Para siempre.
Capitulo: 2
Mentiras útiles.
Enjoy:
…Lc…
Simon miro a Bonnibel expectante. La manera en que anuncio eso tan importante que tenía que decirle encendió focos rojos de advertencia.
–Es algo delicado que me conto Ricardio antes de que lo arrestaran…
El castaño suspiro. ¿Por qué el fantasma de Ricardio aun rondaba en sus vidas? , se preguntaba mientras detenía el auto junto a la tienda de antigüedades.
– ¿Tu sabes por qué se obsesiono tanto con Marceline? –pregunto ella apenas Betty saliera corriendo del auto hacia la entrada de la tienda.
–No, no lo sé…
La pelirosa dio un suspiro.
–Marceline… ella… Simon ella mato a alguien…
Él se giró a mirarla.
–No. –dijo mirándola molesto. –No vuelvas a decirlo.
Bonnibel se inmuto por la mirada del castaño.
–Simon tienes que aceptar la verdad.
Poniéndole su mano en las suyas tensas sobre el volante del auto de su hermano. Bonnibel apretó un poco.
–Ella no es lo que esperabas.
Anhelando que esto fuera una más de sus mentiras salió del auto y se unió a la pelinaranga que aún no se atrevía a tocar el timbre mientras la pelirosa salió detrás suyo intentando manipularlo ahora que parecía tan vulnerable.
–Simon… tienes que…
El levanto su mano.
–No… no ahora…–susurro tocando fuerte el cristal de la puerta llamando la atención de Lucy quien estaba de lo más entretenida organizando un montón de viejas piezas parte de un juego de té.
–Oh, por dios… Simon…
Rápidamente lo abrazo con fuerza.
–Que sorpresa– dijo Lucy haciéndose un lado para que las compañeras de su sobrino pasaran dentro de la tienda que en más de dos años no había cambiado mucho.
–Por qué no me avisaste para pasar por ti al hospital.
Lo miro con nostalgia.
–Por qué me imagino que pasaste por ahí.
Simon asintio.
–Lo hice… la vi tía… hable con ella.
Tapándose la boca para ahogar su exclamación de pura sorpresa Lucy abrazo a su sobrino para felicitarlo por la nueva y buena noticia, pero él no parecía muy contento.
– ¿Que paso?, pensé que estarías más que contento.
El castaño suspiro mientras se apartaba para ir por sus maletas.
–Ella no está bien, tía ella no recuerda nada…
Otro sonido horrorizado vino desde su madre que recién aparecía de entre la cortina de cuencas de vidrio.
–Como que no recuerda nada.
Simon asintio.
–Perdió la memoria –platico a su madre que inmediatamente fue a consolarlo. Su pobre pequeño que sufría por no poder encontrar a su querida amiga de la infancia volvía a sufrir ahora con esta tragedia.
–Oh, hijo lo siento tanto… ¿hay algo que podamos hacer para ayudar?
Negó con tristeza.
–No mama.
Jalando su maleta con el miro a todos.
–Quiero estar solo…
Su madre asintio.
–Claro Simon. –susurro está viendo a su hijo irse hacia la planta alta.
…..LC…
En el hospital las cosas se habían calmado de nuevo. Marceline había tenido una pesadilla y ahora Gumball pasaba su mano una y otra vez por la espalda de Marceline que con todas sus fuerzas intentaba quedarse despierta.
No quería cerrar los ojos porque en sus sueños lo veía, a él, a ese hombre que había dañado tanto su vida, Ricardio Heartfill el único vestigio de su pasado que le hacía honor a ese refrán de "yerba mala nunca muere"
Era como una maldición que se aferraba a ella aun en este momento cuando su mente estaba completamente en blanco.
– ¿Gumball quien era ese chico? – pregunto levantando la mirada hacia él.
–Simon… un buen amigo tuyo…
Recargo su cabeza en su hombro. ¿Porque su nombre lo ligaba tanto a la presencia despreciable de Ricardio?
– ¿Marceline?
–Hum.
–Deberías dormir un poco.
Negó.
–No quiero.
