Temporada de Embrollos

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Kitty.e2 y Stephanie Meyer… respecto a la historia, es de Kitty.e2, es una adaptación del anime: Sakura Card Captor.

Summary:Adaptacion: Bella creía tener una vida normal, era la reportera estrella de una revista y vivía bajo el anonimato, pero todo da un giro sorprendente cuando la editora, una mujer bastante ambiciosa, le propone una "misión imposible"; descubrir los secretos mejor encubiertos de Edward Cullen, el dueño y editor de Seasons la revista más cotizada de toda USA, para esto entrará a trabajar como la secretaria-asistente del quisquilloso hombre que se niega a hablar con cualquier periodista que no trabaje para él.


Capítulo II

"Niñera por una noche"

Edward Pov:

Luego de una semana, puedo decir que me he acostumbrado a mis nuevas secretarias. Weber resultó ser increíblemente eficiente en cosas de gastos y Swan una muy buena pero impuntual asistente. Aún no puedo creer que no sea capaz de llegar a la hora, si hubiese sido otra, la habría despedido, pero ella sabe de mi secreto y no me conviene tenerla lejos.

El libro con el contenido de la próxima edición está repleto de errores que he tenido que corregir, y por si fuera poco, se confundieron algunas páginas de ediciones anteriores con esta. El resultado: una montaña de trabajo impresionantemente gigante y no exagero. El número en el que estamos trabajando, debería salir en dos semanas, pero tiene que estar listo para el siguiente lunes, pues debemos enviarlo a las oficinas del resto de América.

Hoy por la noche, tengo reunión con los editores de los otros países y la niñera de Emma me ha llamado para avisarme que renuncia, todo con tan sólo cinco minutos de anticipación, qué considerada ¿no? Estamos acostumbrados a que esto pase. Emma no es una niña fácil de tratar y por lo general las mujeres terminan aburriéndose de ella y abandonan el trabajo. Ninguna sabe que es mi hija, siempre actuamos como tío-sobrina, por eso me sorprendió sobremanera que ayer me llamara "papá" frente a Swan.

Necesito un milagro para encontrar una niñera a estas horas.

-Señor Cullen, ya he terminado de organizar las fotografías que me pidió ¿Puedo marcharme ahora?

-¡Swan! –exclamé sin querer luego de que ella me hablara, pero es que he visto mi salvación y creo que los cielos me escucharon.

-¿Sucede algo señor?

-Tengo un trabajo para ti. –Me aferraré a ella aunque tenga que suplicar.- Necesito que cuides de Emma esta noche.

-¿Yo? –lo dice incrédula.

-¡Por supuesto! Eres la más indicada, ella ya te conoce y no creo que ponga problemas.

-Pero señor…

-¡Te doy una semana más de vacaciones!

-Hecho. –declara y extiende su mano hacia mí, yo la tomo sintiéndome excesivamente bien, he encontrado la solución a mi problema en un tiempo récord.

Bella Pov:

Cuando mi jefe me pidió que cuidara de su hija creí por un momento, que se había vuelto completamente loco. La niña mostró una clara indiferencia hacia mí y no creo que las cosas cambien sólo por ser su niñera un par de horas. Por supuesto que pensé en negarme en cuanto lo pidió, pero es que una semana más de vacaciones es una oferta tentadora para cualquiera ¿verdad? Además, ¿Qué tan malo puede ser cuidar de una pequeña?

Esta semana he comprobado que mi jefe no es tan malo como me pareció en un principio, porque a pesar de que siga mandándome a todas partes con un período de tiempo mínimo, ha mejorado notablemente su carácter. Alice me ha dicho que sólo falta que yo ponga de mi parte y que si dejo que ella me maquille y elija mi ropa, captaré más su atención y me tratará mejor, una idea bastante superflua a mi parecer.

