Acto primero: el humo de mi fasito

Shimizu Kotaro estaba escapando de sus responsabilidades cuando el apocalipsis comenzó.

— ¡Bro, no tienes idea de lo que acabo de ver! —Comentó Kotaro acercándose confidente al árbol contra el que estaba recostado su mejor amigo, Tetsuro, un alfa un poco más alto que él aunque nunca más sexy. Lo miró con poco interés.

— ¿Qué viste? —Preguntó con pocas ganas.

—Una persona comiéndose a otra en el patio del bufet

—Kotaro, ¿estás drogado?

Él asintió con vehemencia.

—Sí, por supuesto. —Respondió como si fuera obvio.

— ¿¡Estas colocado en la academia militar!?

Tetsuro estalló en carcajadas, trataba de cubrirse la boca con las manos.

—Sí, por supuesto, ¿tú no lo estás?

—Sí, si lo estoy….

Más carcajadas.

Silencio.

—No, de verdad, se están comiendo a alguien en el patio del bufet. —Y se rio más si era posible.

En ese momento alguien se acerco a ellos, era una omega muy bonita con el cabello corto, vestida de militar. Se detuvo frente a ellos agitada.

— ¡Kanoka! —Exclamaron los dos al unisonó.

Ella los miró extrañada, y acomodó el fusil que sujetaba.

— ¡Tenemos que irnos, el fin del mundo se desató! —Dijo ella extendiéndole la mano a Tetsuro que seguía sentado. Tetsuro la tomó, más por costumbre que por otra cosa.

— ¡El fin del mundo está en el patio, hermana! —Kanoka lo miró anonadada. Kotaro desde su lugar aguantaba la risa, ¡El fin del mundo estaba en el patio del bufet!

— ¿Están colocados en la academia? —Preguntó dando una mirada rápida por sobre su hombro.

—Seee.

—Nooo.

Kanoka volvió a dar otra mirada por sobre el hombro, ligeramente nerviosa. Seguro se estaba preguntando como eludir el fin del mundo que estaba en patio (por supuesto), con ellos dos en aquel estado y peor cómo llevar a Tetsuro ante su padre así tal y como estaba.

— ¿No podían elegir otro momento para esto? —se quejó con urgencia.

Su hermano y el mejor amigo de su hermano la contemplaban como si ella fuera parte de un cuadro surrealista. Fue Kotaro el que habló, inclinándose hacia delante, como si estuviera por contarle un secreto. Los disparos sonaban en la distancia.

—Kanoka…

— ¿Si?

—Nosotros no elegimos el momento, el momento nos eligió a nosotros porque no tenemos control del tiempo, él lo tiene sobre nosotros. —Proclamó como si fuera una verdad del universo y sonrió bobalicón.

Kanoka no era un persona violenta, pero quiso golpearlo muy fuerte en la nariz.

Los primeros instantes del fin del mundo fueron así: ellos muy colocados para si quiera entender la magnitud de lo que estaba pasando y con la hermana menor de Tetsuro arrastrándolos por toda la academia.

Acto segundo: Quilombo

La verdadera mierda comenzó cuando los efectos de la droga empezaron a desaparecer.

De alguna forma, que para Kotaro era algo dudosa, habían conseguido encontrarse con el padre de su amigo, robar un jeep del ejército y dirigirse a la casa de estos.

Cada metro que recorrían, era un detalle más que Kotaro notaba del mundo exterior, como que la siempre pacifica y dulce Kanoka estaba encaramada de una ventana del jeep disparando sin piedad, o que aquel compañero suyo de entrenamiento estaba siendo devorado por esa alfa sexy que atendía la cafetería de la academia.

Kotaro sólo deseaba estar lo suficientemente drogado para no notar esas cosas.

Acto tercero: Yo no sé mañana

Para cuando llegaron a la armería de la familia Ushijima, Kotaro ya no sentía ni un poco los efectos de la droga. Al abrir la puerta se encontraron con que no eran los primeros con la genial idea de buscar armas, dentro estaban el padre de Tetsuro y dos de sus cuatro hermanos.