Gumball frunció el ceño.
–Vamos es tarde.
Ella se apartó para mirarlo aprensiva.
–No quiero dormir. –repitió empujándose más cerca de la cabecera de la cama.
–Marceline, tienes que dormir.
Ella hizo un puchero.
–Bien entonces vete tú a dormir.
Gumball se levantó.
–Sabes que no puedo hacer eso. – dijo acomodando mejor las almohadas detrás de la pelinegra.
–Sí, si, por que mi padre te obligo a ser mi doctor.
El negó.
–No es por eso y lo sabes.
Sin creerle se arrogo en la cama y le dio la espala.
–Lo que diga… doctor...
Suspirando con cansancio se dirigió al otro lado de la cama.
–Marceline. –llamo sintiéndose culpable por ser tan brusco con ella. Pero la reina vampiro en ningún momento respondió, ella se estaba fingiendo dormida.
–Bueno…nos vemos mañana.
Continúo sin respuesta.
–Ok…
Depositando un pequeño beso en su mejilla salió después hacia su oficina donde podría dormir en la camilla.
…..LC…
Flash back:
Caminando aburrida estaba Marceline esperando que su padre terminara de hablar con su nuevo cliente. Hace más de dos semanas que había dejado el internado para pasársela yendo y viniendo entre su padre y madre.
Su custodia aún no estaba asignada, pero ella estaba más que segura que su padre terminaría reclamándola. El después de todo era un abogado de renombre con buenas amistades en la corte familiar.
– ¡Hey fíjate donde pisas!
Miro hacia abajo el chico sentado entre las macetas.
–Oh, tu puedes quitarte de mi camino.
El pelirrojo no mayor que ella se puso de pie.
– ¡Esta es mi casa!
Marceline rio.
–Y eso que me importa, solo quítate de mi camino.
En ese momento él la jalo con fuerza.
– ¡Te enseñare a respetarme!
Fin flash back
Un ruido la hizo levantarse con rapidez de la cama.
–Oh, lo siento…
La enfermera se giró a mirarla.
–No quería despertarla pero pensé que le gustaría salir a tomar un poco de sol.
Marceline asintio. Necesitaba ver el cielo y percibir más que el olor a desinfectante y medicina que flotaba en el ambiente.
–Sí, creo que lo hare.
Echando a un lado las sabanas se levantó sobre sus piernas temblorosas que protestaron tras tanto tiempo sin acción.
–Puedo ayudarla si prefiere. –dijo la enfermera lista para ir a buscar una silla de ruedas pero Marceline negó.
–Yo puedo sola. Además es necesario para mis músculos.
La enfermera sonrió mientras le pasaba una bata para que pudiera cubrirse.
–Si necesita algo no dude en llamarme.
La pelinegra asintio hacia la enfermera antes de salir de la habitación.
…Lc…
Mientras tanto en una zona del hospital todos los médicos estaban vuelto locos buscando a uno de sus pequeños pacientes. Uno de los niños que había traído el orfanato a causa de un intenso dolor estomacal.
Todos los pediatras buscaban desesperados sin saber que dicho niño había caminado hasta la zona de cuidados intensivos hasta el solario donde no había más que un par de pacientes que aprovecharon el día para salir a ver hacia la ciudad.
Entre ellos estaba Marceline que encontró interesante ver la gran ciudad. Ella no sabía precisar cada una de las direcciones pero estaba más que segura que recordaba algunas.
Marceline pov:
Tocando los cristales suspiro. Siento que me estoy perdiendo algo muy importante en mi vida, pero no se precisar de qué se trata.
Gumball dice que no debería de forzarme tanto pero quiero saber más que la dirección donde estaba mi casa y la escuela, quería recordar que paso antes de que me dispararan y entrara en el limbo.
Escucho el sonido de unos sollozos y extrañado volteo hacia las plantas donde puedo ver una mata de cabello negro.
–Hola…
El niño no mayor de seis años se tensa y se gira a verme mientras talla frenéticamente sus ojos verdes.
– ¿qué pasa?, ¿por qué lloras?
Empieza a negar.