Me baje del vehículo en el que me ha mandado y le di las gracias al chofer que me sonrío acentuando las arrugas de su cara. Saque el juego de llaves de mi abrigo y entre en la casa. Tal como aquel día en que vine a dejar "El Libro" está todo muy silencioso y yo me puse terriblemente nerviosa porque no sé muy bien qué hacer, así que opto por subir sigilosamente las escaleras.

-¿Emma?

-Estoy acá abajo.

Bajé nuevamente y la vi sujetando un cuaderno con un tierno oso en la portada, tras ella se asomó una mujer muy bonita y joven, llevaba anteojos rectangulares delante de sus ojos celestes, y el cabello rubio le brillaba montones, por un momento estuve tentada en preguntarle cómo lo hacía, pero me abstuve en cuanto note su mirada despectiva sobre mí.

-Tu padre me ha dicho que tu niñera renunció, pero veo que se equivocó así que…

-¿Piensas que soy su niñera? –me interroga, ¿acaso no es obvio? ¡Acabo de decirlo!- Para que lo tengas en cuenta, soy su tutora, un cargo muy alto como para que tú lo aspires querida, Edward busca a mujeres más... –me analiza de pies a cabeza.- a su altura.

Lo admito, la odio más que a la recepcionista, y eso que no me ha puesto algún apodo pero si llegara a hacerlo, juró que haré arder Troya.

-Disculpe si la confundí pero es que tiene más aspecto de niñera que de tutora… En todo caso, me consta que el señor Cullen busca a personas que puedan estar a su altura, de hecho por eso soy su asistente.

¡Bingo! La cara se le ha desfigurado por la impresión y se queda completamente muda sin saber que decir, definitivamente tengo que ponerlo en el mural de mis más grandes logros, porque hasta Emma no puede disimular su sorpresa y me mira con los ojos sumamente abiertos… creo que después de todo ser la asistenta del hombre más arrogante del mundo tiene sus ventajas.

-Siento tener que dejarte con ella Em, pero debo irme. –su rostro está rojo, definitivamente por la ira.

-No me gusta que me diga Em, mi nombre es Emma señora Jones, EMMA. –masculla entre dientes y la mujer sólo le tira un cachete, la verdad me dan ganas de decirle que no lo haga, pobre niña.

-Mientras tú no me digas señorita Jones, yo te seguiré llamando Em. –le guiña un ojo intentando ser simpática, cosa que claramente no le funciona, y sale de la casa haciendo un molesto ruido con sus tacones.

-¿Te duele? –me atreví a preguntar luego de que bufara por cuarta vez mirando hacia la puerta.

-No, pero odio que lo haga… -hace una pausa en la que suspira y se vuelve a mirarme.- Te has ganado mi simpatía Isabella Swan. –Mientras más habla menos creo que tenga seis y ahora me tiende la mano con semblante serio que me recuerda inevitablemente a su padre.- Eres la primera lo suficientemente competente para dejarla callada.

-Gracias… supongo. –Estrecho su mano el triple de veces más pequeña que la mía y sonrío divertida ante la situación pero luego me asalta la duda.- Dijo que era tu tutora. ¿Eso quiere decir que no..?

-Así es, no voy al colegio. –adivinó mi pregunta en seguida y ni se inmutó para responderme, pero yo me siento espantada.- Papá no quiere que la prensa sepa de mí hasta que sea más grande, ya sabes, él dice que es para no exponerme y yo por supuesto lo apoyo… no me gustaría causarle problemas.

-¿O sea que no tienes amigos? –pregunto algo confundida, me extraña mucho que una niña a su edad no asista a la primaria como cualquier otro niño…

-Mi papá me basta y me sobra. –contesta recelosa. Recién hemos hecho las paces y no quiero arruinarlo, así que me apresuro en agregar algo más.

-Entonces te propongo algo. –Me mira curiosa.- Yo seré tu amiga. –declaro y veo que por un momento un brillo pasa por sus ojos, pero luego vuelve a mirarme con ese gesto imperturbable tan parecido al de mi jefe.