— ¡Papá! —Llamó su amigo desde la puerta.

Wakatoshi Ushijima, que seguía tan asombroso y musculoso como lo recordaba, los saludo con un asentimiento, como si no se acabasen de encontrar en pleno apocalipsis.

—Oh, siguen con vida. —comentaron al unísono Satori y Wakatoshi al verse.

Kanoka en cambio atravesó la habitación y se lanzó sobre sus dos hermanos menores apresándolos en un gran abrazo, preocupada. Kourai trató de librarse del abrazo, no obstante Tsutomu solo lo correspondió estallando en llanto. Tetsuro se unió al abrazo grupal al grito de: "mis hermanos menores son tan lindos". Kotaro en cambio sintió sus ojos llenarse de lagrimas, en parte de tristeza en parte de preocupación, ¿Su hermano y sus padres estarían bien? Tetsuro alzó la cabeza de su abrazo grupal y lo arrastró hacia ellos, los hermanos de su mejor amigo parecieron captar la razón de su llanto y lo aplastaron contra ellos. Kourai fue el primero en escabullirse.

— ¿Dónde está Kenma? —Preguntó Kanoka al separarse.

—Pensábamos que estaba con ustedes. —Comentó Tsutomu con una nueva oleada de lágrimas llegándole a los ojos. Kourai le dio un par de palmadas muy fuertes en la espalda.

—Kenma debe estar vivo. —Les dijo.

—Sí, tiene buena puntería. —Sentencio Kanoka intentando tranquilizarlos como buena hermana mayor.

— ¡Debe estar muerto! —Exclamó Tetsuro, hundiendo con su grito todo intento de tranquilizar a Tsutomu.

Tsutomu estalló en una nueva cascada de lágrimas, ahora acompañado de Tetsuro.

Desde el otro lado de la habitación, los padres de su mejor amigo hablaban entre ellos tranquilamente mientras cargaban bolsos con armas.

— ¡Kotaro, Kenma está muerto!

— ¡No está muerto Tetsuro, no seas alarmista! —Le reclamó Kourai.

Pero su hermano mayor lo ignoró olímpicamente y continúo con su teatro. Se acercó a la repisa donde descansaba el fusil preferido de su hermano.

— ¡Esta muerto, Kourai, muertisimo! ¡Para hacerle honor a su nombre debo llevarme a Takara! —Y tomó el fusil. Kourai intento sacárselo de las manos, pero Tetsuro la alejó lo más que pudo de las manos del pequeño gama.

—Kenma va a volver, no va a encontrar a Takara y cuando te encuentre la vas a pasar mal. —Dijo Kourai, pasándose la mano por el pelo, harto de las estupideces de su hermano.

—Si Kenma está vivo 1) ¿Por qué no está aquí? 2) ¿por qué supondría que fui yo el que se llevó a Takara? 3) Kenma debe haberse arrojado ante el primer zombie que vio, no tiene voluntad de vivir.

Tsutomu lloraba aun más en la distancia; Kourai lo miró muy confundido y bastante disgustado. Kotaro sólo podía preguntase si su amigo podría poner una expresión tan ridícula como esa.

—1) Kenma estaba en una competición, seguro que está viniendo hacia aquí, 2) porque eres el más estúpido de los cinco, 3) Kenma no tendrá demasiadas ganas de vivir, pero ha jugado suficientes juegos de zombies como para desaprovechar esta oportunidad.

Tetsuro boqueó sorprendido, wow, ese Kourai sí que era salvaje.

—Si yo soy el más estúpido, ¿Quién es el más inteligente?

—Llegó el momento de que sepas la verdad—dijo el gama, acercándose a su hermano y poniendo su mano en el hombro, como preparándose para decir la verdad del universo. — cuando tu y Kanoka estaban en el útero, toda la materia gris que estaba destinada a ti, por un error biológico terminó dentro de la corteza cerebral de Kanoka, dejándote a ti con un gran vacío…

Silencio en la armería.

