No al plagio


Capítulo uno: Enfrentarlo


Ahí estaba yo frente a la gran puerta de Hogwarts: sexto año se daba por iniciado, dejando atrás el terror que había ocasionado el maniaco mestizo que se hacía llamar Señor Oscuro. Patético. Poco le duró su jugoso regreso.

Era lo único que agradecía en medio de la nueva realidad que regía mi vida: ser libre. Y aunque logré ser marcado como ganado por ese imbécil, podía decir que no había cometido ningún asesinato con bastante orgullo. Sin embargo, por más que quisiera revertir el tiempo y cambiar algunas cosas, tenía muy en claro que detrás de esa puerta todo iba a ser muy diferente.

Hacía dos meses que mis padres me habían explicado el pequeño detalle de que tenía sangre élfica en las venas; un mes atrás no pude resistir los calambres que me estaban provocando los cambios. Así que tuve que tragarme el rencor que les tenía y me digné a pedirles ayuda:

¡Por Merlín! ¿Qué hiciste, Draco? preguntó mi madre mientras entraba a mi recámara. No debiste hacerlo, hijo.

Era normal que estuviera tan espantada si lo primero que veía al entrar era a su hijo tendido en la cama con el brazo tatuado extendido y una cortada que no dejaba de sangrar… ¿Por qué lo había hecho? Necesitaba rectificar sus palabras, y lo hice: mi sangre era de color púrpura. No era sangre normal. No era puro de verdad. Nunca lo fui. ¿Por qué me sorprendía tanto? Porque ya me había cortado en ocasiones anteriores, en la escuela era muy común tenerlas, pero mi sangre siempre había sido como todas: roja. Sin embargo, los cambios se estaban haciendo notables.

Mi madre se acercó con lentitud a mi lado y limpió la herida sin decir nada; quizás se dio cuenta de que mi intención no era matarme si no ver con mis propios ojos que era un sangre sucia.

Pensé que me estaban mintiendo, madre susurré en un hilo de voz. Estaba a nada de reventar.

Sé que es una situación que no esperabas y, con nuestras costumbres, algo inimaginable. Pero somos serpientes, hijo mío, y hay que saber protegernos, cubrir nuestras debilidades delante de todos aquellos que son capaces de devorarnos sin piedad. Un suspiro abandonó sus labios; esa bella mujer volvía a ser la madre que recordaba que tenía. Tu padre y yo estamos seguros de que puedes salir adelante como un chico normal…

Solté una carcajada seca, llena de sarcasmo y burla hacia mí mismo.

Dudo mucho que seas tan ingenua, madre. Las dos guerras que has vivido debieron haberte curtido para saber que no todo es tan lúcido y magnifico como piensan dije, buscando sus ojos para encararla. Me sostuvo la mirada.

Tu padre y yo estamos seguros de que puedes salir adelante como todo un buen Slytherin sabiéndote sobreviviente con lo que tienes a la mano terminó diciendo con una sonrisa cómplice.

Oh, sí. Ella era la madre que tanto recordaba tener.

Después de esa plática, los dos se dedicaron a enseñarme sobre mi naturaleza. Mi padre me mostró los cambios físicos que pueden efectuarse al sentir que estamos en peligro: las orejas crecen puntiagudas para una mejor audición, al igual que la nariz (solo que sin perder lo estético y refinado); la vista se vuelve más nítida, como la de un halcón y nos volvemos habilidosos con todas las armas que tengan que ver con distancias largas (aunque tampoco descartábamos las de corta distancia). Éramos una máquina de guerra.

Le pregunté a mi padre la razón por la que no había sacado a flote sus habilidades en la guerra, su respuesta fue simple: no estaba dispuesto a ser la mascota de nadie. Por eso ocultó lo que éramos y se refugió ante una máscara de debilidad.

—Llevas rato parado ahí, muchacho. ¿No crees que sea bueno que pases? Te puedes congelar aquí afuera —comentó con tranquilidad el director. Mi distracción era tal que no me di cuenta de que se encontraba a mi lado tratando de encontrar qué era lo que tanto veía en la puerta—. ¡Vaya, joven Malfoy! Me alegra que sus padres tuvieran el valor de contarle el secreto de la familia —ese viejo estaba loco, ¿se estaba burlando?—. No te lo tomes a mal, muchacho. Pero déjame decirte que has hecho bien en no abandonar la escuela.

—¿A qué se refiere? —cuestioné al ver que se iba alejando de mí para ir a los jardines traseros. Estaba claro que no le iba a permitir que me dejara con la duda.

—Me refiero a que Hogwarts siempre ayuda a quienes lo necesitan sin importar qué es lo que necesitan (siempre y cuando sus intenciones sean buenas)… Y usted, joven Malfoy, no será la excepción —dijo antes de seguir con su camino y dejarme solo.

Aunque quisiera decir que no tenía idea de lo que hablaba, la verdad era que entendí muy bien a qué se refería: mi vinculada. Revolví mis cabellos con fastidio.

—Todavía no empiezan las clases y ya siento como si Snape hubiera dejado tres ensayos de dos metros cada uno para entregarlos al día siguiente.

*elfitos*lindos*

Podía sentir en la piel que algo estaba por suceder y pensé que era debido a mi cumpleaños. ¡Al fin tendría un cumpleaños libre de toda atadura y terror! Me consolaba saber que cumpliría diecisiete años (fuera un año menos sino hubiera usado el giratiempo, pero bueno. Ni modo), la mayoría de edad en el mundo mágico.

Con lo que habíamos vivido me resigné a no tomar en cuenta mi edad.

—Esta corazonada es muy confusa —dije en voz alta. Lo bueno que no había mucha gente en la biblioteca y el silencio era cómodo. Perfecto para mis cavilaciones—. Ya basta, Hermione, ya no estamos en guerra. La paranoia está de más.

Sacudiendo la cabeza me enfrasqué en el libro de pociones que estaba leyendo. Nunca dejaría de ser una rata de biblioteca. Sonreí ante eso y me perdí en la buena lectura.


Antes que nada quiero darles las gracias por el recibimiento que le dieron a mi loca historia. Son 42 favs, 69 follows y 23 reviews en un prólogo, no les miento al decir que es la primera vez que recibo eso en una semana. ¡Gracias por el acobijo!

Gracias a mi amada Beta MrsDarfoy que siempre se da el tiempo de escuchar mis locas ideas y de meterme al redil cuando me quiero rendir en ellas.

Recuerden que las actualizaciones serán los miércoles, para unos será todavía martes por el horario. Pero me guiaré en el horario de la Ciudad de México.

Contestando reviews:

Lorena: ¡gracias por leerla! Muchos abrazos para ti.

Tonya: él no tenía idea de que era un elfo hasta que casi cumplió los dieciséis xD Por eso trataba a los elfos de esa forma.

Dreiana: ¡Muchas gracias! Es un logro haberte intrigado y dado curiosidad a seguir. Espero que este capítulo siga metiendo ese interés. Yo tampoco había leído xD y vi la oportunidad para crear mi dramione con elfos.

Isis Snape: jajajaja xD Creo que a ti te tocó mi horario y por eso te entra en martes la actualización. Sin embargo, allá arribita puse la razón de tanto cambio de horario xD ¡Gracias!

¡Me despido con amor de ustedes! Nos leemos el 01/11/2017

inesUchiha