-No creo que quieras serlo Isabella.

-Mmm… me puedes llamar Bella, se oye mejor… pero, ¿Por qué no?

-No lo sé… por lo general a las mujeres de mi papá que me han visto no les agrado y ellas no me agradan.

-¿Las mujeres de… tu papá? -¡Maldito degenerado! ¡¿Cómo se le ocurre traer a mujeres a su casa sabiendo que está su hija? Es un inconsciente, hipócrita y mujeriego.- Pero yo no soy una de ellas Emma… Tan sólo soy la asistente y tú si me agradas.

-¿Aunque te haya delatado por lo de "El Libro"? –me pregunta y por primera vez puedo comprobar que realmente es una niña pequeña, así que le sonrío de la forma más dulce que puedo y me hinco sobre mis rodillas para ponerme a su altura.

-¡Por supuesto que no! Además, en ese entonces no nos conocíamos y bueno… dicen que las mejores amistades nacen de roces como esos. –le guiño un ojo en forma de confidencialidad.

-¿O sea que tú y mi papá van a ser muy buenos amigos?

-¿Por… por qué dices eso? –estoy nerviosa y no puedo evitarlo, ¡Si hasta los colores se me han subido a la cara!

-Porque según mi papá me contó, no se llevan del todo bien y ya va una semana de que se conocieron… eso es mucho más.

-No-no lo sé. ¿Qué te parece si vemos la televisión? –propongo buscando una salida a ese tema tan incómodo.

-Tengo que hacer los deberes que la bruja me ha dejado. –declara y se encamina al segundo piso, yo la sigo y llegamos a la que supongo es su habitación. Es espectacularmente gigante, ¡Casi del tamaño de mi departamento! Y descubro que tenemos algo en común; el gusto por el color rosa, claro… que cuando era chica.

-Eres una niña muy responsable para tu edad Emma, pero ¿No te gustaría asistir a la primaria como los demás niños? –intento insistir, esa fue una de las mejores etapas de mi vida y creo que es inhumano que alguien se la pierda. Emma no me responde, sólo me mira con algo de incomodidad y yo supongo que su reacción es un "sí" que no se atreve a decir.

-No puedo Bella. –me dice mientras saca un lápiz de uno de los cajones de su escritorio blanco.- No tengo mamá. –confiesa y veo un dejo de tristeza en sus bonitos ojos marrones.- A las reuniones de apoderados tendría que asistir mi padre y no tiene tiempo, además imagínate el revuelo si se descubre que soy su hija.

-¿Y tu tutora?

-¿Qué pasa con ella?

-¿Por qué no le piden que se haga pasar por tu madre y que asista a las reuniones por ti? –propongo llevándome un dedo a la barbilla.

-¿Estás loca? –me mira con cara de "se te zafó un tornillo ¿O qué?"- La señora Jones ha estado aquí durante dos años siendo mi tutora y en todo este tiempo no ha hecho más que coquetearle a mi padre, si le pedimos que actúe como mi madre se lo tomará demasiado en serio.

Magnífico, se me ha ocurrido una idea. –No te preocupes Emma, tengo la solución perfecta a tu problema yo misma hablaré con tu padre.

-¿En serio?

-¡Por supuesto que sí! Para eso están las amigas ¿verdad? –le guiño un ojo mientras sonrío y ella me devuelve el gesto entusiasta.

Edward Pov:

Una reunión extremadamente larga y aburrida, eso había sido aquella junta en que los editores nos reunimos a discutir sobre el material pronto a salir, además de algunas ideas para el especial navideño que se acerca, aunque menos mal aún falta para aquello, porque el trabajo en esos días es insoportablemente agotador.

Lo peor, es que me entretuve en otras cosas y se me pasó la hora. Son las una de la madrugada y de lo único que estoy seguro, es que Swan me va a matar en cuanto pueda.

