Ya comienza a anochecer, Ichimatsu está en un callejón dejando comida a sus amigos de cuatro patas; se levanta y estira sus brazos con pereza, viste un pantalón negro, una camiseta de cuello de tortuga morado y una gabardina de un opaco gris. Suspira con pesadez, es sábado y él planeaba dormir hasta el lunes, pero su amigo Jyushimatsu le invito a beber. Camino hasta el bar en el cual quedaron de verse, al llegar se detuvo frente a las puertas, ya había pasado una semana desde que puso un pie en aquel lugar, el incidente con el extraño le había avergonzado demasiado, pero a estas alturas presentía que Todomatsu ya habría olvidado el tema, un leve suspiro y se decidió a entrar, no tardo en distinguir a Jyushi en una mesa del fondo.

Tomo lugar frente a este.

- ¡Ichi, tardaste mucho! - reclamo con un puchero, vestía un pantalón azul y un abrigo amarillo.

- Eres muy ruidoso -

- Ya pedí unas bebidas – le señalo dos vasos sobre la mesa – ¿O quieres algo más? -

- No, está bien así – tomo uno de los vasos y dio un pequeño sorbo.

Ichimatsu no solía salir, era de los que preferían encerrarse en casa o estar en los callejones, solo aceptaba en contadas ocasiones acompañar a Jyushimatsu, después de todo era su mejor amigo.

Ya habían pasado un rato bebiendo y hablando de cosas banales cuando el dueño del lugar se acercó a la mesa con lo que parecían dos bebidas muy caras.

- No pedimos esto – señalo Jyushi mirando con curiosidad las bebidas.

- Que pasa Totty, ¿La edad ya hace estragos en tu memoria? – Ichimatsu se expresó divertido.

- Te recuerdo que tú eres mayor; en todo caso… – su molestia se esfumo y una gran sonrisa se formó en su rostro – esto lo manda aquel caballero –

El par de amigos miraron hacia donde Totty señalaba, de manera nada discreta a su parecer, hacia el centro de la barra. Ichimatsu sintió como si su corazón se detuviese al distinguir al tipo de traje negro; Karamatsu sonreía levantando una copa en señal de brindis, acto que Jyushimatsu imito sin duda alguna.

- Quien lo diría Ichimatsu – canturreo Totty cubriendo su boca – parece que le gusto tu beso –

Ante el comentario Jyushi miro con sorpresa a su amigo quien se sonrojo de inmediato.

- ¡C-cállate! Eso no fue un beso –

- Que malo Ichi, yo te hable de Homura y tú no me contaste de ese sujeto – Jyushi se cubría la boca en un acto dramático.

- ¡No es así, no hay nada con ese tipo, son tonterías de este idiota! – señalo a Totty que mantenía la sonrisa.

- Vamos Ichi, te alteras demasiado por una tontería, ¿No crees? –

- Muérete –

- Que malo eres, deberías darle una oportunidad, sabes, él ha venido aquí cada día desde su encuentro – le guiño el ojo y se retiró disfrutando de la cara de sorpresa en el chico de gabardina.

- Nee Ichi, ¿Te gusta ese hombre? – Jyushi ladeo su cabeza con un rostro tierno.

- ¿Por qué preguntas eso? Ni siquiera lo conozco – se giró hacia la pared evitando mirar a su amigo.

- No has dicho que no –

- … -

- Es atractivo, ¿No? –

Ichimatsu quien hace unos segundos había regresado a su color de piel natural, volvió a pintarse de rojo ante la pregunta.

- ¿P-por qué preguntas cosas tan raras de repente? – giro un poco observando la gran sonrisa de su amigo.

- …no lo has negado, otra vez –

- …bueno, t-tal vez… un poco… - miro ahora la mesa seguro de que su rostro se derretiría con tanto calor que estaba sintiendo.

- ¡Bien, ya debo irme! – Jyushimatsu anunció con una gran sonrisa y tomando de golpe la bebida que obtuvo gratis.

- ¿Eh? –

Sin darle tiempo a su amigo de comprender se colocó de pie e hizo una leve reverencia.