—Wooooooo es una gran teoría, Kourai, eso explicaría tantas cosas…—Satori se había doblado en dos de tanto reír, Wakatoshi lo miraba desde su izquierda, con un lanzagranadas colgando del hombro, con gran desaprobación.

—Satori, no deberías ser tan cruel con nuestros hijos…

Kotaro se dio cuenta que Tsutomu había dejado de hacer ruido, cuando giró para buscarlo lo encontró en un rinconcito, abrazado a una katana, llorando silenciosamente. Debía apestar ser él. Y se giró para continuar viendo como su mejor amigo peleaba con Kourai.

—…y Kanoka no es TAAAAAN inteligente! ¡Esta enlazada con un Tanaka! ¡Con el Tanaka que quiere abrir una jodida pastelería! —Tetsuro tenía un punto.

—Pero bro, su banda suena bien…

—Sí, pero es el que quiere dejar la banda.

Kanoka decidió intervenir.

—Ryu no quiere dejar la banda, solo quiere un poco más de tiempo para la pastelería.

Silencio.

—Se supone que es punk, ¿Por qué quiere tener una pastelería? —Tetsuro ahogó una risa.

—Porque le gusta el pastel.

— ¡Pero es punk Kanoka!

—Ser punk no te inhabilita para comer pastel. —Se quejó ella.

—Un momento, ¿los punks pueden comer pastel? —Preguntó Kotaro cada vez más confundido.

— ¡Chicos, no veo que estén eligiendo sus armas! —Les reclamó Satori cerrando otro bolso. Les dio una mirada por sobre el hombro, como si recién se detuviera a contarlos—Esperen, ¿Kenma está muerto? —Preguntó confundido.

— ¡Esta muerto! —Exclamaron Kotaro y Tetsuro a la vez.

—No está ni vivo ni muerto, está desaparecido. —Terminó la discusión Wakatoshi.

Acto cuarto: pal norte

En vista de que el gobierno había tomado una posición de "sálvese quien pueda" frente al apocalipsis, habían terminado decidiendo que era una buena idea comenzar una evacuación por su propia cuenta. Kotaro no estaba muy seguro cómo terminó sentado en la parte delantera de un camión, con el padre de su mejor amigo y su amigo agazapado en algún lugar de la parte trasera; con un fusil de asalto en las manos y los ojos clavados en un camino lleno de escombros. Se habían dividido en tres grupos y su grupo había sido nombrado "Súper omega" a pesar de que el único omega era Satori. Los otros grupos eran "Alfa uno" y "Omega uno". Súper omega, estaba asignado al hospital general de la ciudad y hacia allí se dirigían.

Kotaro miró nervioso por la ventanilla que daba a la caja del camión, trató de distinguir si Tetsuro estaba dormido o estaba de guardia como le habían ordenado. No pudo ver nada.

Satori detuvo el camión bruscamente, casi se estampa contra el parabrisas.

Habían llegado al hospital.

Acto quinto: si me siento mal vos sos mi hospital

El hospital era un caos. No había otra forma de describirlo que no acabara en desastre; bueno quizás sí, también se lo podría llamar carnicería de humanos o algo así. Había gente muerta por todas partes, camillas, y un montón de… cosas de médicos desperdigadas por doquier. Sin embargo, no parecía haber nadie vivo por allí. ¡Carajo! ¿Y si su madre estaba muerta?

—Creo que este lugar esta vacío, mejor volvamos. —Comentó Tetsuro bajando su fusil, un poco nervioso por la atmosfera de terror que desprendía el hospital.

Satori lo observó con una sonrisa burlona.

—Estoy seguro que huelo algo más adelante. —Afirmó tocándose la nariz.

—Tal vez tu nariz está fallando…— le respondió mientras avanzaba desganado, Takara se balanceaba en su pecho.

Satori llevó sus orejas grandes y pelirrojas hacia atrás, claramente ofendido.

—Mi nariz nunca falla, soy el mejor rastreador de las fuerzas.

—Eso es asombroso.