Subo las escaleras luego de revisar todo el primer piso en busca de mi hija y Swan y finalmente las encuentro en su habitación durmiendo cubiertas por una cobija. La escena me ha dejado anonadado.

Emma siempre ha sido extremadamente desconfiada con todas sus niñeras e intenta ser lo más independiente posible, tiene un rechazo increíble hacia todas las mujeres que ve y no le culpo… sin embargo, allí está arropada entre las sábanas mientras que Isabella, sobre el cobertor la tiene abrazada, ambas duermen profundamente y no han notado mi presencia.

-Swan. –la remuevo un poco para que despierte.

-¡Señor Cullen! –salta y la callar poniendo un dedo en su boca indicándole que la niña duerme y ella se sonroja sobremanera.- lo siento. –se disculpa y sale conmigo de la habitación. Le indico que me acompañé y entramos en el estudio.

-Debo admitir que me ha sorprendido. –confieso mientras ambos tomamos asiento uno en frente del otro.- Emma no es una niña como las otras y que la haya dejado dormir con ella es algo impresionante, más aún si vienen recién conociéndose.

-Su hija y yo nos hemos hecho amigas… Le he tenido que explicar muy bien que yo sólo trabajo para usted y que no soy como las otras mujeres que usted trae a la casa según me dijo. –al decir esto frunce el ceño enojada y por primera vez me siento algo disminuido.- No sólo eso… me ha contado que no la deja asistir a la primaria.

-A ella tampoco le gustaba la idea de tener que ir con los otros niños. –por su mirar sé que estamos a punto de iniciar una discusión.

-Entonces señor Cullen, le sugiero que aprenda a conocer mejor a su hija, porque Emma me ha dejado en claro esta tarde lo mucho que detesta a su tutora y cuanto le encantaría ser como una niña más.

-Eso es imposible, aunque ella quisiera no puedo permitirlo. Emma no tiene madre y por lo tanto sería a mí a quien llamarían en caso de cualquier cosa ¿entiendes? Con eso estaríamos entrando al tema de la prensa para mi hija y no toleraré que los medios la acosen.

-¿Qué sucedió con su madre entonces? ¿Por qué no puede ella llevarla y asistir a las reuniones? –cuestiona y siento que su aura de enfado se aplaca por unos momentos.

-Disculpe, pero eso no es algo que le incumba. –respondo frío y serio, la verdad odio tocar el tema, es algo demasiado personal como para andar por ahí diciéndolo.

-Lo siento. –murmura apenada y justo cuando creí que habían cesado las hostilidades, vuelve al ataque.- como sea, ella debe asistir a la primaria, ¡no puede crecer sola por el amor de dios!

-Swan –comienzo con voz de advertencia que no logra intimidarla en nada.- el hecho de ser niñera de mi hija por una noche no le da ningún derecho a decidir sobre nuestras vidas. Nadie podría ir a sus reuniones o eventos.

-¡Bueno entonces yo me haré pasar por su madre! –Veo determinación en sus cautivadores ojos chocolate, una determinación y seguridad que me dejan mudo.- Me he encariñado con ella y no puedo permitir que le sea arrebatada la etapa más linda de la vida… además "Cullen" hay por montones en este mundo y si me preguntan algo diré que soy madre soltera y punto.

-¿Qué es lo que busca con esto? ¿Dinero? ¿Joyas?... ¿un auto tal vez?

-Perdone que se lo diga señor Cullen, pero en este mundo existen cosas mucho más importantes que lo material. Lo hago porque me interesa Emma y estoy preocupada por ella, nada más que eso. –finaliza y yo a pesar de haber estado escéptico hace unos momentos, le creo pues puedo ver la sinceridad de su mirada.

-¿Está segura de que podrá con todo lo que significa decir que es una madre soltera?

-Absolutamente, soy más fuerte de lo que se puede imaginar señor.