–No estoy llorando…
Sintiéndome mal por él me arrodillo en el suelo junto a él.
– ¿Te sientes mal?, ¿quieres que llame a alguien?–continuo a preguntar de tocarlo pero él se aparta.
– ¡Marceline!
Sorprendida por el llamado me giro a ver a quien acababa de entrar.
–Gumball…
Dando dos grandes zancadas el me lleva a sus brazos donde me abraza con fuerza.
–Oh, dios estaba tan preocupado…– susurra con la cara enterrada en mi cabello.
– ¿Por qué saliste?
Aun descoordinada por su abrazo lo mire a los ojos. El ayer parecía molesto conmigo.
–Por que quería.
El dio un sobresalto por mi tono hostil.
–Marceline, pudiste lastimarte.
Bajando a mis pies suspiro.
–No es para tanto, yo no soy una bebe. –mascullo dando unos pasos atrás.
–Lo sé pero Marcy…
Captando mi expresión se retracta.
–Marceline, por favor hazme caso, yo soy tu médico.
Negué. Por qué no me dejaba ir e intentar redescubrir mi vida.
– ¡Bueno tal vez no necesito tu ayuda más!
Un silencio casi sepultural lleno el ambiente y yo sentí mi corazón apretujarse un poco.
–Bueno… ¡yo no quiero ayudar a una mujer odiosa como tú!
– ¡Bien entonces no lo hagas!
Me giro a fulminarlo con la mirada.
– ¡Entonces vete!
Apreté mis puños y camine hacia donde estaba la puerta.
– ¡Me iré del hospital!
Lejos de la reacción que esperaba él se mantuvo hay donde estaba cruzado de brazos.
– ¡Bien!, ¡vete no te quiero aquí más!
Fin pov.
Mal entendiendo sus palabras ella tomo la perilla y salió sollozando. Esto claro termino por romper la fachada del pelirosa que con preocupación vio que efectivamente ella iba a salir del hospital descalza con nada más que una bata y un sencillo pijama.
–Bien entonces si no me quieres… ¡jamás quiero verte de nuevo!
Uno, dos, tres segundos después el salió corriendo tras ella y ya en la salida la alcanzo. Pero ella no quería hablar, el había sido muy claro.
–Aléjate, yo no quiero ser más un estorbo.
El negó cerrando la brecha entre ellos aventurándose a besarla aun en contra de su voluntad.
–No lo eres Marceline… no para mí. – Susurro apartándose después para mirarla con cariño. –Te amo.
Ampliando sus ojos miro hacia la puerta donde la multitud de personas que antes estuvieron en su habitación. Se suponía que debía de sentir algo pero entonces nada… ella no sentía nada después de escuchar la confesión de gumball.
–Wow…
Finn miro con orgullo a su amigo. Esto era como en los dramas de la televisión.
–Simon...
Todos voltearon a ver al castaño caminar lejos de la pareja. Si definitivamente esto era como el los dramas, pensó Finn junto a flama.
–Creo que venimos en mal momento– susurro la pelinaranga tirando de la manga de su camisa.
–Tranquilos eso siempre pasa.
Fionna camino hacia la pareja.
–Valla ya estas levantada, que bueno. –dijo a la pelinegra quien le sonrió con amabilidad.
– ¿Me imagino que ya la darás de alta?
Gumball soltó a Marceline y miro a su amiga que estaba haciendo los ojos de cachorro.
–Vamos… ella seguramente quiere ir y pasear por la ciudad.
Marceline entonces asintio.
–Sí, Gumball por favor…
El pelirosa se vio atacado por dos flancos.
–Pero… hace un día que acabas de despertar…
Marshall se acercó para apoyar al pelirosa que en estos dos años se había vuelto de un rival a un buen amigo.
–Él tiene razón, ¿Marceline de verdad te sientes tan bien como para salir?
Ella miro a su primo.
–Claro que sí. –respondió optimista como antes nunca se le había visto.
–Bueno… entonces tú tienes la última palabra Sweet…
Gumball suspiro con resignación.
–Está bien, veré que puedo hacer.