—Gracias.

—Creo que huelo algo también. —Interrumpió Kotaro cuando ya había llegado al centro del hospital.

Preparó su rifle, nunca se sabía cuando un zombie iba a saltar a atacar. A su izquierda, Tetsuro alzaba a Takara con una mirada despiadada. Si lo que sea que estaba haciendo ruido era un humano, que por favor se anunciara antes de hacer nada, sino Kotaro estaba seguro que Tetsuro lo mataría antes de que pudiese hacer nada. ¡Joder! Cuando se concentraba su mejor amigo era sexy. Satori se adelantó y alzó las orejas, alerta, levantó su mano en señal de "pare" hacia ellos.

— ¡Si hay alguien ahí espero que no sean zombies! —Gritó.

Del otro extremo de la habitación se escuchó una serie de ruidos extraños.

— ¡No somos zombies! —Respondió una voz.

— ¿Seguros?

—Sí, seguros.

—Si fueran zombies estamos preparados para volarles los sesos.

— ¿A todos?

— ¡Sí, a los ocho!

— ¿¡Cómo saben que somos ocho!?

— ¡Tengo muy buen olfato! ¡Soy el mejor rastreador del país o lo que queda del país!

—Papá por favor, debes dejar de repetirle eso a todos. —Le susurró Tetsuro.

—Shh, alfa dos, no interrrumpas a papá cuando conversa con zombies.

— ¡No somos zombies!

—¡Entonces salgan!

Más ruidos extraños desde el otro lado.

Silencio.

— ¿Qué es ese sonido? —Preguntó Kotaro en un murmullo.

—Están decidiendo quien sale, al parecer el hijo del alfa que pusieron a cargo no quiere que salga. —Respondió el pelirrojo como si nada.

— ¿Cómo se supone que sabes esos detalles? —Indagó escéptico su hijo.

—Tengo buen olfato, ya se los dije.

—No creo que eso sea…

— ¡Voy a salir no disparen! —Interrumpió una voz femenina.

—Yo reconozco esa voz y ese…

— ¿Kotaro?

— ¿Mamá?

Los alfas corrieron hacia el centro de la habitación, para encontrarse en un apretado abrazo. Satori y Tetsuro bajaron las armas.

— ¡Esperen, es Kotaro! —Exclamó otra voz y pronto se escucharon más pisadas.

El nombrado se separó de su madre para ver a su hermano y el novio de este que se acercaban hacia él. Sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.

— ¡Yuu! —Y los dos se unieron en un gran abrazo de oso.

— ¿Hay alguien más de tu familia ahí adentro? —Dijo Satori divertido.

Kotaro miró ilusionado a su madre y hermano, quizá su padre estaba allí atrás, escondido. Su madre podía ponerse algo sobre protectora aunque no lo pareciese. Yuu sólo se mordió el labio, mientras su madre bajo la mirada.

—No sabemos donde esta Koushi.

Acto sexto: arrorró cua cua 3

Terminaron decidiendo que esa noche dormirían en el hospital y en la mañana partirían a encontrase con Alfa Uno y Omega Uno. En total, el grupo terminó siendo de once personas, cinco alfas, cinco omegas, y un beta.

Se estaban preparando para dormir cuando Kotaro escuchó a Tetsuro susurrar:

—Kenma va a matarme.

Satori miró como su hijo se sostenía la cabeza entre las manos. Kotaro llevó una mano conciliadora al hombro de su mejor amigo.

—Sí, va hacerlo.

Hola, gracias por leer!

Maracas-Senpai: bueno Tetsuro vino buscando a su hermana pero encontro a Takara, pero hey! Gracias por leer y comentar, nos diste ganas de continuar la historia :) Saludos

danymtzacuna: Gracias por leernos y agregar la historia a favoritos! :D

Lixanne C: Gracias por seguirnos

Por cierto, por si alguien esta interesado tenemos un blog que explica las genealogias del fic: tostada supersonica . blogspot . es (sin los espacios).

Nos vemos en el proximo capitulo