-¿No lo hace por… estar más cerca de mí? –pregunto obviamente bromeando, pero al parecer ella se lo ha tomado en serio pues en seguida frunce el ceño y se pone rígida.

Bella Pov:

-No había conocido a persona más arrogante que usted, para que sepa no todas las mujeres caen a sus pies como esas fáciles modelos con las que anda, algunas tenemos algo llamado dignidad. –juro que si no fuese mi jefe ya lo habría abofeteado, sobre todo ahora que se ha levantado y se dirige hasta mi asiento.

-Entonces, si me acerco de esta forma a usted no le pasa nada… -se ha puesto a la altura de mi cuello de espaldas a mí que aún no soy capaz de pararme y susurra en mi oído- ¿Verdad? –su voz… un escalofrío me ha recorrido la espalda.

-¡Lo puedo demandar por acoso laboral! –exclamo recuperando la cordura pero completamente roja, lo sé pues mis mejillas arden como el mismísimo infierno.

-Estamos en horario extraoficial. –dice con esa pose suya de autosuficiencia.

-Me voy –anuncio parándome bruscamente, me molesta el rumbo que tomaron las cosas, es decir, al principio hablábamos de Emma y ahora ¿intenta seducirme o algo así? Este hombre terminará sacándome de mis cabales más temprano que tarde.

-Yo iré a dejarla.

-No gracias, me iré caminando.

-¿Tiene siquiera idea de la hora que es?

-Muy bien, me ha pillado, mi reloj se descompuso y no tengo ni la más remota idea de la hora, pero supongo que no deben ser más de las diez ¿verdad?

-Son casi las dos de la madrugada Swan.

-¡¿Qué?

-Sí, y a menos que quiera ser víctima de algún antisocial permitirá que la lleve.

-Pero…

-En serio, no muerdo y lo de hace un rato por si no se había percatado, fue un juego. Si usted se lo ha tomado en serio no es problema mío.

-Muy bien, me voy con usted. –me he tragado todo el veneno que estaba a punto de echarle, porque sinceramente mi departamento no queda demasiado cerca de la casa del señor Cullen como para irme caminando a estas horas de la madrugada.

En completo silencio, nos subimos al auto, sólo abrí la boca para decir "gracias" cuando me abrió la puerta del copiloto para subir. El trayecto no pudo ser más tenso, y aunque me dé pena admitirlo, sin querer me encontraba a veces observándolo de reojo. Lo peor era cuando nuestras miradas se encontraban.

-A la derecha. –indico con mi mano pasando a rozar su brazo y la quito en seguida.

-¿Por aquí?

-Sí… aquí es. –Anuncio y él estaciona el auto.- Muchas gracias por traerme hasta aquí, buenas noches. –digo bajándome del auto, pero antes de que pudiera hacer algo, me retiene por el brazo, yo lo miro desconcertada ¿qué se trae?

-Espere Swan. –Pide y me mira con decisión.- Quería darle las gracias por cuidar de Emma, es difícil encontrar a gente tan desinteresada como usted ¿sabe?

-Yo… -estoy extremadamente nerviosa, sobre todo porque lo he visto sonreír después de decir eso y puedo notar lo guapo que se ve, aunque haya sido una mueca muy pequeña.- No se olvide que tiene que darme una semana más de vacaciones señor Cullen. –le recuerdo riéndome.

-En agosto la tendrá, no se preocupe.

-¡Pero falta muy poco para eso! –Exclamo escéptica.- ¿No le molesta que me vaya de vacaciones llevando recién una semana trabajando?

-No. –responde volteando la mirada hacia el frente.- mañana mismo buscaré un colegio para Emma, a menos que se arrepienta usted claro está.

-No me arrepiento. –Digo convencida.- No soy de las que se retractan fácil… Muy buenas noches señor. –me despido bajándome esta vez y él me sonríe nuevamente.

-Buenas noches… Bella.