Dando un grito de alegría Marceline lo abrazo.
–Gracias Gumball.
Riendo asintio mientras pasaba su mano por su cabello.
–Qué extraño–susurro Finn mirando a Marceline– Ella no parece ser la reina vampiro que recuerdo.
Flama y Fionna asintieron de acuerdo con la afirmación del rubio.
–Bueno eso es difícil de explicar.
Ahora era Marshall quien atraía todas las miradas.
–Ella perdió la memoria hasta el punto cuando estaba en el internado, ella solía ser de esta manera cuando niña.
Betty que también había venido asintio.
–Es verdad ella de niña era muy optimista.
Finn y flama se quedaron boquiabiertos. Ellos no se podían imaginar a Marceline de esa manera.
–Eso es una sorpresa. –susurro Fionna sonriendo de lado a lado.
–Asusta de alguna manera. – Ash se quejó cruzándose de brazos. El comenzaba a extrañar a la chica que lo golpeaba a veces solo por diversión.
– ¡Escuche eso!
Inconscientemente Marshall y Ash se tensaron. Solo era cuestión de tiempo para que su líder de siempre regresara.
….Lc…
Simon por su lado estaba aún de mal genio. No sabía qué hacer para enfriar su ira, él quería ir y golpear a Gumball pero no podía.
"Simon ella mato a un tipo"
A mitad del pasillo desierto se detuvo.
Flash back:
–Simon tienes que tener eso en cuenta, ella dejo de ser la Marcy de la que te enamoraste.
Simon desde su cama volteo a ver a Bonnibel.
–No creeré eso hasta que vea las respectivas pruebas. – dijo dejando sobre la mesa junto a su cama la caja cuadrada de terciopelo negro.
–Pero y si la verdad es peor…
Fin flash back.
Mirando por la ventana suspiro. ¿De verdad aceptaría a marceline aun después de enterarse de toda la verdad sobre su relación con Ricardio?, se preguntó mientras se acercó dicho cristal.
– ¿Quién es él? – pregunto un chico rubio desde un auto negro con un par de binoculares pegados en los ojos color azul intenso.
–Un amigo de la reina vampiro. –El hombre vestido de traje de pie en la calle respondió a su jefe.
–Oh, enserio…
Bajando sus binoculares el joven se reclino en el sofá de cuero de su lujoso auto.
–Qué raro no veo a Heartfill por aquí.
–Que ya no lo recuerda, él está arrestado en una clínica de desintoxicación.
Mirando a su sirviente asintio con una sonrisa alegre.
–Es verdad, lo olvide. –dijo rascando su cabello. –ese Ricardio y su adicción, le dije que no lo llevaría a ningún lado bueno, ¿oh no se lo dije Robert?
–Si lo hizo señor Luxort…
Robert abrió la puerta del auto.
–Bueno hay que irnos.
Cerrando la ventana polarizada en negro el nuevo personaje saco de su chaqueta un par de lentes negros de sol.
–Recuerda que aún hay mucho que hacer antes de llamar a los invitados.
Dándole un último vistazo a el castaño el sonrió mientras su auto se alejaba bajo la mirada curiosa del castaño que hizo bien en sospechar.
-Marceline pov-
Había sido algo bueno que vinieran a visitarme, de esta manera podría recordar pasajes de mi vida. Todos ellos me contaron cosas que al parecer había hecho.
Al parecer yo estaba estudiando para convertirme en médico y había estudiado en la preparatoria pública de "Ooo"
–Creo que recuerdo un poco.
Cerré los ojos y entonces "¡hey dulce tonto!"
– ¿Qué pasa? – pregunto Marshall a mi lado.
–Oh, nada…
Todos me dieron una mirada preocupada.
–De verdad estoy bien.
Mire a mi primo y luego a Fionna. Ellos parecían tan enamorados.
–Pero cuéntenme, ¿qué fue de su vida en estos años?
Fionna comenzó.
–Bueno… Flama y Finn son novios…
La pelinaranga se sonrojo sutilmente.
–Ash y Marshall trabajan con tu padre.