- Gracias por la copa – con la misma velocidad que se levantó salió corriendo. Ichimatsu se giró en un intento de llamar a su amigo, pero el sujeto parado a su lado le hizo frenar toda acción y pensamiento.

Karamatsu quien vestia un traje negro, una camisa blanca y una corbata azul, tomo lugar junto a Ichi impidiéndole salir.

- Así que, ¿Soy un poco atractivo? – enarco una ceja mientras le dedicaba una sonrisa seductora.

El joven repartidor rezaba a todas las deidades para que le dieran muerte en ese instante, no podía creer lo vergonzosa que era la situación, inclusive su supuesto amigo le tendió una trampa al preguntar todas esas cosas sabiendo de la presencia de aquel tipo.

- ¿No respondes? ¿Te ha comido la lengua el ratón? – el mayor pregunto tomando a Ichi de la barbilla y pasando su pulgar con suavidad por sus labios.

Ante tal acción, Ichimatsu reacciono con un manotazo y retrocediendo hasta pegar con la pared.

- ¡¿Qué haces infeliz?! –

- Eres interesante… – le sonrió de manera dulce – deberíamos tener una cita, tal vez algo clásico como una cena a la luz de las velas o podríamos ir a la feria, me encantaría llevar a cabo una de esas escenas románticas en lo alto de una noria –

Ichimatsu estaba inmóvil, ¿Ese tipo hablaba en serio?, ni siquiera se han presentado y llega solo así hablando de una cita. Aunque muy en el fondo no podía negar que era atractivo, pero ¿Por qué un sujeto así se fijaría en él?, no era más que un tipo por debajo de lo común; además, esa forma de hablar le estaba causando un dolor físico, ¿Eso era posible? No estaba seguro, pero podría apostar que se le había roto una costilla.

- ¿Y bien? ¿A dónde quieres ir? – Karamatsu pregunto mirándole de forma profunda, como si tratase de leer su mente.

- Nunca dije que saldríamos… ahora vete – Ichimatsu intentaba mantenerse tranquilo, probablemente ese tipo solo estaba jugando, buscando pasar el rato.

- Que frio... ¿En dónde quedo el chico con el que compartí un beso? - le guiño mientras sonreía.

Ichimatsu volvió a sonrojarse al recordar aquel suceso.

- ¡Muérete bastardo! - le empujo con fuerza haciéndole caer, aprovechando para poder levantarse y salir apresurado ante algunas miradas curiosas.

Karamatsu se levantó con calma, sacudió su ropa y saco un cigarro, Todomatsu se acercó y se detuvo detrás de aquel hombre.

- Le advertí que no fuera tan rápido con Ichimatsu – se cruzó de brazos el joven dueño.

Karamatsu se giró para observarlo, saco su encendedor y prendió el cigarrillo.

- No me digas que hacer niño – el mayor sonrió de lado ante la expresión molesta del otro.

- Ya le pedí que no me llame "niño" –

- Lo dejare de hacer cuando me demuestres que no lo eres – un par de pasos y quedó frente al más joven, se inclinó ligeramente y dejo ir el humo en el rostro de Todomatsu.

- Disculpe, pero me parece que a quien venía a buscar salió hace un momento – la voz de Atsushi detrás del mafioso atrajo la atención de ambos.

- ¿Siempre debes interrumpir? – cuestiono Karamatsu observando como el bartender avanzaba hasta quedar entre él y Todomatsu – que divertido, no importa, regresare después para que juguemos niño, en especial si no está tu mesero – volvió a dar una calada al cigarro y se retiró del lugar.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Ichimatsu camina a prisa maldiciendo y empujando a quien se atravesara en su camino, llega a uno de los tantos callejones que frecuenta y se adentra dejándose caer al suelo. Su corazón late a prisa y su respiración es agitada.

- Maldito... ¿Quién se cree? -

Desde el primer encuentro ya le había costado trabajo sacar aquel sujeto de su mente, ahora con lo acontecido era peor su situación. Jamás hubo una persona que le hiciera sentir de ese modo, como si realmente él fuese merecedor de atención.