Edward Pov:

No sé qué fue lo que me impulsó a llamarla por su nombre anoche, pero aún recuerdo su cara de sorpresa, al parecer no le molesta así que sigo diciéndole así. Esta mañana me ha sorprendido un montón, pues ha cambiado su forma de vestir de echo hoy ha utilizado el blanco y negro con una gorra de tweed que se le ven más que bien y se ha maquillado aunque suavemente.

-Señor Cullen. –Es ella quien entra.- lo busca la señorita Irina Cortlle.

-¿Irina Cortlle?

-¿Necesita que se lo recuerde? –me pregunta consternada y yo sólo asiento, porque en serio que no me suena ese nombre.- Es la chica del domingo de hace dos semanas, a la que le envío rosas rojas.

-¡Ah! Es verdad… dile que estoy ocupado.

-¿Ah, sí? Hace dos semanas atrás tenías todo el tiempo del mundo para mí cariño

Oh, oh, estoy en problemas. Irina ha entrado justo cuando dije eso a Bella y de seguro no me la saco en un buen rato, aunque no puedo negar que se ve espectacular con ese vestido lila que lleva puesto, pero ni que sueñe que sucederá algo porque yo no duermo dos veces con la misma.

-Isabella, déjanos solos por favor y que nadie moleste.

-Sí. –dice ¿con cara de pocos amigos?

-¿Llamas por su nombre a tu asistente? –me pregunta con desconcierto Irina acercándose lentamente hasta mi escritorio.

Bella POV:

¡Maldición! Cuando dejé la oficina de mi jefe y me fui a sentar en mi puesto tranquilamente, Ángela y yo podíamos escuchar como algunas cosas se quebraban y minutos después sale él con la camisa medio desabotonada, sin corbata y completamente embobado con la mujer que se le cuelga del brazo ¿Qué acaso no tiene suficiente como para pagarse un motel? ¡No tiene consideración con la gente que trabaja aquí!

-Bella… ¿Te sucede algo? –me pregunta Alice preocupada, estamos almorzando solas hoy, pues Ángela, Jasper y Mike (que también se une siempre que puede) dijeron que tenían trabajo pendiente.

-No. –respondo con más brusquedad de la necesaria.

-¿Estás segura? Hacía mucho tiempo no te veo así de molesta, desde que Emmet perdió el reloj que te había regalado Jake por tu cumpleaños.

-¡Eso fue hace dos años!... bueno, sí puede que esté algo molesta.

-¿Se puede saber por qué? –me pregunta sonriendo seguramente ante mi actitud tan infantil.

-Mi jefe.

-Sí que te saca rápido de tus casillas.

-Es un maldito arrogante, desconsiderado y mujeriego… ¿Puedes creer que tuvo el descaro de recibir a una mujer en su despacho y luego salir con la camisa desabotonada y completamente despeinado?

-¿Y por qué te molesta eso? Es decir, a menos que tu hubieses escuchado o visto algo no tendría por qué molestarte.

-Ah, perfecto, así que ahora estás de su lado.

-No, no, no se trata de eso, simplemente no te encuentro la razón, pero no quiere decir que defienda al señor Cullen… A todo esto… aún no me has dicho cómo fue que entraste y ni me habías avisado que estabas postulando al puesto de secretaria.

Alice nació con eso, aunque ahora que lo pienso, lo de la perspicacia debe ser algo netamente genético en los Cullen (n/adap: Alice y Edward no tienen relación alguna, por raras vueltas del destino, les puse el mismo apellido xD), pues su madre es exactamente igual. En cuanto supo que yo estaba trabajando en Seasons me reprochó el no haberle contado antes y me interrogó por diez minutos aproximadamente, de lo que no me hubiese librado de no ser por la oportuna intervención de Jasper.

-No sé si sea lo mejor contarte. –Digo incómoda.- quizás es mejor que no lo sepas… oye, de casualidad no le habrás dicho a Jasper que yo trabajé en Gossip ¿Verdad?