Ambos chicos me sonrieron.
–Enserio…
Fionna asintio.
–Ah, y Simon es un famoso arqueólogo.
Como si fuera su señal Simon entro a la habitación.
– ¿No es así Simon?
El castaño levanto una ceja.
– ¿Qué cosa?
–Que ahora eres un arqueólogo.
Mirándome de soslayo asintio.
–Vez toda hemos cambiado mucho. –mascullo Fionna tomando la mano de Marshall.
Fin pov.
Betty que había estado viendo a Simon mirar a Marceline noto que aun sostenía en las manos la misma caja de terciopelo que tanto cuidaba.
-Betty pov-
Pobre de Simon tan ilusionado que estaba antes de llegar a "Ooo" y tanto que había trabajado para encontrar ese regalo que anhelaba entregarle a Marceline.
Me dolía admitirlo pero su amor a un parecía tan fuerte como en el internado. Yo si estuve enamorada de niña de Simon y hasta creo que aún lo estoy, porque me duele verlo sufrir.
–Por cierto Simon aún tiene un presente que entregar.
El me miro sorprendido.
– ¿No es así? –pregunto con una sonrisa nerviosa.
–Es cierto.
Camina hasta donde estaba Marceline sentada bajo la custodia de Gumball.
–Toma.
Sonrojada ella mira la caja que él puso en sus manos. Nadien sabía de qué clase de regalo se trataba y para ser honesta me moría por ver de qué se trataba.
Fin pov
Marceline abrió delicadamente la caja y descubrió en su interior un pequeño añillo de metal. Con los ojos amplios volteo a ver a Simon.
–No…puede ser…
Gumball miro hacia abajo. Por qué esa baratija parecía haber despertado un recuerdo en Marceline.
–Esto solía ser tuyo.
Sacando la pequeña joya Marceline sonrió. Los recuerdos de aquel día en un centro comercial después de una pequeña excursión eran tan claros que aun podía percibir el olor a goma de mascar.
–Es verdad… es muy pequeño.
En ese momento levanto la cara para cumplir con sus ojos, y justo en ese momento un sentimiento familiar se encendió en su corazón. Una emoción que parecía estar intacta aun cuando su mente era un vacío deprimente.
Pero inmediatamente hizo a un lado esa emoción que también traía un incómodo dolor.
–Gracias.
Simon asintio para después darle una mirada hostil al pelirosa.
–Pero bueno hay que apresurarse– Gumball dijo a Marceline quien asintio con una sonrisa de felicidad. El había cumplido su promesa y hoy podía regresar a su casa… ¡su casa!, ese lugar que se moría por ver ahora más que nunca.
–Si…
Con la ayuda de Fionna empaco las pocas pertenencias que tenía en el hospital y esa tarde salió a la calle donde mientras esperaba que Gumball trajera el auto suspiro sintiéndose libre por primera vez. Tal vez sonaría extraño pero cuando estaba en coma a veces podía escuchar cada conversación e intentaba moverse, pero lamentablemente siempre fallaba.
–No puedo creer que pasaran dos años…bien me parecen solo días.
Fionna rio.
–Lo sé, todos estuvimos tan preocupados.
Miro hacia el auto color rojo y sonrió. Entre todos el único que se aferró a la esperanza fue Gumball.
–Ni siquiera Gumball fue capaz de desprenderse de tu lado…
Marceline suspiro. Ojalá pudiera en este momento encontrar los respectivos sentimientos para corresponder a sus sentimientos y sacrificios, ahora más que nunca se sentía confundida.
–Fionna… de donde me conoce Simon…
La rubia miro a su amiga.
– ¿Qué quieres saber? –pregunto pendiente de que el pelirosa no se acercara.
–Quien fue Simon Petrikov para mí…
…..Lc…
Valla perdón por hacerlos esperar pero tengo tantos proyectos pendientes… pero bueno siempre puedo darme un tiempo para ustedes mis queridos lectores.
Espero que este capítulo fuera de su agrado, no se olviden de comentar y estar al pendiente de esta historia que aún hay Simoline para rato.
