la realidad es que el desgaste físico y psicológico es enorme, yo no quiero parecer un viejo con solo 27 años... –Afrodita apoyo sus codos en el mostrador que la chica acababa de limpiar y la miro con detenimiento, clavando sus ojos en los de ella observándola con atención. -¿Y tú? ¿Qué haces trabajando aquí? Nunca te había visto en el pueblo…
-Llegué hace dos meses, más o menos –dijo Mariko apoyándose también en el cristal frente a Afrodita – Necesitaba un cambio de aires, así que decidí venir a Grecia a empezar mi vida desde cero…un cambio a veces viene bien. Mi vida en Irlanda no era muy satisfactoria, quería encontrarme a mi misma y llegué hasta Villa Rodorio, y este lugar ha sido más mi hogar en dos meses que cualquier otro lugar en varios años…quería ver mundo…
Inconscientemente, Afrodita se iba acercando cada vez mas de forma lenta y gradual a Mariko, que le hablaba del otro lado del mostrador, con aquella voz que tanto le hipnotizaba, los labios de la pelirroja le resultaban mucho mas tentadores que cualquier otro manjar que pudiera existir sobre la faz de la tierra.
-…conocer gente nueva – Mariko observaba como Afrodita se iba acercando a su rostro con aquella lentitud pasmosa. Desde el primer momento que lo viera entrar por la puerta de la tienda había caído presa de las redes del caballero dorado, ese hombre no solo rebozaba belleza en todos los sentidos, sino que tenía un algo…un algo especial que había dejado cautivada a la chica desde el primer instante. Sin querer esperar más, la chica fue acortando distancias acelerando el proceso que iniciara el guerrero mientras ella parloteaba, cerrando los ojos pudo sentir el aliento del caballero de Piscis golpear con sutileza sus labios entreabiertos, cuando…
- Buenos días… - La campanilla de la puerta sonó, indicando que un cliente había entrado en la tienda, de la nada el acercamiento se detuvo, sonrojando a Mariko en extremo, y cuando esta abrió los ojos, una hermosa rosa roja había aparecido entre ella y el caballero de Piscis.
- Te veré luego –dijo Afrodita dejando la rosa en el mostrador y guiñando un ojo a la joven dependienta, sin más, se retiro de la tienda.
NOTA DE LA AUTORA: Sé que es un capitulo muy corto, pero estoy muy ocupada con algunas cosas y además me voy de viaje en unos días, asi que hasta finales de Junio no habrá mas capítulos en este fic! Lo siento mucho! Gracias por sus reviews! Los aprecio mucho! Espero que les haya gustado! =) Nos vemos pronto!