-No te preocupes… no se lo he dicho. Desde un principio a mí esto me olió a un plan de la señora Anderson ¿O me equivoco? –lejos de mostrarse enojada, me mira con toda la amabilidad posible en sus ojos violáceos, brindándome la suficiente confianza y apoyo como para contarle la verdad.

-No te equivocas. –confieso agachando la mirada y sintiéndome horriblemente mal.- Se supone que estoy aquí para averiguar sobre la vida del señor Cullen, pero…

-¿Te estás arrepintiendo, cierto?

-Sí… sobre todo después de descubrir cosas demasiado importantes, ¡Y ni si quiera hacía intento de descubrir algo! Simplemente fui a dejar el libro y de repente… -me callo al ver que casi revelo un secreto que no me corresponde a mí develar.

-Viste a Emma. –finaliza dejándome con la boca abierta, literalmente hablando.

-¿Co-como sabes de ella?

-También lo descubrí por casualidad… aunque aún no la conozco eso sí. Un día cuando iba entrando en la oficina de Jasper, escuché sin querer cómo Cullen le hablaba de ella… menos mal no se trataba de alguien más.

Eso fue suficiente para contarle todo lo que había pasado. De cómo Emma quería asistir a la primaria porque odiaba a su tutora, que me había dicho que su padre llevaba a muchas mujeres a la casa y por supuesto, lo más importante; que me haría pasar por su madre para que pudiera vivir como una niña normal.

-Y por todo esto, creo que lo mejor será encontrar otro trabajo luego.

-No creo que ese sea el mayor problema Bella… lo que sí me preocupa es que es casi imposible que la señora Anderson te deje ir.

Alice estaba en lo correcto. No se puede decir que el trabajo sobre en New York con sus doce millones de habitantes, pero por lo menos soy joven y me costará menos encontrar algo nuevo, porque quedarme aquí ni muerta. Subí hasta el piso en donde trabajo y en seguida me encontré con mi jefe esperándome frente a mi escritorio, Ángela me miró con cara de "no sé qué sucede aquí"

-Ven. –fue todo lo que dijo antes de tomarme del brazo y encerrarme en su oficina. Cuando por fin me soltó, me ubiqué delante de su escritorio mientras él revolvía entre los cajones.- Mañana tienes que estar en esta dirección a las siete y media con Emma.

-¿A las… a las siete y media ha dicho? –preguntó escéptica sosteniendo el papel que me acaba de entregar.

-Sí, a las siete deberás estar en mi casa. Ése es el colegio al que asistirá Emma, los papeles están listos pero la directora pidió conocerte y las llevará a recorrer las instalaciones… ¿O a caso te estás arrepintiendo Isabella?

-¡No! –exclamo indignada.- ¡Bella Swan jamás se retracta!

-Bien, entonces te espero a las siete en punto en mi casa.

-Bueno. –digo con decisión y entonces me entran unas inevitables ganas de jugar.- disculpe, pero ¿aceptaría una sugerencia de su asistente señor?

-Siempre que no sea algo como tirarme del séptimo piso…

-No es eso. –Me acerco a él y le toco con la yema de mi índice el cuello.- Debería sacarse el labial que tiene marcado aquí si no quiere causar mala impresión.

¡Bingo! He conseguido dejarlo callado y sumamente incómodo, pues incluso lo vi algo sonrojado, aunque no fuera mucho lo considero un muy buen logro, cuando abandoné la oficina lo miré de reojo y pude observar que se frotaba frenéticamente la zona donde yo le había indicado, sin saber que eso del labial había sido invención mía.


Hola (: bueno, espero que me dejenn reviews & que les haya gustado esta adaptacion =D bueno,,, ya no tengo nada que deci ._. gracias a los tres reviews que obstuve D: hahaha, espero dejen mas jojojoj, un beso a kitty.e2 :D

Au Revoir!(:

Denisse'M.