- ¿No me digas que aquí vives? -

La gruesa voz hizo temblar a Ichi, a la entrada del callejón aquel tipo le miraba divertido.

- ¿Por qué me has seguido? - se levantó inseguro.

- ¿Que esperabas? Te invite a salir y saliste corriendo sin responder -

- ¿Eres idiota? Si alguien huye de ti no lo persigues, maldito acosador -

- Eso es gracioso, generalmente si huyen con mayor razón los seguiré - se adentró en el lugar quedando frente al más joven - por cierto, me llamo Karamatsu - acerco su rostro.

- ¿Y quién mierda te pregunto?... No esperes que te diga mi nombre -

- No es necesario I-chi-mat-su - pronunció lentamente ceca de su oído.

- Infeliz… - coloco sus manos en el pecho del mayor en un vano intento de apartarle - aléjate Kusomatsu -

- ¿Que con ese apodo? No es nada cariñoso honey -

- I-idiota - Ichimatsu se sonrojo, no lograba entender al sujeto que tenía enfrente y mucho menos que su corazón se comenzara a acelerar por tan simples palabras. La distancia entre ellos era cada vez menor, Karamatsu pasaba con lentitud las manos por sus costados, lo que provoco un hormigueo en su cuerpo y un sonrojo mayor.

- ¿Pero que tenemos aquí? - una gruesa voz interrumpió la escena.

Karamatsu de mala gana se separó, se giró para observar a un hombre con traje a cuadros, detrás de él dos tipos más le acompañaban.

- Tougou... - pronuncio el de traje negro con molestia.

- Matsuno, ¿A que debo la dicha de encontrarte? -

- Sigue tu camino Tougou, no tientes al destino presentándote tan descaradamente - se coloca delante de Ichi en un vano intento de cubrirlo.

- ¿Quién es el chico? -

- No te incumbe... Lárgate - sentencia con una fría mirada.

Ichimatsu se mantuvo detrás del mayor, aquel hombre a la entrada del callejón le producía un miedo irracional, como si aquella sonrisa fuese la de un demonio.

- ¿Intentas protegerlo? Que tierno, casi me da envidia - comenzó a reír con fuerza.

Karamatsu llevo su mano con discreción hacia su cintura.

- Bueno... - el hombre continuó - dejemos los juegos, no desaprovechare la oportunidad de eliminar a un miembro de la familia Matsuno - con un movimiento de mano los hombres tras de él avanzaron hacia Karamatsu.

- En cuanto puedas corre - le indicó Karamatsu a Ichi en voz baja.

Los dos tipos llegaron hasta Kara en un intento de sujetarlo, momento en el que el joven Matsuno saco rápidamente su arma y disparó sin titubeó a la pierna de uno de los hombres que cayó al momento. Ichi retrocedió asustado corriendo al interior del callejón a refugiarse tras un basurero. El otro sujeto saco una pistola e intento atinarle a Kara, quien con una gran habilidad evito las balas disparando al mismo tiempo.

Ichimatsu se mantenía agachado cubriéndose la cabeza, tenía una leve idea de lo que la palabra "familia" podía significar en tal contexto, pero de ser cierto ahora estaba en medio de algo muy peligroso. Una bala impacto en el basurero que le servía de escudo provocándole levantarse e intentar salir del lugar.

Karamatsu en cuanto vio la acción del más joven se apresuró hasta él rodeándole por la cintura y alejándolo de la trayectoria de las balas enemigas.

El sonido de las sirenas a lo lejos interrumpió la riña, Tougou dio la indicación para retirarse, el que hace poco le disparaba a Kara, ahora ayudaba a su compañero a salir del lugar.

- Ya nos veremos otra vez Matsuno - sentenció el hombre antes de huir.

Ichimatsu estaba inmóvil, aun en los brazos de aquel joven que no parecía querer moverse.

- ¿Estas bien? - Kara pregunto en voz baja.

- S-si... -

- Será mejor que te vayas - le soltó lentamente. Las sirenas sonaban cada vez más cerca.

El mensajero trataba de comprender todo lo sucedido, pero su mente solo le decía que debía correr lejos. Dio un par de pasos hacia atrás y sintió como si su corazón se detuviese al ver al otro, una mancha de sangre se comenzaba a extender por su costado derecho.

- ¡Estas herido! -

- No es nada... Vete antes de que... - interrumpiendo su habla, se sostuvo el costado con un leve quejido.

- Estúpido - Ichimatsu se acercó para servirle de apoyo y comenzaron a andar lo más rápido posible; por fortuna el tiroteo dejo las calles vacías, lograron llegar al departamento del menor sin ningún problema.

En cuanto cruzaron la puerta, Karamatsu cayó de forma abrupta, Ichi se inclinó y tomándolo de los brazos le llevo hasta el centro de aquel cuarto.

- Mierda... ¿Qué hago ahora? - fue en busca del botiquín y coloco una gasa tras otra en la herida en un intento de frenar la sangre.

- ¿Llamó una ambulancia? ¿Te llevo al hospital? ¿Qué carajos debo hacer? - intentaba limpiar la sangre y hallar la manera de evitar que el otro cerrara los ojos.

- Mi teléfono... - respondió con dificultad el mayor.

Sin dudarlo, Ichi reviso las ropas del herido en busca del celular, antes de hallarlo dio con el arma y aquel encendedor negro. En cuanto encontró el teléfono reviso la agenda, pero esta se encontraba vacía.

- ¿A quién debo llamar? - no obtuvo respuesta - Kusomatsu... - le movió un poco - ¡Karamatsu! - le tomo de los hombros sacudiéndole con fuerza sin éxito alguno.

Se levantó nervioso, volvió a revisar el teléfono, esta vez en el registro de llamadas y marco al último número de aquella lista sin nombres. No tardaron en responderle.

/ - ¿Qué ocurre? - /

- Eh... Yo... - se quedó en blanco inseguro de cómo responder.

/ - ¿Quién eres? - / La voz al otro lado sonaba repentinamente fría.

- E-es Karamatsu, está herido... Yo, no sabía que hacer... -

Aguardo unos segundos a que le respondieran.

/ - Dame la dirección - /

Sin dudar Ichimatsu obedeció, no obtuvo más respuesta y solo le quedo esperar. Logro frenar el sangrado y revisaba a cada momento que Kara tuviese pulso; aunque no estaba muy seguro de lo que haría si de pronto no lo sentía.

No paso mucho tiempo para que tocaran a su puerta, se apresuró a abrir y un par de hombres de traje negro entraron sin decir palabra. Tras ellos un joven con un traje similar pero con camisa verde se adentró, miro el lugar y detuvo la mirada en el que yacía en el suelo.

- Sigue vivo - informó uno de los hombres y sin esperar orden, ambos sujetos cargaron al herido sacándolo del lugar.

- Esperen... ¿A dónde lo llevan? - pregunto Ichimatsu con nerviosismo. Él sabía que alguien vendría a ayudar, pero esa escena parecía más de asesinos dispuestos a encargarse del cuerpo.

- ¿Quién eres tú? - el de camisa verde se paró frente al joven.

- I-ichimatsu... – aquel chico tenía facciones similares a Karamatsu, pero su mirada tras unos lentes de armazón verde, era tan fría y penetrante que le incitaba a saltar por la ventana y huir.

- ¿Cómo sabias el nombre de Karamatsu? - dos sujetos diferentes a los anteriores aparecieron en el marco de la puerta.

Ichi le miraba confundido. Esa era una pregunta extraña, ¿Acaso no cuestionaría como acabó herido el otro?

- Él me lo dijo - respondió tragando pesado, no había razón para mentir.

- Así que él te lo dijo... Interesante - Se dio vuelta y salió del cuarto - El viene con nosotros - indicó a los hombres que pese a las protestas y pelea sujetaron con fuerza a Ichimatsu. El mensajero no logro evitar ser subido a un auto negro.

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Gracias por leer n_n